martes, 3 de marzo de 2026

Inicios de la serie dedicada a Conde

 


Este es el segundo volumen de la serie que el autor dedica a Mario Conde como protagonista de las historias. He leído alguno de los últimos, cuando ya Conde se dedica a la compra venta de libros, pero en este aún es policía, una faceta que no conocía del personaje.

La mera trama policiaca de la novela no me parece especialmente interesante, como tampoco lo suelen ser cuando ya dedicado a los libros le hacen encargos para alguna investigación.

Del Padura con Conde de protagonista lo que verdaderamente me gusta es su forma de narrar, el uso que hace del lenguaje popular, las conversaciones entre el grupo de amigos: El Conejo, El Flaco Carlos y Andrés, con los que se dan buenas comilonas hechas por Josefina, la madre del segundo, comilonas que recuerdan bastante a las de Vázquez Montalbán y su Carvalho.

En esta novela Conde tiene que resolver el asesinato de una joven profesora del Pre y eso le da pie al autor a mostrar una cierta nostalgia de la época de estudiante y también de cómo era entonces su barrio.

Al contrario de lo que sucede en las últimas novelas, Padura ofrece pocas críticas a la situación del país. Apenas alguna referencia al deterioro de las viviendas y poco más. Incluso para las comilonas hay todo tipo de viandas. Hay que tener en cuenta que se publicó en 2001, pero la historia sucede en 1989.

Me ha resultado curiosa la reflexión que reproduzco a continuación hecha por el director del Pre porque es algo que, como la crisis del teatro, he oído siempre y sigo haciéndolo:

 

“Yo no sé qué está pasando, pero cada vez a los muchachos les interesa menos aprender de verdad. ¿Saben qué tiempo llevo yo en esto? Veintiséis años, compañeros, veintiséis: empecé de maestro, y ya llevo quince de director y cada vez creo que es peor”. (p. 40)

 

Un libro muy entretenido y recomendable para quienes disfruten con el lenguaje.

 

Leonardo Padura, Vientos de cuaresma.

 

 

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