Vaya colección de buenos escritores que hay en
Irlanda. Cada vez que conozco alguno nuevo me encanta y termino leyendo buena
parte de su obra. Este libro lo he visto en los expositores principales de las
librerías muchísimas veces y, para colmo, también lo tenía en casa, pero es de
esos que se te cruzan, te parece que van a ser algo sentimentaloide y no te
planteas leerlo. Ha sido el hecho de llevarla al cine y leer alguna cosa sobre
el tema y la novela lo que me ha llevado a su lectura.
Menos mal que así ha sido porque es una novela
magnífica, seguramente una de las mejores que leeré este año. O’Farrell logra
crear una atmósfera que te traslada al Stratford de finales del siglo XVI, y
unos personajes magníficamente construidos, tratados con gran delicadeza y,
sobre todo, muy creíbles. Todo tiene una base real, pero no deja de ser una obra
de ficción.
El libro está dividido en dos partes bien
diferenciadas. En la primera, se narra el origen de la pareja formada por Agnes
y William (por cierto, Shakespeare no aparece nombrado como tal en ningún
momento y cuando aparece lo hace como “el padre de …”), el embarazo para forzar
una boda que no gustaba a las familias, los partos, la llegada de la peste y la
muerte de Hamnet en 1596, a la edad de once años. La narración la hace la
autora utilizando mucho los flashbaks, pero de tal manera que el lector
sabe siempre perfectamente en qué momento se desarrolla la acción. La segunda,
bastante más corta, se centra en la vuelta de Shakespeare de Londres, ciudad en
la que trabajaba creando e interpretando obras de teatro, y los problemas en la
familia por el luto tras la muerte del hijo ya que, como se dice en un momento
determinado, “Agnes ya no es la que era”. Esta parte está construida a partir
de fragmentos que podrían considerarse como escenas diferentes.
Acabo de mencionar al personaje más importante de la
novela, aquel en el que la autora pone el mayor cuidado y el que dirige la
mayor parte del relato. Es una mujer con una infancia infeliz (despreciada por
su madrastra), refugiada en la cría de abejas y dedicada al conocimiento de las
plantas que la convierten en una especia de curandera en el pueblo. También
será rechazada por su suegra. Además, tiene que cuidar de la familia ya que el marido
pasa la mayor parte del tiempo en Londres.
Junto a ella, son otros personajes relevantes: John,
el abuelo de Hamnet, que tiene un buen negocio de guantes y muy mal genio sobre
todo con su hijo; Joan, la madrastra de Agnes y Mary, su suegra; y, claro, los
hijos de la pareja: Susanna y los mellizos Judith y Hamnet.
Ahora bien, más allá de la historia que cuenta que,
desde luego, es muy interesante, la importancia de la novela yo la centraría en
la forma de hacerlo, en el magnífico lenguaje con que lo hace, en la atmósfera
creada a la que antes aludía y en unos personajes de carne y hueso. Por todo
ello, se explica el éxito que ha tenido ya que se trata trata de una novela
algo más que muy recomendable.
Hay una buena reseña de Juan G.B. en
unlibroaldia.blogspot.com
Maggie O’Farrell, Hamnet. Traducción Concha
Cardeñoso.