lunes, 17 de abril de 2017

Pequeña decepción



Hacía mucho tiempo que no veía un nuevo  libro de Claudel en las librerías. Hasta ahora había leído los traducidos porque es uno de esos autores que muestran una gran sensibilidad en sus historias y con sus personajes. Sin embargo, en este caso no me ha gustado tanto como en los anteriores. También derrocha sensibilidad, pero no he terminado de entrar en esta historia sobre el amor y la muerte.
Las críticas que reproduce la editorial en la solapa son, lógicamente, muy favorables como por ejemplo esta en La Presse: “Philippe Claudel firma una novela vibrante –de hecho, muy vibrante- sobre el tema de la muerte.”
A mí, y ahí está el problema, no me ha resultado así. Claro que tiene momentos de gran intensidad; la visita del protagonista a su madre en la residencia es quizá el mejor momento de la novela o al menos el que más me ha llegado, aunque en ello seguramente influye mi propia historia.
El libro está, eso sí, muy bien escrito como no podía ser menos tratándose de Claudel, pero creo que está demasiado descompensado en su diferentes historias sin que llegue a mostrar una unidad de propósito o intención. Así, por ejemplo, no he terminado de entender las dos relaciones que mantiene el protagonista. Por cierto que al principio me parecía una obra de lo que ahora llaman faction, tan típica de algunos escritores franceses, pero al final no sé si se trata de eso o no.
Aunque no es lo habitual en este escritor, apunta alguna crítica como esta referida al uso de las imágenes en la televisión:

“El realizador de la televisión italiana había puesto en práctica ese tipo de gramática. El drama real no era suficiente. Había que escenificarlo por medio de los encuadres, los valores de los planos elegidos y la ordenación de los planos para exacerbar el horror y, sin duda, hacerlo más consumible para el espectador, que ya no puede ver el mundo, emocionarse, conmoverse, sin los estereotipos que le ofrecen las imágenes de ficción desde hace décadas y que han modelado su cerebro y su sensibilidad.” (p. 148) (Se está refiriendo a las imágenes de una patera en el Mediterráneo.)

Seguiré buscando libros de Claudel a pesar de esta pequeña decepción. El listón estaba muy alto y el autor quizá está ahora más dedicado al cine, como su protagonista, que a la escritura.




Philippe Claudel, Bajo el árbol de los toraya. Traducción José Antonio Soriano Marco.

viernes, 14 de abril de 2017

Sigo disfrutando con Natalia Ginzburg



Desde que hace poco descubrí la obra de Ginzburg, no dejo pasar mucho tiempo sin leer alguno de sus libros. Ya tengo varios en el estante de pendientes de lectura sabiendo que me proporcionarán momentos muy gratificantes, pero también que hay que dosificarlos.
Este que ahora comento, escrito en 1973, vuelve a ser una lectura muy adictiva. Con su prosa sencilla, pero tremendamente eficaz nos va mostrando un conjunto de relaciones familiares frustradas en su mayoría y unos personajes que difícilmente logran salir de la soledad.
Dos fragmentos lo pueden ejemplificar muy bien:

“No es que el dinero te vaya a resolver nada estando como estás sola, despistada, vagabunda y a la deriva. Pero todos nosotros en alguna zona de nuestro ser andamos algo desorientados y a la deriva y nos sentimos a veces fuertemente atraídos por el vagabundeo y por el deseo de no respirar otra cosa más que la propia soledad.” (p. 190)

“Se encuentra en una situación desesperada, sin encontrar un sitio para vivir y sin tener nada en el mundo, excepto un quimono negro con girasoles, un  abrigo de visón y un niño. Pero tengo la impresión de que todos nos las arreglamos con un arte especial para meternos en callejones sin salida, de los que nadie va a ser capaz de sacarnos, y que no nos permiten andar ni para adelante ni para atrás.” (p. 164)

Es una novela construida en lo fundamental a base de la correspondencia entre varios miembros de la familia a partir de la marcha de Miguel, el único hijo varón, a Inglaterra, pero también hay otros pasajes en los que la narradora nos pone en situación y describe otras situaciones.
No solo no hay personajes felices, es que ni tan siquiera parece que puedan acercarse a serlo. Por ejemplo, Miguel conoce a una norteamericana en Inglaterra y se casa con ella, pero un amigo le escribe a la hermana:

“A los ocho días de casados, el matrimonio ya se había hecho polvo. Durante ocho días, parece ser que fueron felices.” (p. 213-214)

Sin embargo, no es una novela dura o que muestre conflictos y enfrentamientos irresolubles; es un retrato de la vida de unas personas desde la cotidianidad más normal.
La grandeza de esta escritora creo que la resume muy bien la frase de Elena Hevia en El Periódico que la editorial ha puesto en la faja que acompaña a esta edición:

“Es difícil hacerse con el secreto de la prodigiosa prosa de esta mujer. Sus textos funcionan a base de acumulación, como una letanía. Y de pronto, se produce el milagro, en la sencillez se abre el abismo, el lector cae dentro de la herida abierta, sorprendido, conmovido.”

Libro absolutamente recomendable como cualquiera de los de esta gran escritora. Además, cuenta con la traducción nada menos que de Carmen Martín Gaite.
Hay una buena reseña en unlibroaldia.blogspot.com



Natalia Ginzburg, Querido Miguel. Traducción Carmen Martín Gaite.

miércoles, 12 de abril de 2017

Una buena continuación



Parece que la editorial Libros del Astroide tiene la intención de reeditar la obra de este escritor (antes la había editado Destino). Los amantes de la literatura centroeuropea estamos de enhorabuena pues varias editoriales españolas están poniendo a nuestro alcance lo mejor de esa literatura en la primera mitad del siglo pasado.
Hace unos meses reseñaba el primer libro que leía de Perutz y titulaba la entrada como “Un buen descubrimiento”. Ahora tengo que decir que estoy ante una buena continuación. Si el anterior era un conjunto de relatos que se desarrollaban en los siglos XVI y XVII en el barrio judío de Praga, este es casi una novela de género que se desarrolla en Viena en 1909.
Novela policiaca, pero sin policías ni detectives privados, todo lo más un ingeniero que elabora algunas hipótesis y trata de comprobarlas. ¡Ah!, claro, y un muerto o, según se mire, más de uno. Me ahorraré hablar de la trama y de los personajes  de la novela pues Manuel Hidalgo lo hace de manera magistral en su reseña de elcultural.com.
La novela tiene un inicio espectacular que recuerda de alguna forma a la mejor Agatha Christie; un muerto en extrañas condiciones  y un misterio. A partir de ahí avanzará la intriga que el autor sabe graduar de forma magistral moviendo muy bien los hilos de la historia. Eso sí, tengo que reconocer que, de no haber sido por el magnífico final (del que obviamente no se puede adelantar nada), el regusto que me habría dejado la novela sería seguramente muy distinto.
Libro muy entretenido y magníficamente escrito y traducido. Ahora a esperar que esta u otra editorial siga reeditando libros de este autor.


Leo Perutz, El maestro del juicio final. Traducción Jordi Ibáñez

martes, 11 de abril de 2017

Sigue la publicación de la obra de Bove




Quinto libro de Bove traducido y quinto leído. En muy poco tiempo se están publicando los libros de este gran escritor francés, desaparecido en 1945, lo que significa que está teniendo una buena acogida, algo nada extraño por lo original de su obra y su estilo.
Esta que comento hoy es quizá la que menos me ha gustado porque, aunque tiene las características típicas del autor y la historia que cuenta sea lo menos importante, me ha parecido que en este caso la historia es demasiado simple y poco creíble.
No obstante, como dice Jaime Fernández en el blog enlenguapropia.wordpress.com:

“La prosa de Bove, tejida con frases cortas, de una claridad y sencillez pasmosas, obra el prodigio de estimular la atención embotada por la costumbre. Por ello después de la lectura de alguna de sus historias el lector regresa al mundo real más rico en vida y en sensaciones que antes de leerla y con la sensibilidad más despierta.”
 Es decir, que incluso un texto en mi opinión inferior a otros que he leído siempre aporta cosas porque como dice Pierre Michon en una cita que reproduzco de la página web de la editorial:
“Nada es más simple que una historia de Emmanuel Bove. Y nada es más aterrador. La experiencia de la lectura de Bove es única.”Le Monde.

Libro recomendable como todos los de este autor que además suele gozar de unas magníficas traducciones. Por cierto, en este caso, no sé si por estar en el original o es cosa de las traductoras, me parece que hay un abuso de las comas lo que hace que  a veces el texto quede demasiado fragmentado por las constantes “interrupciones” de ese signo de puntuación.



Emmanuel Bove, Armand,.Traducción Mª Teresa Gallego y Amaya García Gallego.

lunes, 10 de abril de 2017

Por otra forma de narrar



Desconocía la existencia de este director de cine británico que por los problemas en su país terminó rodando en Estados Unidos, Suecia o Francia. No había oído hablar de ninguna de sus películas ni de sus planteamientos. De hecho cuando compré este libro pensaba que era un análisis de la crisis actual de los medios de comunicación. Estaba equivocado al menos en parte.
El texto de Watkins es una verdadera diatriba contra el sistema en general, y contra todo lo que se refiera a los medios de comunicación en particular.
Watkins utiliza dos conceptos que repite incesantemente a lo largo del libro que son: el Reloj Universal y La Monoforma. Con ellos pretende describir cuál es la situación de todos los medios (MMA). De manera muy sintética se podrían resumir en: la homogeneización y uniformización que está produciendo la globalización y la existencia de una sola forma de narrar y montar siguiendo el modelo hollywoodiense. A partir de ahí hace una crítica demoledora de todo lo que se produce en cine y televisión insistiendo también en otra idea muy recurrente a lo largo de todo el texto que es la de la necesaria participación del público en el acto de la creación. Así:

“No solo es posible establecer una relación creativa y democrática con el público, sino que es además condición indispensable para que puedan surgir nuevas formas y procesos cinematográficos.” (p. 127)

Además, plantea la necesidad primordial de crear nuevas formas independientemente de los contenidos que se quieran abordar:

“Sin embargo, tal y como ya he subrayado, en muchos sentidos la crisis de los medios nace de esta contradicción: si no somos capaces de ir más allá del contenido para abordar decididamente el debate sobre las formas y los procesos jerárquicos que reproducimos, y a través de los cuales presentamos al público las voces alternativas, ¿en qué nos distinguimos de los MMA? (p. 138) (Subrayados en el original)

En varios momentos hace alusión a algunos elementos de esa nueva narrativa aunque creo que lo mejor es ver alguna de sus películas o de sus cortos para entenderlo mejor. Espero poder hacerlo próximamente.
Evidentemente, todo su mensaje tiene un marcado contenido político aunque eso sí sin una tendencia claramente marcada (parece más bien libertario). Así, por ejemplo:

“Si realmente estamos dispuestos a tomarnos en serio las advertencias sobre la devastación del medio ambiente a escala planetaria, sobre la brecha cada vez mayor que separa a ricos y pobres, sobre la nueva fase de la carrera armamentística (con el desarrollo por parte del Pentágono de una nueva generación de armas, que incluye gigantescos drones hipersónicos y bombas lanzadas desde el espacio –“bombardeo cinético”-, que permitiría a Estados Unidos aniquilar a sus enemigos a la velocidad de la luz sin salir de su territorio)…, tenemos que volver a pensar, simultáneamente, qué uso hacemos de los medios de masas en general y de la televisión, el cine comercial y la radio en particular.” (.p 157-158) (Subrayado en el original)

A mí particularmente me han resultado muy interesantes las críticas que hace a la información en la televisión que, además, comparto en su totalidad. El ejemplo que pone con la cobertura del 11 de septiembre está muy bien traído.
En general es un libro con buenas aportaciones para la reflexión, pero que tiene el defecto de, por un lado, insistir demasiadas veces en las mismas ideas machacando en exceso con los conceptos que mencionaba antes y,  por otro lado, no ofrecer demasiados ejemplos de materiales hechos con otra forma alternativa. También creo que exagera en algunas de las críticas porque llega a dar la impresión de que para él la única creación válida es aquella que tenga como objetivo el cambio social.
Se puede leer un comentario muy favorable, y con el mismo grado de radicalidad, en cinesinautor.blogspot.com




Peter Watkins, La crisis de los medios. Traducción Emilio Ayllón.

domingo, 9 de abril de 2017

Artículos interesantes.

Esta semana se da un fenómeno poco habitual y es la presencia exclusiva de artículos de elpais.com, pero se justifica perfectamente por los temas que abordan.

Luis Montes hace una defensa de la eutanasia y lde a necesidad de tener una ley de una vez por todas.

Antonio Muñoz Molina escribe sobre un gran novelista estadounidense como fue James Baldwin.

Soledad Gallego hace una buena reflexión sobre cómo se dejan  de lado temas muy importantes.


viernes, 7 de abril de 2017

El poder en España desde la Transición



Juste ha escrito un libro muy necesario sobre todo por la cantidad de referencias que se han hecho últimamente a este IBEX 35 relacionándolo con su apoyo a diferentes partidos y con su posible financiación.
El libro es, como indica su subtítulo, un repaso por la historia del poder, y de los poderosos, en los últimos cuarenta años. Es un texto muy desmoralizador aunque no creo que sea esa precisamente la pretensión del autor. Y es desmoralizador porque tras su lectura la sensación que queda es la dificultad, por no hablar de la imposibilidad, de provocar cambio alguno en ese poder, ni en su estructura, su funcionamiento o  su composición.
El libro se divide en cuatro capítulos que se corresponden con las cuatro presidencias que ha habido en esos años. (Queda fuera por su escaso tiempo de gobierno la de Calvo Sotelo.) En dos de ellos aparecen Aznar y Zapatero en el título, pero llama la atención que en el primero no sea González sino Solchaga el que lo haga y es que, además de crearse el IBEX en su época ministerial, para Juste es uno de los principales creadores del grupo de poder. De esta manera cierra el primer capítulo:

“Si acercamos la lupa al cuadrilátero, veremos como fue también la victoria de un modus operandi del grupo que ganó la carrera que se asentó en la triple alianza entre el Ministerio de Economía y sus asociados (el cuerpo de economistas, inspectores de Hacienda y el Banco de España), la gran banca, y el padrinazgo de la gran familia del tardofranquismo: el clan de las Dehesillas. Carlos Solchaga, superministro del OPSOE y patriarca del grupo, consiguió imponer su modelo, que simplificó en una regla básica que transmitió a Conde: “Los partidos no valen para nada”. Y tiene razón, pues, a diferencia de González y el PSOE, los burócratas nunca pierden elecciones.” (p. 124) (Este clan estaba compuesto por lo que luego se llamaría la beautiful people y por  representantes del antiguo régimen).

A lo largo de los capítulos del libro el autor va dando una información muy detallada de muchas de las empresas que forman parte del IBEX 35 y de sus consejeros y presidentes. Aquí reside uno de los dos problemas que en mi opinión tiene el libro, esto es, su prolijidad que hace que de alguna manera “tantos árboles no dejen, a veces,  ver el bosque”. Es cierto que Juste hace de vez en cuando interesantes análisis y valoraciones, pero ese exceso de información hace que la lectura resulte por momentos pesada y farragosa. El otro problema es, en esta misma línea, lo poco claro que quedan algunos de los tecnicismos que emplea sobre todo al hablar de los temas financieros. Intenta aclararlos en notas a pie de página con las definiciones “oficiales”, pero creo que así resultan aún más confusos.
Evidentemente, al margen de estos aspectos que critico, se trata de un libro fundamental para entender el país y cómo se constituye y funciona el poder dentro de él. Eso sí, pienso que no se ha hecho la mejor edición posible porque algunas de las cosas que he comentado pueden echar para atrás a más de un lector. Da la impresión de que se ha corrido para tenerlo listo en un momento que pudiera interesar. Así, por ejemplo, aparecen también algunos errores fácilmente subsanables como: hablar de la “carrera de los Jerónimos” (p. 222); decir que algo que pasó en 1979 lo hizo 19 años antes que en 1988 (p. 226); mencionar el mapa que viene a continuación y no haber ninguno (p. 189) o que el 10 de octubre de 1929 ya existía el IBEX 35 (p.228). Errores irrelevantes, pero síntoma de falta de correcciones necesarias. También habría sido muy necesario un apéndice con la bibliografía esencial porque, en un libro de estas características, no basta con los citados en las notas a pie de página.
En cualquier caso se trata de un libro totalmente recomendable aunque pueda suponer esa desmoralización que mencionaba antes. A fin de cuentas también existe el “optimismo de la voluntad”. Además, aunque solo sea por ver el retrato que sale de Solchaga y de Aznar (y su clan) ya merecería la pena. (Una curiosidad: Solchaga fue profesor mío en la facultad de Económicas el curso 1971-72.)
Tras la publicación del libro Juste ha dado numerosas entrevistas entre las que yo destacaría por su interés la publicada en elconfidencial.com.


Rubén Juste, IBEX 35. Una historia herética del poder en España

miércoles, 5 de abril de 2017

Sigo con la tetralogía



Hace unos meses me llevé una gran sorpresa al leer el primer volumen de esta tetralogía. Sinceramente, no creía que un libro así pudiera gustarme y no solo me gustó, sino que me predispuso para leer los siguientes.
Este segundo me ha hecho disfrutar tanto o más que el anterior. La historia de las dos protagonistas y del espléndido conjunto de secundarios que ha creado Ferrante te tiene atrapado desde la primera página y desde esa impresionante descripción de la noche de bodas de Lila, una de las dos protagonistas.
Como el anterior, y como sucederá en los cuatro títulos, la historia está narrada por Elena, la otra protagonista que en dos momentos diferentes se describe así:

“Empecé a cuestionarme a mí misma, había caído en un error, me había hecho ilusiones. ¿Cómo era posible que yo, bajita, demasiado rellena, gafuda, yo voluntariosa pero no inteligente, yo que me fingía culta, informada, cuando en realidad no lo era, hubiese llegado a pensar que le gustaría aunque no fuera más que durante unas vacaciones? (p. 278)

“A clase iba con una bata negra carente de toda gracia; ¿qué esperaba la profesora que hubiese debajo de aquella bata, vestidos y ropa interior como la suya? Había carencias, había miseria, mala educación. Tenía un solo par de zapatos muy gastados. El único vestido que me parecía bueno era el que me había puesto para la boda de Lila, pero hacía calor, estaba bien para el mes de marzo, no para finales de mayo.” (p. 175)

Es decir, da una visión bastante penosa de sí misma aunque luego la realidad termine siendo bastante menos dura con ella.
No voy a contar más de la historia. En el blog devoradoradelibros.com se hace una reseña muy completa y un estupendo análisis de los personajes y sus relaciones.
Sí quiero resaltar otros dos aspectos de la novela; para ello utilizaré dos fragmentos de sendos blogs que me parece que los  resumen muy bien:

“El estilo de Elena Ferrante es preciso y compone con él una prosa envolvente e intensa, que por momentos se vuelve casi lírica, con la que vuelve a hacer gala del dominio del ritmo narrativo armando una novela pausada cuya lectura no se puede abandonar y ofreciendo una narración donde no sobra ni falta ni una sola palabra, ni una sola coma, mientras paseamos, casi sin darnos cuenta, por todo lo que de complejo tienen la vida y el crecimiento.” En  entremislibrosyo.blogspot.com

“Las novelas de las dos amigas tienen la intriga de un thriller, la trama de un culebrón, el contexto sociopolítico de una novela realista y unos pasajes alucinados propios de la literatura fantástica.” Brenda Otero, elpais.com

Efectivamente, ese carácter envolvente de su estilo y una prosa tremendamente eficaz me parecen muy importantes para atrapar al lector. Además, aunque a veces está en el filo de la navaja del culebrón e incluso de la novela rosa, lo salva muy bien por la fuerza que da a sus personajes y lo creíble de las situaciones en que los pone.
Absolutamente recomendable aunque sé que habrá gente a la que no le guste ni le interese nada esta historia. Reconozco que yo tuve que quitarme de la cabeza más de un cliché para leer el primero. Hoy lo agradezco.



Elena Ferrante, Un mal nombre. Traducción Celia Filipetto

martes, 4 de abril de 2017

Citas últimas lecturas



Mujer

“Soy una mujer. La ley es sabia. Dice que el lugar de una mujer está junto al hombre al que pertenece. No tiene ninguna obligación de regresar a su país. Ya sabe adónde pertenece.”
Stefan Zweig, Clarissa



Edad, vejez

Me contó que tenía noventa y siete años. “¿Sabe, joven? La gente me dice: ”No me gustaría vivir tanto tiempo, tener noventa y siete años”. Pero todos cambian de opinión en cuanto cumplen noventa y seis”, me dijo.
Benjamin Black, Las sombras de Quirke



Nación, identidad

La frase: “Estoy orgulloso de ser alemán”, o esta otra: “Estoy orgulloso de ser judío”, me suenan a la misma insensatez que si alguien dijera: “Estoy orgulloso de tener los ojos castaños.”
Ernst Toller, Una juventud en Alemania



Profesor


Las clases particulares terminaron siendo un suplicio; a Misi se le secaba la garganta de tanto preguntar. Profesor nato, prefería instintivamente formular veinte mil preguntas a dar una explicación: quería que el alumno dedujera por sí solo la lógica del lenguaje.
Zsigmond Móriz, Sé bueno hasta la muerte



Mujer

Cuanto más estudia una muchacha peor le va porque solo crecen sus expectativas y, en el fondo, no va a llegar a nada…
Zsigmond Móriz, Sé bueno hasta la muerte



Religión

Los habitantes de la tierra se dividen en dos,
 Los que tiene cerebro pero no religión,
Y los que tienen religión pero no cerebro.”
El poeta Abul-Ala al-Maari citado en

Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes

domingo, 2 de abril de 2017

Artículos interesantes

Una semana más estoy encantado de poder seleccionar un conjunto de artículos e informaciones sobre temas variados olvidando un poco la política. Es mucho más interesante y seguro que mucho más productivo.


Álvaro P. Ruiz de Elvira ofrece una amplia panorámica de las series que se estrenarán este mes. (elpais.com)

Buena entrevista de Miguel Carrión con Ann Pettifor, experta en bancos y deuda soberana. (eldiario.es)

Un fragmento del libro de Michael Booth sobre los países escandinavos. Desde luego es para comprárselo y leerlo.(eldiario.es)

Miguel Pasquau escribe como en él es habitual un buen artículo en este caso sobre el discruso de Susana Díaz. (ctxt.es)

jueves, 30 de marzo de 2017

Un libro sobre las cruzadas




Maalouf ha aparecido en la serie que dedico a mis autores favoritos. Es un escritor del que, habiendo leído todo lo publicado excepto el último libro, solo me quedaba este que, además, lleva muchísimos años en la estantería que dedico a los libros pendientes de lectura. (Esta es la edición de 1991.)
El caso es que por una u otra razón ahí estaba. Curiosamente, leo en último lugar el libro que primero publicó en 1983.
El texto está a medio camino entre el ensayo y el libro de historia. Según explica al final, ha utilizado tres tipos de fuentes: el testimonio de los historiadores y cronistas árabes; obras de historia medieval árabe y musulmana en sus relaciones con occidente y, finalmente, relatos históricos, globales o parciales, de las cruzadas. Obviamente, Maalouf da al relato su toque particular, pero el resultado es un texto tremendamente irregular pues junto a momentos muy interesantes y que reflejan de forma clara y concisa lo que sucedió (bueno, lo que dicen que sucedió), hay otros en los que ,por la acumulación y lo prolijo de las informaciones, unido a la complejidad de los hechos, el relato pierde fuerza y se hace muy difícil de seguir.
Hay temas que son especialmente interesantes como pueden ser: ver las divisiones en el mundo árabe y cómo estas permitieron el triunfo de los cristianos (según se leen esas páginas se va viendo lo poco que ha cambiado ese mundo); conocer la existencia de la secta de los asesinos (parece el antecedente más antiguo de Al-Quaeda) y sus “comandos suicidas”; comprender las diferencias de la justicia de árabes y cristianos y, principalmente, tal y como reza el título del libro darse cuenta de cómo la historia se puede contar siempre de diferentes maneras según quién lo haga.
Los siguientes fragmentos ejemplifican bien dos de estos temas:

“Pero, para superar la inferioridad numérica, los frany (así es como llamaban a los cristianos de occidente) van a disponer, durante muchos años, de un arma aún más temible que sus fortalezas: el letargo del mundo árabe.” (p. 86)

“La única diferencia es que Saladino, al no querer el estorbo de los prisioneros, los había soltado, mientras que Ricardo prefiere exterminarlos. Reúnen ante los muros de la guarnición de Acre,  a dos mil setecientos soldados junto con cerca de trescientas mujeres y niños de sus familias. Atados con cuerdas para que no formen más que una única masa de carne, quedan a merced de los combatientes francos que se ensañan en ellos con sus sables, sus lanzas, e incluso a pedradas hasta que cesan todos los gemidos.” (p. 232) (Este Ricardo Corazón de León tiene otra “prensa” en occidente)

Aunque el tema del libro sean las cruzadas, yo creo que se trata de algo más y lo que se plantea realmente es el conjunto de conflictos de la región, alguno de los cuales continúan hasta hoy.
Un libro que no recomiendo como lectura fácil y entretenida pues requiere mucha atención y aun así el lector corre el riesgo de perderse en muchos momentos con tantos emires, sultanes, reyes, etc.,  de tantas ciudades.



Amin Maalouf, Las cruzadas vistas por los árabes. Trad. María Teresa Gallego y María Isabel Reverte.

martes, 28 de marzo de 2017

Citas últimas lecturas



Escritura

Escribí esta historia para sentirme un poco menos infeliz. Me equivoqué. No debemos buscar nunca un consuelo en la escritura. No debemos perseguir un objetivo. Si hay algo seguro es que es necesario escribir sin perseguir un objetivo.
Natalia Ginzburg, Y eso fue lo que pasó


Libro, lectura

Pero un libro es una sugerencia de conversar: una persona le habla a otra y en ese intercambio el sonido audible es o debería ser natural. Así que yo leía en voz alta, teniéndome como público, y daba voz a las palabras de otro.
Teju Cole, Ciudad abierta


Eutanasia, muerte

Desde hace muchos años creo que la manera y el momento  en que uno muere es cosa de elección. Y, la verdad, no pienso que esto debe limitarse a esas situaciones en que el sufrimiento y la muerte se hacen inminentes por una enfermedad terminal. Creo que había que extenderlo a las temporadas en  que uno está sano. ¿Por qué esperar a la decadencia? ¿Por qué no adelantarse al destino?
Teju Cole, Ciudad abierta


Leer

Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual.
Jorge Luis Borges, Historia universal de la infamia


Mujer

El diablo posee a las mujeres que ejercen la política. Me refiero a las mujeres ambiciosas. La ambición corresponde a los hombres, en las mujeres se convierte en una caricatura.
Stefan Zweig, Clarissa



Nacionalismo, patriotismo

El nacionalismo lo corrompe todo. Es el mal que coloca una única patria por encima de todas las demás. Nos involucramos de lleno en las necedades que cometen nuestras naciones. En el patriotismo. ¿De qué nos sirve ser honrados y bienintencionados si encima de nosotros hay un puñado de personas que no quieren serlo? Ellos miran las banderas extranjeras con la hostilidad del toro que se abalanza contra la tela roja. Tenemos que romper con el patriotismo. ¡Al diablo con las naciones!

Stefan Zweig, Clarissa

Otro buen escritor húngaro




Hace ya tiempo que me intereso especialmente por los escritores de la Europa Central y Oriental. Dentro de este grupo los húngaros son quizá los que más conozco y los que más me gustan. No sé si será por su lengua o por su historia, el caso es que suelen contar cosas interesantes, muy bien narradas y con personajes bastante complejos.
Móricz, como la mayoría de los que he leído, es un escritor de la primera mitad del siglo pasado, murió en 1942. Aquí nos cuenta una historia que sucede en los primeros noventa del siglo XIX y que tiene como protagonista a un niño de once años. La anécdota no es especialmente relevante, lo verdaderamente interesante del libro es la vida en el internado en el que estudia y las diferentes familias que aparecen con las que refleja muy bien cómo era la vida y las relaciones familiares en un hogar burgués. (En algunos momentos me ha recodado algo las Confesiones de un burgués del también húngaro Sándor Márai).
Me ha costado un poco entrar en la novela por el ritmo que emplea el autor, pero una vez acostumbrado he disfrutado mucho con su lectura sobre todo con los pasajes en        que habla de las clases en el internado, de las relaciones entre profesores y alumnos, y de estos entre sí.
El conjunto de personajes que retrata el autor es bastante completo pues va desde el protagonista, Misi, que proviene de una familia  humilde de provincias y que estudia gracias a una beca, hasta varios de sus compañeros que pertenecen a la burguesía de la ciudad en la que se encuentra el internado.
También va dejando Móricz algunos retazos de crítica como se puede apreciar en los dos siguientes fragmentos sobre el sistema educativo uno, y el papel asignado a la mujer el otro:

“Las clases particulares terminaron siendo un suplicio; a Misi se le secaba la garganta de tanto preguntar. Profesor nato, prefería instintivamente formular veinte mil preguntas a dar una explicación: quería que el alumno dedujera por sí solo la lógica del lenguaje.” (p. 120-121)

“Cuanto más estudia una muchacha peor le va porque solo crecen sus expectativas y, en el fondo, no va a llegar a nada…” (p. 129) (Lo dice Viola, la hermana mayor de una amiga del protagonista).

Un libro bastante recomendable.
Hay una buena reseña de Rafael Narbona en elcultural,com.


Zsigmond Móricz, Sé bueno hasta la muerte. Traducción Judit Faller y Andrés Cienfuegos

domingo, 26 de marzo de 2017

Artículos interesantes

Sigo con el tema de la información y la APM. En este caso un artículo bastante extenso de Guillermo Martínez. (ctxt.es)

Carlos Elordi es un analista bastante competente y generalmente acertado. En este caso da un palo bastante general. (eldiario.es)

Josep Ramoneda se centra esta vez en Europa y, como es habitual en él es capa de decir mucho en poco espacio. (elpais,com)

jueves, 23 de marzo de 2017

Interesante premio Goncourt




En la entrada anterior comenté la novela de un escritor esloveno nacido en 1980. Ahora la de una autora nacida en 1981 en Marruecos que vive en Francia y escribe en francés. Ambas son dos magníficas novelas aunque tratan temas muy diferentes y están escritas también con muy diferentes estilos.
Slimani obtuvo el año pasado el prestigioso premio Goncourt por esta obra. La novela cuenta la relación de una niñera con la familia que la contrata. Está construida como un thriller, pero ya desde la primera página sabemos qué va a pasar, por lo que el resto de la novela consiste en ver el proceso que llevará a tan terrible final. En ese proceso, la niñera, Louise, tiene un papel protagonista y en varios capítulos la autora nos mostrará algunos episodios de su vida. Además, también plantea algunos problemas actuales como, por ejemplo, las relaciones de pareja, la educación o los prejuicios de clase.
Ahora bien, el gran mérito de la novela creo que está en su estilo y en la capacidad de la autora para mantener al lector en tensión y prestando la máxima atención a pesar de conocer cuál es el final y quién lo protagoniza. Como se dice en dos extractos que la editorial ha puesto en la faja que acompaña el libro:

Canción dulce atrapa al lector con una fuerza asombrosa, tanto por el dominio narrativo de Leila Slimani como por su escritura directa, fría y precisa.” S. Dupays, Le Monde.

Thriller intimista de alta tensión. Magnífico y glacial.” N. Van Egmond, La Parisien Magazine.

A mí me ha recordado en distintos momentos y por diferentes razones (atmósfera, tensión, estilo) a otros dos escritores franceses que están entre mis favoritos: Emmanuel Bove y Laurent Mauvignier.
Como en el caso del esloveno que mencionaba antes, esta es la segunda novela de Slimani por lo que hay que esperar de ambos una larga y fructífera carrera con tan buenos inicios.
Una lectura altamente recomendable.
Aprovecho para agradecer a una editorial como Cabaret Voltaire su política editorial con la publicación de libros tan interesantes como, entre otros,  los de Mohamed Chukri, el mencionado Mauvignier y, lógicamente, el que acabo de comentar.



Leila Slimani, Canción dulce. Traducción Malika Embarek López.

lunes, 20 de marzo de 2017

Novela sobre el conflicto de los Balcanes




No es esta ni mucho menos la primera vez que leo una novela que tiene el conflicto  de la exYugoslavia como tema  o al menos como fondo. A lo largo de los años he leído novelas de autores croatas, bosnios y serbios, principalmente de los dos primeros, pero esta es la primera vez que leo algo de un autor esloveno. Siempre me ha interesado ese conflicto tanto desde el punto de vista histórico como del de la visión que han tenido sus intelectuales y escritores.
Vojnovic es un joven autor, nació en 1980 en Liubliana, que publicó en 2012 esta que es su segunda novela. En ella cuenta en primera persona la historia de un joven que tiene once años en 1991 en el momento en que su padre abandona el hogar para ir a la guerra. Su madre le dirá posteriormente que ha muerto en combate y él poco a poco lo irá olvidando hasta que, dieciséis años después, se entere de que podría estar vivo y salga en su búsqueda recorriendo muchos lugares de los diferentes países en que se dividió Yugoslavia y hablando con muchas personas que conocieron a su padre o que le han prestado ayuda recientemente.
La novela va transitando así por los diferentes lugares en 2007, pero también a partir de los recuerdos de Vladan, el protagonista, asistimos a muchos momentos de los primeros años noventa.
Desfilan serbios, bosnios, eslovenos; se trata en más de una ocasión el tema de las lenguas (de hecho, la madre del protagonista es eslovena pero nunca la habló a su hijo en esa lengua); aparece la guerra en distintos momentos con limpiezas étnicas incluidas y explicada a veces como forma de saldar cuentas pendientes; pero, a pesar de tocar temas tan pasionales, Vojnovic es capaz de hacerlo con una enorme sensibilidad y alejándose de tomas de posición radicales, aunque no omite las críticas como, por ejemplo, en el siguiente fragmento que refleja la opinión del protagonista ante la recepción de bienvenida dada a un convicto de la guerra tras ocho años de cárcel:

“En aquel instante dudé por primera vez de ser capaz de entender qué había pasado  en esas tierra y por qué. Esa gente de la pantalla se alegraba sin vergüenza alguna de que un criminal de guerra convicto hubiese regresado a su aldea, a su cocina, Me resultaba imposible comprender su lógica. Lo que acababa de ver despertó en mí las ganas de descubrir lo que esa gente no decía, lo que esa gente trataba de esconder.” (p. 105)

En los dos momentos del tiempo en que se desarrolla la historia y en todos los lugares que aparecen (Pula en la costa croata, Belgrado, Liubliana, Novi Sad, pueblos y ciudades de Bosnia, etc) hay elementos suficientes para despertar el interés del lector e incluso en algunas ocasiones la emoción. Uno de los aspectos que más colaboran a lograrlo son los diferentes personajes de que se sirve el autor para contarnos la historia. Son personas de carne y hueso de las que se pueden entender sus comportamientos los compartamos o no. Uno de ellos, Danilo, familiar de Vladan afirma:

“Y dime tú, ¿cómo se puede prohibir el deseo de venganza a la gente que lo ha perdido todo? (p. 147) (Aquí el todo no se refiere a bienes materiales sino a toda la familia)

En definitiva, una magnífica novela. Muy bien construida de forma que el lector sabe siempre dónde y cuándo se desarrolla a pesar de los muchos cambios espacio-temporales que hay.  Bien escrita y narrada. Un libro que se lee con muchas ganas y con creciente interés.
Hay que agradecer también a la traductora las interesantes notas que ha preparado para esta edición.
Hay una buena reseña de Alejandro Luque en criticoestado.es.

Goran Vojnovic, Yugoslavia, mi tierra. Traducción Simona Skrabec


domingo, 19 de marzo de 2017

Artículos interesantes

Vuelvo  a la carga, como la semana pasada, con el tema del periodismo. Gracias a la APM están saliendo una serie de informaciones muy interesantes.

Gervasio Sánchez, grande entre los grandes e insobornable, escribe sobre las tarifas que cobran los periodistas que trabajan de corresponsales en el exterior. (lamarea.com)

Guillem Martínez aclara muy bien lo que son presiones, e incluso coacciones, y lo que no. (ctxt.es)

jueves, 16 de marzo de 2017

Irregular ensayo




Llevaba tiempo queriendo conocer algo de Sebald y el otro día me topé con este libro cuando acababa de terminar otro sobre cómo los alemanes habían vivido la Segunda guerra mundial en el que, como comenté en la entrada correspondiente del blog, uno de los temas que más me habían llamado la atención era el de los bombardeos de las ciudades alemanas. Este es, precisamente, el tema de este libro de Sebald o mejor dicho, el silencio de la literatura de posguerra sobre estos bombardeos y los enormes daños de todo tipo que produjeron.
El libro tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera se recogen de forma adaptada unas conferencias que el autor dio sobre el tema en Zurich en 1997; la segunda está dedicada exclusivamente a comentar la obra de un escritor de posguerra de segunda fila.
Tengo que reconocer que si al principio me ha interesado el planteamiento del libro y lo que el autor cuenta sobre la destrucción y el papel que debió de jugar en la estrategia de los aliados, a partir del momento en que se centra en comentar la obra de los pocos autores que escribieron algo sobre el tema, el libro se me ha caído de las manos. Es difícil seguir un texto en el que se están diciendo cosas sobre libros y autores que se desconocen totalmente aunque alguna de las reflexiones sí que sean interesantes. Lo mismo me ha sucedido con la segunda parte pues desconozco al escritor en el que se centra Sebald.
No obstante, el libro merece la pena por lo que se puede entender y por cosas como las que escribe  Rafael Narbona en su reseña en elcultural.com. Así:

“La mirada de Sebald no es la de un historiador. Las deslumbrantes páginas que recrean la destrucción de Hamburgo evidencian la excelencia de un estilo, donde la sensibilidad estética nunca se aleja de la solidaridad hacia el dolor ajeno.(…)
El talento literario de Sebald se manifiesta en su evocación de ese cine que perdió una de sus paredes en medio de un bombardeo, sin que se interrumpiera la proyección o en el triste destino de los animales del Zoo de Berlín, que deambulan por las ruinas, incapaces de comprender lo que sucede. Es difícil olvidar la imagen de los hombres que husmean entre las entrañas de un elefante, cuya caja torácica recuerda la estructura de los edificios destruidos o la fascinación de los clientes anónimos de una librería de Hamburgo por las fotografías de los cadáveres que yacían en plena calle tras el bombardeo, mostrando esa curiosidad furtiva que suele suscitar la pornografía.”

Efectivamente, tiene momentos y descripciones de gran fuerza, pero como titulo la entrada, me parece irregular desde el punto de vista de un lector no demasiado informado, como es mi caso, sobre la literatura alemana de posguerra.
Seguramente habrá que insistir con algún otro libro del autor del que el mismo Narbona dijo a raíz de su muerte el 2001 en accidente de automóvil: “Se nos ha ido uno de los últimos clásicos vivos.”


W. G. Sebald, Sobre la historia natural de la destrucción. Traducción Miguel Sáenz

martes, 14 de marzo de 2017

Memorias de un revolucionario



Dos fragmentos para situar al personaje:

Dice Carlos García Velasco en el Prólogo: “Toller forma parte de esa generación centroeuropea, judía, laica y librepensadora, forjada en el cosmopolitismo y en un sentido de la universalidad superadora del provincianismo que caracteriza las conciencias nacionales.” (p. 9)

Y el propio Toller casi al final del libro hace esta declaración:

“La frase: “Estoy orgulloso de ser alemán”, o esta otra: “Estoy orgulloso de ser judío”, me suenan a la misma insensatez que si alguien dijera: “Estoy orgulloso de tener los ojos castaños””. (p. 279)

Estas memorias fueron publicadas en 1933, es decir, cuando el autor contaba apenas cuarenta aunque evidentemente de vida muy intensa. Dedica unos capítulos al principio a su infancia y juventud para pasar enseguida a su experiencia bélica como voluntario y dedicar luego el bloque fundamental del libro a su participación en la Revolución alemana de 1918-1919.
De la primera parte me ha llamado poderosamente la atención su  estancia en Francia como estudiante en la que dedicó el tiempo, según cuenta él mismo, al juego y a la búsqueda del dinero fácil. Y llama más aún la atención porque inmediatamente después se alista voluntario  en el ejército alemán. En esta parte escribe unos interesantes fragmentos sobre la guerra y sus culpables.
Así, poco a poco va tomando conciencia:

“Pronunciamos el voto solemne de que a esta Europa había que roturarla de nuevo desde sus cimientos. Declaramos que nuestros padres nos habían traicionado y que la juventud del frente, dura y falta de sentimentalismo, iniciará las labores de limpieza, pues ¿quién sino ella tenía derecho a hacerlo? Lo que se nos niega lo conseguiremos por la fuerza.
¡No tiene sentido –exclamo- el que hagáis acusaciones! ¡Actualmente solo hay un camino, hemos de convertirnos en rebeldes! (p. 120)

Fruto de ello será su participación en la Revolución que se produjo en Alemania tras la guerra. En el caso de Toller lo hará en Munich donde ocupará importantes cargos tanto civiles como militares a pesar de su edad. Este periodo forma el núcleo de las memorias y es, lógicamente, el más interesante aunque no siempre sea fácil de seguir por tratarse de acontecimientos que se suceden de forma muy acelerada y a veces  aparentemente contradictoria. El verdadero interés radica en dos aspectos: por un lado, el hecho de que lo cuenta un destacado protagonista que, por otro lado, demuestra capacidad para el análisis, ausencia de sectarismo y buen espíritu crítico como se comprueba en los dos fragmentos siguientes:

“Cada cual cree que la República Soviética ha sido creada para dar cumplimiento  a sus deseos particulares. A una mujer le gustaría casarse inmediatamente. Hasta el momento había encontrado dificultades para hacerlo, puesto que le faltaban los necesarios papeles, pero la República Soviética ha de rescatar su felicidad. Un hombre pretende que la patrona de su casa le perdone el pago del alquiler. Se ha formado un partido de ciudadanos revolucionarios que exige la detención de todos sus enemigos personales, antiguos compañeros en el juego de bolos y contertulios en el club.” (p. 171)

“La República Soviética no se sostiene. La insuficiencia de los dirigentes, la resistencia del Partido Comunista, la defección de los socialistas de derechas, la desorganización administrativa, la creciente escasez de víveres, la confusión de los soldados, todas esas circunstancias necesariamente han de provocar la caída y proporcionar fuerza e ímpetu a la contrarrevolución en vías de organizarse.” (p. 178)

Un libro recomendable por el tema y por la magnífica escritura. Toller escribió varias obras de teatro durante su estancia en la cárcel por su participación en el movimiento revolucionario; también escribió poesía y algún ensayo.
Hay una buena reseña de Carolina León en criticoestado.es.


Ernst Toller, Una juventud en Alemania. Traducción Pablo Solozábal.








lunes, 13 de marzo de 2017

Buen descubrimiento




Una vez más me encuentro ante una autor totalmente desconocido para mí a pesar de escribir sobre un género, la novela policíaca,  del que suelo leer libros de vez en cuando y que, además, por lo que he visto ahora es bastante prolífico. En la solapa del libro se menciona que es el autor de los libros que dieron lugar a dos películas que me gustaron mucho: Mystic River y Shutter Island, dirigidas nada menos que por Clint Eastwood y Martin Scorsese respectivamente. Así que debe de tratarse de un escritor que merece la pena.
Efectivamente, este libro resulta tremendamente entretenido y adictivo. De hecho lo he leído en dos sentadas porque cuenta muy bien una historia de gánsteres en la Florida de los cuarenta del siglo pasado. Tiene los suficientes elementos para hacerlo atractivo: un protagonista interesante con su historia detrás (al ser el volumen final de una trilogía apenas conocemos nada de él) y con un hijo de diez años con el que mantiene algún diálogo tan bueno como el siguiente:

    “- Papá – dijo.
-          - ¿Qué?
-          - ¿Tú eres de los malos?
-         - No, hijo. -Joe vio salpicaduras de vómito en la camisa de Tomas-. Lo que pasa es que tampoco soy especialmente bueno.” (p. 280-281);

También hay un conjunto de personajes secundarios muy bien definidos desde el rematadamente malo hasta el más ambivalente; está muy bien ambientada en la Tampa de la época; y con respecto a su escritura prefiero reproducir un texto puesto por la editorial en la solapa del libro: “Lehane escribe de un modo convincente, tenso y poderoso.” USA Today.
Con todos estos ingredientes Lehane ha logrado una magnífica novela de género con la que yo desde luego he disfrutado, aunque también tengo que decir que novelas así me gusta leer una cada cierto tiempo porque terminan cansándome.
Hay una buena reseña de JJuan Carlos Galindo en elpais.com y otra de Laura Fernández en elcultural.com.


Dennis Lehane, Un mundo desaparecido. Traducción Enrique de Hériz.