lunes, 16 de julio de 2018

Diatriba contra todo y contra todos



Habla Daniel Ruiz, discípulo y colaborador del autor, en el Prólogo de:
“(…) la irresistible verborrea de Rubiales…” (p.11) Y es que, efectivamente, es algo que se aprecia desde las primeras líneas de un libro que si tuviese 150 páginas en lugar de las 356 que tiene, hasta podría recomendarse por algunas cosas que ahora comentaré.
El libro es una verdadera diatriba contra todos los políticos y casi todos los periodistas desde una óptica “libertaria”, concepto que, aunque no lo aclare el autor, usa en el sentido que se le da en Estados Unidos. Todo lo que hacen los primeros es el terreno para que haya un gobierno mundial de los poderosos, y los segundos colaboran en ello al no realizar la verdadera función de la prensa que es la crítica del poder.
Algunos fragmentos donde aparecen estas ideas son:

“La gran invasión de Europa por oleadas de refugiados que se produjo en septiembre de 2015. (…) Son muchos los estudiosos y analistas que creen que aquella fue una operación diseñada por el poder mundial para acelerar la islamización de Europa y su rápida descristianización, dos traumas que justificarán en su momento la irrupción necesaria del gobierno mundial “salvador”” (p. 286)

 “El apocalipsis del Estado único ya se acerca a saltos.” (p. 261)

“La destrucción de las naciones para que los poderosos puedan controlar el mundo es el gran objetivo de los que están mandando desde el principio de los tiempos.” (p. 61-62)

 “Muchos creen que los grandes culpables de la ruina de la democracia y de la injusticia en nuestro mundo son los políticos, pero es probable que los periodistas, al traicionar a los ciudadanos y a la verdad, sean más culpables todavía.” (p 166-167)

Además de esta idea que recorre todo el libro y que se repite incansablemente, Rubiales tiene aciertos en muchas de las críticas concretas que hace tanto a políticos como a medios. Así, por ejemplo:

“Los medios se han transformado en el arma más poderosa del siglo y el instrumento clave para generar consenso. Sin su participación no habrían sido posibles cambios como las privatizaciones, el acoso y derribo a los sindicatos, la pérdida de derechos, la bajada de impuestos a los más ricos, los descensos en el poder adquisitivo de los salarios, los recortes en servicios fundamentales, el endeudamiento de los gobiernos, el avance imparable de la corrupción y los paquetes legislativos que han permitido que los poderosos puedan acumular poder y riqueza sin obstáculos.” (p 172)
Al mismo tiempo es capaz de plantear ideas tan fuera de tono y de realidad como la siguiente sobre la enseñanza:

“Ese enfrentamiento que conlleva destrucción, es de una especial importancia en la enseñanza, donde se procura enseñar a los estudiantes, desde niños, que la única autoridad estable y confiable es el Estado, para lo cual enfrentan a los alumnos con los profesores, a los profesores con los padres, a los padres con los hijos y a todos contra toda autoridad que no sea la del poder estatal. De ese modo se destruye todo, desde el orden hasta la seguridad, la certeza y los valores, creándose un vacío que solo puede ocupar el Estado.” (p 226)

Tampoco esta otra sobre la elite española tiene desperdicio:
  
“La virtud no es precisamente uno de los rasgos dominante del grupo, sorprendentemente minado por la corrupción, el abuso de poder, el consumo de drogas, el sexo, en sus modalidades más exóticas y extremas, y otras muchas perversiones.” (p. 78-79)

Eso sí, menos mal que hay gente vigilante como el propio autor ya que sin complejos ni falsa modestia afirma:

“Este libro proporciona la lente que el mundo necesita para ver el monstruo que se aproxima.” (p. 302)

Creo que con estas citas se ve claramente por dónde va el libro y su autor que, por otra parte, es un escritor bastante prolífico ya que este es el tercer libro sobre el mismo tema.
No entraré en la crítica sobre los elementos ideológicos del libro porque, como decía antes, junto a algunos aciertos se aprecia una verdadera paranoia y un odio al Estado a pesar de que en el fondo se le está pidiendo que cumpla muchas funciones. Sin embargo, sí hay algunas cosas que se pueden comentar en forma crítica. Así: páginas y páginas echando pestes de políticos y periodistas sin dar nombre de ninguno, y en las escasas ocasiones que hace referencia a un medio, en los comentarios de sobremesa que hacemos en mi casa sobre el tema somos más profundos; repite constantemente las mismas ideas y hasta los mismos ejemplos, algunos los he visto hasta cuatro veces; destila verdadero odio al nacionalismo catalán del que afirma: “Los independentistas ocultan su alma nazi, que les llevó a cometer fechorías como el adoctrinamiento de niños y jóvenes en las escuelas, el acoso a los que se sentían españoles, la tergiversación de la Historia y el más siniestro fomento del odio antiespañol y …” (p. 33); finalmente, el apocalipsis que pronostica y las teorías conspirativas que menciona hacen que no se le pueda tomar demasiado en serio, desde luego no tanto como él se toma a sí mismo.


Francisco Rubiales Moreno, Hienas y buitres. Periodismo y relaciones pervertidas con el poder.

miércoles, 11 de julio de 2018

Política y medios de comunicación



Que en los medios de comunicación se libra una de las principales batallas políticas de nuestro tiempo creo que está fuera de toda duda. Es más, la política hoy se hace fundamentalmente en y por los medios, por eso resulta muy adecuado e interesante que un político como del Olmo, que además es Secretario de Comunicación de Podemos, se dedique a resumir cuáles son los principales aspectos de la importancia e influencia de los medios.
El libro está dividido en cuatro partes, Cuadernos, en la terminología del autor. En el primero, Los amos de la verdad, analiza sobre todo la prensa. Para quien conozca los trabajos de Pascual Serrano, el análisis le resultará no solo conocido sino idéntico; de hecho del Olmo lo cita en más de una ocasión.
En la segunda parte explica de forma muy clara esos conceptos que vemos manejar permanentemente como: agenda oculta, el marco  y el storytelling.
La tercera está centrada en las imágenes y aquí dedica mucho espacio a explicar el porqué  y el para qué del Tramabús.
Finalmente, la cuarta, para mí la más novedosa porque trata los temas que menos conozco, está dedicada a analizar la política en las redes sociales.
En todos los apartados utiliza a la hora de poner ejemplos lo sucedido con Podemos lo que hace el texto aún más interesante. Uno de esos ejemplos es el caso del famoso piso de Ramón Espinar. Aquí del Olmo hace el análisis que se hizo mayoritario en la organización en el sentido de que era una campaña contra Iglesias en la persona de uno de sus seguidores que se presentaba a dirigir el partido en Madrid. Recuerdo perfectamente que hubo quienes en ese momento hicimos un análisis bien diferente planteando que, en el fondo, esa campaña aparentemente proErrejón lo que pretendía era precisamente lo contrario, esto es, que ganase Espinar.
Del Olmo menciona algunos nombres de medios (el grupo Prisa lógicamente se lleva la palma), pero apenas el de algún periodista; de hecho, solo recuerdo haber visto el del ínclito Eduardo Inda, verdadera bestia negra de Podemos. Bueno, una bestia sin más, pero con unos encajes muy grandes con los poderes ocultos del estado.
Decía antes que el tema de las redes sociales me había parecido el más novedoso. Dentro de él destaco la siguiente reflexión porque me parece muy acertada:

“El objetivo era sortear un obstáculo que existe en la red social. Los individuos que se unen en una causa no desarrollan ningún nosotros. Y aquí está el reto de los partidos: generar identidades compartidas entre los y las activistas de las redes sociales. La comunicación en las redes debilita la comunidad, favorece el individualismo, no aglutina voluntades. En las relaciones que se establecen en la red social no predomina la solidaridad, sino el narcisismo y el ego. Y, al ser una máquina de alimentar y agrandar el ego, se convierte en la herramienta más adecuada para los políticos tradicionales, no para una política dirigida al cambio social.” (p. 192)

Un libro que se lee fácilmente y que trata temas que interesan a todo el que está preocupado por la información y la comunicación. Eso sí, tras su lectura la sensación que queda es que no son muchas las posibilidades de cambiar las cosas. Como se suele decir: “Ya está todo el pescado vendido”. Bueno, pensemos, y esperemos,  que no sea todo.

Juanma del Olmo. La política por otros medios.

lunes, 9 de julio de 2018

Más literatura húngara



Dentro del grupo de escritores centroeuropeos tengo una especial predilección por los escritores húngaros. He leído a bastantes y hasta ahora ninguno me ha decepcionado. Son buenos escribiendo, suelen contar historias interesantes, son reflexivos y, eso sí, suelen adolecer de un cierto pesimismo que, dicho sea de paso, no me disgusta.
De Szép leí hace unos meses un libro en el que de forma autobiográfica recoge sus experiencias como judío represaliado durante la guerra.
El que ahora comento también tiene bastante de autobiográfico aunque con un contenido bien distinto. Un escritor de cuarenta y siete años cuenta dos historias de amor y, sobre todo, reflexiona sobre muchos aspectos de la vida. Como dice Alejandro Gándara en el Prólogo:

“La obra que el lector tiene ahora entre sus manos no es un retrato del autor, es más que eso: es una auscultación silenciosa, casi clínica, de su sensibilidad ante las cosas y las gentes del mundo, sin diagnóstico, sin pesimismo, sin alarde emocional.” (p. IX)

Esas reflexiones son lo más interesante de un libro que, por otra parte, resulta bastante irregular porque esas historias de amor, si es que así se les puede catalogar, son demasiado superficiales o yo diría que incluso frívolas. Sin embargo, el libro gana cuando Szép se dedica a escribir sobre temas tan concretos como: la vejez (con alusiones a las arrugas y las verrugas), la enfermedad,  el porqué de los diferentes gustos y, por encima de todas, las dificultades de la escritura sobre la que afirma:
“Cuánto sufro con esta obra, qué desesperación cada mañana cuando me siento a escribirla, con el peso del folletín de la tarde en mente, como quien siente en el cerebro una bala no extraída; aún  no tengo ni idea del folletín, lo tendré que escribir a todo correr porque es el pan de mi madre y de mi hermana viuda.” (p. 117-118)

Otro tema que aparece de forma recurrente a lo largo del libro es la carencia de dinero y la acumulación de deudas, de tal forma que cuando se estrena una obra de teatro suya no cobra porque la misma empresa lo dedica a pagar a sus acreedores.

Otro ejemplo de sus reflexiones puede ser esta sobre el teléfono que me ha resultado conocida:

 “Hay gente dotada para el teléfono. Nacen dotados para el teléfono como otros para el piano. Yo no toco bien el teléfono. Hablo en la oscuridad, en el vacío, me pierdo. Digo medias frases. La sombra de lo que quisiera decir.” (p. 29)

Muchas de las cosas que dice, teniendo en cuenta que el libro está escrito en el primer tercio del siglo pasado, se podrían decir hoy también, pero lo haría alguien de sesenta y siete años y no de los cuarenta y siete del protagonista lo que demuestra de forma muy clara el gran cambio que se ha producido a lo largo del siglo en la vivencia de la edad.
En fin, otro buen ejemplo de la literatura húngara aunque menos potente de lo habitual.

Erno Szép, La manzana de Adán. Traducción Mária Szijj y José Miguel González Trevejo.

domingo, 8 de julio de 2018

Artículos interesantes

Hacía tiempo que no ponía esta entrada por diferentes razones. Sin que hayan desaparecido algunas, vuelvo a las andadas.

Buena entrevista de Neus Tomàs con John Carlin. Hablan de casi todo y es interesante la visión de alguien de fuera sobre los temas de aquí. (eldiario.es)

Elisa Beni explica bastante bien los riesgos que tiene el PP en su actual momento. (eldiario.es)

Miguel Urbán y Fernando Luengo escriben un texto corto y muy concreto sobre la concentración del poder en Europa. (infolibre.es)

viernes, 6 de julio de 2018

ANDAMIO


Nueva entrega de lo visto en series y películas. Esta vez hay un predominio claro de los productos estadounidenses.


Películas


El fútbol o yo. Comedia argentina que tiene algún buen momento pero que resulta un tanto repetitiva y a partir de la mitad se convierte en una especia de melodrama bastante aburrido.


Molly’s Game. Película escrita y dirigida por Aaron Sorkin; con eso está dicho casi todo. Diálogos largos bien construidos y dichos a toda velocidad, un buen guion y un buen entretenimiento. Quizá le sobra algo de metraje porque, sobre todo en el tremo final, hay escenas un tanto premiosas en las que, eso sí, aclara un poco los porqués de la protagonista.


The disaster artist. Original película sobre la gestación y filmación de The room, “la peor película de la historia”. Como se puede ver al final, se reproducen escenas idénticas y Franco habla de la misma forma que el creador de la película. En el fondo se trata de un homenaje. Entretenida y muy curiosa. 


The party. Curiosa y original película de Sally Potter. Un único decorado y unos magníficos actores para un guion muy trabajado. Se critica casi todo y resulta divertida con un logrado humor negro.


Series


Cardinal. Serie canadiense de seis episodios que de no saber su origen se podría pensar perfectamente que es una serie nórdica. Los paisajes nevados, el guion, alguna escena de violencia y el protagonista recuerdan mucho esas series. Entretenida y bastante bien construida.
La segunda temporada es bastante más floja. Demasiado lenta, un tanto deslavazada y no muy verosímil.


Manhunt: Unabomber. Serie norteamericana en ocho capítulos basada en hechos reales. Muy interesante el tema –alguien que enviaba bombas por correo como denuncia de la sociedad industrial dominada por la tecnología- y, sobre todo, muy bien construido el guion utilizando tres momentos temporales de forma muy efectiva y sin que provoque la confusión en el espectador. También resulta muy entretenida.


The Marvelous Mrs Maisel. Comedia norteamericana en la que una joven casada y con dos hijos se dedica por la noche a hacer monólogos en clubes de poca categoría. Algo bastante típico tratándose de humor es que es judía.  Son ocho capítulos bastante entretenidos y, sobre todo, magníficamente ambientados pues se desarrollan en 1958. Espero que haya una segunda temporada.


 Cormoran Strike. Serie británica que tiene como protagonista a un investigador privado. Son tres temporadas cortas, de dos o tres episodios cada una,  que se corresponden con tres novelas de J.K.Rowling. Buena ambientación y creación del personaje protagonista, pero no demasiado interesante el desarrollo.

miércoles, 4 de julio de 2018

Oportuna reedición



Me imagino que  el éxito el año pasado del libro de Mairal  La uruguaya (comentada también en el blog) es lo que ha llevado a la misma editorial a reeditar esta novela que ganó en 1998 el Premio Clarín otorgado por un jurado en el que estaban nada menos que Bioy Casares, Roa Bastos y Cabrera Infante. El libro fue también llevado al cine en 2001.
Nada de lo anterior es fruto de la casualidad porque estamos ante un magnífico escritor capaz de contar historias interesantes y divertidas con gran agilidad narrativa y un buen uso del lenguaje.
Reproduzco dos fragmentos del comentario que hizo Javier Calvo en Babelia cuando se publicó por primera vez el libro y que tomo de pedromairal.blogspot.com:

“Mairal es sutilmente surreal: véanse los episodios de la anciana que ve la tele como un artificio casi religioso, el taxista que enloquece en plena carrera o la transformación simbólica del protagonista en espantapájaros en la fiesta gay. El resto del tiempo, Mairal es un analista mordaz de las costumbres de su sociedad, incluyendo rasgos locales que conectan su discurso con la tradición argentina.”

Y más adelante.

“Su discurso recuerda la novelística de Osvaldo Soriano, por su énfasis en los diálogos, el humor y el ritmo de la prosa, y por la parodia de elementos de novela de carretera…”

Me ha llamado la atención esta comparación con Soriano porque es un autor que me ha hecho pasar muy buenos momentos, pero no había caído en que, efectivamente, Mairal lo recuerda en esos aspectos.
Uno de los elementos que hace que esta novela sea tan buena es la magnífica construcción de los personajes con los que se va encontrando el protagonista en su viaje a Buenos Aires. Los hay de todo tipo, desde gente solidaria como el barquero, los vaqueros o el paraguayo que le ayuda en un camión, hasta los que le roban  como sucede con dos soldados o le golpean como el productor de cine porno. (Es curioso que sean soldados los que roban y paraguayo uno de los que mejor se portan con él).
Una novela que se lee de un tirón y que apetecería que durase un poco más aunque seguramente dura lo que tiene que durar. Absolutamente recomendable.
Espero que la editorial se anime a publicar algún texto más del autor.



Pedro Mairal, Una noche con Sabrina Love

martes, 3 de julio de 2018

Un buen escritor flamenco


De un tiempo a esta parte es cada vez más frecuente encontrarse con libros que novelan aspectos de la realidad o, como en este caso, la biografía de algún personaje. A Hertmans le entregó su abuelo antes de morir unos cuadernos en los que contaba su vida. Al pricipio decide no leerlos, pero cuando al fin lo hace pasados muchos años, lo que encuentra le motiva para escribir este libro que como dice la editorial en la contraportada: “Lo que el lector tiene entre las manos son unas memorias que se leen como una novela, o, si se prefiere, una novela que reconstruye una vida real”.
El libro se divide en tres partes muy diferentes. En la primera, la más extensa, el autor cuenta los primeros años de la vida de su abuelo y de sus antepasados. La profesión de pintor de frescos del padre del abuelo le da pie para hablar mucho de arte (de hecho Hertmans fue profesor de la Academia de Bellas Artes de Gante). Además de hablar del Gante de su abuelo habla también del propio del autor lo que resulta muy interesante.
La segunda parte está escrita en primera persona y consiste en la reproducción muy bien editada  de las memorias del abuelo durante la Primera Guerra Mundial. Aunque he leído ya varios libros con ese tema y desde una perspectiva parecida, no dejan de impresionarme las cosas que se cuentan. Además, Hertmans ha hecho una gran labor y las descripciones son magníficas y no se oculta lo más desagradable dejando escenas de gran crudeza. Lo más sorprendente –pero esto me suele pasar con muchos libros de memorias-, es que el abuelo las escribe con setenta años y sin embargo son enormemente precisas en los detalles tanto de los hechos como de los lugares.
En la tercera parte se vuelve a la tercera persona y se cuentan aspectos de la vida posterior. En este sentido llama mucho la atención su segundo matrimonio con la hermana mayor de su primera esposa tras la muerte de esta y algunos detalles que se dan de esta relación. Muy interesante resulta lo que escribe sobre la faceta de pintor del abuelo y también las fotos de alguno de sus cuadros.
He contado bastante del contenido del libro, algo que no suelo hacer habitualmente, porque es una de las claves de su interés. También hay que decir que está magníficamente escrito por quien parece ser uno de los grandes escritores belgas de la actualidad. Además el libro ha obtenido numerosos galardones.
Hertmans es un escritor de Flandes que escribe en flamenco. Me ha llamado la atención la siguiente descripción que hace el abuelo de la situación de los soldados, por soldados y por flamencos.

“Cuanto mayor era el sacrificio humano, más insoportable resultaba el desdén de los oficiales francófonos, las vejaciones públicas y el trato discriminatorio a los soldados flamencos. (…)
Mientras nosotros pasábamos días enteros al aire libre con gruesos gorros de montaña y botas destrozadas envueltas en trapos de franela, frotándonos los brazos y apretándonos unos contra otros para no morir de frío y que no se nos cayeran los dedos por congelación, los oficiales charlaban cómodamente sentados en granjas con buenas chimeneas.” (p. 279)

No sé si como he leído en algún comentario este libro se convertirá en un clásico, pero sí que es desde luego de lectura muy recomendable aunque en la primera parte hay algunos momentos en los que me ha costado avanzar.

Stefan Hertmans, Guerra y trementina. Traducción Gonzalo Fernández

lunes, 2 de julio de 2018

Otro ejemplo de buen periodismo



Estamos ante otro magnífico ejemplo de periodismo del bueno. Hay que agradecer otra vez a la editorial Península que siga publicando libros de gente joven como Aldekoa, Ayestaran, Vicente, y no tan joven como Lobo; periodistas que son capaces de comunicar de una forma clara y con buena escritura lo que sucede en otras partes del mundo.
En este caso y como indica el título se trata de China. Vicente llegó en 2002 y pronto se convirtió en corresponsal de TV3 durante más de una década. Tuvo por tanto ocasión de asistir a muchas de las grandes transformaciones que se han producido en ese inmenso país.
En este libro no se trata de explicar técnicamente y con el empleo masivo de datos los grandes  cambios que se han producido en todos los sectores de la sociedad china, para ello ya existen suficientes libros en el mercado. Lo que pretende el autor es dar su visión personal de lo sucedido para lo que utiliza sobre todo sus propias experiencias. Así, escribe sobre la contaminación, el control policial (aquí hay muchos momentos curiosos de sus relaciones con la policía), el secuestro de niños, la familia, la vivienda, la religión oficial y un largo etcétera. Para ello en los 24 capítulos en que ha dividido el libro va yendo de adelante hacia atrás y viceversa porque lo importante es el tema y no el momento.
En general, se muestra bastante crítico con lo que ve y suele destacar los aspectos más negativos como pueden ser entre otras: la multitud de prácticas alimentarias irregulares, los graves problemas de la contaminación por el uso masivo del carbón o la utilización de los manicomios para reprimir a los que hacen peticiones a los gobiernos.
Me ha llamado la atención el hecho de que fuera detenido por la policía en más de una docena de ocasiones aunque logró siempre salir más o menos bien librado.
No obstante lo dicho, Vicente ha formado familia en China y eso ya indica que no todo lo que ha visto y vivido ha sido tan negativo.
En un libro tan extenso, tiene 420 páginas, hay un poco de todo y solo me ha sobrado quizá la excesiva extensión de algunos momentos porque por lo general el espacio está muy bien ajustado a la importancia de lo que cuenta.
Se lee con mucho interés y está escrito con la agilidad propia de un buen periodista. Muy recomendable.
Para finalizar me gustaría destacar dos ideas que me ha parecido que reflejan bien dos aspectos importantes:

“Culturalmente, la china es una sociedad adicta al dinero. (…) No acabas de adaptarte a China hasta que has aprendido a contar el dinero como lo hacen ellos y a manosear los billetes para comprobar si alguno es falso.” (p. 164)

“Creo que Occidente no podrá deshacerse nunca de una visión a menudo injusta de los muchos méritos de la gestión china, por el simple hecho de que, para nosotros, es una dictadura. Y, frente a eso, no solemos admitir matices. Y al mismo tiempo creo que los chinos nunca acabarán de entender o admitir que hay valores que no son occidentales, sino universales.” (p. 374)

Sergi Vicente. China Fast Foward. Traducción Agnès González. (El original del autor está en catalán).

viernes, 22 de junio de 2018

El Harlem negro visto por un escritor blanco



Es la primera traducción de un libro de este autor estadounidense de principios del siglo pasado. En este caso se trata de un texto publicado en 1926 cuyo interés principal radica en que se trata de la visión del Renacimiento del Harlem negro hecho por un escritor blanco.
Como dice Kathleen Pfeiffer en la extensa Introducción:

“Desde el principio, Van Vechten concibió Nigger Heaven como una conciliación entre la América blanca y la Negra, innovadora en su franca representación de la hasta entonces invisible comunidad Negra de Harlem.” (p. 79)

 Precisamente el hecho de utilizar la palabra nigger le valió al autor muchas críticas de las cuales se da cumplida cuenta en esa Introducción, pero desde luego el texto no es precisamente racista sino todo lo contrario. Algunos ejemplos de los muchísimos que hay pueden ser:

“Casi siempre iban a paraíso para ahorrar, aunque la piel de Olive era lo bastante clara y los rasgos de Mary lo suficientemente latinos como para que no las tratasen con grosería si pedían en la taquilla entradas de platea.” (p. 143)

“De vez en cuando, alguno de sus presumidos patrones lo veía demasiado bien vestido e instruido. “Lo que queremos son morenitos sureños con ganas de trabajar”, era la delicada explicación que le daban.” (p. 307) (Se refiere a Byron, uno de los dos protagonistas.)

Aunque también hay más de una referencia al propio desprecio dentro de la comunidad negra. Así:

“¿Te puede creer que cuando los Underwood fueron la semana pasada a cenar a casa de unos amigos blancos que viven en el centro, a la mañana siguiente los criados Negros de la casa se largaron porque dijeron que no estaban allí para servir a Niggers?” (p. 241)

La novela está centrada en dos personajes, Mary y Byron, que son los protagonistas de cada una de las dos partes en que se divide el libro. Van Vechten se centra mucho en los aspectos más “mundanos” del Harlem de la época y así asistimos a varios bailes, tanto en casas particulares como en la infinidad de locales públicos que había. Hay que advertir que el ambiente en el que se desarrolla la novela es el de la clase media negra. Para ilustrar mejor algunas cosas usa muchos textos de canciones de la época, blues sobre todo, y otros creados exprofeso para este libro.
El interés de la novela reside fundamentalmente en conocer un barrio y una época y no tanto en algunos elementos de la historia que son demasiado tópicos. Tiene momentos y escenas realmente muy conseguidas, pero las alterna a veces con otras en las que los comportamientos de los personajes no parecen muy reales.
Hay varias cosas que me han llamado especialmente la atención: la existencia del passing, esto es, hacerse pasar por blanco; las llamadas fiestas de alquiler que se hacían en algunas casas para poder sufragar los elevados gastos que suponía el alquiler de la vivienda; la cantidad de matices que establece el autor con el color de la piel y, desde otro punto de vista, la forma de presentar los diálogos sin ninguna marca especial (en esto me ha recordado al escritor noruego Knut Hamsum que también publicaba por aquellos años).
Quizá por tratarse de un autor desconocido en España, la edición se acompaña con la Introducción ya mencionada y con un también extenso Prefacio de la traductora que, además, ha hecho unas notas muy oportunas para sacar un mayor provecho de la lectura.
Me parece que el libro  tiene más un interés sociológico que propiamente literario, pero se lee bien y aparecen curiosos personajes que seguramente son un fiel reflejo de personajes reales.
Una curiosidad: Van Vechten es el autor del libro The Music of Spain publicado en 1918.


Carl Van Vechten, El paraíso de los negros. Traducción Maribel  Cruzado Soria.

miércoles, 20 de junio de 2018

Extraña historia




Cuando hace unos años leí Almas grises de un hasta ese momento desconocido autor francés, me di cuenta de que estaba ante un escritor diferente, alguien que no solo contaba y muy bien una historia, sino que también era capaz de lograr una atmósfera especial. Luego he seguido leyendo los libros que se traducían y disfrutando hasta el penúltimo que no me gustó demasiado. Ha seguido en la misma línea de contar historias diferentes aunque no tanto como la que ahora comento.
Estamos ante un libro difícil de clasificar. No es una distopía, aunque tiene elementos de esta; no es una novela estrictamente filosófica, aunque contiene interesantes reflexiones filosóficas; y desde luego no es una novela realista, aunque  critica muchas cosas de nuestra realidad. En algunos comentarios incluidos en la solapa se habla de fábula, relato metafísico o de idealismo filosófico.
Un investigador, el Investigador, es el principal protagonista. Su misión consiste en averiguar por qué se han producido en una empresa una serie de suicidios. A partir de la llegada de este a la ciudad se empezarán a producir una serie de situaciones kafkianas todas ellas con el Portero de Noche del hotel, el Policía, el Vigilante, el Puesto de Guardia, el Jefe de Servicio, etc., es decir, con el resto de los personajes que aparecen y que, como se ve, ninguno lo hace con nombre propio sino solo con el apelativo de su función.
La historia le da pie a Claudel a hacer una serie de críticas a nuestro mundo de las que pueden ser un buen ejemplo los dos fragmentos siguientes.

“Además, en el mundo actual se habían convertido (se refiere a las empresas) en una especie de nebulosas a las que se añadían filiales como si fueran satélites, las deslocalizaban, las relocalizaban, creaban ramificaciones, arborescencias lejanas y raicillas, y enmarañaban las participaciones, los activos y los consejos de administración en tramas tan enrevesadas que no había manera de saber quién era quién y qué hacía cada cual.” (p. 101)

“Hoy los monarcas no tienen ni cabeza ni rostro. Son mecanismos financieros complejos, algoritmos, proyecciones, especulaciones sobre riesgos y pérdidas, ecuaciones de quinto grado…Sus tronos no son materiales: pantallas, redes de fibra óptica, circuitos impresos… Y su sangre azul es ahora información encriptada que circula por ellos a velocidades superiores a la de la luz.” (p. 118)

De otro tipo son algunas de las reflexiones más interesantes como:

“Mucha gente pasa por la vida sin llegar a conocerla, igual que otros nunca conocen el amor, mientras que sentir indiferencia, cólera u odio, o actuar movidos por la envidia, los celos o el deseo de venganza son cosas que les resultan habituales, cotidianas, banales.” (p. 164)

“El Investigador experimentaba el olvido, ese fenómeno que permite a tantos seres humanos no morir demasiado deprisa.” (p. 166)

“Al fin y al cabo, la vida está llena de momentos absurdos, inexplicables, que cuesta entender y que quizá no signifiquen nada. Sólo es un caos biológico que intentamos organizar e interpretar.” (p. 196)

“Ver morir a un hombre es muy desagradable. Ver u oír morir a millones diluye el horror y la compasión. Uno pronto se da cuenta de que ya apenas siente nada. La emoción está reñida con la cantidad. ¿Cree usted que habrá habido alguien que haya sentido lástima al pisar un hormiguero?” (p. 225)

Sin embargo, a pesar del interés de ambos aspectos, a mí la novela me ha resultado un tanto espesa. Tiene una magnífica primera parte en la que todo resulta novedoso y el lector se queda a la expectativa de por dónde puede seguir esa rara historia, pero llega un momento en que empiezan a resultar un tanto repetitivas las situaciones y se hace un tanto pesada hasta que al final, donde están las mejores reflexiones, remonta.
En cualquier caso queda acreditada una vez más la capacidad de este escritor para crear atmósferas e historias peculiares. De todas formas yo sigo prefiriendo sus dos primeros libros.

Philippe Claudel, La investigación. Traducción  José Antonio Soriano Marco.

lunes, 18 de junio de 2018

Otro interesante escritor francés



 Sigo con la racha de descubrir buenos escritores franceses. Además, la mayoría escriben obras bastante originales en sus temas y en su tratamiento. En este caso, se trata de un texto a medio camino entre la novela y el documento histórico sobre el siniestro personaje del doctor Mengele. Como dice Anna Abella en su corta pero muy buena reseña en  elperiodico.com:

“Guez ha usado la ficción para rellenar las zonas de sombra de la vida de Mengele pero también ha leído biografías que citaban pasajes de su diario íntimo (desaparecido durante 20 años y vendido y comprado anónimamente en una subasta en los 80) publicados en biografías en Estados Unidos. "Eso me dio una idea de su manera de pensar y de ver el mundo, que me ha permitido crear una escenografía de su vida".”  

La última ocasión en que tuve noticias de este personaje fue a través de la novela Wakolda de la escritora argentina  Lucía Puenzo en la que relata la estancia de Mengele en la Patagonia. Luego la misma Puenzo dirigió la versión cinematográfica.
Quienes hayan seguido algo de la literatura sobre el Holocausto se habrán topado muchas veces con este autor de la muerte y horribles padecimientos de miles de personas, muchas de ellas de corta edad, pero también es cierto que se sabe poco de su vida posterior una vez huido de Alemania al finalizar la guerra.
Para cubrir al menos en parte este desconocimiento sirve muy bien este libro de Guez. En él veremos la salida de Mengele hacia Sudamérica y su llegada a la Argentina. Allí recibirá un trato bastante bueno y Guez aprovecha para criticar a Perón y el apoyo que dio a muchos “exiliados” alemanes. Luego, tras la captura de Eichmann, (con el que, por cierto,  Mengele tuvo tan mala relación que el propio Eichmann dio al Mossad la dirección de Mengele en Buenos Aires) huyó al Paraguay de Stroessner para terminar recalando en una favela de Sao Paulo.
Guez cuenta toda esta peripecia con tal agilidad y ritmo narrativo que se hace realmente difícil dejar el libro. Muy recomendable pues tanto por el interés del contenido como por lo bien que está contado.

 Olivier Guez, La desaparición de Josef Mengele. Traducción Javier Albiñana.

miércoles, 13 de junio de 2018

Relatos desiguales




No soy un habitual de la lectura de relatos o cuentos. Sé que me estoy perdiendo buenas historias de grandes escritores como Cortázar, Cheever o Chéjov y tengo la intención de solucionar este grave error, pero me cuesta leerlos; unas veces porque no termino de entender su sentido y otras porque me quedo con las ganas de que continúen, el caso es que no es una de mis lecturas favoritas.
Sin embargo, cada cierto tiempo sí leo algo de este género sobre todo si encuentro un libro que viene acompañado de un premio como el National Book Award de 2105. Además, en este caso se añade el hecho de que se trata de relatos que están todos en el entorno de las 50 páginas lo que quiere decir que son casi novelas cortas.
El libro recoge seis textos previamente publicados por el autor en diferentes medios. Son textos escritos con un estilo bastante similar, pero con un contenido radicalmente distinto en cada uno de ellos como resume muy bien José Luis de Juan en elpais.com.
A mí tengo que decir que me han gustado mucho dos, algo otros dos y nada el resto. Los que más me han gustado, Pradera oscura y el que da título al libro, seguramente ha sido porque tratan temas que me interesan como las cárceles en la antigua RDA y la situación actual de uno de sus directores o la proliferación de la pederastia y la pornografía infantil, y lo hace además de una forma muy interesante tanto desde el punto de vista formal –con un cierto suspense-,  como moral. De hecho creo que George Orwell fue amigo mío se merecía una novela que permitiese desarrollar una historia apasionante.
Además de la reseña citada hay otra de FernandoBonete en eldebatedehoy.es que también resume muy bien el contenido del libro. Ambas animan a su lectura pues son críticas muy favorables.


Adam Johnson, George Orwell fue amigo mío. Traducción Carles Andreu.

viernes, 8 de junio de 2018

Un libro diferente




Hace poco más de un mes que comentaba el último libro publicado de Volpi, una espléndida novela muy en la línea de la no ficción tan en boga hoy y con tan buenos representantes.
Este que ahora comento es inmediatamente anterior y también se trata de otro espléndido libro al que es difícil adjudicar -tampoco es que haga falta-, género. Yo esperaba un conjunto de recuerdos y de aspectos biográficos de su padre, pero me he encontrado con que si bien eso está en el libro, este es algo mucho más amplio pues contiene desde amplias referencias al funcionamiento del cuerpo humano, a reflexiones sobre la historia de México, pasando por aspectos de la vida del autor y críticas a la religión o a las identidades nacionales entre otras cosas. Realmente el espacio dedicado a explicar el funcionamiento del cuerpo es quizá el más extenso del libro; de hecho los diez capítulos se titulan según diferentes partes del cuerpo: cerebro, corazón, ojo, etc. Tengo que reconocer que he aprendido muchas cosas sobre este tema aunque también es cierto que de otras no me he enterado mucho.
Como decía, el texto está plagado de reflexiones sobre la historia de México, pero también sobre temas como el amor, los colores y el arte, la música (verdadera pasión del autor), el sexo muy relacionado aquí con la religión (dedica un buen espacio al caso de Marcial Maciel), la piel, que le lleva a hablar del racismo y la emigración, la melancolía, la violencia (tan presente hoy en el país), y un largo etcétera. Reflexiones interesantes y nada dogmáticas de un escritor que demuestra una amplia cultura y una gran erudición, no muy sorprendente si, como afirma, a los quince años leía a Freud y a Nietzsche.
Reproduzco a continuación tres fragmentos que reflejan muy bien su posición ante la política, la identidad y la religión:

“Pero, insisto, lo más grave es que la ideología neoconservadora o neoliberal, disfrazada de sentido común, egoísmo heroico o individualismo a ultranza, se ha infiltrado en todas nuestras conductas y hoy nos rodea por doquier, como si nadáramos en arenas movedizas. Sus valores y miedos se hallan presentes en el discursos de los grandes medios de comunicación; en las películas de Hollywood y en la cultura mainstream; en las palabras de los líderes de la derecha, ultraderecha, centroderecha, nacionalistas, liberales, libertarios y de la izquierda derechizada; en esa actitud apolítica que prefiere no intervenir y no manifestarse; y, en fin, en una vida social en la que la solidaridad y la persecución de la equidad han desaparecido como metas centrales de la acción política y la discusión pública. Obligado a elegir entre una postura y otra me declaro, sí, a la izquierda” (p. 107)

“Pocas instituciones han hecho tanto daño a tantos seres humanos, sobre todo en su sexualidad y sus deseos, como las religiones, el cristianismo y el Islam de maneras evidentes. Ambas comparten el horror al sexo libre, es decir, el horror a la libertad individual.” (p.211)
                         
“¿Qué significa ser mexicano, francés, malayo o chipriota? Si somos sinceros, no demasiado: haber nacido y crecido en un territorio particular, tener un pasaporte, haber sido adoctrinado para asumir ciertas ideas por encima de otras y haber copiado, de modo más o menos involuntario, las conductas, costumbres y prejuicios de nuestros padres y vecinos. Todo en nuestro tiempo refuerza esta adscripción tribal y primitiva, empezando por las Olimpíadas y los mundiales de fútbol con su exaltación de colores, banderas e himnos.” (p.281)

Reconozco varias coincidencias con el autor. Yo también estudié con los maristas y recuerdo algunos comentarios sobre posibles comportamientos inadecuados de algún “hermano”. Soy ateo y también llegué a serlo tras la lectura de un libro, aunque no del mismo. E igualmente estoy a la izquierda (o algo así). Eso sí, en lo que se refiere a la salud estoy más cerca de lo que cuenta de su padre.
Un libro muy interesante y muy bien escrito en el que no hay ningún punto y aparte lo que en un primer momento asusta un poco, pero enseguida se supera.
Hay un buen comentario de María Teresa Cárdenas en eltiempo.com y otro de Jorge Morla en elpais.com.


Jorge Volpi, Examen de mi padre.

jueves, 7 de junio de 2018

Para profundizar en la obra de una escritora



No es habitual encontrar en nuestras librerías textos como este en el que una autora nos acerca a un mayor conocimiento de su obra a partir de la publicación de un conjunto de materiales como son : correspondencia con lectores, comentarios y sugerencias a los directores de cine que han llevado a la pantalla alguno de sus libros, largas entrevistas con periodistas de medios de muchos países, fragmentos que por diversas razones no incluyó en sus textos publicados, etc.
Quizá la explicación más plausible de esta novedad sea el hecho de que se trata de alguien que ha mantenido férreamente su privacidad de tal manera que no se conoce ni su identidad sexual (hay quienes afirman que se trata de un hombre y otros de un colectivo), ni su aspecto físico, ni mucho menos su biografía más allá de algún dato que se aporta en el libro. Digo privacidad y no anonimato porque la propia Ferrante insiste ante las machaconas preguntas de varios periodistas que no se trata de anonimato. Precisamente este tema es el que más veces aparece en el libro ya que es una pregunta recurrente de la mayoría, si no de todos, los periodistas que la entrevistan (entrevistas que se gestionan a través de sus editores y consisten  siempre en preguntas cerradas y por escrito). Como es un tema que despierta tanto interés, dejo aquí algunas de sus repuestas:

 “La atención mediática, cuyo principal objetivo es dar voz y cuerpo a la estrella del momento, ha acostumbrado a los lectores a la idea de que es más importante el productor de obras que las obras mismas. Como si dijéramos: te leo porque me gustas tú, confío en ti, eres mi pequeño dios.” (p. 241)

“Además, los libros auténticos solo se escriben para ser leídos. El activismo promocional de los autores tiende, en cambio, y cada vez más, a borrar las obras y la necesidad de leerlas.” (p. 94)

“Ahora bien,  la enfatización mediática es muy distinta, el predominio del icono del autor sobre su obra. En este caso, el libro funciona como la camiseta sudada de una estrella del pop, prenda que sin el aura del divo resulta por completo insignificante.” (p. 269)

Obviamente, en un texto así la autora habla de infinidad de temas y explica multitud de cosas sobre sus personajes y el contenido de sus novelas. En este aspecto está el principal problema que tiene un libro así para un lector tan desmemoriado como yo: la mayor parte de lo que comenta de sus obras no puedo seguirlo porque no recuerdo las historias o los momentos a los que hace referencia. No obstante, me ha interesado su lectura porque es alguien que cuenta muy bien e intercala además reflexiones y opiniones tan jugosas como las siguientes:

“Quien escribe solo debe preocuparse por narrar del mejor modo posible lo que sabe y siente, lo bello, lo feo, lo contradictorio, sin obedecer a ninguna prescripción, ni siquiera a las que proveniente del campo al que siente pertenecer. La escritura requiere la máxima ambición, la máxima falta de prejuicios y una desobediencia deliberada.” (p. 305)

“Por lo demás, la clase política que nos gobierna, sin cultura, sin cerebro, sin justicia vaya ironía, se considera inocente y, con una repugnante sonrisita astuta, declara que las culpas, si las hay, son de otros. Detesto el tono de voz con el que estos poderosos opacos y bravucones manipulan la culpa y la inocencia. No me fío de sus declaraciones de intenciones, de sus peroraciones, de las autodefiniciones orgullosas e inmodestas.” (p. 123)

Desde luego es un libro absolutamente ineludible para sus fans, que son legión, y también útil para quienes como yo hemos leído con mucho placer la tetralogía Dos amigas y alguno de sus primeros libros. Quizá se podría haber suprimido alguna de las entrevistas para aligerar un poco la extensión, 439 páginas, y evitar algunas duplicaciones.
Un comentario final un tanto marginal. A mí como lector me gusta conocer cosas de los autores que leo e incluso es bastante  habitual que de vez en cuando vuelva a la solapa para ver su fotografía. Seguramente no me aporta nada como dice Ferrante, pero me gusta. Eso sí, respeto totalmente su postura y hasta creo que tiene razón en sus argumentos.
Hay una buena reseña de Beatriz Garza en unlibroaldia.blogspot.com.

Elena Ferrante, La frantumaglia. Un viaje por la escritura. Traducción  Celia Filipetto.