miércoles, 21 de septiembre de 2016

Benjamin Black sin Quirke




Seguramente quien leyera esta novela en el momento de su publicación hace unos años disfrutaría bastante con ella. Black (Banville) la escribió poco después de iniciar la serie que tiene como protagonista al forense Quirke y gracias a un encargo hecho por The New York Times Magazine. Creo que el ser un encargo para una revista lastra de alguna forma el libro desde su tamaño, apenas 200 páginas, hasta el tono y el sentido del mismo.
Si algo caracteriza a este magnífico autor de novela negra es la creación de atmósferas, ese Dublín lluvioso, brumoso y frío, y de personajes, su forense Quirke es una de las buenas creaciones del género. Sin embargo, esta novela se desarrolla en Nueva York y sus protagonistas tienen el papel que tienen solo en función de las necesidades de la trama. Eso sí, esta, como sucede siempre en este escritor, está bien construida y resulta entretenida, pero no deja de ser una novela más dentro de su género. Abundan en exceso  las descripciones de los personajes sin que sean realmente necesarias para la historia.
Obviamente no podía faltar alguna referencia a los curas pedófilos, es una marca de la casa,  y la existencia de alguna adicción que en este caso es al tabaco.
Una novela menor aunque entretenida que no aporta nada a la producción de este buen escritor.



Bejamin Black, El lémur

lunes, 19 de septiembre de 2016

Relatos de un escritor francés recuperado



Ha sido una suerte para los aficionados a los buenos libros que los franceses redescubrieran a Bove en los años ochenta del siglo pasado. Aquí, gracias a la labor de unas editoriales pequeñas, lo estamos conociendo ahora poco a poco. En estos momentos hay cuatro libros traducidos pero estoy seguro de que no serán los únicos.
Este que comento es el tercero que leo y me ha gustado tanto como los dos anteriores. Realmente se trata de un escritor muy original tanto por las historias que cuenta como por la forma de hacerlo. En este libro se recogen siete relatos con diferentes protagonistas y con historias muy variadas aunque tienen algo en común: en todas resulta muy intrigante cómo se desarrollan los hechos; no se tiene nunca muy claro ni lo que está pasando ni cuál puede ser el final; no se trata una intriga de tipo policial aunque en una de ellas haya un muerto.
Además esa intriga, que dota a los diferentes relatos de una cierta atmósfera, da unidad al conjunto junto a ciertos rasgos que aparecen en algunos de los personajes como son: soledad, tristeza, abandono. Estos rasgos y la construcción de atmósferas son, por otra parte, elementos característicos de los libros que he leído de Bove.
Un autor muy recomendable y del que espero poder seguir disfrutando pues, aunque murió en 1945 relativamente joven, tiene una obra bastante considerable.


Emmanuel Bove, Henri Duchemin y sus sombras

sábado, 17 de septiembre de 2016

Citas últimas lecturas


Identidad

Dicen que no me interesa lo que significa ser húngaro. No, les respondo, a mí me interesa lo que significa ser.
Imre Kertész, La última posada



Libro, lectura

Las grande bi9bliotecas públicas han sido la base de la educación y la cultura del siglo XIX y de muchos genios del siglo XX. Pero tener una colección de libros propios, que te pertenecen, que no se tienen  en préstamo, es crucial. ¿Por qué? Porque es esencial leer lápìz en mano.
George Steiner, Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler



Eutanasia, muerte digna

Es inconcebible que sea posible mantener con vida, contra su voluntad, a aquellos cuya única esperanza es salir de la vida. Me parece un hecho de un sadismo salvaje. Y sobre esta cuestión, como sobre la del aborto, me parece que la actitud cristiana es horrible e indefendible; y lo diría con gusto públicamente.
George Steiner, Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler



Libro

No se puede interrogar a un libro, porque no sabe contestar. Se entienda o no, se sigue leyendo y, finalmente, uno cree haber entendido por el mero hecho de haber leído. Al terminar un libro, muchas veces, no se ha razonado nada, pero uno tiene la sensación de que sí.”
Carlos Fernández Liria, En defensa del populismo



Información

Ya veo… Seguramente conoces la famosa afirmación de Noam Chomsky: “Los medios de comunicación son a la democracia lo que la propaganda es a la dictadura”.

Sí, instrumentos de manipulación.

Elementos indispensables del sistema de control
Conversación con Julian Assenge en

Ignacio Ramonet, El imperio de la vigilancia

viernes, 16 de septiembre de 2016

Apasionante




Hay que estar muy agradecidos a la Academia Sueca porque gracias a la concesión del Premio Nobel de Literatura nos ha permitido conocer a esta gran escritora.
Es ya el tercer libro que leo y, como me ha sucedido con los anteriores, será uno de los mejores que haya leído este año.

“Yo escribo, reúno las briznas, las migas de la historia del socialismo “doméstico”, del socialismo “interior”… Estudio el modo en que consiguió habitar en el espíritu de la gente. Siempre me ha atraído ese espacio minúsculo, el espacio que ocupa un solo ser humano, uno solo… Porque, en verdad, es ahí donde ocurre todo.” (p.10)

Estas visiones y versiones de la vida en la Unión soviética y en los años inmediatamente posteriores a su desaparición dadas por diferentes protagonistas, no solo resultan enormemente interesantes sino que, además, son capaces de provocar muchas reflexiones y sentimientos. En mi caso, tristeza, desazón y hasta cierta angustia en algunos momentos por las condiciones penosas de la existencia de bastantes de los protagonistas.
Por las 640 páginas que componen este voluminoso texto van desfilando gentes de muy variada procedencia y relatando momentos importantes de su vida y en muchos casos también de la de su familia. No tengo claro cuál habrá sido el criterio de selección hecho por la autora, pero sea cual sea lo cierto es que los que hablan tienen muchas y muy interesantes cosas que contar.
A diferencia de los otros libros que he leído, en este hay intervenciones muy largas, de hasta 30 páginas, lo que permite una perspectiva muy amplia para entender lo que esas personas nos cuentan.
Por lo general, los entrevistados no tienen una visión negativa sin más de la época soviética ni positiva de lo que ha venido después. Así, en plan muy sintético diría que valoran de lo nuevo: la existencia de muchos más productos, la libertad de información y la desaparición del miedo, la represión y la tortura; pero al mismo tiempo critican: la inseguridad, los bajos sueldos, el capitalismo sin democracia, el pillaje y las mafias, la aparición de pordioseros y niños abandonados por las calles, las bajas pensiones de jubilación o el hecho de que los miembros de la antigua nomenklatura se hayan convertido en los dueños de todo el sistema productivo.
Como se ve, hay más elementos negativos en el cambio que positivos, pero es que hay muchas opiniones como las que siguen:

“Éste ya no es mi país. ¡Me resulta completamente ajeno! Antes, cuando nos reuníamos con nuestros amigos en torno a la mesa, hablábamos de literatura, de teatro… ¿Y ahora de qué hablamos? Pues de qué se ha comprado cada uno, de la tasa de cambio de la moneda o hacemos chistes mofándonos de lo que sea, porque ya nada es sagrado.” (p.360) (Quien lo dice estuvo en orfanatos por tener a los padres víctimas de la represión estalinista)

“-Hoy se vive mejor, pero el ambiente da asco.” (p.391)

“Antes vivíamos mal; ahora vivir da miedo.” (p.477) (Lo dice la víctima de un atentado)

Las dos partes en las que se divide el libro, una más centrada en la historia anterior y otra más en lo sucedido tras la caída del sistema soviético, tiene un enorme interés. En la primera sale de forma muy recurrente la Segunda Guerra Mundial, la posguerra y la represión estalinista (varios familiares de los entrevistados estuvieron en los campos de trabajo), pero se manifiesta en general un gran sentido del patriotismo que lleva a justificar algunas actuaciones no precisamente positivas. En la segunda hay muchas referencias a los problemas surgidos por la descomposición territorial y así da la palabra a armenios huidos, a inmigrantes tayikos, a familiares de soldados rusos en Chechenia o a bielorrusos opuestos a su gobierno.
En un libro de este tamaño y en el que se tocan tantos temas es muy difícil destacar algo. Si acaso podría hacerlo con algunos aspectos que me han llamado la atención especialmente. Así, por ejemplo, hay una insistencia bastante generalizada a la mentalidad de esclavos de la población rusa; el tema del consumo de alcohol recorre muchas de las historias y termina en bastantes casos en maltrato doméstico; la cantidad de suicidas que aparecen en el libro, desde un jubilado a una mujer joven pasando por un general golpista o una madre vagabunda; finalmente, hay también una gran insistencia en la importancia de los libros y la literatura en toda la época soviética y en cómo se ha perdido actualmente.
Un rasgo muy particular de los libros de esta escritora es el sentido de  unidad de que les dota teniendo en cuenta que las intervenciones han sido recogidas fundamentalmente mediante grabaciones de voz. No sé cuánto puede haber de edición, pero lo cierto es que consigue que se lean con gran facilidad y siguiendo perfectamente el hilo de lo narrado.
Un libro realmente extraordinario y apasionante que, eso sí, conviene ir leyendo poco a poco.



Svetlana Aleksiévich, El fin del “Homo sovieticus”

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Esperaba más por su autor




Sigo conociendo la obra de este autor recientemente redescubierto y que, hasta ahora, tantas satisfacciones me ha producido. Es el cuarto libro que leo en poco tiempo y tengo que decir que me ha defraudado.
Se trata de una novela un tanto peculiar. Si al principio un joven va relatando su vida desde el día de su nacimiento (precisamente el día de la muerte de Perón), pasando por su familia, estudios y primeros escarceos sexuales, a partir de un determinado momento la historia se va centrando en su relación con un Pastor brasileño y va adquiriendo un tono ciertamente surrealista que a mí me va alejando de la historia hasta estar deseando que termine de una vez. No obstante, hay unas páginas finales que me han parecido interesantes.
Tiene eso sí la novela, además de la buena escritura típica del autor, momentos en los que hay un gran sentido del humor y una fina ironía al tratar temas como las telenovelas, la guerra o el arte moderno (este por cierto sale bastante mal parado). También hay alguno que me ha costado leer porque remueve cosas que realmente me asustan como puede ser esa enfermedad maldita que es el Alzheimer.
No pueden faltar en un libro de Caparrós referencias a la realidad política argentina, pero son bastante escasas en un libro de 430 páginas y yo he echado de menos que estuviesen más desarrolladas.
La editorial refleja en la contraportada una serie de críticas enormemente positivas sobre el libro que seguramente son verdad. Desde luego, cuando inicié la lectura hubiese estado dispuesto a firmar cualquiera de ellas, pero como ya he comentado, el libro se me ha ido cayendo de las manos.
El libro obtuvo el Premio Herralde de Novela en 2011.



Martín Caparrós, Los Living

domingo, 11 de septiembre de 2016

Artículos interesantes

Un domingo más bastante flojo. Destaco dos artículos en los que, por distintas razones, Grecia tiene un gran protagonismo.

Soledad Gallego Díaz se sale de la tónica de su diario y propone otra alternativa. (elpaís.com)

Íñigo Sáenz de Ugarte da informaciones muy actualizadas sobre el problema de los refugiados y la inhibición de los países de la UE. (eldiario.es)

Pedro Olalla, especialista en el tema, hace una análisis muy detallado de la penosa situación de Grecia y de la ausencia de cambios con el gobierno de Syriza. El panorama que describe es realmente desolador. (ctxt.es)

jueves, 8 de septiembre de 2016

Novela corta pero no menor



Esta es la tercera novela que leo de un autor que desde que lo descubrí hace poco tiempo voy conociendo más aunque de una forma un tanto desordenada. Esta que comento está escrita entre las dos que he leído y, aunque tiene cosas en común con las otras, es sobre todo diferente en su tamaño pues se trata realmente de una novela corta de apenas 140 páginas.
Original historia la de este caricaturista, Javier Mallarino, buscando en su memoria unos hechos ocurridos muchos años antes. Interesante también el tema de la posible influencia de unas caricaturas – y de la prensa en general- en la marcha de la política y en los comportamientos de sus protagonistas. Pero siendo esto importante, lo mejor es la capacidad de Vásquez en la creación de estructuras originales para contar las historias y hacerlo con un lenguaje y un manejo del idioma que es lo que mejor caracteriza a este gran escritor.
Evidentemente resulta una novela inferior  a las otras que he leído, El ruido de las cosas al caer y La forma de las ruinas, pero es lógico pues, por un lado, se trata de dos grandes novelas en calidad y tamaño y, por otro, la pretensión de Vásquez es claramente menor en este caso. No obstante, como novela corta resulta muy interesante e incluso creo que habría dado para un mayor desarrollo de la historia.
Hay una buena reseña de Elsa Fernández-Santos elpaís.com.


Juan  Gabriel Vásquez, Las reputaciones

martes, 6 de septiembre de 2016

La guerra de Vietnam como fondo



Nueva publicación de la editorial Sajalín en su colección Al margen que supone un buen filón para descubrir autores anglosajones bastante desconocidos. A la ya larga lista de los Bunker, Kocan, Kerrigan, Barrett o Fante (Dan), se une ahora este Newton Thornburg.
Como dice el título de la colección, la mayoría de los personajes de estas novelas están un tanto al margen o en los límites de la sociedad y suelen ser personajes problemáticos, psicológicamente complejos, que abusan del alcohol o de otras drogas, en fin, tipos que despiertan el interés del lector.
En este caso se trata de dos amigos uno de los cuales, Cutter, combatió en Vietnam lo que le dejó varias secuelas físicas y también psicológicas; el otro, Bone, abandonó una relativamente exitosa carrera profesional y a su mujer y a sus hijas para vivir prácticamente como un gigoló. Con estos mimbres, Thornburg monta una historia con algún elemento de thriller, pero sobre todo centrada en el fracaso y “en los fantasmas de la sociedad norteamericana post Vietnam”, como se lee en la contraportada.
Hay críticas al crecimiento urbano a costa de los inmigrantes mejicanos y bastantes referencias a la guerra de Vietnam. Así, aunque de forma indirecta en este caso:

“Por otra parte, Bone no había visto nunca tantos letreros de calles con marcas de balazos, ni siquiera en un gueto. Pero luego pensó que no había nada de anómalo en ello: si la beatería y el patriotismo tenían un compañero de cama, ese era la violencia.” (p.352)

No obstante, la crítica no está tanto explicitada en frases o momentos concretos, como en el trasfondo social que atraviesa toda la novela.
Thornburg tiene un estilo muy directo y gran agilidad narrativa aunque a mí se me han hecho un poco largas las 386 páginas. Creo que hay un momento en que el autor podría haber resuelto el final sin necesidad de alargarlo tanto.
En todo caso creo que hay que destacar su facilidad para los diálogos, algo por otra parte muy típico de casi todos los libros de esta colección. Un ejemplo de un tipo de conversación:

 “Bone se comió otra gamba.
-        No te hacía una romántica –le dijo- .Parecías realista.
-        Y tú parecías un ser humano.
-        Publicidad engañosa ¡eh?
-        Algo así. “ (p.13)
-         
Libro recomendable como todos los de esta colección. La novela fue llevada al cine en 1981 en una película que parece ser también muy recomendable.
José Ángel Barrueco hace un interesante comentario en elplural.com.


Newton Thornburg, Cutter y Bone

lunes, 5 de septiembre de 2016

Recuerdos de la represión nazi




“Me da la sensación de que el mal alcanzó tal grado de existencia durante los años de la guerra que a aquellos que no lo vivieron les resulta difícil creerlo, o incluso enfrentarse a ello.” (p.90)

Seguramente esta idea expresada por Postel-inay explique que después de tantos años, setenta en concreto, de sucedidos los hechos que se cuentan en el libro, se muestre dispuesta a contarlos.
Son pocos los libros publicados que recogen testimonios de mujeres en los campos de concentración. Precisamente hace poco publiqué una entrada en el blog comentando Una mujer en Birkenau de la polaca Seweryna Szmaglewska y en su día leí el clásico Prisionera de Stalin y Hitler de Margarete Buber-Neumann. Esta escasez de visiones femeninas explica y justifica que se publique el que ahora comento.
Anise fue detenida poco después de iniciar sus actividades en la Resistencia francesa y tras pasar por varias prisiones terminó en el campo de concentración de Ravensbrück. Este periplo es lo que, con la colaboración de la escritora Laura Adler, nos cuenta de forma muy resumida, poco más de 100 páginas, en estos recuerdos.
Lógicamente están muy lejos en interés e intensidad con lo narrado en los otros textos citados, pero también es útil conocer la experiencia de una joven francesa, 21 años en el momento de la detención, sobre todo en el campo de concentración que es, por otra parte, lo que constituye el objeto central del libro.
Marta Medina hace un comentario muy completo en elconfidencial.com.



Anise Postel-Vinay con Laura Adler, Vivir

domingo, 4 de septiembre de 2016

Artículos interesantes

Sigo notando una escasez grande de artículos que analicen más en profundidad lo que está pasando y las perspectivas tanto en la política como, sobre todo, en los medios de comunicación. La expulsión de Fernando Berlín de la SER y los recientes nombramientos en TVE van todos en la misma línea. Una terceras elecciones pueden ser un desastre, pero a mí me preocupa mucho más la situación en que poco a poco va quedando la información que, en la de más audiencia, está puesta al servicio de El Poder.

Soledad Gallego hace en muy poco espacio una buen síntesis de la situación política. (elpaís.com)

La importancia de Cataluña, realmente de su utilización en el momento actual, está muy bien analizada por Josep Ramoneda. (elpaís.com)

Cualquier artículo sobre la situación del periodismo es interesante. Este de Rosa María Artal es anterior a la expulsión de Fernando Berlín de la cadena SER, pero habla de otros casos. (ctxt.es)

viernes, 2 de septiembre de 2016

Imprescindible y fundamental




“Éste es un libro sobre la fealdad, la más extrema que puedo concebir. Éste es un libro sobre el asco –que deberíamos tener por lo que hicimos y que, al no tenerlo, deberíamos tener por no tenerlo.” (p. 658)

“Creo que estoy enojado con este tiempo y que el hambre es la síntesis de todo lo que me enoja.
Creo que el enojo es la única relación interesante que uno puede tener con su tiempo.” (p. 677)

Ambas frases de Caparrós en el capítulo de reflexiones personales con el que cierra el libro resumen muy bien uno de los aspectos por los que este libro me parece tan importante, y es que nos pone a los lectores ante el espejo, nos interpela y no nos deja mantenernos al margen de lo que está pasando en el mundo.
No sé si estamos ante el libro definitivo sobre el tema, pero sí que se trata de un libro clave y fundamental. Un auténtico clásico.
No es un estudio sociológico, aunque hay datos de la sociología del hambre; no es un estudio teórico, aunque se recogen los principales argumentos sobre la existencia del hambre; no es un reportaje, aunque el autor ha recorrido muchos países y hablado con mucha gente; no es solamente una de esas cosas porque es todo al mismo tiempo y extraordinariamente bien conjuntado y organizado.
Estructuras del hambre, El capital, La desigualdad o La caridad bien entendida son títulos de algunos de los capítulos en los que Caparrós se dedica sobre todo a analizar y comprender el fenómeno. India, Bangladesh, Níger, Argentina, Sudán del Sur o Madagascar, algunos de los lugares en los que nos muestra la realidad a través de las personas que la padecen.
El libro tiene prácticamente 700 páginas en las que no hay desperdicio, ni informaciones irrelevantes, ni repeticiones innecesarias y sí fuertes críticas dirigidas sobre todo  a personas y organismos del mundo occidental. Algunos ejemplos:

“Los fondos de inversión son la forma en que millones de personas “comunes” –jubilados, prejubilados, ahorristas de diez o veinte mil dólares, ejecutivos agresivos, inspectores coimeros, despedidos que cuidan su indemnización, médicos exitosos, comerciantes de calzado de lujo, billonarios del gas siberiano, maestros belgas, putas holandesas, estrellas del rock y todo el resto- participan del hambre de millones: contribuyen, de lejos, como quien no quiere la cosa, en el mecanismo que hace que los precios de la comida suban y más y más personas no puedan pagarlos.” (p.3 47)

“Los Objetivos de Desarrollo del Milenio se convirtieron en el faro de la actuación “humanitaria”. Entre tanto, dieron lugar a bosques de informes y folletos, una documentación curiosa que dice cosas tan atinadas como ésta: “En algunas regiones, la preponderancia de niños que pesan menos de lo normal es mucho mayor entre los pobres.” Si no fuera porque lo escriben con su cara más seria personas que le dedican muchas horas y cobran mucha plata, sería un chiste mediocre. El mundo de las grandes organizaciones internacionales suele ser un ecosistema perfecto para la obviedad, poblado como está por esa mayoría de señores y señoras aferrados a sus privilegios. Aterrados ante la sola posibilidad de desentonar –que, por lo tanto, se solazan como nadie en el lugar común.” (p. 497)

“Para nosotros, ciudadanos globalizados, el mundo es un gran supermercado: recorremos sus góndolas comprando comidas, recuerdos, bluyín, un empleo, sensaciones distintas, playas, historias incluso, ilusiones de negocios o de grandes cambios. Para los mil millones de desechables – y para tantos más-  el mundo son 20 kilómetros a la redonda de sus casas y una vida siempre igual.
No es la menor desigualdad; es, en todo caso, la que más hace para que la palabra mundo no signifique lo mismo para unos y otros.” (p. 553)

Desde luego en un libro así es muy difícil destacar algo, pero a mí me han llamado la atención, por mi desconocimiento o por el tipo de reflexión, temas como: el uso del término “inseguridad alimentaria” para ocultar el más duro de “hambre”; el ejemplo de Níger en 2010 para ver lo que hay detrás de un golpe de estado; el lujo que supone comer carne; la durísima crítica que hace de la madre Teresa de Calcuta; la visión de resignación religiosa de la mayoría de los entrevistados; la existencia de la obesidad en USA como forma de la pobreza; las cifras que da sobre el desperdicio de alimentos; los datos y ejemplos que expone sobre la apropiación de tierras en el Otro Mundo (expresión que usa en lugar de la tan manoseada de Tercer Mundo); o en el importante papel que tiene  China, y no los organismos internacionales, en la reducción de la pobreza extrema.
La lista podría ser mucho más larga pero creo que es suficiente para ver de qué va el libro.
Además, el autor no solo conoce muy bien el tema y se ha documentado, sino que lo cuenta con la escritura de alguien que está acreditado también como un buen novelista. Tiene la claridad del periodista y la calidad del buen narrador de historias.
Es un gran libro, de los que marca un antes y un después y de los que el lector no sale indemne porque, como se puede apreciar por alguno de los fragmentos que he reproducido antes, es interpelado y convertido en partícipe, aunque solo sea por omisión, de la gran tragedia que supone un mundo en el que muchos millones de personas no tienen ni lo más elemental para sobrevivir formando el conjunto de los que Caparrós llama “los desechables”.
Obviamente no hay que decir que no se trata de un texto fácil de leer. Hay muchos momentos en que dan ganas de dejarlo y no” hacerse mala sangre” o, como me ha pasado a mí cuando cuenta la vida de los que sobreviven de la basura en una villamiseria de Buenos Aires, que he estado a punto de derramar algunas lágrimas.
Aunque sé que sería un trabajo complicado y laborioso, creo que una edición de unas 200 páginas en la se recogiese lo fundamental sería enormemente útil pues se podría poner como lectura en los centros de enseñanza.
No se me ocurre nada mejor que terminar con este diálogo del autor con una campesina de Níger:

“-¿Y entonces cómo van a comer el año que viene?
-Uy, para eso falta mucho.” (p. 28)

Hay una buena reseña de Carlos Laorden en elpaís.com y, sobre todo, una interesantísima entrevista de Edu Galán en eldiario.es.


Martín Caparrós, El hambre


miércoles, 31 de agosto de 2016

Releyendo un grandísimo libro



Vaya por delante que no soy relector. A pesar del mucho tiempo que dedico a la lectura, lo habitual es que lea novelas por primera vez aunque hubo quien me dijo que con la edad conviene dedicarse sobre todo a releer lo que a uno le ha gustado.
Son muy pocos los libros que he releído, creo que se pueden contar con los dedos de una mano. Eso sí, uno de ellos, Primavera con una esquina rota de Mario Benedetti, no solo constituye una gran excepción sino incluso una anomalía pues lo habré leído más de cinco veces (en ello influyen aspectos que están por encima de su valor literario). El siguiente en número de relecturas es el que ahora comento. También de García Márquez releí sus afamados Cien años de soledad, pero en esa segunda vez tengo que reconocer que se me cayó de las manos (sí, ya sé que habrá quien se lleve las manos a la cabeza al leer lo anterior, pero es lo que me pasó).
Como decía, acabo de leer por tercera vez esta historia de amor y me ha confirmado en algo que ya creí tras las dos lecturas anteriores: que se trata de uno de los mejores libros escritos en lengua castellana en el siglo pasado y, seguramente, en la historia (no quiero pecar de petulante pues mis conocimientos del tema son escasos, pero es tan grande la admiración por este texto que me lleva quizá a algún exceso).
Los tres protagonistas del libro: Fermina Daza, Florentino Ariza  y Juvenal Urbino están magníficamente construidos, son personajes de una pieza y hace que nos identifiquemos con cualquiera de ellos en diferentes momentos  de una historia que abarca más de cincuenta años y está contada en casi 500 páginas. Además, el autor derrocha un gran sentido del humor  y demuestra un gran conocimiento de los entresijos del amor.
Hay multitud de momentos remarcables en un libro así, pero a mí me han gustado especialmente estos: todo el inicio con la muerte de Juvenal Urbino y la presentación final de Ariza; la noche de bodas; el viaje de Ariza hacia su nuevo destino al que luego renuncia y, cómo no, todas la parte final que es García Márquez en estado puro.
Claro que resulta un tanto prosaico hablar de momentos de un libro cuyo mérito principal, lo que lo hace no solo atractivo sino realmente apasionante, es su escritura. No soy crítico literario, pero de serlo creo que se me acabarían los adjetivos para hablar del estilo del autor. Soy un simple lector y como tal solo puedo decir que me parece algo maravilloso poder disfrutar tantas veces de una obra tan plenamente lograda.
Obviamente es un libro sobradamente conocido y leído, pero si alguien lee mi comentario y no ha leído el libro, por favor que se ponga a ello a la mayor brevedad; seguro que me lo agradecerá.




Gabriel García Márquez. El amor en los tiempos del cólera

domingo, 28 de agosto de 2016

Artículos interesantes

Después de muchas semanas sin encontrar material para esta sección, parece que la cosa comienza a ponerse interesante. No me refiero. claro, a cómo está el tema de la investidura y demás tomaduras de pelo. Lo que se dice y se escribe sobre este aspecto de la realidad ni me interesa ni me parece mínimamente creíble, pero hay vida alo margen del la formación de gobierno y la elección de un presidente.


Magnífico artículo de Jesús Maraña sobre las encuestas y sus manipulaciones. (infolibre.es)

A los aficionados a la lectura les interesará, creo, estas interesantes reflexiones sobre la traducción hecha por conocidos traductores. (elpaís.com)

Luis García Montero hace un buena reflexión sobre el sentido del voto. (infolibre.es)

Pilar Ruiz tiene un original planteamiento en su repaso al verano de la prensa. (ctxt.es)

viernes, 26 de agosto de 2016

Otra forma de ver la crisis y la economía actual



“Aconsejo su amplia difusión”. Así termina su Prólogo Vicenç Navarro; y tiene  mucha razón porque no es fácil encontrar un libro que hable de la economía actual y de los problemas que ha generado la aplicación del neoliberalismo con la claridad y el compromiso combatiente que este libro del profesor Weisbrot.
A lo largo de los cinco capítulos en los que está dividido el libro va analizando la situación en Europa durante y después de la crisis, las crisis financieras asiáticas de los noventa o la nueva situación surgida en Latinoamérica con los gobiernos de izquierda de los últimos años; y en todos los casos explica las políticas que se han seguido y la responsabilidad de las mismas en la continuación de la crisis y cómo ha sido de beneficiosas otras políticas como se demuestra en Latinoamérica.
Critica fuertemente al FMI principalmente, pero también a La Troika y al Banco Mundial porque, a través del llamado “Consenso de Washington” y de la política aplicada en la UE (Grecia como ejemplo paradigmático) lo que han hecho es aplicar políticas procíclicas que han empeorado la situación de la mayoría de la población. Eso sí, esto no se ha hecho de manera inocente sino todo lo contrario como afirma en los dos fragmentos que reproduzco a continuación:

“Entonces descubrimos (se refiere a cuando se produjo la fuerte recesión) que no sólo era que el destino de la mayoría de los europeos estuviera en manos de personas prácticamente irresponsables ante ningún electorado; era peor que eso: el poder estaba en manos de personas que tenían su propia agenda política y económica y que, como demostraremos, entendía la crisis como una oportunidad para poner en práctica cambios que nunca podría haber obtenido el respaldo de las urnas.” (p.35-36)

“(…) el Tesoro estadounidense y el FMI vieron la crisis (se refiere a la asiática de finales de los noventa) como una oportunidad para imponer algunas reformas muy impopulares.” (p.127)


Es decir, sin necesidad de creer en ninguna teoría conspiratoria, sí parece claro que lo que ha sucedido, y continúa sucediendo, no es una casualidad y que el llamado neoliberalismo es algo más que una teoría económica.
De un libro que no tiene desperdicio a mí me han interesado sobre todo las páginas, muchas, que dedica a la experiencia argentina con un breve pero muy interesante análisis histórico; la crítica de la actuación de la UE en Grecia con un planteamiento que me parece bastante acertado sobre lo positivo que hubiera sido la salida del euro; y también el espacio que dedica al FMI y su pérdida de influencia y poder con los beneficios que ha tenido para los países en desarrollo.
Sobre La UE y el euro quiero reproducir el fragmento siguiente que me parece muy interesante y, desde luego, una buena base para un debate que, desgraciadamente nadie parece dispuesto a hacer en nuestro país:

“Pero la integración económica e incluso política no es de por sí necesariamente una buena política. Si los principios y las políticas económicas integradas en la estructura de una institución multilateral tienden a reducir el nivel de vida, los derechos democráticos y los ingresos de la mayoría de la gente, entonces no pueden considerarse un paso adelante. El euro ha resultado ser un trágico y costoso error para la mayoría de los europeos, no sólo para las decenas de millones de personas que han soportado el dolor del desempleo, sino también para quienes han sufrido y seguirán sufriendo los cambios sociales y económicos regresivos que la Troika y sus aliados han diseñado y puesto en marcha.” (p.64)

Un libro muy recomendable y muy necesario para quienes no se conforman con les explicaciones al uso y el pensamiento único. Quizá lo menos acertado sea el título puesto que Weisbrot da los elementos suficientes para ver que sí lo entienden, claro que a su manera.



Mark Weisbrot, Fracaso. Lo que los “expertos” no entendieron de la economía global

miércoles, 24 de agosto de 2016

Grato descubrimiento de un autor francés



Hace poco leí, ahora no recuerdo dónde, una referencia positiva a este escritor francés, y como desde hace tiempo los autores franceses me están dando muchas alegrías (E.Carrére, L. Mauvignier, Ph. Claudel o E. Bove), decidí probar. Gran acierto pues se trata de otro estupendo escritor con varios libros  ya traducidos.
El contenido del libro que comento queda muy bien resumido casi al final en el siguiente fragmento:

“Cómo descubrió y venció al bacilo de la peste. Su abandono de Suiza por Alemania, del Instituto Pasteur por las Mensajerías Marítimas, de la medicina por la etnología, de ésta por la agricultura y la arboricultura. Cómo se hizo en Indochina un aventurero de la bacteriología, un explorador y un cartógrafo. Cómo recorrió durante dos años el país de los mois, antes de llegar al de los sedangs. Los dos científicos (se refiere a dos discípulos que prepararon una biografía de Yersin) le interrogan sobre sus caprichos y sus inventos, la horticultura y la cría de ganado, la mecánica y la física, la electricidad y la astronomía, la aviación y la fotografía. Sobre cómo se convirtió en rey del caucho y la quinina, y cómo llegó a pie desde Nha Trang hasta el Mekong y luego a Phnom Penh, para vivir finalmente cincuenta años en una aldea al borde del mar de China.” (p.217)

Es decir, se trata casi de una biografía novelada de los principales momentos de la vida del discípulo de Pasteur que descubrió la vacuna contra la peste. Así dicho parece interesante, pero se trata de algo más. Gracias a la escritura de Deville, el libro tiene un cierto carácter absorbente por la fluidez de la narración que convierte  los episodios de la vida de este científico, humanista y no sé cuántas cosas más de nombre Yersin, en una verdadera epopeya aunque contada como si no lo fuera, como si todo lo que sucede fuera algo relativamente normal.
El protagonista tiene una enorme fuerza literaria porque tuvo una enorme fuerza vital. Apenas hay referencias a su vida privada, no tuvo mujer ni hijos, ya que se dedicó íntegramente a sus diferentes trabajos e investigaciones.
Un libro que, como se comenta en la contraportada, se lee como un auténtico libro de aventuras y que está escrito con una gran prosa (una vez más echo de menos no saber francés porque seguro que disfrutaría mucho más la lectura de algunos  libros). Un libro que uno desea que continúe, que nos cuente más cosas.
Obviamente no solo lo recomiendo, sino que me dispongo a adquirir alguno más de los publicados que, además, tienen unos temas que prometen.
Buena reseña de Alberto Manguel en elpais.com.


Patrick Deville, Peste & Cólera

lunes, 22 de agosto de 2016

Citas últimas lecturas



Profesor


Un profesor de secundaria no suele ser muy inteligente, por decirlo con suavidad. (…) En general, son unos fracasados. Personajes patéticos y frustrados. Puede aguantar un par de años con charlatanería hueco sobre idealismo y transmisión de conocimiento a las generaciones venideras, pero al final una inteligencia frustrada de ese modo acaba consumiéndose por dentro. Los profesores no llegan a viejos. (…) en cada curso hay un par de alumnos más inteligentes que ellos. Y eso no lo pueden soportar.
Herman Koch, Estimado señor M.



Vida


Las células son ciegas y nos gobiernan de una manera absurda. Poe eso la vida no es un asunto demasiado serio. Le damos una importancia mucho más grande que la que le corresponde en la realidad. En la realidad, una vida humana equivale a cero. Es un ejemplar de la especie ni siquiera digno de mención. Sólo a nosotros nos duele esa vida humana, sea porque amamos, sea porque es la casualidad de que es la nuestra.
Imre Kertész, La última posada



Suicidio


He de esperar a lo que pase con M., mantenerme a su lado mientras me necesite, cuidarla mientras pueda, y luego, rápidamente… No es preciso comprar una pistola ni conseguir morfina. Uno puede tirarse también por la ventana. Es lo más barato.

Esta noche he calculado la distancia que separa el balcón del asfalto y me he echado atrás. Pero tarde o temprano habré de actuar. 
Imre Kertész, La última posada



Edad, vejez


La edad adulta nos resarce de los inconvenientes de la juventud, pero de la vejez no hay salida.
Imre Kertész, La última posada




Patria

Uno puede sentiirse en casa en todas partes. Dadme una mesa de trabajo y ya tengo mi patria. No creo ni en el pasaporte –cosa ridícula- ni en la bandera. Creo profundamente en el privilegio del encuentro con lo nuevo.

George Steiner, Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler

Irregular continuación




Hace unos días publicaba el comentario de la primera novela de Nesbo de la serie que tiene como protagonista al policía noruego Harry Hole. Fue un descubrimiento positivo y decidí seguir con la serie. Al terminar el que ahora comentaré he buscado alguna información en internet y también entre algún amigo que conocía al escritor, y tengo la impresión de que si los dos primeros de la serie han sido los últimos en traducirse por algo ha debido de ser. Y ese algo, que espero poder confirmar próximamente pues ya me esperan otros dos libros entre los pendientes, es la inferior calidad de los primeros.
Si El murciélago me sorprendió favorablemente, con este segundo de la serie no me ha pasado lo mismo. Es un poco más de lo mismo pero con mucho menos interés.
La trama se desarrolla esta vez en Tailandia aunque los principales personajes son noruegos. Podría haber resultado más interesante si dos de los temas que toca: el tratamiento de la homosexualidad en aquel país y la pornografía infantil y la pederastia, los hubiese desarrollado un poco más y no fuesen simplemente un telón de fondo. Si en la anterior, desarrollada en Australia, aportaba algunas informaciones interesantes sobre el país, de Tailandia solo sabremos que hace un calor espantoso y que hay muchas oportunidades para los adictos al sexo.
Además, a base de introducir personajes secundarios hace que la lectura se vuelva cada vez más compleja y algo difícil de seguir.
Evidentemente, Nesbo muestra su enorme capacidad narrativa y creativa, pero lejos de lo que yo espero de un libro así. También hay que decir que la historia personal de Hole, aspecto muy relevante cuando se trata del protagonista de una larga serie, apenas aparece en un par de ocasiones y da la sensación de que lo hace casi por compromiso pues no aporta nada al conocimiento de los problemas del policía.
Me ha resultado un tanto aburrida y, lo que es peor, más a medida que avanzaba en su lectura.
Espero que las dos siguientes de la serie mejoren. De hecho la continuación, Petirrojo, tiene varios premios.



Jo Nesbo, Cucarachas

viernes, 19 de agosto de 2016

Una faction croata sobre el Holocausto



Dice la traductora, Simona Skrabec, en el Prólogo: “Los saltos bruscos, las interrupciones, la extrañeza general de esta novela es parte de una ágil estrategia de concienciación: la historia no se puede reconstruir y aún menos comprender sin que uno esté dispuesto a descifrarla. El pasado es una colección de vestigios y testimonios que no pocas veces se guardan ordenados de una manera obsesiva en archivos fuertemente custodiados.” (p. 12)

Y efectivamente esta digamos por ahora novela consiste en eso, en fragmentos de una historia que se centra principalmente en el domino nazi y la persecución de los judíos en una zona del norte de Italia (Gorizia y Trieste) durante la Segunda Guerra Mundial. Para ello, la autora recrea la biografía de un personaje ficticio, Haya Tedeschi, que se basa en uno real y que a modo de narradora nos va llevando a los distintos acontecimientos que son el motivo principal de esta obra que se puede considerar una novela-documento en la línea de lo que últimamente se denomina faction.
Usa Drndic documentos reales (incluso reproduce a lo largo de más de 70 páginas la lista de los judíos italianos deportados y asesinados) y, sobre todo, “crea” lo que parecen documentos reales, pero también utiliza fotografías, textos de otros autores (no siempre de forma claramente distinguible) y hasta partituras musicales. Es decir,  utiliza la realidad y una ficción que parece tan real como la realidad misma sin que sepamos distinguir muchas veces entre  ambas.
Hay en el libro cosas muy interesantes como pueden ser: la recreación de la visita que Hitler hizo a Italia en 1938; varios diálogos con nazis entre los que destacaría el que tuvo Lanzman con quien organizaba los trenes que llevaban a los judíos; la crítica del papel que tuvo  Suiza dejando pasar por su territorio los trenes con los detenidos italianos; el espacio que dedica al Lebensborn y a los niños robados, así como a la actitud de la Iglesia católica en la devolución de aquellos que ya habían sido bautizados; los testimonios que ofrece de supervivientes de los campos; las biografías de varios responsables nazis, alguno bastante conocido, de la represión en Trieste y en el campo de San Sabba; en fin, como se puede apreciar, se trata de una obra que trata el tema desde diversas vertientes que, aunque ninguna es especialmente novedosa, sí que al hacerlo de forma unitaria ofrece una visión algo diferente de la habitual al combinar elementos de tan variada procedencia sin olvidar, claro está, lo que pueda tener de auténtica ficción.
Un libro que merece la pena leer. A mí reconozco que me costó entrar pues comienza con la narración de la infancia y juventud de la protagonista que no me parecía demasiado interesante, pero poco a poco se va metiendo en los aspectos más históricos y con ello se va haciendo más y más interesante.
Dejo el enlace a dos comentarios muy buenos y además complementarios entre sí que darán una mejor idea de este peculiar libro: Laura Fernández en elmundo.es y Anna Abella en elperiodico.com.


Dasa Drndic, Trieste

jueves, 18 de agosto de 2016

Cada vez más controlados




Normalmente cuando veo un libro de Ramonet no dudo en comprarlo pues siempre tiene algo interesante que decir; se trata de uno de los autores más combativos en el tema del dominio de los medios de comunicación y de la necesidad de defender la libertad de prensa. Lleva años escribiendo sobre ello y siempre aporta alguna visión novedosa. En este caso se ha centrado en otro aspecto como es el control al que nos estamos viendo sometidos a partir de y a través de los aparatos (tabletas, ordenadores, móviles, etc.) que están tan generalizados y que en teoría deberían servir para ampliar nuestro espacio de libertad.
Mucho se está hablando del uso que los estados pueden hacer de la información que están recogiendo y de cómo el nivel de vigilancia está siendo cada vez mayor, pero lo novedoso para mí  del libro de Ramonet es cómo describe las alianzas que se están haciendo entre los estados y las grandes industrias de Internet (Google, Facebook Yahoo, etc.) para compartir el inmenso volumen de información que se crea diariamente y que tendrá como resultado un cambio en los comportamientos pues como afirma Glenn Greenwald:

“Las experiencias históricas demuestran que la simple existencia de un sistema de vigilancia a gran escala, sea cual sea la manera en que se utilice, es suficiente por sí misma para reprimir a los disidentes. Una sociedad consciente de estar permanentemente vigilada se vuelve enseguida dócil y timorata.” (citado en p.81)

O en palabras del propio Ramonet al hablar del proyecto de la empresa británica Internet Eyes (que hace participar a voluntarios internautas en la vigilancia a través de cuatro cámaras):

Una de las perversiones de nuestras sociedades de control es esta: hacer que los ciudadanos sean vigilantes y vigilados al mismo tiempo. Cada uno debe espiar al otro, al tiempo que él mismo es espiado. De esta modo, en una marco democrático donde los individuos está convencidos de que vive en la mayor de las libertades, se avanza hacia el objetivo soñado por las sociedades totalitarias.” (p.89)

En fin, a lo largo de cuatro capítulos y uno final de conclusiones, el autor alerta permanentemente dando amplia información y ejemplos de cómo se está configurando un nuevo poder e incluso una nueva forma de guerra.
Se completa además el libro con dos interesantes entrevistas a Julian Assange y Noam Chomsky.
Una lectura muy recomendable aunque un tanto deprimente pues no solo es que estemos cada vez más controlados sino, sobre todo, que cada vez también parece que tenemos menos opción de cambiar las cosas.
Sergio Hinojosa hace una espléndida reseña en infolibre.es.



Ignacio Ramonet, El imperio de la vigilancia

miércoles, 17 de agosto de 2016

En el origen del narcotráfico en Colombia




Hace unos meses comentaba en el blog el primer libro que leía de Vásquez, La forma de las ruinas, y decía que no sería el último por el impacto que me había causado. Efectivamente, he decidido continuar conociendo la obra de este buen escritor colombiano, afincado en Barcelona desde hace años, con esta novela que obtuvo el Premio Alfaguara de novela en 2011 con la siguiente valoración:

“El Jurado quiere destacar las cualidades estilísticas de esta novela cuya prosa recrea una atmósfera original y atractiva, un espacio habitado por personajes que acompañarán mucho tiempo al lector. Ambientada en la Colombia contemporánea, la trama narra el viaje de un hombre que busca en el pasado una explicación de su situación y la de su país. Una lectura conmovedora sobre el amor y la superación del miedo”.

No hay mucho que añadir si un Jurado valora así una obra. Sí puedo comentar que es una novela que te atrapa desde el primer momento y en la que sus principales personajes tienen consistencia. Por otra parte, la historia que nos cuenta, al remontarse a los orígenes del narcotráfico en Colombia, tiene gran interés y la estructura que crea Vásquez para contarla es lo suficientemente original para mantener la atención del lector. Además, tiene el autor una gran habilidad para la narración y un estilo muy personal que por lo que voy leyendo le convierten en uno de los escritores en castellano más interesantes del momento y con gran futuro.
Desde luego seguiré leyendo sus libros anteriores y atento a posibles novedades.
Joaquín Marco ha hecho una magnífica crítica en elcultural.com a la que remito a quien quiera saber más del contenido del libro.



Juan Gabriel Vásquez, El ruido de las cosas al caer