martes, 26 de diciembre de 2017

Retratos de Cuba




“Leer La tribu fue, más que nada, antes que nada, un gran placer: el gusto de leer una escritura. No sólo una mirada interesante, no sólo una historia bien contada; una escritura. Y, además, está Cuba.” (p. 13)

Estas palabras de Martín Caparrós en el Prólogo resumen muy bien lo que produce la lectura de este magnífico libro, en el que se recogen un conjunto de artículos publicados por el autor en diferentes revistas entre 2014 y 2016.
En casi  todos hay algún protagonista que puede ser un jugador de béisbol, un enfermero, un balsero, un cantante y showman, un poeta, los habitantes del entorno de un vertedero, etc. Tipos muy singulares en su mayoría y con historias en general más bien tristes. Hay bastante miseria y carencias, pisos destartalados, problemas para trabajar e, incluso, los que viven de la basura en El Bote de 100.
Tiene Álvarez un lenguaje y un estilo muy atractivos, tanto que artículos difíciles de seguir por desconocer un deporte como el béisbol o los distintos estilos de la música cubana, se leen con gusto por cómo están contadas las historias.
Además, como dice Caparrós en la cita: Está Cuba. No se muestra muy complaciente el autor, muy joven ya que nació en 1989,  con su  país del que, en una exhibición de capacidad de síntesis, afirma:

“Es muy gráfica la historia de Cuba en este medio siglo. (…)
Primero: los sesenta fueron los años de la justicia social. Los setenta, de igualitarismo. Los ochenta, de reconocer que algunas cosas no eran tan pulcras como se pensaban. Los noventa, el derrumbe de la realidad y la admisión de que algunas cosas no sólo no eran tan pulcras, sino de que podían e iban a ser mucho más duras de lo que se esperaba. Los dos mil, un intento desesperado por arribar al comunismo. Y esta segunda década del veintiuno, otro intento de recomenzar el óleo” (p. 151)

“Volvamos: los setenta fueron los años del nombre nuevo. Los setenta, la supuesta consumación de ese supuesto hombre nuevo. Los ochenta, las primeras erosiones del hombre nuevo. Los noventa, el derrumbe abrupto, sísmico, del hombre nuevo. Los dos mil, el cadáver danzante del hombre nuevo. Y esta segunda década del veintiuno, el hombre que ya no importa si es nuevo o no, sino simplemente que sea.” (p. 153)

“Abrimos, cada diez años con una batacazo histórico, Y cerramos con otro. (p. 158)

Realmente, no se puede decir más con menos.
Uno de los personajes que aparecen en el libro y al que dedica bastante espacio, tanto para hablar de su obra y su historia como para mantener un interesante diálogo, es el poeta Rafael Alcides al que describe de esta forma:

 “No es un campeón del exilio. No es un reivindicado del quinquenio gris. No es un funcionario del sistema. No se volvió cínico, o ríspido, o sarcástico, o cauteloso, o violento, y menos aún se plegó. Por alguna inexplicable razón, le sigue importando menos su suerte personal que la muerte de su país.” (p 231)

Un Alcides que expresa en una frase también muy sintética, y muy lapidaria añadiría yo, su visión de la Cuba actual:

“En Cuba sólo hay dos disidentes: Fidel y Raúl Castro. Los demás estamos de acuerdo en que esto no funciona. Lo que pasa es que algunos se atreven a decirlo y otro no, porque unos están dentro del juego y otros fuera.” (p .244)

No obstante, tampoco es Álvarez complaciente con el exilio cubano. Así:

“Miami no ha copiado el discurso, pero ha copiado lo que es peor: el método. La norma es la obediencia. En Cuba, a Fidel Castro. En Miami, a la idea de oponerse a Fidel Castro.” (p. 250)

A pesar de que he reproducido varios fragmentos que son una crítica de la situación del país y, por lo tanto, del régimen, este aspecto es solo una parte muy pequeña del libro. Lo fundamental, lo que le da interés, es la presentación de una serie de personas con sus historias peculiares contadas de una forma que es, quizá, el principal aliciente de un texto que recomiendo muy especialmente.
Hay una breve pero interesante entrevista en magazinefa.com y una buena reseña de Rafael Rojas en letraslibres.com.

Carlos Manuel Álvarez Rodríguez, La tribu. Retratos de Cuba.



No hay comentarios:

Publicar un comentario