lunes, 20 de octubre de 2014

Literatura carcelaria




He sido muy aficionado al cine “carcelario”. Desde siempre se han hecho muy buenas películas tanto en Europa (recuerdo sobre todo  varias francesas) como en Estados Unidos. Suele reflejar unas situaciones límite en las que la condición humana aparece con todas sus contradicciones, que son muchas y variadas. (Aunque no sea lo mismo, sí tiene algo que ver con mi obsesión por el tema de los campos de concentración que ya ha salido bastantes veces en este blog.)
Sin embargo, desde la literatura no se ha tratado demasiado este tema o, al menos, yo lo desconozco. Por eso cogí este libro con muchas ganas y no me ha defraudado. La cárcel con todos sus elementos y con todos sus problemas: la deshumanización, el racismo (estamos en USA en los setenta), la violencia (con múltiples asesinatos), el mal funcionamiento de la justicia tanto de jueces como de abogados, el sexo, etc. Y, obviamente, con una mirada fuertemente crítica ya que  no en vano el autor pasó en ella veinticinco años de su vida. Solo el título es ya una declaración de intenciones.
Todo aparece reflejado en este buen libro escrito con la agilidad y el brío narrativo que he comentado ya al referirme a los otros dos libros que he leído recientemente de Bunker. A partir de dos personajes protagonistas perfectamente definidos nos va describiendo las situaciones mencionadas entre las que se incluye también una huelga por la mejora de las condiciones de vida.
Un libro muy interesante, bien contado, con pasión y que da una visión bastante negativa de este tipo de instituciones. Es el tercero que leo del autor en muy poco tiempo y vendrán otros.
Dejo a continuación algunos textos que reflejan bien algo de lo que he comentado:
 
 
“A ellos la justicia les da igual. “Ellos” eran tanto los abogados como los jueces.” (p.15)
 
“-Mira, estabas vendiendo maría como si tuviera licencia.
-Y no me parece nada malo. No me parece mal. Hay demanda.
-Eso no se lo digas al juez, ni a nadie que te encuentres en la cárcel.” (p.17)
 
“Soy un ladrón y estar en la cárcel no es más que una consecuencia inevitable. Nunca pensamos en pasar el resto de la vida fuera, simplemente se piensa en el tiempo que tendremos entre condena y condena. Si es mitad y mitad, puedes estar contento, es todo un éxito.” (p.188)
 
 
“(…) la sociedad nunca nos perdona ni nos olvida. Nos dejará seguir en libertad siempre que aceptemos tener una vida de mierda. Te dejo limpiar los zapatos por la calle o lavar coches o freír hamburguesas. A los expresidiarios blancos es lo que les toca hacer. Imagínate lo que es ser negro y salir, seguramente sin educación.” (p.189)
 
Hace poco he estado viendo una serie de televisión, Orange is the new black, que tiene también la cárcel, de mujeres en este caso,  como escenario y algunos temas en común como pueda ser el de los problemas raciales y que, además, está basada en un libro en la que la protagonista relata el años que pasó en prisión. Aunque no me ha gustado especialmente la segunda temporada, lo comento por si alguien tiene interés en estos temas.
 
Edward Bunker, La fábrica de animales
 

 

 

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