sábado, 19 de agosto de 2017

Peculiares memorias de la época nazi



Fest, nacido en 1926, terminó este libro poco antes de su muerte en 2007. Historiador y periodista fue editor del Frankfurter Allgemeine Zeitung y escribió entre otros libros El hundimiento que dio lugar a la película homónima.
En este libro escribe sus memorias centrándose en sus años de infancia y juventud que son los que coinciden con la época de Hitler en el poder. Dedica también algún capítulo a su paso por el ejército y por los campos de detención del ejército estadounidense una vez terminada la guerra.
Tengo que reconocer que me costó entrar en estas memorias porque al principio relataba con demasiado detalle historias de sus antepasados más inmediatos, pero poco a poco me fui acostumbrando a su forma de narrar y el libro me ha terminado pareciendo bastante interesante. Lo mejor, aparte del personaje de su padre que luego comentaré, es ver la vida y los problemas de una familia alemana media que no compartía las ideas nazis y que lo hacía tan explícitamente que el padre fue relevado de sus funciones de director en un colegio y no pudo volver a encontrar un trabajo en su profesión.
Como decía antes, la figura del padre es el principal valor de este libro. Un padre defensor de los valores republicanos de Weimar militando en un partido de derechas y opuesto al régimen nazi sin hacer ninguna concesión a pesar de los ruegos de más de uno de sus familiares y amigos. Genio y figura se dice por aquí. A partir de esa vivencia paterna, el autor también se mantuvo al margen del régimen lo que le costó más de un disgusto en sus estudios.
Desde otro punto de vista hay algunas cosas de las que cuenta que me han llamado la atención y sorprendido. Así, me han parecido bastante inverosímiles algunos recuerdos como esas conversaciones en 1940 sobre la ópera Fidelio con el cura del pueblo de su tío; también que, como afirma hacia la mitad del libro, en 1944 no se hablara de la existencia de las cámaras de gas; y, finalmente, el nivel de conocimientos literarios y musicales de Fest a edades tempranas, tema al que por cierto dedica muchas páginas de estas memorias.
Un libro que tiene la ventaja de estar escrito desde una posición política que no suele ser la habitual en este tipo de textos y que además, dado el carácter de periodista de su autor, está escrito de forma bastante ágil.
Hay una buena reseña de RogelioLópez-Blanco en elcultural.com y un interesante texto del propio Fest en elpais.com.


Joachim Fest, Yo no. El rechazo del nazismo como actitud moral. Traducción Belén Blas Álvarez

jueves, 17 de agosto de 2017

Indagando en la historia familiar



Si tuviera que enmarcar esta novela lo haría dentro de la faction o autoficción y en lo mejor de la tradición que sobre todo autores franceses como Emmanuel Carrére o Javier Cercas aquí están construyendo en los últimos tiempos.
Trata Battahyany de indagar en algunos aspectos bastante lóbregos de su familia, sobre todo de su tía Margit von Thyssen (hermana del barón que tan conocido fue en España), y su posible participación en la matanza que menciona el título en su traducción (en el original el título es diferente). Una vez “resuelto” el caso se centra en la historia de su abuelo y su deportación al gulag en la que, para mí, es la parte más interesante de un libro que, en todo caso, lo es en todas sus páginas.
Reproduce la editorial en la solapa este fragmento de la crítica hecha en el Tages-Anzeiger: “Batthyany muestra en su obra un doble talento: fusionar a la perfección las virtudes periodísticas con las literarias, querer saber con exactitud, explicar los hechos de forma precisa y compleja.” 
Y es que., efectivamente, esa es la principal virtud de este magnífico libro, su precisión y complejidad. Para ello emplea diferentes técnicas narrativas todas muy bien adaptadas a lo que pretende contar en cada momento.
Indagación sobre la familia que es en el fondo una indagación sobre él mismo; tanto es así que comenta sesiones con su psicoanalista y dedica bastante espacio a tratar la relación que mantenía con su padre. 
Utiliza muy bien fragmentos de un diario de su abuela y de otro de una amiga judía de ella asesinada en Auschwitz.
En el tramo final hace interesantes reflexiones como por ejemplo la siguiente:

“Ellos no eran monstruos sanguinarios; mis parientes no torturaron, ni dispararon, ni causaron grandes sufrimientos. Se limitaron a mirar y a no hacer nada. Habían dejado de pensar y de existir como personas, aunque sabían todo lo ocurrido.” (p. 23

Un libro totalmente recomendable que, además, se lee prácticamente de un tirón por la agilidad con que está escrito y lo interesante de las historias que cuenta.
Hay dos buenas reseñas que explican más del contenido concreto del libro: entremontonesdelibros.blogspot.com y mislecturasderetos.blogspot.com.


Sacha Batthyany, La matanza de Rechnitz. Historia de mi familia. Traducción Fernando Aramburu

miércoles, 16 de agosto de 2017

Relatos sobre y desde Corea del Norte




Es curioso, pero también preocupante que sepamos tan poco de un país que está tantas veces en la primera página de los diarios y de los noticiarios en radio y televisión. He leído casi todo lo que se ha traducido sobre Corea del Norte y visto varios reportajes hechos para televisión. De todo ello se logra obtener una visión más o menos profunda sobre cómo es y qué pasa en ese cerrado país.
Llega ahora la primera obra de creación literaria escrita dentro del país por alguien que permanece en él (de ahí que se utilice el seudónimo de Bandi para no revelar el verdadero nombre del autor y evitar las ineludibles represalias que sufriría).
Se trata de un conjunto de ocho relatos escritos durante los años noventa (todos llevan la fecha incluso con el día). Predomina en ellos el estilo realista aunque también los hay que usan la alegoría o los símbolos aunque, eso sí, en todos los casos Bandi se dedica a hacer una crítica del régimen bajo el que vive sometido su país.
La crítica va dirigida a todos los aspectos desde la vida cotidiana y las numerosas carencias de productos hasta elementos más ideológicos como la ausencia de las más elementales libertades y derechos. Así, en uno de los relatos se muestran las penurias de una familia en las que una mujer prepara para ella una comida diferente, y muy inferior, a la de su marido por lo que es denunciada por el representante del partido en la comunidad; en otro, un hombre no puede ir a ver a su madre moribunda por no obtener la acreditación necesaria para viajar o, en otro, en el que manifiesta incluso un cierto sentido del humor, un niño se asusta al ver los retratos de K.Marx o Kim Il-sung.En los siguientes fragmentos se puede apreciar muy bien el carácter y la forma de las críticas:


”Aunque el abuelo de Min-hyeok hiciese algo tan terrible que le llevase a la muerte, ¿de qué pueden ser culpables sus hijos, que entonces tenían solo diez años? ¡La culpa afecta incluso a Min-hyeok, que ni tan siquiera conoció a su abuelo! (p. 33)


“(…) este país, que no es más que un desierto yermo y sin esperanza.” (p. 41)


“ -Ha sido porque a ti, y a mí, nos han embaucado con títulos y con eslóganes grandilocuentes como “Democracia”, “Igualdad, “El pueblo es el señor de la historia” o “Construimos el paraíso en la tierra”, cuando en realidad ocultaban lo que no es más que la opresión de una dictadura.” (p. 214)


Además, el libro está muy bien escrito y usa varias veces de una manera muy interesante la técnica del flash back para ampliar la información sobre los personajes.
En palabras de Margaret Atwood que la editorial ha reproducido en la contraportada:

“Una lectura imprescindible. El primer libro de ficción que sale (clandestinamente) de Corea del Norte. Fascinante y escalofriante. Sincero y desolador.”

Un texto muy recomendable desde cualquier punto de vista. También tiene la ventaja de haber sido traducido directamente de su idioma original.

  

Bandi, La acusación. Traducción Héctor Bofill y Hye Young Yu

lunes, 14 de agosto de 2017

Superficial análisis


Con tan pretencioso título y subtítulos, Javier Flores ha escrito un libro de algo más de 200 páginas tamaño bolsillo en el que da cuenta someramente de lo que ha sido la evolución de la izquierda solo europea, algo que no se advierte en ningún momento en el texto, a lo largo del siglo pasado y lo que llevamos del actual. 
Flores es profesor de Historia en un centro de educación secundaria y se nota por la claridad con la que está escrito el libro y su carácter que me atreverá a calificar de  pedagógico. Desde luego de lo que está no lejos, sino muy lejos es de constituir un “lúcido y profundo análisis de la continua evolución ideológica e intelectual de la izquierda” como se dice en la portada del libro seguramente por parte de la editorial.
El libro se compone de una Introducción y cuatro capítulos. En los capítulos del 2 al 4, Flores analiza la evolución de la economía y casi como consecuencia de la izquierda hasta la actualidad, para en del 5 y último dar su visión de lo que debería hacer hoy  con el “sugestivo” título de En busca de la izquierda conservadora.
Para un mayor detalle del contenido de cada uno de los capítulos remito a la reseña de Pedro Jiménez en campoabierto.com.
Por mi parte, solo quiero hacer algunos comentarios de índole muy diferente.
Por un lado, la bibliografía que utiliza es tremendamente limitada pues se centra casi exclusivamente en Hobsbawn y Judt que, aunque son dos extraordinarios historiadores (de hecho en este blog han aparecido entre mis autores favoritos), creo que no son suficientes para explicar qué ha pasado con la izquierda europea.
Habla también Flores de “particularismo identitario” para criticar el hecho nacional catalán, pero además incluye en esos particularismos a las ONG.
En el breve espacio que le dedica, califica a Podemos de leninista, postmoderno y sesentayochista. Sí, sin despeinarse. También hace una caricatura de la idea del “régimen de la Restauración” para luego criticarla con mayor facilidad.
Finalmente, no me atrevo a comentar el capítulo que dedica a dar su particular visión sobre lo que debería hacer hoy la izquierda.
Es cierto que es muy necesario analizar qué le está pasando hoy a la izquierda y que para ello puede resultar útil analizar cómo ha sido la evolución histórica, pero también que hay que hacerlo con más rigor, conocimiento y profundidad que como se hace en este libro que en ese sentido resulta absolutamente prescindible.  Sin embargo, como aproximación a lo que ha pasado en ese período puede ser interesante para quienes no lo conozcan porque, como advertía al principio, tiene la virtud de estar escrito de forma clara y amena.

 Javier Flores Fernández-Viagas, La izquierda. Utopía, praxis y colapso. Historia y evolución.

sábado, 12 de agosto de 2017

Retomando a Luis Sepúlveda


Desde la muy famosa Un viejo que leía novelas de amor tenía muy abandonado a este buen escritor. Apenas un par de libros y eso que ha llovido desde entonces y que ha publicado bastante. Tras la lectura de este que comento creo que tendré que remediar ese fallo.
Sepúlveda ha escrito un trhriller político o si se prefiere una novela policíaca con trasfondo político. La historia atraviesa buena parte del siglo XX pues hay sucesos en la Rusia de Trotsky o en la Alemania nazi. Una historia muy bien elaborada y construida con un personaje, Juan Belmonte, muy interesante que ya ha protagonizado alguna otra novela del autor y que seguramente volverá en otras porque es de los que da mucho juego. También Verónica, la compañera de Belmonte, es otra buena creación y la aprovecha muy bien Sepúlveda para mostrar el rostro de la dictadura de Pinochet y también para contraponerla con algunas traiciones de otros militantes de izquierda.
Aprecio en Sepúlveda un cierto, o un gran, desencanto con la situación política en la que ha quedado Chile tras la llegada de la democracia. Se nota en varias intervenciones de regresados del exilio y puede ser otro buen ejemplo el siguiente fragmento:

“Febrero se despedía, en pocos días se produciría el cambio de gobierno, Michelle Bachelet entregaría la banda tricolor de las promesas no cumplidas a Sebastián Piñera para que hiciera lo mismo (…)” (p.175)

Una novela que se lee de un tirón, de esas que cuesta dejar descansar un rato porque hay que hacer otra cosa; una novela que, como decía más arriba, anima a buscar otras anteriores del autor.

Luis Sepúlveda, El fin de la historia


viernes, 11 de agosto de 2017

Análisis crítico de Podemos




Como indica su título, el libro hace un repaso a la breve historia del partido y a sus cambios en las diferentes coyunturas. Es un repaso enormemente crítico, sobre todo con Pablo Iglesias y su grupo, hecho desde dentro pues utiliza a menudo el nosotros al referirse al partido.
Villacañas hace el análisis desde el punto de vista cronológico y por ello los 18 capítulos del libro tiene títulos como: Las elecciones andaluzas, Elecciones 26J o La hora de transformar Podemos.
Parte de lo que pudo significar Podemos al principio que se puede resumir muy bien en los siguientes fragmentos:

“Porque lo que estaba en marcha, eso nos parecía, era sencillamente la formación de un sentido común político forjado desde abajo, no desde la historia de ningún Maese Pedro.” (p. 36)

“Podemos nació para ofrecer una plataforma visible y organizada al servicio de la gente que piensa y trabaja, no para forjar un partido de cuadros a la caza de puestos.” (p. 65)

 Luego va analizando los cambios que se producen en la estrategia hasta terminar con la coalición electoral con IU de la que afirma:

 “A muchos nos parecía que hacía bien en no vincularse a IU. (…) ¿Quién desea seguir a un grupo de burócratas instalado en su cuota electoral y en sus maximalismos trasnochados? (…) La causa del desprestigio de IU es que todo el mundo ven que el fondo de armario del partido se sigue alimentando de los viejos dirigentes del PCE.” (p. 105)

 Finalmente, toma un claro partido por las tesis de Errejón:
 “¿Sería suficientemente transformador o consolatorio ostentar el título de primer partido de la izquierda, solo, sin que nadie te considere un socio leal, sin poder influir en nada?” (p. 168)

Evidentemente, en un libro de casi 300 páginas y tan pegado a la realidad hay cosas que son criticables. A mí me parece que personaliza demasiado tanto en Rajoy como en Pablo Iglesias (menos en Rivera) o que hace a veces afirmaciones y análisis un tanto aventurados por no estar suficientemente demostrados. Ahora bien, tengo que decir que en el núcleo fundamental de sus tesis estoy plenamente de acuerdo con el autor.
Es una pena que en un libro así se hayan colado erratas fácilmente subsanables como: José Carlos Monedero, IVEX 35, Xavier Tardà o Colin Powell como director del Instituto Elcano.
Creo que no será un libro con mucho recorrido puesto que a los que dirigen hoy el partido no les interesan este tipo de críticas y a los que “odian” a la formación no les parecerá suficiente con esas críticas puesto que, además, se hacen desde dentro y apoyando a una de las opciones. En todo caso es una lectura recomendable pues da elementos para repensar y debatir.

José Luis Villacañas, El lento aprendizaje de Podemos

jueves, 10 de agosto de 2017

Buen descubrimiento



En la literatura sobre la época nazi y la represión de los judíos hay una ingente cantidad de libros que en su mayoría abordan el tema con gran seriedad y rigor. También hay otros, pocos, entre los que se encuentra el que comento, que lo hacen aplicando también un cierto sentido del humor que, por otra parte, es algo típicamente judío.
Dice Philip Roth en el Prólogo que: “(…) más que un estilista sumido en la búsqueda implacable de la persuasión minimalista, Weil era un narrador coloquial nato.” 
Esta es la gran virtud de este libro, la enorme capacidad narradora y creadora de situaciones del autor.
No hay un protagonista ni una historia que vaya desde el principio hasta el final. En el libro hay muchas historias y muchos protagonistas que a veces poco tienen que ver con la anécdota que abre el libro y que le da el título; esa divertida historia de la orden de Heydrich de quitar una estatua del músico judío  Mendelssohn de la terraza de una sala de conciertos. A partir de ahí Weil nos irá mostrando cómo era la vida en la Praga ocupada por los nazis. Los protagonistas van apareciendo, y a veces desapareciendo,  en diferentes capítulos (el libro tiene XXII). Los principales son judíos, pero también es importante la presencia de nazis incluyendo a personajes reales como Heydrich y Speer.
El libro se lee con interés y con gusto a pesar de la dureza de algunas historias y algunos momentos quizá por esa mirada satírica que se menciona en la contraportada.
Hace poco he visto en las librerías otro libro de Weil publicado también por la misma editorial, Impedimenta, a la que hay que agradecer el cuidado con el que hace las ediciones así como los autores que está dando a conocer.
Hay una buena reseña en unlibroaldia.blogspot.com.


Jirí Weil, Mendelssohn en el tejado. Traducción Diana Bass

miércoles, 9 de agosto de 2017

Un escritor muy recomendable



Hace solo dos meses comentaba El regreso del mismo autor. Al comprarlo me di cuenta por lo que se decía en la solapa que desde Solo en el mundo, el primer libro de Matar traducido al castellano, se había publicado este que ahora comento. Como los dos leídos me habían gustado no he tardado en leer este que me faltaba.
Desde luego no me ha defraudado. En uno de los comentarios que la editorial ha puesto en la solapa del libro se dice: “Una novela llena de ternura, que alude a temas shakesperianos y que puede leerse como un relato profundamente personal de las pérdidas causadas por la tiranía y el exilio.” Times Literary Supplement. Un buen resumen de lo que es esta magnífica novela.
Aunque me ha gustado menos que las otras dos, Matar tiene la capacidad de tocar los temas con una delicadeza y, al mismo tiempo, con una fuerza que atrapan. Sus personajes son de carne y hueso (quizá en esta novela hay alguno que falla un poco y eso, creo, es lo que la hace algo inferior a las otras) y sus historias, en buena medida autobiográficas, interesan desde el principio hasta al final. Otra vez la figura del padre recorre todo el libro al igual que sucede en los otros dos. Es obvio que su real desaparición causó en Matar un impacto difícil de superar.
Escribe Rafal Narbona en la muy buena y muy completa reseña hecha en su blog: “Matar posee un estilo fluido, preciso, lírico o funcional conforme a las necesidades del relato, que consigue transmitir con credibilidad los conflictos de los personajes, divididos entre el anhelo de felicidad y el deseo de obrar éticamente. Sin necesidad de recurrir a grandes descripciones, las ciudades son algo más que un telón de fondo. Londres no es un lugar acogedor, sino una ciudad enferma que levanta muros de silencio entre sus habitantes. El Cairo no es el paraíso, pero los transeúntes, incluso en medio del hacinamiento y la confusión, no parecen tan desorientados.”
Creo que solo me queda añadir que me parece un libro muy recomendable como los son los otros dos de Matar, un escritor que por su edad seguramente nos ofrecerá más obras interesantes.


Hisham  Matar, Historia de una desaparición. Traducción Eduardo Iriarte Goñi

jueves, 13 de julio de 2017

"Combates" por la historia



Este es el tercer libro que publica Reig sobre el mismo tema y el tercero que leo. El primero, y para mí el más conseguido y el que mejor se ajustaba a sus fines y método, fue Anti Moa. La subversión neofranquista de la Historia de España (2006) y el segundo, Revisionismo y política: Pío Moa revisitado (2008). En ambos trataba Reig de desmontar las múltiples patrañas y tergiversaciones que dicho “historiador” estaba lanzando en su prolífica producción historiotegráfica (calificativo que le viene como anillo al dedo). De estos textos no hay comentario en el blog porque se publicaron antes de su existencia. Es una pena porque me gustaron, con sus defectos,  bastante más que el que hoy comento.
El objetivo es el mismo de siempre: defender el verdadero trabajo historiográfico y criticar determinadas versiones de la II República, la Guerra Civil, el Franquismo y, ahora también, la Transición que se vienen dando últimamente con poco rigor y mucha ideología detrás.
A ello dedica Reig 500 páginas (459 de texto propiamente dicho) a pesar de la siguiente advertencia: “Así ahorramos papel, siempre limitado por los editores, no nos repetimos inútilmente….” (p. 314) (El autor se refiere a otra cosa pero es perfectamente válido para lo que comento a continuación).
En esto precisamente consiste el principal, que no único, defecto del libro, en el exceso y en la reiteración. Con bastante menos de la mitad de las páginas podría haber dicho lo mismo si no repitiese insistentemente las mismas ideas y los mismos calificativos a veces en la misma página. (Y eso que parece deducirse por lo dicho que quería ahorrar papel.)
Estoy totalmente de acuerdo con lo que pretende Reig. Yo también estoy cansado de ver en las librerías, sobre todo en las de los grandes centros comerciales, libros que está claro que no son de historia propiamente dicha aunque lo parezcan por el tema que tratan. Además, en muchos casos se convierten casi en superventas. El problema de un texto como el que comento es que para que sea realmente legible tiene que elegir mejor y ser capaz de sintetizar porque, de lo contrario, solo lo leeremos algunos convencidos como es mi caso.
Hay también otros aspectos que me gustaría comentar de forma crítica.
Reig critica abiertamente al principio del libro el uso de determinadas palabras (heurístico, holístico, epistemológico, etc) con la pretensión de aparecer como más científicos y él, no sé con qué pretensión, nos obsequia con términos como: eutrapélico o zurumbático. En el mismo sentido es capaz de poner un latinismo más o menos conocido al lado de expresiones como: “Vaya tontería, es de las de a kilo”.
Por otra parte, me parece un exceso especial el espacio, ¡80 páginas!,  que dedica a criticar a Jorge Martínez Reverte. De este escritor solo leí en su día una novela y algunos artículos en la revista Zona Abierta y no conozco nada de los libros sobre diversos aspectos de la Guerra Civil. Reig, saliendo en defensa de Ángel Viñas por un par de frases desafortunadas de Reverte, dedica palabras muy duras a alguien a quien, por otro lado, no mete en el mismo saco de los revisionistas.
Dejo para el final lo que me parece peor por desagradable y de alguna manera absurdo. Si ya ha calificado de neurótico y paranoico a Moa, también se arriesga con la siguiente generalización:

“Creemos que a (sic) la mayor parte de los autores que hemos examinado manifiestan un narcisismo incontrolable. Técnicamente se llama DPN. Las personas que padecen este síndrome carecen de la mejor empatía, manifiestan fuertes dosis de megalomanía. Necesitan ser reconocidos como el aire que respiran, ser admirados por encima de todo. (…) Este tipo de comentarios “psicológicos”, obviamente profanos, les pone histéricos a algunos de ellos (véase en concreto la reacción del señor González Cuevas), lo que es la mejor prueba de que efectivamente padecen una patología delirante.” (p. 454)

Creo que esto es ni más ni menos que caer de lleno en aquello que critica porque, ¿qué elementos tiene para hacer esas afirmaciones si, además, las califica de “profanas”?
Un libro así no merece estos exabruptos al final.
Evidentemente, el núcleo del libro y la idea que está detrás me gustan y particularmente me han interesado varias cosas: la estupenda síntesis que hace de los factores que explican el éxito de Franco; la relación de los mitos del franquismo y de los factores que explican su duración; y la crítica al libro de Juan Carlos Monedero sobre la Transición, si bien en este tema me hubiera gustado que hubiera tenido en cuenta otros textos bastante mejores, como por ejemplo Por qué fracasó la democracia en España de Emmanuel Rodríguez. Estoy de acuerdo con Reig en que los que ahora critican cómo se hizo la Transición no suelen considerar las condiciones en las que se hizo y la correlación de fuerzas (¡qué expresión tan típica de una época!) que había, pero también es cierto que en el momento actual el régimen que se construyó hace agua por muchos sitios y sería bueno un replanteamiento general.
También firmo todo lo que dice, y la pasión que pone,  en defensa de Manuel Tuñón de Lara gracias al cual empezó a gustarme la historia hasta terminar dedicándome a su enseñanza durante veinticinco años.
Nota al margen: un libro así no merece una errata como la de la página 157 en que aparece Federico, por Rodolfo, Martín Villa.
Un libro interesante a pesar de todo para los que disfruten con la historia e imprescindible para los amantes de la polémica.




Alberto Reig Tapia, La crítica de la crítica. Inconsecuentes, insustanciales, impotentes, prepotentes y equidistantes.

miércoles, 5 de julio de 2017

En la Italia de la posguerra



Al ver este libro me llamó la atención principalmente que su autor había trabajado en la editorial Feltrinelli y, por lo tanto, que debía de tratarse de alguien interesante.
Efectivamente, esta novela es un retrato curioso y muy ácido de los ambientes culturales de la Italia de la posguerra a partir de los intentos de un grupo de personas para revitalizar la cultura en una pequeña ciudad de la Toscana. De ese “trabajo cultural” se encargarán muy pronto distintos miembros del partido comunista a los que dedica críticas como la siguiente:

“Vivían aislados, (se refiere a los cuadros del partido comunista) siempre tenían una reunión importante, tres o cuatro reuniones al día; siempre estaban sentados detrás de una mesa, hablando. Nosotros sólo los veíamos por casualidad, en el café, y los señalábamos con gesto misterioso. Pero ¡qué harán?¿de qué hablarán?” (p. 40)

El libro está narrado en primera persona que, además, parece coincidir bastante con la historia del propio Bianciardi. Hay reparto de críticas más mordaces en unos casos que en otros para casi todos. Así, para los intelectuales a los que además de reírse un poco de ellos ya en el primer capítulo, donde distingue entre medievalistas y arqueólogos que mantienen discusiones un tanto absurdas, les dedica el siguiente fragmento:

“Uno de nosotros, por turnos, iba una vez a la semana, (a Roma) y al volver nos informaba de las novedades, los premios literarios, los libros que se iban a publicar, las nueva compañías de teatro, las suculentas maldades que se oían en los cafés, los cotilleos del momento.
Nos explicaba que el escritor Fulanito se acostaba con Menganita, que el director de tal película era un pederasta, y que su mujer estaba liada con un colega, divorciado de una pintora lesbiana. Vamos, que la intelligentsia romana, decíamos nosotros, sólo pensaba en intercambiarse a las mujeres.” (p. 27)

Pero también hay cera para los políticos (ya hemos visto algo sobre los comunistas), la Iglesia, los bibliotecarios, el sistema de adjudicación de plaza a los profesores (aquí quien como yo ha padecido algo similar se encuentra muy representado), el fascismo o la guerra. Sobre esto último el siguiente fragmento: 

 Marcello (el hermano del narrador) me explicaba que siempre son los campesinos –italianos, ingleses, rusos, de todo el mundo- quienes hacen la guerra, y que siempre son chicos de veinte años, que aún no han terminado los estudios, a quienes llevan a que se maten.” (p. 48)

En fin, un texto que a pesar de su brevedad, 138 páginas, toca muchos y muy interesantes temas desde la visión de un narrador muy crítico con todo lo existente, no en balde la editorial dice de él en la solapa del libro que se trata de un: “Rebelde y romántico, anarquista y revolucionario”. Además, está muy bien escrito y se lee de un tirón.
Una vez más mi memoria me ha fallado. Hace unos años leí del mismo autor La vida agria que comenté muy favorablemente en este mismo  blog. (La edad no perdona.)
Me ha llamado la atención que en la página 6 aparece el copyright de Giangiacomo Feltrinelli Editore 1957, y la novela la termina Bianciardi en 1964. Debe de ser una errata de Errata Naturae.


Luciano Bianciardi, El trabajo cultural. Traducción Miguel Ros González

domingo, 2 de julio de 2017

Irregular novela



No conozco demasiado la obra de este escritor, pero he leído lo suficiente para que me apetezca seguir conociéndola. En este caso se trata de su último libro publicado y tengo que decir que me ha defraudado bastante.
Martínez de Pisón es efectivamente un buen narrador (“excelente” o “uno de los mejores del momento” se puede leer en la pestaña entresacado de algunas críticas). El problema es que se trata de una novela tremendamente desigual en la que se alternan momentos muy bien conseguidos, con otros que yo diría que sobran, de hecho creo que esta novela sería mucho mejor si hubiera tenido 300 páginas en lugar de las 445 que tiene.
Se desarrolla en Barcelona durante los años sesenta y parte de los setenta y en Madrid el resto de los setenta y los ochenta, y cuenta la historia de una familia narrada por uno de los hijos.
La primera parte, la de Barcelona, es la mejor del libro porque el personaje del padre está presente de forma casi permanente bien en persona o como referencia. Sin embargo, la parte que se desarrolla en Madrid tiene demasiadas y muy obvias referencias al momento histórico (esa Transición que tanto gusta a nuestros novelistas con intento de golpe de estado incluido), una relación amorosa poco interesante y un padre que tarda mucho en aparecer. Como se ve, en mi opinión el padre es el personaje mejor conseguido de la novela y su presencia proporciona los mejores momentos y los de mayor intensidad emocional.
La novela se lee bien porque está bien escrita, pero hay capítulos que se hacen un tanto reiterativos y pesados.
Nadal Suau hace una crítica muy favorable de la novela en elcultural.com, pero la termina con estas palabras:

“Sin embargo, ojalá los amigos del pero-entonces-te-ha-gustado-o-no entiendan que Derecho natural es, a menudo, una novela bien hecha, incluso con momentos emocionantes que suelen tener que ver con la capacidad de sus personajes para la reconciliación tardía con ellos mismos o con los otros. El problema es el no sé qué de déjà-vu, de escaso riesgo. A veces, un poco de mala escritura da mayor vuelo a la literatura.”

Un libro que no me arrepiento de haber leído pero del que esperaba más. No sé qué me pasa con la literatura española que me cuesta tanto que me llene. 
José-Carlos Mainer hace una crítica muy positiva en elpais.com.                                                     



Ignacio Martínez de Pisón, Derecho natural

viernes, 30 de junio de 2017

Mucho más que una biografía de Sabina




“Todo, absolutamente todo lo que a usted se le ocurra que puede haber llenado y colmado la vida de este absoluto genio trovador lo ha plasmado Valdeón en su libro.”
Estas palabras de Jesús Ruiz Mantilla en su comentario en  elpais.com, resumen en muy pocas palabras lo que es este magnífico libro.
Un libro, como dice la editorial en la contraportada, “A mitad de camino de la biografía, la crítica cultural, el periodismo literario y el ensayo”.
No soy un gran seguidor de Sabina. He ido a varios de sus conciertos, tanto en teatros como en plazas de toros, y los he disfrutado, pero no conozco varios de sus discos ni muchas de sus canciones. Tampoco soy un aficionado al rock ni al pop por lo que muchos de los nombres que salen en el libro hablando de estas músicas o no los conozco o lo hago solo de nombre. “Y, sin embargo”, he disfrutado enormemente con la lectura de este gran libro (grande no solo por sus más de 500 páginas). Además, me incita a volver a escuchar sus canciones ya conocidas y, sobre todo, a descubrir otras.
El libro hace un recorrido se puede decir que exhaustivo por la obra de Sabina y, muy de vez en cuando, aporta algunas informaciones sobre su vida privada, apenas las necesarias para situar el momento del personaje del que, por otra parte, ofrece visiones sintéticas tan interesantes como las que reproduzco a continuación:

“También inicia la construcción (en el año 1983), de forma voluntaria e inconsciente, o consciente pero involuntaria, de su personaje. Alguien con tanta verdad pegada a los huesos como intención de ser literatura. Un héroe poco heroico. Mitad calle mitad fábula. Golfo e irreverente. Locuaz. Ácido. Al igual que Almodóvar, pero sin la bata de cola ni elementos punk, Sabina aprovecha el costumbrismo y sus delirios.” (p. 81)

“Existencialismo anarquizante, poesía con chupa de cuero, insolencia, inteligencia, sensibilidad y garra, comprimidos en canciones balsámicas.” (p. 114) (Hablando del disco Juez y parte)

“Sabina tiene una especial cualidad comunicadora que acerca sus canciones al día a día de muchos prisioneros urbanos, que les hace identificarse con los personajes y las situaciones que describe con maestría. Y como el envoltorio musical  es de un material nada crispado, resulta difícil resistirse a entrar en su mundo.” (p. 176) (Jorge Flo en la crítica de El hombre del traje gris de El País).

“Con muchos, con Gabriel García Márquez, Alfredo Bryce Echenique, Ángel González, Luis García Montero y José Caballero Bonald, entre otros, la relación ha sido o es de íntima amistad. Otros, como Fidel Castro, dan testimonio del poder de seducción y el aura de un artista al que reciben jefes de Estado. Su estatus es el de los Rolling Stones. Algo más que una celebridad. Algo menos que una leyenda. Para lo primero le sobran discos espléndidos. Para lo segundo le falta morirse.” (p. 430)

No obstante, el núcleo fundamental del texto se dedica al comentario de sus discos y canciones hecho de forma muy detallada, tanto que me he perdido la esencia de muchas de las observaciones. Particularmente interesante me ha parecido el espacio que dedica al papel del productor en el producto final. Una vez más reconozco mi desconocimiento del tema.
Muy interesantes me han parecido también los comentarios de las giras y lo que cuenta sobre el origen de algunos conciertos.
Valdeón demuestra un gran conocimiento no solo de la obra de Sabina, sino de la música que se hacía y se hace en España. Además, el libro está lleno de textos extraídos de críticas hechas en distintos medios y entrevistas a músicos y productores que han tenido que ver con la obra de Sabina. Destacan de manera especial las intervenciones, extensas y sinceras,  de Pancho Varona; de hecho creo que podría haber firmado también como coautor del libro.
Valdeón escribe muy bien y en algunos momentos se nota hasta un cierto contagio “sabiniano” en su escritura. Todo colabora a hacer de la lectura de este libro un momento particularmente gratificante.
Si no puedo decir que haya descubierto a Sabina, sí que he descubierto muchas cosas de él (por ejemplo que es un gran trabajador y un hombre de elevada cultura) y, desde luego, la motivación para conocer mejor su obra.
Hay una buena reseña de la agencia EFE en eldiario.es.


Julio Valdeón, Sabina. Sol y sombra


miércoles, 28 de junio de 2017

Citas últimas lecturas


Prensa, periodismo

La relación de los periódicos con la vida coincide más o  menos con la de las echadoras de cartas con la metafísica.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

El peluquero cuenta novedades cuando ha de limitarse a peinar. El periodista se muestra ingenioso cuando ha de limitarse a contar novedades. Ambos son ambiciosos.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

Faltan dependientes de comercio. Todos se apuntan al periodismo.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Educación, enseñanza

Si al cabo de los años alguien sabe a qué drama clásico y a qué acto corresponde una cita, la escuela habrá errado su objetivo. Pero si intuye dónde puede encontrarla, es una persona realmente culta y la escuela habrá cumplido plenamente su objetivo.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Cultura

El valor de la cultura se manifiesta con claridad cuando los cultos toman la palabra para expresarse sobre un problema situado fuera de su ámbito cultural.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Socialismo

Después de hacerse la vida imposible en el partido anarquista, no le quedó más remedio que convertirse en miembro útil de la sociedad burguesa e ingresar en la socialdemocracia.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

martes, 27 de junio de 2017

Otra perspectiva sobre el ecologismo



He leído este libro de una forma un tanto casual. Estando en la Feria del Libro de Madrid me apeteció, al ver a Caparrós en una caseta,  pedirle que me firmase uno de sus libros, algo que es la primera vez que hacía con cualquier escritor, y así tener además la oportunidad de agradecerle sus magníficos libros que he venido leyendo en los últimos tiempos. De los que estaban expuestos solo no tenía este sobre el cambio climático y fue el que compré para que me lo firmase. No me arrepiento, más bien todo lo contrario.
El libro se publicó en 2010 y tiene la estructura que luego utilizará con su, en mi opinión, obra maestra: El Hambre, libro que ya he comentado en el blog. Parte el autor de unos viajes, en este caso a lugares que podrían verse afectados, o que ya lo están, por el cambio climático, que le sirven para hacer un conjunto de reflexiones sobre el tema y, de vez en cuando, dar una serie de datos e informaciones que mayoritariamente cuestionan las tesis de los ecologistas (o ecololós como de una forma un tanto despectiva los califica Caparrós).
No es que niegue el posible cambio que se está produciendo, sino que lo que realmente cuestiona el autor a lo largo de todo el libro es que este cambio lo produzcan por igual los distintos habitantes del planeta y también que sea el principal problema que tienen hoy una gran parte de estos habitantes.
Para decirlo con sus propias palabras:

“He leído libros, artículos e informes sobre los peligros del cambio climático y he visto poco sobre la responsabilidad casi exclusiva de las sociedades ricas y casi nada sobre la distribución igualitaria de los recursos como solución al cambio climático.” (p.275)

“No puedo negar –no veo por qué negar- que la atmósfera carga más gases de efecto invernadero de los que solía cargar y que la temperatura ha aumentado –muy poco- quizás por causa de ellos y que el nivel del mar puede subir y que los hielos árticos ya no son lo que eran. (…) La cuestión –para mí por ahora- consiste en preguntarse qué significa preocuparse por esos tanto más que por otras cuestiones.
O, por decirlo de una manera bruta: ¿cuánta más gente van a matar de hambre –y la pobreza y la violencia inútil y las enfermedades evitables- en los próximos treinta, cuarenta años, antes de que el cambio climático empiece a tener –si los tiene- efectos fuertes? (p. 277)

En la misma línea pero desde otra perspectiva:

“Si todos los hombres y mujeres se subieran un día a un coche y echaran a andar, la nube tóxica sería impenetrable. La única forma segura de preservar el ecosistema global es que la mayoría nunca pueda hacerlo. Si la riqueza estuviera más repartida, el mundo se hundiría en su propia basura: no hay nada más necesario para la conservación ecológica que los pobres.” (p. 144) (Esta idea de que la atmósfera no aguantaría si el uso de coches se generalizase a todo el mundo ha aparecido en muchos informes, por eso la conclusión de Caparrós me parece muy atinada)

También critica al ecologismo por conservador:

“Pero la ecología suele suponer un mundo estático donde los mismos métodos requerirán siempre los mismos recursos naturales, y se aterra porque proyecta las carencias del futuro sobre las necesidades actuales: porque todo lo que imagina son apocalipsis.
Es una de sus grandes ventajas: la ecología es la forma más prestigiosa del conservadurismo. La forma más actual, más activa, más juvenil, más poderosa del conservadurismo.” (p. 84)

En este sentido dedica un espacio a dar una visión más optimista gracias a los logros que está produciendo la geoingeniería.

Finalizaré estas citas con dos muy diferentes:

“Cada vez que oigo las quejas sobre la deforestación en Brasil, Indonesia o el Cango recuerdo mi slogan ecololó: “Recuperemos el bosque nativo de Manhattan”.” (p. 40)

“(…) el compromiso básico de una sociedad no es con esas generaciones futuras sino con las presentes.” (p. 185)

Si bien la primera me parece una buena observación para matizar lo que muchas veces dicen los ecologistas, con la segunda no puedo estar de acuerdo. El compromiso tiene que ser con ambas aunque es lógico que tengan una cierta prioridad las presentes.

Como se aprecia por los textos que he reproducido, en el libro se hace una crítica muy dura a ciertas formas de ecologismo desde una posición que podríamos considerar de izquierdas. Lo malo es que a veces el ecologismo que critica ha sido previamente caricaturizado como cuando, por ejemplo, habla de la posible pérdida de la “polilla invernal norteamericana”.
Caparrós firma un texto muy provocador, pero que tiene la virtud de hacer pensar al lector. En mi caso se da la circunstancia de que por los años en que está escrito el libro yo tenía unas opiniones que no distaban mucho de las de Caparrós. Ahora estoy más convencido de que el cambio sí se está produciendo y de que los efectos pueden ser devastadores para todo el mundo, pero sobre todo para los menos preparados que son precisamente los países con menos recursos.
Un libro muy interesante y como todos los del autor muy bien escrito. Totalmente recomendable.
Hay una buena reseña de Leila Guerriero en elpais.com y una entrevista corta pero interesante en prodavinci.com.



Martín Caparrós, Contra el cambio

jueves, 22 de junio de 2017

Fin de una trilogía



Con esta entrega se termina la trilogía que O’Brien dedicó a reflejar la realidad de la Irlanda de los cincuenta y sesenta a través de la historia y las relaciones entre dos mujeres.
Seguramente estoy influido por haber leído de forma casi simultánea la extraordinaria tetralogía de Elsa Ferrante, pero tengo que reconocer que esta trilogía ha ido de más a menos. Si el primer volumen, en el que se cuentan los años de formación,  me pareció muy interesante, ya en el segundo me empezaron a sobrar cosas y en este tercero me ha costado mucho entrar en bastantes momentos.
Las dos amigas están ahora casadas y, desde luego, no felizmente como de forma irónica reza el título. El libro se divide en capítulos contados en tercera persona cuando hablan de una de las amigas, Kate, y en primera cuando es la otra, Baba, la que lo cuenta. Estos son lo mejor del libro pues tienen un gran sentido del humor y de la ironía sobre todo en algunas escenas de sexo del capítulo 7 o en la búsqueda de médico para abortar del capítulo 9.
En todo caso poca cosa para un libro en el que, aunque está muy bien escrito y los personajes son muy reales y creíbles, me ha costado mucho entrar y que he leído bastante por encima por falta de interés en las historias.
Como decía antes, lo siento porque el primer volumen me había parecido muy bueno e interesante y he visto que la trilogía ha gustado bastante a mucha gente, pero en mi caso no ha sido así y eso siempre supone una cierta frustración.



Edna O’Brien, Chicas felizmente casadas. Traducción Regina López Muñoz

miércoles, 21 de junio de 2017

Citas últimas lecturas

Paternidad


Vos sabés que lo adoro a mi hijo. Lo quiero más que a nadie en el mundo. Pero a veces me agota, no tanto él sino mi constante preocupación por él. A veces pienso que no tendría que haber tenido un hijo a esta edad. Es horrendo pensarlo, pero se me llenó la vida con un miedo que antes no tenía, miedo de que me pase algo y se quede huérfano, que le pase algo a él, que te pase algo a vos. Es una nueva fragilidad, un lado vulnerable que no conocía.
Pedro Mairal, La uruguaya



Mujer

La personalidad de la mujer es insustancialidad ennoblecida por la inconsciencia.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Como está legalmente prohibido tener animales salvajes y los animales domésticos no me divierten, prefiero seguir siendo soltero.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Una mujer es a veces un sucedáneo del onanismo. Desde luego se necesita para ello un exceso de imaginación.
Karl Kraus, Dichos y contradichos



Soledad


La soledad es el estado ideal si uno pudiese elegir a las personas que quiere evitar.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


El mundo es una cárcel  en la que es preferible la prisión incomunicada. 
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Si supiera a ciencia cierta que habré de compartir la inmortalidad con determinadas personas preferiría un olvido aparte.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Política


La política social es la decisión desesperada de operar de callos a un enfermo de cáncer.
Karl Kraus, Dichos y contradichos