miércoles, 23 de enero de 2019

Repaso teórico a la política




Este politólogo,  además de  profesor y  estudioso, tiene la particularidad de que participa en el análisis de la realidad más inmediata en varias tertulias televisivas y radiofónicas, de ahí que lo conozca  y lo escuche siempre con atención porque tiene la rara cualidad de hacer buenos comentarios y hacerlo en forma pausada para que se le pueda entender. (Antes ya había leído su intervención en el libro sobre sistemas electorales que publicó Politikon, el grupo de análisis al que pertenece).
Dice el propio autor a modo de resumen sobre el contenido:

“En este libro se han brindado algunos enfoques para el triunfo del príncipe. Ciertamente, con profundidad desigual, pero tratando de aportar alguna luz sobre muchos temas. El Estado y la democracia, su organización institucional, los partidos nuevos y viejos,  las nuevas brechas de comportamiento electoral con la llegada de la globalización, los referéndums y los adelantos electorales, el devenir de la socialdemocracia y los estados del bienestar, cómo gobernar en un sistema presidencial y en uno parlamentario o la estructura territorial del poder.” (p. 256)

Esto lo desarrolla a lo largo de diez capítulos con uno final de resumen y conclusiones.
Como él mismo advierte, el nivel de profundización es muy diferente y yo añadiría que también lo es el nivel de interés. Este depende de los conocimientos previos que tenga el lector, porque hay  algunos temas que alguien interesado por la política los conoce lo suficiente para que el texto no aporte gran cosa más allá, eso sí, de un buen resumen y sistematización. Pero, al mismo tiempo, en otros, al menos en mi caso, sí he encontrado aspectos más novedosos. Así:

-        Las diferencias entre el voto a Trump y a la extrema derecha europea, y a partir de ahí al análisis del voto de clase.
-         Los ejemplos que da al tratar el tema de elecciones y referéndums.
-        Todo el capítulo dedicado al Estado del Bienestar y el papel de las clases medias.
-        Las explicaciones sobre el presidencialismo en Sudamérica y sobre el impeachment.
Evidentemente esto no representa sino una mínima muestra del interés que puede despertar el libro. Simón, además, como estudioso de los temas, da todas las informaciones muy actualizadas y tiene la honradez intelectual suficiente para aportar en muchos casos diferentes versiones a la que él mismo defiende.

Dice Íñigo Errejón en su reseña para elpais.com;

Pablo Simón realiza en El príncipe moderno una sólida, cuidada y didáctica reivindicación de la ciencia política como herramienta para producir claridad en medio de la confusión.(…) Con un estilo inconfundiblemente anglosajón y una metodología muy propia de la política comparada…”

Y creo que ahí quedan bien reflejadas las dos grandes virtudes del libro: La claridad y la permanente comparación de las situaciones.
Un libro que resultará interesante para todo aquel que estando interesado en la política no la vea bajo el único prisma de su propia ideología. Así pues, dogmáticos  de todo tipo, abstenerse.
Hay una interesante entrevista de Carlos Barragán en elconfidencial.com.

Pablo Simón, El príncipe moderno. Democracia, política y poder.

lunes, 21 de enero de 2019

Algo muy diferente (y radical).




Es raro que lea un libro escrito por algún autor español sobre todo desde que desapareció Rafael Chirbes; no me suelen interesar sus historias y algunos, muy celebrados por la crítica, y no daré nombres, me parecen extraordinariamente pedantes y aburridos. Sin embargo, no sé si por la significativa portada elegida para este libro, o por el hecho de haber ganado un premio con bastante prestigio, me he animado con este.
Dice la editorial en la contraportada (por cierto una de las contraportadas mejores que he leído de una editorial que suele hacerlas bastante bien): “Esta es una novela radical en sus ideas, en su forma y en su lenguaje.”
Valgan los dos fragmentos siguientes como muestra de esa radicalidad:
“(…) respeto a quien hace ruta de contenedor en contenedor buscando sustento, respeto que merece no por ser un desfavorecido (cosa que diría un alma caritativa), ni por ser víctima del capitalismo salvaje (cosa que diría un oenegeísta), ni por ser un ciudadano igual a todos en derechos y obligaciones (cosa que diría la Consejería de Familia y Bienestar Social). La razón por la que el contenedero, al igual que el hurtador y el ido del bar sin pagar, merecen respeto y admiración y deben ser modelos a seguir, es por no ser cómplices del sostenimiento de las lacras de esta ciudad que son las puñeteras tiendas y los puñeteros bares.” (p. 73)
“Como yo no solo no creo ni en el progreso ni en el esfuerzo, sino que además los combato de día y de noche; como yo en lo que creo es en la atenta escucha de las pulsiones y en su alianza con las pulsiones de los otros como motores de la vida.” (p. 181)
(Ambos corresponden a dos monólogos de Nati, una de las cuatro protagonistas del libro.)
Y sobre el lenguaje reproduzco lo que dice NadalSuau en su magnífica crítica en elcultural.com;
La escritura de Morales es demoledora, desbordante, rotando de la intimidad pringosa al estallido de furia, de allí a lo paródico cotidiano pasando por lo sarcástico institucional, para volver siempre a un lenguaje de nuevo cuño, intransferible e indomable: el de sus cuatro protagonistas que, conociendo las reglas, se las saltan en piruetas que a los demás nos dejan en ridículo.”
Hasta ahora me he limitado a reproducir porque me parecen textos muy significativos de lo que es esta original novela que si algo tiene es que, desde luego, no deja indiferente al lector; puede atraparle o desesperarle, atraerle o hacer que muestre un total rechazo hasta el punto de abandonar su lectura (algún caso he conocido).
Mi caso es de los primeros. A pesar de que me costó unas páginas ver de qué iba y conocer a las protagonistas, una vez puesto en situación tengo que decir que me parece una novela que merece mucho la pena leer por varias razones.:
Tiene cuatro originales protagonistas con grados de discapacidad intelectual que van del 40 al 70%, con edades de los 32 a los 43 años y con diverso grado de parentesco entre las cuatro (medio hermanas, primas hermanas o primas segundas), pero al mismo tiempo totalmente diferentes en sus actitudes, deseos, y hasta lenguaje (uno de los grandes aciertos de la novela es, precisamente, cómo trata esos diferentes lenguajes).
 Además, cada una de ellas participa en la novela de una forma distinta: Nati, la de más alta discapacidad pero sobrevenida cuando estaba a punto de doctorarse, lo hace a través principalmente de monólogos en los que, como en los ejemplos que he puesto antes, arremete contra todo y contra todos y hace que el lector tenga que estar permanentemente criticando o autocriticándose; Àngels, participa escribiendo su historia a través del método de lectura fácil que da título al libro lo que le sirve a Morales para contarnos de dónde vienen las cuatro; de Primi, que padece logorrea, curiosamente se recogen sus declaraciones ante la jueza que tiene que decidir sobre la posible esterilización de Marga, la cuarta protagonista que apenas tiene alguna intervención personal en algún diálogo con Nati.
 Otro recurso que utiliza la autora son las actas de las asambleas del grupo de okupación del Ateneo de Sants que me han parecido de lo mejor del libro por el humor con el que está reflejada la forma de actuar de la gente de la que, creo, está más próxima la autora. (Reconozco que me he reído con sonoras carcajadas en algunos momentos.)
Estamos ante un novela muy potente y magníficamente construida y escrita por una escritora que, a pesar de su juventud, cuenta ya con varias novelas publicadas.
Si tuviera que criticar algo del libro sería, por un lado, las excesivas páginas que dedica a describir prácticas de danza en las que me he perdido en más de una ocasión (claro, Morales es miembro de una compañía de danza contemporánea y se nota) y, por otro lado, la presencia y, sobre todo, la extensión del fancín que se intercala hacia la mitad de la novela que, aunque sé que la autora lo considera importante en la medida en que explica sus tomas de posición, creo que no aporta gran cosa y por momentos resulta difícil de entender (o al menos a mí me ha costado hacerlo).
Si tuviera que resaltar algo que a mí me haya llamado especialmente la atención, lo haría con la descripción de las relaciones sexuales que están hechas como yo nunca había leído y que me parecen realmente magníficas.
Un libro muy pero que muy recomendable  por lo novedoso y por su enorme radicalidad (se esté o no de acuerdo con sus críticas).
Además de la reseña ya mencionada hay otra bastante buena y original de Juan G.B. en unlibroaldia.blogspot.com y una interesante entrevista de Clara Morales con la autora en infolibre.com.
También hay una larga entrevista y diálogo con el público en YouTube.
Cristina Morales, Lectura fácil,


miércoles, 16 de enero de 2019

En el Chile de Pinochet



Si no recuerdo mal es la primera novela que leo sobre la represión en el Chile de Pinochet y me resulta algo muy extraño. Evidentemente he visto muchos documentales y alguna película, pero nada de narrativa. Y digo que me parece extraño porque de Argentina, por ejemplo, sí he leído los libros de Miguel Bonasso o de Horacio Verbinsky, además, obviamente, de ver multitud de documentales y películas. No sé si se debe a la poca producción chilena sobre el tema o, lo que es más probable, a mi desconocimiento.
El caso es en cuanto vi una referencia sobre este libro acudí a encargarlo y enseguida a leerlo. Ha sido una gran experiencia tanto literaria como personal. Viví el golpe de 1973 en unas circunstancias muy especiales (estaba haciendo el servicio militar) y es quizá uno de los momentos de la historia que me ha tocado vivir que más me ha afectado. Por eso también lo ha hecho este libro que trata precisamente de eso, de la represión y la tortura en aquella época.
La autora parte de un hecho real: las confesiones que hizo en 1984 a una revista Andrés Antonio Valenzuela Morales, “el hombre que torturaba” como aparece en el libro, denunciando los hechos y su propia participación. Después huiría a Argentina primero para terminar en París. Con  este material Nona Fernández imagina diversos casos de detenciones y torturas que va entremezclando con su propia historia personal (era una niña cuando sucedieron los hechos narrados y, por ejemplo, una de sus mejores amigas era hija de un torturador).
He leído que se siente muy cercana a Emmanuel Carrère y efectivamente su estilo y su forma de narrar tiene mucho que ver con el gran escritor francés cuyos libros han aparecido muchas veces comentados y citados en este blog.
El libro recibió en 2016 el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por un jurado que entre otras cosas dijo de él: “A medio camino entre el periodismo, la literatura y la memoria personal, Nona Fernández consigue mostrar las emociones de toda una nación con respecto a un pasado negro y acaso vergonzoso”. (Citado en la reseña de Javier Rodríguez en elpais,com).
En esa misma reseña se reproduce la siguiente opinión de la autora:
“No juzgo, pero no quiero recordar por recordar. Este libro me llenó de pena y traté a las víctimas con toda la delicadeza, pero no escribo para que el lector pase un buen rato”.
Y desde luego lo cumple porque no se pasa un buen rato leyéndolo y sí mucha pena. Además, y por lo dicho antes, se agolpan los recuerdos de una época difícil.
Evidentemente se pueden decir muchas cosas sobre el contenido concreto del libro, pero creo que lo mejor es recomendar una lectura que, aunque a ratos resulte bastante dura, refleja muy bien algo que sucedió y  que no podemos asegurar que no vuelva a repetirse.
Hay una interesante entrevista de Demian Paredes con la autora en página12.com.ar.

Nona Fernández, La dimensión desconocida.

martes, 15 de enero de 2019

Una original idea



Si hace un tiempo me dediqué  bastante a la literatura húngara, ahora me ha dado por leer obras de autores nórdicos. Hace mucho tiempo leía ya a Mankell, al que tengo entre mis autores  favoritos, pero últimamente he conocido y leído varios libros de  Enquist  y Hamsun, además de varios de diferentes autores de esa zona del mundo. Tengo  la impresión de que me transmiten vidas, historias y formas de contarlas un tanto diferentes; además, los lugares en los que se desarrollan me resultan particularmente atractivos. Evidentemente cada autor y cada libro es muy diferente del resto, pero la mayoría despiertan mi interés y es raro que alguno no me guste.
Siguiendo en esta línea me he encontrado con otro autor sueco que plantea una historia ciertamente original: Un pastor, Olof  Helmersson, de 83 años, decide volver al pueblo del norte de Suecia, donde ejerció hace más de cuarenta años y convirtió a muchos de sus habitantes, para llevarles la “buena nueva” del ateísmo y la necesidad de apostatar. Lo que se encuentra al llegar es una comunidad muy reducida porque la mayoría ha muerto y entre los que quedan son pocos los que mantienen su fe. Tan es así, que los púlpitos los han convertido en colmenas para las abejas, y el  recinto de la parroquia lo utilizan como sala de juegos de mesa después de que un pastor moderno venido de la costa lo haya secularizado.
A esta peculiar historia hay que añadir un conjunto de personajes igualmente peculiares: Gerda, que ha perdido marido e hija pero lo toma como un paso a la redención y necesita que el pastor le responda a una serie de preguntas sobre aspectos de la creencia religiosa; Gideon, que se quedó ciego por un golpe contra un pino y eso le hizo perder la fe; Tordvald, un artista que exculpe a Dios con trozos de madera de árboles…
Hay también muchas alusiones a la naturaleza tanto a partir de paisajes como de árboles, plantas, pájaros y, claro, lo que no puede faltar en un libro de autor nórdico, el clima.
Todo ello hace que su lectura resulte atractiva e interesante aunque eso “(…) no quita para que se eche de menos un enfoque mucho más arriesgado y explícito, más complejidad y. sobre todo, más pasión. Esa que se intuye y nunca acaba de concretarse.” (Montuenga en su reseña en unlibroaldia.blogspot.com.)
Para terminar dejo dos fragmentos en los que queda bien reflejada la postura del pastor protagonista:

“Nuestro tiempo, diría, es un tiempo de renuncia, de dimisión y de arrepentimiento, todos los que alguna vez tuvieron una creencia habían hecho uso de la razón y habían renegado durante los últimos decenios, lo único lógico en la actualidad era ser apóstata, lo único esencial había sido tener algo de lo que renegar. Pensaba con dolor en todos los que en el futuro no pudiesen permitirse el lujo de renegar por no haber sido nunca de ninguna confesión, por no haber creído nunca en nada, con toda su alma.” (p. 109) (El narrador refiriéndose a Olof.)

“P: ¿Pero el cristianismo está pues prácticamente extinguido: Sí, y démosle las gracias. Fue sencillamente demasiado estrecho y simple para servir de filosofía de la vida. Sobre todo en estos áridos pasajes. El cristianismo fue el arte de pacotilla de la existencia. Un relato de todo lo que no existe ni puede existir. Pero debemos recordar que Dios existió durante mucho tiempo, es muy posible que su voluntad todavía se cumpla. Puedes escribirlo.
¿Puede ser de Canetti? Sí, sin duda es de Canetti.
P: ¿Y qué es lo que más echas de menos de todo lo que no existe?
R: El perdón de los pecados.” (p. 149
(De la entrevista que le hace un periodista.)

En fin, un libro que seguramente podría haber dado más de sí con un tema tan original y fuera de lo habitual, pero que sea como sea se lee con gusto.

Torgny Lindgren, Aguardiente. Traducción Juan Capel.

viernes, 11 de enero de 2019

Repaso a la revolución sandinista



Este libro se me pasó en su día, la primera edición en España es de 2007 aunque fue escrito en 1999, lo que me sorprende visto desde hoy porque la revolución sandinista fue uno de esos momentos “históricos” que se viven con mucha atención. Además, ya conocía a Ramírez como escritor  al haber leído en 1988 su obra Castigo divino. Sea como fuere, el caso es que me pasó inadvertida esta publicación que ahora me ha encantado descubrir.
El libro tiene una interesante introducción en la que el autor hace una puesta al día de la situación, tal y como está en 2007 con un Daniel Ortega muy cambiado en todos los sentidos, que puede ayudar a entender el conflicto actual en el país para quienes no seguimos ya las pocas informaciones que desde allí llegan y que se suelen limitar a las imágenes cuando hay problemas de orden público con escenas violentas.
Después, el texto está dividido en trece capítulos y un Epílogo. La mayor parte de los capítulos tratan de los prolegómenos de la llegada al poder, incluyendo los tres primeros en los que se plantean temas que podríamos considerar de alguna manera teóricos y en los que ya aparece alguna autocrítica, y  solo en los tres últimos asistimos a los problemas ya en el poder y con una guerra civil añadida.
Ramírez ha escogido una forma muy acertada para narrar los hechos y es no hacerlo a partir de un mero desarrollo cronológico, sino que en cada capítulo se suele centrar en un aspecto o en un momento para lo que además escoge a un personaje que tuvo relevancia en ello. Así, en el 5 el tema del marxismo-leninismo con Fidel como personaje; en el 7 las relaciones con USA y Carter; en el 8 la ampliación de la base social con J.P.Chamorro;   en el 9 la situación de la Iglesia y el obispo Obando, etc.
De esta manera va relatando todos los avatares y la multitud de problemas a los que tuvo que hacer frente la organización de la revolución y de la lucha armada hasta su triunfo. Cuenta, con mucho detalle a veces, el contenido de reuniones con diferentes líderes de otros países, e informa de la ayuda recibida tanto en dinero como en armas de países como Cuba o Venezuela y, desde luego, de las facilidades que tuvieron siempre en Costa Rica. En este sentido el libro es tremendamente interesante porque facilita de forma muy clara la comprensión de cómo se organiza un proceso revolucionario para la toma del poder.
Pero, obviamente, también resulta apasionante la parte final en la que da cuenta de los muchos errores que se cometieron ya en el poder, incluso más allá de la difícil situación ante la guerra civil que se inició por parte de los elementos contrarrevolucionarios con el apoyo de los Estados Unidos. Errores como, por ejemplo, la incomprensión del campesinado por la dirigencia del FSLN que les llevó a una reforma agraria que puso a ese importante sector en contra del gobierno; o los planes faraónicos a los que se dedicaron ingentes cantidades de dinero sin apenas obtener resultados: o, en general, la mala gestión económica que llevó a tener la inflación más alta del mundo. En estas páginas es donde hace Ramírez la mayor crítica e incluso autocrítica teniendo en cuenta que él era Vicepresidente en esos gobiernos.
Algunas cosas más concretas que me han llamado la atención son entre otras muchas: las justificaciones que dieron para el estilo de vida que tenían que tener los dirigentes de la revolución; el apoyo de Cuba que siendo algo que parece bastante obvio, no lo es tanto por el hecho de que Fidel les recomendase mantener el pluralismo político y una economía mixta; o que el embajador de Taiwan que siendo un país que apoyaba a Somoza les entregara un cheque de 100.000 dólares.
Resumiendo mucho se podría decir que la mayor parte del libro se dedica a mostrar la lucha por el cambio basada en las grandes ilusiones despertadas, pero que, como refleja en la parte final,  quedan en parte frustradas por la guerra y los errores propios.
Un libro que está, además, magníficamente escrito y en el que resulta fácil seguir el hilo aunque no se conozca a muchos de los personajes que intervienen. Solo en algún momento, particularmente en el capítulo 4, el texto está un poco deslavazado y es más difícil de seguir.
El libro termina cuando los sandinistas pierden las elecciones en 1990 como ya venían prediciendo las encuestas. Aquí me ha parecido especialmente interesante el siguiente fragmento por la actualidad que puede tener hoy en algunos países de Europa:

“Al fin y al cabo, los pobres nunca serían capaces de clavarse el cuchillo ellos mismos. Y cuando las encuestas nos dijeron lo contrario, que también perdíamos respaldo en los sectores más humildes, tratamos de corregir las encuestas.” (p. 274)

Un libro que recomiendo sobre todo a los que siguieron a finales de los setenta y durante los ochenta todo lo que sucedía en Nicaragua. Lógicamente se trata de la versión de una parte y, por lo tanto, no será toda la verdad, pero tiene visos de ser al menos una parte importante de ella.
Hay una buena reseña de Ciper en ciperchile.cl.

Sergio Ramírez, Adiós muchachos. Una memoria de la revolución sandinista.

miércoles, 9 de enero de 2019

ANDAMIO


Esta vez es un poco más floja de lo habitual la relación tanto de películas como de series. No siempre se acierta y aunque hay una película realmente muy buena, las series son bastante regulares salvando algunos capítulos de un par de ellas.


Películas

Superlópez. Película que he ido a ver con y por mi hijo. Ha tenido buenas críticas salvo la de Boyero que contó en la radio que fue con dos niños a los que les gustó, pero que él ni había sonreído. A mí me ha pasado lo mismo: mi hijo se ha reído de vez en cuando y yo apenas si he sonreído un par de veces. No obstante ha sido la más taquillera del cine español. (Evidentemente el rarito soy yo).

La ley del menor. Una película británica basada en un libro de Ian MacEwan que también firma el guion. Trata temas interesantes, pero resulta un tanto irregular al alternar buenos momentos con alguna escena no demasiado creíble. Lo mejor es la magnífica interpretación de Emma Thompson en el papel de una jueza de menores.

La buena esposa. Veo la película inmediatamente después de leer el libro y, como suele suceder a menudo, me parece una adaptación regularcita. Creo que le falta un ingrediente fundamental del libro que es la crítica a los ambientes literarios. Eso sí, al igual que la comentada anteriormente, tiene el atractivo de la magnífica interpretación de Glen Close.

Beware the Slenderman. Documental sobre un suceso ocurrido en 2014 cuando dos niñas de 12 años apuñalaron a una amiga en un pueblo de Wisconsin. Me han impresionado sobre todo los interrogatorios de la policía nada más producirse los hechos por dos razones: por un lado, porque se hacen sin el consentimiento de los padres y sin presencia de abogados y, por otro lado, por la frialdad con la que cuentan lo sucedido.

Un asunto de familia. Magnífica película japonesa. La historia de una familia bastante poco habitual que va aclarándose poco a poco. Emotiva en varios momentos pero sin caer en el sentimentalismo; bastante crítica y con unos personajes en busca de afecto y compañía. Con el ritmo pausado que necesita la historia. Una de las películas mejores del año.


Series

 Rellik. Miniserie británica de seis capítulos. Un planteamiento muy original pues se trata de la búsqueda de un asesino en serie, pero contada al revés (rellik es killer al revés), esto es, cada capítulo, salvo el último, va contando lo que pasó unas horas, días o semanas antes. Resulta menos enrevesado de lo que parece aunque le falta algo para que termine de ser una buena serie. Es entretenida sin más.

Mozart in the Jungle. La primera parte de esta tercera temporada se desarrolla en Venecia y tiene como protagonista la ópera. En la segunda se vuelve a Nueva York con un capítulo, el 7, realmente bueno y muy original tanto por el lugar del concierto, la cárcel, como por la música que eligen. Esta serie es una verdadera rareza en el mundo de las series por el protagonismo de la música clásica. Además, Gael García Bernal hace una gran creación del protagonista.
También he visto la cuarta temporada. Bastante más floja. Poca música y mucho tiempo dedicado a la relación entre los protagonistas. A pesar de las buenas interpretaciones no me ha gustado demasiado. De esta serie espero otras cosas.

Ozark. Ha sido una grata sorpresa. Alguna buena referencia en la que hablaban de elementos tanto de The Affair como de Breaking Bad que, efectivamente, tiene me llevo a verla. Una historia relativamente original (drogas, asesinatos y relaciones de familia en mundo rural dedicado al turismo) y una fotografía que marca muy bien la atmósfera un tanto oscura de la historia. Entretenida y con algunos momentos muy buenos.

Zona fronteriza. Una serie policíaca noruega con algunos aspectos originales. Consta de ocho capítulos en los que la trama se va complicando poco a poco. Un guion bastante trabajado, pero que al final deja varias cosas sin aclarar. Entretenida y con elementos muy presentes en las series nórdicas como son la naturaleza y los problemas familiares.

Taboo. Serie británica de ocho capítulos que se desarrolla a principios del siglo XIX. Gran ambientación como corresponde a un trabajo de la BBC. Buenas interpretaciones aunque hay personajes que parecen más de un cómic como sucede con todos los responsables de la Compañía de las Indias Orientales que no solo son malísimos sino, lo menos creíble, tremendamente estúpidos. La serie se deja ver y entretiene aunque es demasiado oscura y su protagonista demasiado superhombre.

martes, 8 de enero de 2019

Un autor siempre original





Tras este nombre de resonancias orientales se encuentra el escritor y periodista nacido en Kiev Lev Nussimbaum, judío como indica su nombre, del que ya he comentado en el blog los dos libros que se han publicado hasta ahora  en castellano: Alí y Nino, en este caso con el nombre de Kurban Said, y Petróleo y sangre en oriente, publicado por la misma editorial que este que comento aunque anteponiendo una M. al nombre. Todo esto resulta un tanto chocante, tanto que incluso hay un extenso libro de Tom Reiis, El orientalista, que también he leído aunque antes de crear el blog, dedicado a investigar la historia de este peculiar personaje.
Si los dos citados tenían la forma de una obra narrativa, en este caso parece que se trata, aunque en la edición no se comente nada al respecto, de una serie de reportajes, treinta en concreto, sobre el exilio de los rusos tras el triunfo de la revolución bolchevique, acontecimiento del que Bey no era demasiado partidario no sé si influido por la buena posición económica de su familia en Bakú.
Los reportajes abarcan multitud de temas y visiones de ese exilio desde sus orígenes, relatando  episodios de la guerra civil que se produjo después de octubre del 17, hasta lo que sucedía el año 1932 en que se publicó en forma de libro. Hay capítulos más informativos dedicados a temas como: los trabajos que hacían los exiliados, los diferentes grupos políticos que fueron constituyéndose o el papel que jugaron las mujeres. Otros, sin embargo, se dedican a contar algunas historias personales como la de un barón que quiere ser emperador de Crimea o un príncipe que pretende el trono de Croacia o la aventura de un espía soviético que termina perseguido por la GPU.
En esta editorial se publicó también un libro de Chaves Nogales de 1931, Lo que ha quedado del imperio de los zares, que toca alguno de estos temas pero lo hace de forma más sistemática. Bey, por el contrario, huye de cualquier sistematización y va picoteando y alternando sus historias con una gran agilidad y buscando no solo informar sino también entretener al posible lector. Y desde luego lo consigue.
Sobre este tema del exilio ruso se debió de publicar bastante hace muchos años, pero lo cierto es que no sucede así ahora por lo que textos como el de Bey resultan especialmente interesantes y atractivos.
A pesar de que murió relativamente joven, a los 38 años, dejó una obra muy extensa por lo que no sería de extrañar que se publicase alguna cosa más en castellano. Si es así, habrá que leerla.
En esta edición falta algo que siempre es interesante conocer: el idioma desde el que se ha hecho la traducción.

Essad Bey, La Rusia blanca. Traducción Javier Bueno.

domingo, 6 de enero de 2019

Interesante recuperación



Hace poco más de un mes me reencontraba con el autor a partir de la reciente publicación de El castigo. Esto me dio pie para leer algún otro texto de Ben Jelloun y encontré este que ganó el Premio Goncourt de 1987 y fue publicado al año siguiente en castellano.
Después de estar varios días inmerso en un libro en el más puro realismo, casi se agradece leer algo tan distinto como este que comento. Tiene algunas partes escritas desde el más puro realismo, pero están entremezcladas con otras de sueños, recuerdos más o menos reales, apariciones y siempre con una gran imaginación. Sin embargo, hay un elemento común con el libro de Pontoppidan con el que abría el año en el blog, y es que en ambos el tema central es la búsqueda de la identidad.
Aquí es una joven de veinte años que ha sido tratada como varón porque es lo que quería tener su padre después de haber tenido varias hijas. Tras la muerte del padre emprende un camino para ir descubriendo su feminidad incluyendo en ello, y de forma bastante relevante, su sexualidad. En este descubrimiento jugará un papel preponderante un ciego con el que tendrá una muy intensa relación amorosa. Hay que destacar que la historia se desarrolla en el mundo árabe y musulmán.
Además del interés que pueda despertar la historia, en este texto es muy importante la forma y el tono con el que la cuenta Ben Jelloun. Hay mucho lirismo, bellas imágenes y escenas que serían duras -la violación de la protagonista por ejemplo-, pero narradas de forma que no lo sean tanto.
Imágenes como esta definición de la cárcel:
  
“La cárcel es un sitio en que se simula la vida. Es una ausencia. Tiene el color de la ausencia, el color de un largo día sin luz. Es una sábana, una estrecha mortaja, un rostro quemado, abandonado por la vida.” (p. 133)

O como los fragmentos en los que se describe el descubrimiento y el contenido de un almacén de palabras o, dentro de la misma idea, la existencia de una empresa que contrata jóvenes mujeres para que aprendan libros de memoria y vayan a recitarlos por las casas.
En fin, una novela diferente como corresponde a quien procede de una cultura también diferente y que posee una gran sensibilidad.
Lectura recomendable aunque creo que el libro está agotado y no ha sido reeditado recientemente.
Hay una buena reseña de Josefina Casado, hecha en el momento de su publicación, en elpais.com.

Tahar Ben Jelloun, La noche sagrada. Traducción Alberto Clavería.

viernes, 4 de enero de 2019

Un gran clásico danés



Me parece una gran suerte empezar el año 2109 en el blog comentando la magnífica novela de este gran escritor danés, que obtuvo el Nobel en 1917, y haber podido leerlo  gracias a la traducción hecha por una vieja amiga.
Compara la editorial en la contraportada la obra de Pontoppidan con las de Thomas Mann y Dostoyevsky; yo no me atrevo a tanto, pero sí a decir que estamos ante una gran novela, una de esas obras cuya lectura cuesta abandonar y en la que se plantean multitud de problemas de toda índole desde lo más personal e individual hasta algunos problemas colectivos.
Habla la traductora en su extensa, documentada y muy interesante introducción, de que se trata “de un viaje de iniciación” y que tiene “la estructura típica de la novela de aprendizaje o de formación de carácter”, y así es, porque además, el objetivo último, tal y como queda demostrado en el capítulo con el que se cierra el libro, es llegar a una cierta identidad personal. En esa búsqueda Per, el protagonista, pasará por multitud de situaciones profesionales, de relaciones amorosas, de dudas y afirmaciones en el tema religioso, y de lugares tanto dentro como fuera de Dinamarca. Esto es lo que nos cuenta el autor a lo largo de 698 páginas en formato grande y tipografía bastante comprimida, lo que da idea de la minuciosidad y el detalle con que lo hace.
La obra fue publicándose por entregas en ocho volúmenes entre 1898 y 1904. Luego el propio autor preparó la edición en un solo volumen que es la que se ha traducido. Es una novela muy en la línea de la literatura realista, y en algunas cosas naturalista, que se llevaba por entonces con virtudes y quizá con el único defecto en este caso de alargar demasiado algunas situaciones.
En esa búsqueda de la identidad van apareciendo diferentes temas que debían de ser los relevantes en la sociedad danesa de la época. Así, las diferencias campo-ciudad y la necesaria modernización del país (aquí está latente el trauma que supuso la derrota en la guerra con Prusia de 1864), el conflicto religioso entre un protestantismo más racional y otro más centrado en los sentimientos (sobre este aspecto es muy interesante lo que explica la traductora en su introducción), los defectos de carácter del pueblo danés y, no tanto como debate sino como caracterización,  la relevancia de los judíos en la alta sociedad danesa.
Un conjunto de temas que atraviesan casi toda la novela y con los que el protagonista entra en contacto por su profesión o por sus relaciones de amistad o amor.
Dejo ejemplos para mostrar el tratamiento que da Pontopiddan a algunos de los temas:

 “¡Gente sin pretensiones! ¡Gente infeliz!” (p. 159)

“Porque ahora sabía que había nacido para ser, dentro de su campo, gallo mañanero y profeta de aquella sociedad amodorrada, hecha de hijos de curas y sacristanes con sangre de horchata en las venas.” (p. 166)

“En los yermos páramos de Jutlandia, donde sólo unas cuantas ovejas escuálidas hallaban ahora miserable sustento, veía ciudades multitudinarias, campamentos laboriosos donde no habría campanas de iglesia que tocaran a media noche llenando los corazones de miedo a fantasmas, sino chorros de luz eléctrica ahuyentando las tinieblas con su séquito de espectros.” (p.  207) (Especie de ensoñación de Per.)

“Nunca había sentido con tanta fuerza como ahora el crimen contra la humanidad que ha supuesto el cristianismo. Jamás había experimentado tal vergüenza al comprender lo mucho que nos falta por crecer todavía para llegarle simplemente al hombro a un pueblo cuya grandeza humana osó desacreditar al macilento castrado de Nazaret.” (p. 360)  (De la carta que escribe a Jakobe, su novia judía,  en la que le habla del libro Historia de Roma de Mommsen)

“Pero, por mucho que busco en sus dos mil años de historia, no encuentro, tras la máscara de santidad, más que el mismo ensañamiento solapado y tiránico, la misma sangre fría para la elección de cualquier medio con tal de que sirva para cumplir con el fin último de satisfacer la ambición de poder. Ningún movimiento espiritual se ha aprovechado hasta tal punto  de los aspectos más negativos de la naturaleza humana. Por ello –y exclusivamente por ello. Es por lo que la iglesia cristiana ha tenido la expansión que ha tenido.” (p. 541) (Carta de Jakobe a Per)

No he dicho nada de la multitud de personajes interesantes que pueblan la novela: pastores protestantes de las diferentes tendencias tanto en la ciudad como en el campo, gente humilde de Copenhague con la que vive al principio, miembros de la sociedad judía, compañeros de sus estudios de ingeniería, las diferentes mujeres con las que intentará conseguir una relación estable, etc. Personajes muy bien construidos por lo general y que sirven como buen contrapunto a ese protagonista con el que el que el lector es fácil que mantenga una relación ambivalente, ya que si es admirable su búsqueda y su capacidad de desprendimiento, también cuesta aceptar su ambición, su vanidad y amor propio, sus dificultades para el afecto. Desde luego, en mi caso, la identificación ha sido muy grande con algunas de sus reflexiones sobre la religión.
En fin, es un libro del que se pueden decir muchas cosas, pero que sobre todo hay que recomendar. Es una lectura muy gratificante y de las que dejan huella.
Hay una extensa e interesante reseña de ValentínPérez en elminotaurodigital.net y una crónica de la agencia EFE en elconfidencial.com sobre la presentación en Madrid que ofrece algún detalle de interés.


Henrik Pontoppidan, Per el afortunado. Traducción María Pilar Lorenzo.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Otra crítica de la izquierda




“Me gustaría, por el contrario, que los lectores de este y otros libros, evitaran las argumentaciones funcionalistas y trataran de explicar los mismos fenómenos que nos preocupan a partir de presupuestos metodológicos distintos y más rigurosos. Al fin y al cabo, Bernabé aborda problemas muy reales, muchos de los cuales no he tenido espacio para reseñar (como el del tipo de compromiso militante, la espectacularización de la política, el mercado de consumo en general, etc.) pero que requieren una respuesta adecuada y contundente de la izquierda. Pero, honestamente, creo que el planteamiento de este libro no ayuda a ello.”

Con estas palabras concluye Alberto Garzón la extensa  crítica del libro publicada en eldiario.es.
He querido empezar así mi comentario porque me ha parecido interesante esa idea de que los lectores utilicemos otros presupuestos metodológicos  y un mayor rigor teniendo en cuenta la variedad de lectores posibles. Seguramente tiene razón Garzón en parte de las críticas que hace o incluso en todas, pero eso no quita que se trate de un libro que resulta interesante leer.
Mi mayor coincidencia con el crítico es doble y coincide con la que vengo haciendo a la mayor parte de los libros que se están publicando sobre la crisis de la izquierda. Por un lado, sea más o menos acertado el análisis que hacen, no dan ningún tipo de soluciones, ni hacen propuestas que signifiquen una reconsideración de las políticas y/o de las formas de organización. Por otro lado, falta mucho análisis sociológico sobre la composición de clases actual para que se entiendan mejor los procesos a los que estamos asistiendo.
Entrando ya en el contenido del libro he de reconocer que a mí me ha resultado bastante interesante y esclarecedor de algunos temas más allá de si se trata de una visión funcionalista en unos casos y/o de un marxismo un tanto desfasado en otros. Mi conocimiento actual de estos enfoques es casi inexistente y me guío más por lo que un texto así me hace pensar o por si me aporta alguna visión novedosa.
Hace poco comentaba en el blog el último libro de  Esteban Hernández con el que este de Bernabé tiene algo importante en común: la idea de que hoy la izquierda está dando batallas culturales mientras que ha abandonado lo material. Creo que en ambos libros esta es la idea que los atraviesa y en torno a la cual giran. Y tengo la impresión de que no les falta razón a ninguno de los dos.
Bernabé lo manifiesta explícitamente en muchos momentos como por ejemplo en los siguientes fragmentos:

“Llegaron a España las guerras culturales, conflictos en torno a derechos civiles y representación de colectivos que situaban lo problemático no en lo económico o lo laboral y mucho menos en lo estructural, sino en los campos meramente simbólicos.(…) Lo que decimos es que estos conflictos culturales tenían un valor simbólico en tanto que permitían a un gobierno que hacía políticas de derechas en lo económico validar frente a sus votantes su carácter progresista al embarcarse en estas cuestiones.” (p. 130) (Se refiere obviamente al gobierno de  Zapatero)

“La izquierda, presa de este mercado, cosificada también como una mercancía, presenta su seducción a través de políticas de la diversidad. Una vez que se ha visto incapaz de alterar el sistema, de cambiar las reglas del juego, las acepta y, creyendo aún desempeñar un papel transformador, su única función es resaltar lo minoritario, lo específico, exagerar las diferencias, proporcionar una representación no sólo a mujeres, homosexuales o minorías raciales, sino a toda la clase media aspiracional.” (p. 230)

“¿Estamos afirmando que dar una respuesta a la troika es más importante que las políticas de diversidad? Por supuesto que lo afirmamos. No es una cuestión moral, no se trata de superponer los intereses de unos grupos sobre otros, sino, simplemente, de darnos cuenta de que determinadas cuestiones en el ámbito material son profundamente transversales, nos afectan a todos. (…)
Para gran parte del activismo joven, pero que mañana ocupará las cátedras, las tribunas de opinión y la dirigencia de los partidos políticos de izquierda, la lucha política consiste en una relación de esferas escindidas ocupadas por grupos oprimidos que requieren atención dependiendo de la polémica dictada por la televisión o algún suceso puntual que los sitúe en el centro de las desdichas. Hablamos de futuro, pero lo cierto es que hoy gran parte del ámbito de la izquierda, desde el progresismo más atenuado hasta el activismo más radical tiene esa visión de las cosas.” (p. 234-235)

Más allá de la crítica razonada de Garzón, creo que en estas afirmaciones hay elementos que responden bastante a la realidad.
Seguramente por mi poco conocimiento previo de algunos temas, a mí me han parecido especialmente interesantes las páginas dedicadas a la exposición crítica del posmodernismo, al análisis del neoliberalismo y al papel de la clase media. También me ha parecido muy sugerente el empezar la mayor parte de los capítulos con ejemplos sacados de hechos acaecidos en distintos momentos y lugares del mundo, desde los repartos hechos por robots en California hasta un conflicto por las banderas en un pueblo del sur de los Estados Unidos.
Quizá lo más sorprendente sea terminar el libro con una larga cita de La Comuna de París de Marx y Engels que sigue a la expresión: “La esencia del aire sigue siendo roja”. Digo sorprendente porque en ningún lugar del texto se ha analizado ni mencionado quiénes podrían ser hoy los comuneros.
En definitiva, un libro interesante y sugerente aunque, como se ha visto, no exento de aspectos muy discutibles. Un ejemplo más de que desde la izquierda se intentan analizar los problemas, pero también de las grandes dificultades para encontrar soluciones.
Creo que tras su lectura es muy recomendable leer la crítica mencionada de un político en activo como Alberto Garzón.
Hay una reseña de Víctor Lenore en el confidencial.com que recoge varias ideas del autor y una interesante entrevista de Sara Montero en cuartopoder.es.

Daniel Bernabé, La trampa de la diversidad. Cómo el neoliberalismo fragmentó la identidad de la clase trabajadora.