jueves, 16 de febrero de 2017

Otra novela de Zweig




Cuando parece que ya está toda la obra de Zweig traducida, surgen textos como esta novela corta que, aunque debe de tratarse de una obra inacabada, tiene, como siempre sucede con este autor, su interés.
Digo que inacabada porque, aunque la editorial no dice nada en este sentido ni en la contraportada ni en la solapa, si en la primera parte vemos la clásica escritura y ritmo de Zweig, a partir de un determinado momento se tiene la sensación de que la novela se acelera, de que el tiempo y los acontecimientos transcurren a gran velocidad hasta la única frase que compone el último capítulo.
Una historia totalmente reconocible del autor tanto en su escritura como en la composición de los personajes, al menos en esa primera parte.
También aparecen temas recurrentes en su obra como, por ejemplo, en estos dos fragmentos:

“Los ambiciosos de este mundo están unidos, se estimulan unos a otros. Los líderes socialistas se visitan entre ellos, pronto celebrarán un congreso en Viena. Los empresarios tienen sus preocupaciones; los profesores, sus congresos. Así es como todos creemos que somos los más poderosos. Sólo la gente pequeña, los silenciosos, los carentes de ambición no están unidos, y ésa es la desgracia del mundo en que vivimos.” (p. 75)


“El nacionalismo lo corrompe todo. Es el mal que coloca una única patria por encima de todas las demás. Nos involucramos de lleno en las necedades que cometen nuestras naciones. En el patriotismo. ¿De qué nos sirve ser honrados y bienintencionados si encima de nosotros hay un puñado de personas que no quieren serlo? Ellos miran las banderas extranjeras con la hostilidad del toro que se abalanza contra la tela roja. Tenemos que romper con el patriotismo. ¡Al diablo con las naciones! (p. 81)

Sin alcanzar el nivel de la mayor parte de sus libros, esta novela corta, 199 páginas, se lee con gusto y tiene momentos realmente logrados que harán disfrutar sobre todo a los incondicionales de este grande de la literatura.




Stefan Zweig, Clarissa. Traducción de Marina Bornas Montaña

miércoles, 15 de febrero de 2017

Mis temas recurrentes VIII: Oriente Medio



Desde la creación del Estado de Israel en 1948 esa zona del mundo se ha convertido en el foco de gran parte de los conflictos mundiales. Además de las numerosas guerras que allí se han librado, esos conflictos se han extendido a varios de los países limítrofes que rara vez han logrado la estabilidad política y, menos aún, el desarrollo económico.
La bibliografía sobre la región es inmensa y mi única pretensión en esta entrada es dejar constancia de alguno de los libros que me han aportado cosas interesantes. Aunque el conflicto entre Israel y Palestina sea el que más títulos abarque, lo he dejado de lado precisamente por ser el más conocido. He preferido reflejar otro tipo de textos. La mayoría están escritos por periodistas porque creo que son quienes mejor explican temas tan complejos.
Además de dos libros más generales sobre la región, me ha parecido interesante aportar uno que da la visión que se tiene desde el mundo árabe.
El de Lee Anderson está porque, aunque trata de un tema colateral y muy concreto, me parece uno de los periodistas que mejor conoce la zona. En el caso de Olga Rodríguez, alguien a quien procuro seguir en todo lo que escribe, las entrevistas me parecen muy buenas y el texto bastante emocionante.
Además, he añadido los libros salidos últimamente sobre el ISIS o DAESH o Estado islámico dada la relevancia que se le da en la prensa occidental.  En la misma línea también dejo constancia de un libro sobre Boko Haram que, obviamente, es un grupo que funciona en una zona bastante alejada.

martes, 14 de febrero de 2017

Para conocer mejor a Donald Trump



“Como demuestran los muchos episodios referidos en estas páginas, Trump es extraordinariamente ágil para hacer lo que se le antoja y librarse del castigo.” (p. 227)

Esta frase que aparece casi al final del libro, me ha surgido varias veces a medida que lo iba leyendo y es que, efectivamente, parece inexplicable cómo logra salir a flote de casi todos los charcos en los que se mete; y no son pocos precisamente.
Johnston conoce a Trump desde hace casi treinta años. Lo ha investigado y ha mantenido más de una conversación con él.  Aquí, a lo largo de los 24 capítulos en los que divide el texto, escribe, partiendo de sus antecedentes familiares que le dejaron suficiente dinero, sobre los diferentes negocios que llevó a cabo en los años ochenta y noventa principalmente. Desde el intento de creación de una liga que compitiese con la NFL, a la construcción de un casino en Atlantic City. El recorrido sobre esos negocios resulta a veces excesivamente prolijo lo que hace que no siempre se pueda seguir con facilidad. Además, tampoco la prosa de este periodista es comparable, por ejemplo, a la de un Gay Talese. No obstante, resulta interesante y, sobre todo, cuando hace caracterizaciones del personaje como estas porque ayuda a descubrir otras facetas:

 “Discrepar de Trump significa estar equivocado. Presentar a Trump de un modo que no se ajuste a la imagen que él tiene de sí mismo es ser un perdedor. Es un enfoque de la existencia que tal vez funcione en el mundo de los negocios (donde Trump puede darse media vuelta y no tratar con las personas que no gusta), pero los dirigentes gubernamentales no pueden permitirse ese lujo, menos aún el presidente de los Estados Unidos.” (p. 74)

“Vale la pena señalar que la memoria de Trump parecía bastante aguda tres años más tarde, en 2001, cuando insistió en que había visto en la televisión  que miles de musulmanes de Nueva Jersey jaleaban las llamas de las Torres Gemelas. Nunca se ha encontrado ninguna cinta de vídeo, ninguna fotografía, ni ningún informe policial que sustente este recuerdo. Pero Trump sostiene que su recuerdo era fiel. Después de todo, como dijo en Iowa en el año 2105 ante el público de su campaña, él había sido agraciado con “la mejor memoria del mundo”.” (p. 141)

Además, en el capítulo 3, Valores personales, añade los siguientes tomados de expresiones del propio Trump: No  confiar en nadie y menos en los buenos empleados. Usar la venganza como política empresarial. Engañar quince veces más a la gente que te engaña.
Como se ve toda una panoplia de “buenas prácticas”.
También me ha parecido realmente increíble la entrevista que reproduce en el capítulo 18, Amantes imaginarias, en la que un periodista aún más impresentable que el propio entrevistado le pregunta sobre su relación con Carla Bruni.
En fin, un libro que se lee con rapidez y que colabora a fomentar el desprecio que está provocando este personaje que resultaría cómico si no pudiera llegar a ser tan dramático tal y como está planteando su presidencia.
Otra buena aportación de esta peculiar editorial, Capitán Swing.
Hay una reseña bastante completa de Raúl Jiménez en indienauta.com.



David Cay Johnston, Cómo se hizo Donald Trump. Traducción de Ricardo García Pérez

lunes, 13 de febrero de 2017

Analizando la economía actual




Siempre es bienvenido un libro que intente explicar lo que está pasando con la economía y que incluso se plantee ofrecer algunas sugerencias para cambiar el modelo. Estos dos catedráticos de Política Económica, uno en Vigo y el otro en Barcelona, son capaces, además,  de explicar los temas con bastante claridad,  incluso en los dos capítulos que dedican a los aspectos más teóricos.
Evidentemente, en un texto de casi 350 páginas en el que se tratan muchos elementos  de la crisis  y de la economía actual, hay algunos temas que me llaman más la atención o simplemente que me interesan más porque me parece que sus opiniones se salen algo del pensamiento único. Así sucede con las páginas, bastantes, que dedican a contrastar desigualdad y eficiencia; con la discusión sobre el papel de Alemania en la UE; con las fuertes críticas al trato, que consideran erróneo, dado a Grecia; y, finalmente, las duras críticas que hacen de la “austeridad expansiva” tanto a nivel teórico como por sus consecuencias prácticas.
Quisiera ahora recoger algunos fragmentos en los que plantean también interesantes reflexiones sobre otros temas.
Así, dentro de la crítica de la “financiarización” del actual capitalismo:

“Hemos visto, por tanto, cómo la dimensión elefantiásica de las finanzas, el carácter hiperfinanciero del nuevo capitalismo, y su evolución en gran parte fuera de toda posibilidad de control efectivo, han estado en el centro de los problemas económicos contemporáneos. Mientras no se devuelva a los mercados financieros su condición instrumental a una escala humana, y mientras no quede embridado por estrictos controles, continuará siendo un obstáculo para una recuperación de la economía internacional que sea genuina y sostenible.” (p. 106)

El siguiente me parece especialmente importante porque desde luego en España está muy presente:

“En las actuales circunstancias, dado que los perdedores de la crisis son muchos más que los ganadores, el hecho de que la democracia otorgue a cada persona un voto debería hacer que las políticas se orientaran en el sentido que acabamos de señalar (se refieren a disminuir las desigualdades). Pero no es así. El motivo es doble. Por un lado, la concentración de la riqueza introduce sesgos en la formación de los gobiernos y en los procesos de decisión política. Los caminos de esa influencia son variados, desde la financiación a los partidos políticos a una mayor presencia de sus representantes entre los miembros de parlamentos y gobiernos. Por otro lado, el hecho de que los sectores sociales de baja renta se inhiban de participar en el proceso político ordinario hace que sus intereses y preferencias sean poco tenidos en cuenta.” (p. 152)

Para terminar resumo los cinco “desafíos” que plantean al final del libro bajo el epígrafe de  Un nuevo progresismo, y  que viene a ser su aportación a las posibles soluciones: 

 - Impulsar instituciones que favorezcan la estabilidad macroeconómica así como la preservación de los servicios públicos básicos.
- Defender el funcionamiento de la competencia en los mercados.
- Viraje de las políticas empresariales de su énfasis en  la rentabilidad hacia las ganancias de productividad.
- Estado menos intervencionista y más innovador y emprendedor.
- Revertir la fuerte tendencia hacia la desigualdad. (p. 313-317)

Como se ve representan más o menos las ideas de una socialdemocracia algo renovada que es por donde creo yo que van ambos catedráticos. En esto radica también su principal debilidad.
Un libro en cualquier caso muy interesante y sugerente aunque, como siempre pasa en estos casos, no hay más que leer a José Carlos Díez, a la hora de las soluciones es cuando se notan más las carencias.


Xosé Carlos Arias y Antón Costas, La nueva piel del capitalismo

sábado, 11 de febrero de 2017

Citas últimas lecturas

Lectura, escritura

Me sorprenden persona que quieren ser periodistas y no leer: como una aprendiz de pianista que se jactara de no escuchar música. No se puede escribir si haber leído demasiado; no se puede pensar –entender, organizar, hablar- sin haber leído demasiado.
Martín Caparrós, Lacrónica


Información

La información –tal como existe- consiste en decirle a muchísima gente3 qué le pasa a muy poca: la que tiene poder. Decirle, entonces, a muchísima gente que lo que debe importarle es lo que les pasa a esos. La información postula –impone- una idea del mundo: un modelo del mundo en el que importan esos pocos. Una política del mundo.
Martín Caparrós, Lacrónica


Religión

Siempre pensé que el objetivo básico de toda religión es atemperar el terror a la muerte y por eso, supongo, más que por ninguna otra cosa, lamento estar tan lejos de cualquier creencia.
Martín Caparrós, Lacrónica


Leer, lectura

Pero en este momento leer se relaciona cada vez más con una cultura en vías de disolución. No desaparición sino disolución: la manera en que un sólido se disuelve en un líquido, en que sigue estando ahí pero sin una presencia distintiva.
La letra escrita, está claro, no es la forma hegemónica de narrar en estos tiempos. Pero sigue siendo una forma que unos cuantos buscan.
Martín Caparrós, Lacrónica


Clases

Ésa es la verdadera división de clases, la más terrible división en clases: los que nos preocupamos por qué vamos a hacer mañana, los que se preocupan por cómo van a comer mañana. Y eso es lo cruel del África: que te lo muestra demasiado.
(…)
Lo cruel, tremendamente cruel del África es que te dice fuerte lo que sabés bajito: que el mundo es una mierda. Y que aceptarlo nos cuesta tan tan poco.
Martín Caparrós, Una luna


Humanidad

¿Por qué suponemos que alguien –un sueco, digamos, un japonés, un moldavo, un argentino- tendría que sentir algún dolor o si acaso preocupación o ligera molestia por el hecho de que –un suponer- algunos miles de liberianos se hayan matado con tanta tozudez,  sigan así, vivan con suerte treinta o cuarenta años? ¿Por esa palabra humanidad, tan poco clara?¿ A quién se le ocurrió que a los hombres les importa lo que les pasa a los miles de millones que no conocen, o a los miles que viven en su barrio? Mejor, distinto: ¿a quién se le ocurrió que tenía que importarles?
Martín Caparrós, Una luna



viernes, 10 de febrero de 2017

Un clásico peruano



  
Creía que no había leído esta famosa novela de los años sesenta por eso al verla el otro día la compré y leí. Luego me ha dado cuenta de que tenía la primera edición en España subrayada y anotada. Claro, es de 1973 y eso me deja más tranquilo.
Reproduzco a continuación dos fragmentos de los prólogos de ambas ediciones:

“Aunque Arguedas le expuso a Murra que “el tema de la novela es la lucha entre los apristas y los comunistas”, el gran conflicto ideológico que aprecio en El Sexto no es otro que la discrepancia de Arguedas contra los prejuicios marxistas hacia todo lo que consideraban superestructura, alienaciones y trampantojos fetichistas como el folklore, la cultura popular y las tradiciones andinas.
(…)
Por otro lado, Arguedas también reivindicó en El Sexto la importancia de la ternura, los sentimientos y las emociones, precisamente porque Arguedas no se avergonzaba de ser él mismo un “indio emotivo” con “más hondura de sentimientos”, a diferencia de aquellos comunistas que presumían de tener un corazón “todo de acero”” (p. 10)
Fernando Iwasaki en el Prólogo a esta edición de 2016.

“También en El Sexto el eje del relato es un solitario aturdido por la violencia de un mundo en el que o puede integrarse. (…)
Lo que da significación histórica a su caso es que los antagonismos que lo atormentan (costa-sierra, apra-comunismo, cultura quechua-cultura castellana) son también, en ese momento, los del Perú, víctima de los mismos conflictos que padece el joven Gabriel.” (p 8)
Mario Vargas Llosa en el Prólogo a la edición  de 1973.

Seguramente si hubiera leído el texto de Vargas Llosa antes de la novela hubiera podido sacar más partido de la lectura, porque mi problema con esta obra ha sido no terminar de llegar a entender del todo lo que sucede ni el porqué suceden algunas cosas. No quiero decir con ello que se trate de una novela difícil, pero sí que estando construida a base de diálogos, hay momentos en los que no resulta fácil seguirlos porque, y esta es otra parte del problema, tampoco resulta fácil identificar a los protagonistas.
No obstante, me ha parecido una obra tremendamente interesante en la que se plantean temas muy variados y respuestas personales muy diferentes. Todo, desde luego, desde una gran dureza por las condiciones de vida en una cárcel de aquel país y en aquella época que hacen que su lectura resulte a ratos bastante agobiante. (Arguedas estuvo en ella a finales de los años treinta y hasta 1957 no pudo empezar a escribir el libro.)
Un ejemplo de entre los muchos que se podrían poner sobre este aspecto:

“Tragaban la ración en plena carrera. Se metían los frijoles a la boca con cartón o papel y todo; o se mordían sus propias manos. No tenían casi tiempo de masticar. Los fuertes los seguían; les abrían las manos para capturar los restos; los lamían; y lamían entre los dos el piso, si en la huida el vago perseguido dejaba caer parte o toda la ración al suelo.” (p. 111)

Sea cual sea la opinión que tuviera Arguedas sobre el comunismo, lo cierto es que en la novela deja fragmentos tan significativos como este:

“- Gabriel, dirige esa indignación contra los legítimos padres de Puñalada, (este personaje es uno de los peores habitantes del penal) con los feudatarios y los capitalistas sin alma. Puñalada es hijo de la miseria, de los barrios de Lima que apestan como El Sexto. (…) El Perú está, pues, en manos de unos millonarios, que amontonan su plata hundiendo en la miseria, en la perversidad, en un excusado, a más de la mitad de los peruanos.” (p. 166)

Me parece que tendré que volver a leerla más adelante y así sacar un mayor partido. En todo caso es un libro recomendable pues como se ha dicho:  puede que sea “la mejor novela sobre la cárcel en lengua española” (Gonzalo Torrente Malvido en la faja puesta por la editorial).



José María Arguedas, El Sexto

jueves, 9 de febrero de 2017

El nazismo en el poder




Han pasado diez años desde que se publicó este segundo volumen de los tres que Evans ha dedicado a la Alemania nazi. El primero se tradujo  en 2003 y lo leí no mucho después, sin embargo, ahora ha pasado mucho más tiempo. La razón fundamental es lo poco de historia que he leído en los últimos años. Si no llega a ser por la “aparición” de Toni Judt, del que sí que he leído todo lo publicado, aún sería menos. Lo peculiar del caso es que, además de que me he dedicado durante veinticinco años a dar clases de esa materia, siempre he dicho que los libros de historia tenían la ventaja para su lectura de que en cada página pasaba algo y era difícil aburrirse con ellos.
Pero vamos a lo que estamos. La obra de Evans es un trabajo realmente monumental en su concepción y composición, y tremendamente interesante en su resultado.
Este volumen abarca el período que va de 1933 a 1939. Dedica a ello: 692 páginas de texto,  104 de notas y 70 de bibliografía. Estas cifras ya dan una primera aproximación al nivel de detalle  y de información que maneja el historiador británico.
El libro está organizado temáticamente lo que creo que facilita más la comprensión del fenómeno que si lo hubiera hecho de forma cronológica. Así, a lo largo de seis capítulos va desgranando los principales aspectos del régimen como: la construcción de un Estado policial, la movilización social y el fomento de una determinada mentalidad, la economía, o el establecimiento de una utopía racial. Concluye el libro con un capítulo muy interesante sobre el camino hacia la guerra.
El libro es fundamentalmente descriptivo y narrativo aunque también de vez en cuando hay análisis e interpretaciones, como por ejemplo en el siguiente fragmento:

“En 1939, no todos los alemanes eran nazis fanáticos, pero la gran mayoría deseaba orden, seguridad, trabajo, la posibilidad de contar con un mejor nivel de vida y de prosperar, cosas que parecían imposibles durante la República de Weimar. Ahora lo tenían a la mano, y eso suficiente para obtener su aquiescencia. Puede que la propaganda no tuviera tanto efecto si se considera la circunstancia real y evidente de la estabilidad social, económica y política.” (p. 489-490)

Creo que es suficiente con esa labor de narración porque el lector ya puede ir sacando sus propias conclusiones. Además, la inmensa mayoría de lo contado tiene un apoyo documental exhaustivo como pone de manifiesto el inmenso volumen de notas antes mencionado. En este sentido, me ha llamado poderosamente la atención las muchas veces que aparece en el texto la expresión: “un agente socialdemócrata informa”, lo que indica la existencia de gente dedicada a esa observación y a dejar constancia escrita.
En fin, un libro del que se pueden decir muchas cosas buenas y que es de lectura muy recomendable aunque, evidentemente, hay que dedicarle una buena cantidad de horas porque además del elevado número de páginas, el formato del libro y la composición tipográfica lo hacen aún más largo. Eso sí, al final el esfuerzo habrá merecido la pena.
Un ejemplo más de la calidad de la historiografía  británica.



Richard J. Evans, El III Reich en el poder. Traducción de Isabel Obiols Penelas

martes, 7 de febrero de 2017

Sigo intentándolo con Borges



Segundo intento de entrar en la obra de uno de los escritores en castellano del siglo pasado más alabados y leídos. Si el primero fue bastante frustrante, como ya dejé constancia hace poco en el blog, este lo ha sido algo menos sin llegar a a gustarme demasiado tampoco.
Se recogen en el libro un conjunto de relatos que Borges publicó en diversos medios en los años treinta. Posteriormente, en 1954, los reeditó con alguna incorporación. En el Prólogo escrito para esta reedición dice el autor:

“Son el  irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias. (…)
El hombre que lo ejecutó era asaz desdichado, pero se entretuvo escribiéndolo,  ojalá algún reflejo de aquel placer alcance a los lectores.” (p. 10-11)

Curiosa afirmación la primera, pero que sitúa muy bien el contenido de los relatos en los que juega con personajes en su mayor parte reales de una manera singular. Hay dos o tres que me han gustado bastante y, sobre todo, me ha llamado la atención la escritura tan calculada y precisa del autor en lo que eran sus comienzos (más allá de cierto barroquismo a veces, como él mismo reconoce).
Volveré a darle otra oportunidad con alguna obra ya de su época de madurez.
Hay una buena reseña en confiesoqueheleido.blogspot.com.


Jorge Luis Borges, Historia universal de la infamia

lunes, 6 de febrero de 2017

Original novela



Antonio Muñoz Molina termina así su reseña de la edición en inglés de este libro:

“Escribir es caminar, imaginar, recordar, escuchar, mirar. La naturalidad es tan perfecta que hace falta mucha atención para apreciar el artificio que la hace posible.”

Este breve fragmento es una magnifica síntesis del libro de Cole. Julius, verdadero trasunto de Cole,  pasea por la ciudad,  se encuentra con gentes diversas que le cuentan cosas y él nos las transmite, visita a un antiguo profesor de inglés de origen japonés lo que le dará ocasión para hablar del trato a estos estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial, entrará en el Museo de Arte Popular y hablará de Brewster, visitará a un liberiano en un Centro de detención lo que le llevará a contar algo del conflicto en ese país, hará un viaje a Bruselas donde tendrá ocasión de tratar el tema de Israel y Palestina con un trabajador de un cibercafé,…
También “mirar” como hace con un grupo de mujeres chinas que bailan en un parque, o con unos paracaidistas o con las abejas.
Y, además, irá recordando aspectos de su educación en la Escuela Militar en Nigeria, de la relación con sus padres y su abuela o del ambiente que vivió en ese país.
No falta alguna reflexión sobre su profesión de psiquiatra primero becado, y con contrato ya al final del libro.
Y, como afirma Muñoz Molina, todo ello narrado con la mayor naturalidad, o al menos con esa apariencia, lo que desde el punto de vista del escritor no debe de ser precisamente fácil de conseguir.
Hay mucha descripción, pero también hay valoraciones de diverso tipo. Así, esta crítica sobre la marginación del agua por los habitantes de Manhattan:

“¿Dónde era posible tener una sensación auténtica de ribera en esta ciudad? Todo estaba edificado, en cemento y piedra, y los millones que vivían en el pequeño interior tenían escasa conciencia de lo que fluía a su alrededor. El agua  era una suerte de secreto embarazoso, la hija no querida, descuidada, mientras que con los parques todo era mimo, babeo y uso exagerado.” (p. 68)

O esta dura afirmación por las reacciones que ve cuando asiste a un concierto de música clásica en el Carnegie Hall:

“Para algunos de ellos lo único raro era verme a mí, joven y negro, en mi butaca o en el vestíbulo. A veces, en la cola del lavabo durante el intermedio, me miran de tal manera que me siento como Ota Benga, el hombre de Mbuti que en 1906 fue expuesto en el pabellón de los monos del zoológico del Bronx. Aunque me harto de pensar estas cosas, ya estoy acostumbrado.” (p.285)

Hace muy poco hacía la entrada en el blog de Cada día es del ladrón, el otro libro de Cole traducido. En él relata un viaje a Nigeria. Ahora, sigue con el viaje solo que es dentro de la ciudad y en algún momento también un viaje interior.
Espléndido libro que ofrece muchas posibilidades de encontrarse con temas interesantes. Magníficamente construido y escrito.
Un texto  además en el que salen mencionados personajes como Bill Evans, Primo Levi, Mohammed Chukri o Víctor Erice, tiene que ser algo original y diferente.
Andrea Aguilar hace una interesante entrevista a Cole en elpais.com.


Teju Cole, Ciudad abierta. Traducción de Marcelo Cohen

domingo, 5 de febrero de 2017

Artículos interesantes

Otra semana evitando los temas directamente políticos. Hay alguno que puede resultar interesante pero creo que cualquier lector ya los conoce. Prefiero centrarme en otras cosas.

Pascual Serrano publica sus perlas del mes, siempre jugosas aunque también algunas un poco cogidas por los pelos, algo también bastante habitual. (eldiario.es)

Soledad Gallego hace un estupendo artículo sobre las carencias del Parlamento y el bloqueo de las comisiones de investigación. (elpais.com)

Lucía Lijmaer habla de series de televisión  con mujeres como protagonistas. (elpais.com)

viernes, 3 de febrero de 2017

ANDAMIO

Series y películas

Sigo con la idea de que en estos tiempos convulsos lo mejor es hablar de este tipo de cosas que, además de interesantes, nos ayudan a desconectar un poco de otros temas más importantes sí, pero demasiado conflictivos a veces. Pronto será el momento de empezar a abordarlos.


Series

Black Mirror.  En su tercera temporada creo que ha decaído un poco aunque tiene un primer episodio realmente magnífico. En todo caso siempre es muy original y distinta a lo que se suele  ver.

Enemigo público. Interesante serie policíaca belga con buenos momentos y algunos personajes interesantes.

UnReal. Buen comienzo con la crítica de los realitys, pero pronto se convierte en algo bastante repetitivo y termina aburriendo.

American crime: O.J.Simpson. Magnífica reconstrucción del caso y del juicio. Uno de los grandes descubrimientos de esta temporada.

Girlfriend experience. Pasa lo mismo que con UnReal: repetetiva.

Absuelto 2. Mejor esta segunda temporada que la anterior. Es una demostración de que en Noruega también hay guionistas que saben buscar las vueltas. Los paisajes, espectaculares.

The Knick 2. Demasiada sangre en esta segunda temporada y demasiadas repeticiones de cosas ya vistas en la anterior.

The night of. Junto con la de O.J.Simpson, lo mejor hasta ahora. Muy logrado el ambiente (pretende semejarse al de los setenta), gran creación de  Turturro y bien desarrollada la historia tras un capítulo inicial realmente bueno.


Películas

Esta vez hay una inmensa mayoría de cine estadounidense lo que no suele ser muy habitual en mi caso.

Sully. Entretenida sin más. Eastwood las ha hecho mucho mejores.

Bar Bahar. Israelí. Interesa por el tema de las mujeres palestinas en Israel, pero tampoco es gran cosa.

Hasta el último hombre. Mucha sangre y muy vista. Gran exaltación del heroísmo. Otra de Mel Gibson.

La llegada. Una sorpresa porque siendo de cien ciencia-ficción, un género que no me gusta especialmente, sí me ha gustado y me ha parecido muy interesante.

Comanchería. Muy buena. El ritmo, las interpretaciones y los lugares en los que se desarrolla hacen que sea interesante y muy entretenida.

La La Land. He disfrutado mucho más de lo que me esperaba. Romántica sin ser ñoña, musical sin grandes números y, eso sí, con bastante jazz del bueno (o al menos del que a mí me gusta).

Loving. Muy bien tratado el drama real de un matrimonio interracial en los sesenta en el estado de Virginia. Muy pausado el desarrollo, pero sin que se haga aburrida.

Figuras ocultas. También trata el tema racial por las mismas fechas, pero aquí lo hacen más “a la americana”. Demasiados estereotipos.

Toni Erdmann. Alemana. Muy buenas críticas, pero yo no llegué a cogerle el aire de comedia. Excesivamente larga.

jueves, 2 de febrero de 2017

En la Rumanía de Ceaucescu




Las dos novelas que he leído hasta ahora de esta escritora me han dejado una sensación ambivalente pues si, por un lado, me interesan por sus temas y su escritura, por otro lado, tengo siempre la impresión de que me estoy perdiendo muchas cosas sin llegar a enterarme bien de qué me quiere transmitir con ellas.
A partir del viaje en tranvía hacia una cita con su interrogador, una trabajadora en una fábrica de ropa va relatando cosas de su vida y de la de algunas personas de su entorno: padres, maridos, amiga, compañeros de trabajo, etc. En estos recuerdos está el centro de la novela y es aquí también donde pierdo a veces pie y no logro seguir bien algunas historias.
Dentro de esos personajes destaca en mi opinión la historia de su amiga Lilli a la que dedica, además, bastante espacio y que me parece de lo más interesante de la novela.
El tono en general es bastante típico de lo que conozco de Müller, sombrío, con pocas concesiones, mucha soledad, pocas relaciones afectivas realmente positivas y, lógicamente, dada la historia personal de la escritora, con críticas explícitas al sistema de Rumanía como se puede apreciar en los dos siguientes fragmentos:

“En la fábrica robar no es un delito: La fábrica pertenece al pueblo y uno es del pueblo y se lleva su propiedad del pueblo: hierro, madera, hojalata, tornillos y alambre, lo que hay para llevarse. Y dice:
De día uno se lleva; de noche, roba.” (p. 80)

“En la floristería tenía una amante de mi edad, que se encargaba de combatir los ácaros y los pulgones. Como nadie podía llamarla por su título oficial entero sin reírse: camarada ingeniero encargada de combatir parásitos de plantas ornamentales, la llamaban simplemente camarada inspectora de parásitos.” (p. 105)

Evidentemente, toda la novela es una crítica del sistema y de cómo afecta a la vida de los ciudadanos, de ahí viene el carácter sombrío del que hablaba antes.
El estilo también es muy característico de la autora con esas frases cortas que no abandona prácticamente nunca.
Es una escritora que es difícil recomendar pues por su estilo y las historias que cuenta no se trata de una lectura fácil y relajada, pero por algo le dieron el premio Nobel de Literatura hace unos años.
Hay una buena reseña de Francisco Martínez en fantasymundo.com.



Herta Müller, Hoy hubiera preferido no encontrare a mí misma. Traducción Juan José Solar

miércoles, 1 de febrero de 2017

Continuando una trilogía




Segundo título de la trilogía y tercero que leo de la autora en muy poco tiempo. Me gustan las historias que cuenta y me gusta cómo lo hace. Como bien  dice José María Guelbenzu en su reseña en elpais.com

“¿Dónde está la importancia de este libro? Edna O’Brien escribe de manera directa, sin virtuosismos e innovaciones, con una escritura tradicional. Por tanto, todo el esfuerzo está puesto en su insobornable y penetrante mirada, un don que desemboca, de primeras, en la naturalidad expresiva.”

Esa naturalidad expresiva creo que es su mayor virtud aunque me da la impresión de  que, precisamente, en este libro hubiera necesitado algo más de garra en algunos momentos.
Continúa, lógicamente, la historia de las dos jóvenes protagonistas.  Ahora, será Kate la principal y seguirá buscando el amor, como en la anterior entrega,  en la relación con un hombre mayor que ella y divorciado. Esto dará pie a los aspectos más interesantes del libro. Como dice en su magnífico y muy completo comentario devoradoradelibros.com:

“O’Brien, como Jaffe, revalorizó el universo femenino de la mujer joven cuando el feminismo aún tenía mucho recorrido por delante, de modo que la novela sobresale, más allá de su valor literario, por el retrato sociológico de una generación que se atrevió a desobedecer a sus mayores y abrió, con este paso, las puertas de un futuro lleno de oportunidades.”

En esta aventura tan rompedora en la Irlanda de los cincuenta están los mejores y los peores momentos de la novela. Por un lado, hay dos capítulos en los que se produce el intento por parte de su familia para que abandone  ese amor. En uno, realmente magnífico, el padre envía al cura del pueblo para convencer a Kate, y en el otro será el padre con otros familiares quienes acudan al domicilio donde vive para llevársela al pueblo. En ambos se da un gran retrato de la religión y la tradición en ese país. Por otro lado, sin embargo, la propia historia de ese amor resulta a veces algo tediosa por lo insistente y por la escasa entidad del protagonista masculino.
Por todo ello, aunque tiene, sobre todo en la primera parte, un gran sentido del humor y esos interesantes capítulos, a mí me ha gustado menos que el primer libro de la trilogía. Ese tiene más vida y más variada intervención de personajes secundarios de interés.
En todo caso, un libro recomendable que se lee con mucha facilidad, que muestra una época y unas situaciones que también se daban prácticamente de la misma forma en nuestro país, pero también tengo la impresión de que ha notado algo el paso del tiempo.



Edna O’Brien, La chica de ojos verdes. Traducción de Regina López Muñoz.

lunes, 30 de enero de 2017

Otro buen descubrimiento




Aunque no es habitual en mis comentarios, en este caso me parece más apropieado reproducir el hecho por Sergio Sancor en librosyliteratura.com:

“No he leído con anterioridad a Natalia Ginzburg. Sus textos, sus obras, no se han cruzado en mi camino en ninguna ocasión. No es que no conociera su existencia, sino que simplemente la casualidad o la causalidad no han hecho que ella y yo tengamos un momento común para conocernos. Por lo tanto, mi primer acercamiento a su obra, de la mano de Y eso fue lo que pasó llega con la sensación de haber recibido un puñetazo en plena cara. La dureza, la poca compasión, las obsesiones y deseos, la brutalidad, la violencia, la falta de respiración frente a una relación, el no existir cuando se está existiendo, los significados, significantes y errores del amor, la vida que se cuela por el desagüe o la muerte que llega de improviso. Todos elementos que, en esta historia de ciento diez páginas se entremezclan creando una lectura que duele, pero imprescindible.”

Es curioso este comentario de un texto, breve por otra parte, del que la propia autora dice en la Nota previa:

“Escribí esta historia para sentirme un poco menos infeliz. Me equivoqué. No debemos buscar nunca un consuelo en la escritura. No debemos perseguir un objetivo. Si hay algo seguro es que es necesario escribir sin perseguir un objetivo.” (p. 11)

Da la sensación de que necesitaba desahogarse y utilizó la escritura.
Yo he leído el texto tan de corrido como dice Italo Calvino en el Prólogo. Es una historia muy potente y tremendamente bien contada tras un inicio de esos que llaman la atención.
Lo cierto es que ahora hay que ponerse a buscar más libros de esta escritora porque tengo la impresión de que me ofrecerá buenos momentos.
Hay una reseña muy completa en devoradoradelibros.com




Natalia Ginzburg, Y eso fue lo que pasó. Traducción de Andrés Barba. Prólogo de Italo Calvino.

domingo, 29 de enero de 2017

Artículos interesantes

Qué gusto poder recomendar temas tan variados y poco habituales, eso sí, todos sacados del mismo medio.

Pascual Serrano, al que sigo en prácticamente todo lo que publica, escribe sobre el gran Kapuscinski. Da gusto poder encontrar este tipo de escritos. (eldiario.es)

Iker Armentia se mete con mucha gracia con dos "monstruos sagrados" de la escritura en España: Marías y Pérez Reverte. Lo malo del artículo es que yo también me veo bastante reflejado: gajes de la edad. Por cierto, a Marías sí suelo leerlo, a Reverte solo algo en sus inicios,  ahora no lo soporto. (eldiario.es)

Ignacio Escolar, como director, responde a preguntas de los lectores sobre diferentes temas. Interesantes las preguntas y las respuestas. Buen ejemplo para ver cómo funciona el medio. (eldiario.es)

jueves, 26 de enero de 2017

La Suecia profunda hace un siglo




En su obra autobiográfica Otra vida Enquist dice lo siguiente de este libro:

“Domina el tema (Enquist habla de sí mismo en tercera persona). Son sus paisajes, su tierra, su familia. No tiene por qué sentir ese terror paralizante de escribir sobre lo que es privado. Escribe una novela que se titula La partida de los músicos, sobre esos mismos personajes antes de emigrar. Elimina la emigración, pero no a las personas. Se lo pasa en grande aunque es una historia terrible. (….) Sin la menor consideración, da a su familia una biografía diferente, o suma dos de ellas; se trata de ficción, pero aun así se trata de la verdad, casi.” (p. 396)

Con ello ya queda de manifiesto que la tremenda y muy interesante historia que cuenta tiene que ver con sucesos reales, tanto de su familia como del lugar donde se desarrollan los hechos.
El libro cuenta los primeros intentos de crear sindicatos ligados al partido socialista en la zona norte de Suecia en la primera década del siglo XX en el mundo laboral de los aserraderos. Para ello se envía desde Estocolmo a Elmblad, uno de los grandes protagonistas de la novela,  un agitador que tendrá que pasar muy malos momentos en ese mundo hostil ya que:

“En otros sitios eran los esbirros de las compañías o la policía o el mismo diablo los que lo perseguían y lo jodían. Pero aquí eran los propios obreros. Eso era lo más amargo de todo. Esas piadosas ovejas de los cojones que no sabían lo que más les convenía, eso era lo más amargo. Eran los suyos, y se rieron de él y encima le sacudieron de cojones.” (p. 41)

Enquist ha tenido una vida muy intensa y complicada a veces. Escribe de forma magistral y tiene una magnífica técnica para construir la novela. De tal manera que sabemos cosas que suceden pero cuya causa entenderemos más adelante. Refleja de maravilla el ambiente laboral y social del lugar y la época y, sobre todo, hace una acerada crítica de las mentalidades sobre todo de la religiosa, como consta en este fragmento:

“(…) esta singular mezcla de piedad y sentimentalismo, rigor y vulgaridad, calidez y frialdad, vigor y muerte, propia de Västerbotten.
El puritanismo y la frivolidad.
Las costumbres del país oscuro no eran fáciles de comprender.” (p. 111)

Sobre su escritura José María Guelbenzu en elpaís.com hace esta espléndida valoración que expresa perfectamente lo que significa esta gran novela: “La suya es una escritura tallada a presión, pero con una soberbia delicadeza. La dureza del mundo que narra se adecua a ella. (…)
Este es un tipo de narrativa de fuerza que parecía perdida. No hay concesiones, no hay miedo a contar aun lo más repulsivo y doloroso; hay belleza: la tremenda belleza de la humanidad."

Es una novela con muy buenos personajes tanto protagonistas como secundarios y a cada uno sabe muy bien Enquist darle el espacio adecuado.
Hay una particularidad de la traducción que me ha llamado la atención y me ha gustado. En la zona de Suecia donde se desarrolla la novela se habla un particular dialecto que no siempre entiende el resto de la población. Los traductores, como explican en el Prólogo,  han utilizado para traducirlo una variante popular del aragonés pirenaico castellanizándola. El método creo que es bastante bueno y el  resultado original.
Un libro muy recomendable de un escritor que hasta ahora me ha dado las suficientes satisfacciones para seguir atento a cualquier nueva traducción de su obra.



Per Olov Enquist, La partida de los músicos. Traducción de Marina Torres y Francisco L. Uriz

miércoles, 25 de enero de 2017

Curiosa historia de voyeurismo




La editorial reproduce esta frase en la solapa:

”Es, a pesar o debido a su ambigüedad, la obra maestra de Talese.” Yves Harté, Sud Ouest

Desde luego creo que hay que estimar bastante poco a tan gran escritor y periodista para hacer semejante afirmación. Es más, me atrevería a decir que casi no es un libro suyo porque la mayor parte del texto se dedica a la reproducción, sin que se diga en ningún momento que corregida o editada, del diario que el protagonista, el voyeur Gerald Foos, llevó a lo largo de un extenso de tiempo y en el que iba reflejando a veces con gran detalle sus observaciones. En un momento determinado, en 1980,  se pone en contacto con Talese y le ofrece el material. Se lo irá remitiendo durante muchos años y solo hace poco se decidió la publicación.

También se reproduce en la solapa este otro comentario que sí se ajusta más a lo que ofrece este libro:

“Instructivo e intrigante. Iluminador y entretenido.” The Washington Post

Al menos esa es la impresión que yo he sacado tras su rápida lectura pues se lee con gran facilidad ya que tanto Talese como el propio Foos escriben de manera muy ágil y yendo al grano en todo momento.
Aunque creo que tiene que haber también otro tipo de observaciones, en el texto la inmensa mayoría de las que se reproducen se refieren a los comportamientos sexuales, y vemos pasar por las habitaciones del motel previamente habilitadas para poder observar lo que allí sucedía todo tipo de situaciones y comportamientos como, por ejemplo:: relaciones heterosexuales dentro y fuera del matrimonio, homosexuales con masturbaciones y/o penetraciones, relaciones interraciales (estas no desde el principio), intercambios de pareja, incestos, o, lo que me ha parecido de lo más interesante, soldados heridos en Vietnam con pérdidas por amputación de miembros.
De estas observaciones con las que rellenó una gran cantidad de cuadernos saca Foos entre otras la siguiente conclusión:

Mi voyeurismo ha contribuido enormemente a convertirme en un pesimista, y detesto este condicionamiento de mi alma. Lo que resulta tan desagradable es que la mayoría de los sujetos están en sintonía con esos individuos en sus planteamientos. (Se está refiriendo  a los que no tienen ni idea de sexo y solo saben penetrar y empujar, en sus propias palabras). Si nuestra sociedad tuviera la oportunidad de ser voyeur por un día, abordaría la vida de manera muy distinta a como lo hace ahora.” (p. 67)

Sobre el personaje del voyeur dice Talese ya al final del libro en un intento de caracterizarlo:

“Era un hombre de muchos estados de ánimo y actitudes, y a veces se presentaba como historiador social, un pionero de la investigación sexual, alguien que denunciaba la corrupción de la sociedad, un solitario, alguien con doble personalidad, y un crítico resuelto a sacar a la luz las hipocresías y apetitos ocultos de sus contemporáneos.” (p. 218)

Ha sido un libro cargado de polémica ya incluso antes de su publicación como cuenta muy bien Cristina F. Pereda en elpais.com. También es interesante la información de David Suárez en lavanguardia.com. Ambos artículos son anteriores a la publicación del libro en España.

Con polémica o sin ella, el libro se lee con cierto interés, con gran facilidad y resulta entretenido aunque un tanto reiterativo en algunos momentos. Eso sí, nos descubre a un personaje realmente de película (de hecho parece ser que Spielberg ya ha comprado los derechos). En todo caso nada que ver, por supuesto, con el que Talese escribió sobre el comportamiento sexual de los estadounidenses, La mujer de tu prójimo.



Gay Talese, El motel del voyeur. Traducción de Damià Alou