martes, 29 de enero de 2019

La última novela de un grande




Esta fue la última novela que publicó Steinbeck a quien le concedieron al año siguiente, 1962, el premio Nobel de Literatura. No creo que en esa concesión influyera decisivamente esta novela porque creo que no es, precisamente, de las mejores de un autor que escribió bastante y muy bien. Sus libros de los años treinta a cincuenta sí que me parecen merecedores de semejante galardón.
Describe el autor en esta novela la situación a la que se enfrenta el protagonista, Ethan, un dependiente de una tienda de alimentación en un pueblo de la costa este en dos momentos diferentes: En la semana santa y en los días en torno al 4 de julio. Ethan pertenece a una familia de piratas y balleneros  que fue propietaria de la mayor parte del pueblo, pero que lo ha perdido todo y de ahí su actual trabajo que, eso sí, él lleva con cierta dignidad. No ocurre lo mismo con su mujer y su hija a las que les gustaría vivir de forma más holgada. Aquí está el tema principal de la novela: el dinero y todos los males que trae consigo. Porque, efectivamente, Steinbeck dedica el principal esfuerzo en demostrar ese carácter dañino y al mismo tiempo a mostrar la importancia que el dinero tiene en una sociedad como la estadounidense.
Los siguientes fragmentos son un buen ejemplo del tratamiento que se da al tema.

“¿Acaso alguna de las grandes fortunas que tanto admiramos se ha amasado sin crueldad? No se me ocurre ninguna que esté libre de eso.” (p. 141)

“- Dices cosas horrorosas, inclusive a los niños.
-Y ellos a mí. Anoche mismo, Ellen me dijo: “Papá, ¿ cuándo seremos ricos?” Pero no le dije lo que sé: “Seremos ricos muy pronto, y tú, que tan mal administras la pobreza, igual de mal has de administrar la abundancia” Y es muy  cierto. En la pobreza, es una envidiosa. En la abundancia bien podría ser una esnob. El dinero no cambia la enfermedad, sino que solo modifica los síntomas.” (p. 154) (Conversación con la esposa).

“- No creo que un pellizco de dinero eche nada a perder. No es una cantidad desmesurada; solo lo suficiente. –No le contesté-. ¿No opinas lo mismo?
-Oh, hija de príncipe – le dije-, no hay tal cosa. Nunca es suficiente. Solo rigen dos medidas: o no tener nada o no tener lo suficiente.” (p.171) (Conversación con la hija).

En torno al 4 de julio y, claro, no está elegida la fecha de  forma casual, todo esto tendrá repercusión.
Como decía, este el tema que atraviesa todo el libro, pero a mí lo que más me ha gustado es la magnífica descripción de la vida cotidiana tanto de la familia como de los habitantes de una pequeña localidad de costa. Steinbeck tiene además la gran virtud de hacer unos diálogos muy verosímiles y muy bien construidos. También hay un buen conjunto de personajes secundarios que tienen importancia en los cambios que se producirán.
Sin embargo,  a pesar de todo lo dicho, ha habido momentos en que la novela me ha resultado un tanto tediosa y por eso quizá es la que menos me ha gustado de las que he leído del autor, siendo obviamente una buena novela.
Hay dos reseñas interesantes que cuentan bastantes más cosas de la historia y los personajes: la de José Antonio Gurpegui en elcultural.com y la de Francisco Solano en el país,com. Ambas, por cierto, son de 2002 que es cuando se publicó el libro por primera vez en castellano.


John Steinbeck, El inverno de mi desazón. Traducción Miguel Martínez-Lage.

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