Todd, antropólogo e historiador francés, ha escrito un libro
polémico, como suelen ser todos los suyos, con un conjunto de hipótesis y tesis
que se salen del carril por el que transcurre la mayoría de las opiniones que
se pueden leer habitualmente en la mayoría de los medios occidentales sobre el
conflicto en Ucrania.
Muy sintéticamente: Rusia se ha visto forzada a ir a la guerra
ante el previsible ingreso de Ucrania en la OTAN. Esto lo han forzado los
Estados Unidos para eliminar a Rusia como competidora. Al final, quienes
saldrán perdiendo serán los europeos que están apoyando a Ucrania, y los mismos
Estados Unidos, aunque estos se encuentran ya en plena decadencia.
Para explicar estas ideas Todd ha escrito un conjunto de
capítulos centrados en varios de los países que están participando en el
conflicto. Así, en Rusia y Ucrania, lógicamente, pero también en Alemania, Gran
Bretaña, los países escandinavos y los Estados Unidos, además de amplias
alusiones a otros países de la UE o China.
El ensayo es muy completo, ocupa casi 300 páginas, y complejo.
En él mezcla conceptos de varias disciplinas como la historia, la antropología,
la geopolítica, la sociología o la economía.
Se basa para muchas de sus teorías e hipótesis en dos aspectos
clave de los estudios antropológicos como son la religión y la estructura
familiar. Precisamente, en mi opinión, creo que esto es lo más discutible de un
texto que, en cualquier caso, ofrece mucho material de gran utilidad para el
debate.
El libro es tremendamente interesante en todos sus capítulos. En
mi caso, los dedicados a la situación en Rusia y Ucrania me han enseñado muchas
cosas que desconocía y me han aportado una visión muy diferente que merece la
pena tener en cuenta. Otros aspectos que también me han resultado
particularmente interesantes son: La relación entre familia y sistema político
en rusia y Ucrania; los rasgos comunitarios que se conservaron en la Rusia
poscomunista; la disminución de la importancia de Suiza como paraíso fiscal por
el control ejercido por los Estados Unidos o la interpretación del parasitismo
que existe en ese país por los que estudian derecho, finanzas, empresariales o
en escuelas de negocios, entre otras m8uchas cosas.
Hay otras que me han gustado menos. Así, a veces da demasiados saltos en sus interpretaciones (sobre todo lo hace al analizar USA); hay algo de prestidigitación como cuando pasa del PIB al PIR; en el fondo subyace una visión muy eurocéntrica o quizás más occidentalocéntrica; creo, aunque tengo mis dudas, que comete un error al afirmar. que la inflación provocada por la guerra en Ucrania es la mayor desde los años cuarenta porque olvida la de los setenta por la crisis del petróleo; y desde luego algo ha chirriado en mi cerebro al leer el siguiente fragmento:
“En el transcurso de la década del 2000, Alemania actuó cada vez más como una sociedad máquina, resolviendo cada problema económico por separado, sin la guía de la noción simbólica pero realista de un destino nacional”. (p. 135)
La verdad es que eso del “destino nacional”, no sé si por ser un
español que tuvo que padecer el régimen anterior, me suena muy mal y me trae a
la memoria el falangista “unidad de destino en lo universal”.
En cualquier caso se trata de un texto muy interesante, que utiliza
instrumentos de análisis poco habituales, que se arriesga tanto en sus interpretaciones
como en sus previsiones, que se sale de los marcos mayoritarios y, en
definitiva, que mueve al lector a replantearse alguna de sus ideas sobre los
temas que trata.
Emmanuel Todd, La derrota de Occidente. Traducción José
Weissdorn.
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