jueves, 5 de marzo de 2026

Buen descubrimiento

 

Solo conocía a este autor de nombre y por alguna reseña hecha por un gran seguidor suyo al que luego mencionaré. Aunque leo pocos libros escritos por autores españoles, me animó lo que la editorial cuenta en la contraportada y, por qué no decirlo, el hecho de que estaba escrito originalmente en catalán, lengua en la que, por cierto, al terminar la lectura me di cuenta de que es en la que debería haberlo leído, si bien me parece que está muy bien traducido.

Guasch es un joven escritor, nació en 1997, que cuenta ya con varios libros publicados tanto de narrativa como de poesía.

Su padre se suicidó en 2013 sin dejar ninguna nota y diez años después el autor decide escribir este libro intentando averiguar el porqué de tan grave decisión. Para ello establece un auténtico diálogo con el padre muerto en el que habla de su relación o de la falta de ella. También va alternando referencias a momentos de su infancia y juventud, a la relación entre sus padres, la llegada de sus hermanos (que son adoptados), a su primer amor, Valèria, a los veinte años, y a menudo a sus conversaciones con Berta, su amiga y confidente.

Junto a ello, y ocupando un espacio importante en el libro, refiere los casos de varios suicidas, principalmente del mundo de la literatura, buscando en ellos si dejaron o no notas explicativas que le pudieran ayudar a comprender lo hecho por su padre. Hay referencias entre otros a: Foster Wallace, Silvia Plath, Arthur Cravan, Michima o Dylan Thomas.

Como se ve, el tema es realmente apasionante, pero es que, además, Guasch es un magnífico escritor, con un lenguaje muy poético, gran sensibilidad, y una manera de ir mostrando los diferentes momentos y situaciones de forma gradual, diría que es como si quisiera que el lector le acompañara en su búsqueda. Del libro dice Colm Tóibin “Una fuerza hipnótica” (reproducido por la editorial en la contraportada). Y es que, efectivamente, el lector queda atrapado en la lectura de esa búsqueda y va pasando, al menos en mi caso, por diferentes estados de ánimo desde la emoción hasta la tristeza.

Aunque el tema de ambos libros no tenga nada que ver, leyéndolo me iba recordando el que leí recientemente de Mario Obrero, otro joven que también es poeta.

Un libro que me parece muy recomendable. Un tema muy interesante tratado con hondura, emoción y respeto.

Para terminar, reproduzco un fragmento bastante extenso porque creo que representa muy bien el contenido del libro:

“Me levanto antes de que salga el sol, cuando todos duermen, y empiezo a escribir. En la resina de los pinos, resplandece la luz del sol que sale. Muy despacio, el cielo se vuelve claro, pero primero es de un azul oscuro, después de un verde lacustre, de un amarillo mustio, como de final, y luego el cielo se vuelve claro. Te invoco al leerte. Tus correos electrónicos, tus cartas, las palabras que me dijiste y aún recuerdo. Te busco en otros lugares: repaso los diarios de mamá, desafío tus ojos en las fotografías, tecleo tu nombre en internet sabiendo que no queda ningún rastro de él. Pasaste por el mundo como un cometa que arde demasiado rápido. No faltan tantos años para que la gente que te quiso y te recuerda deje de existir. Cincuenta, sesenta, setenta años para que no quede nadie que llegaras a conocer sobre la Tierra.” (p. 134)

Hay una magnífica reseña de Marc Peig en unlibroaldia.blogspot.com. También ha reseñado los otros libros de Guasch del que es fiel seguidor.

 

Pol Guasch, Reliquia. Traducción Unai Velasco.

 

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