viernes, 4 de septiembre de 2026

Entretenimiento de calidad

 

Este es el cuarto volumen que leo y comento de la serie que Offutt dedica a su protagonista Mick Hardin, alguien tan peculiar que en esta ocasión ejerce nada menos que de sheriff del condado sustituyendo a su hermana Linda aún convaleciente de los problemas narrados en la anterior novela.

Un Hardin en una situación personal un tanto delicada tal y como se cuenta en el siguiente fragmento:

Mick se quedó un rato en el todoterreno preguntándose cómo podía haber caído tan bajo con tan solo cuarenta años: un trabajo que le repateaba y un coche que no era suyo, viviendo en casa de su madre muerta, divorciado, a la deriva y totalmente ofuscado. No era sano y no tenía muy claro cómo ponerle remedio.” (p. 27)

No obstante, la responsabilidad le hace asumir el trabajo; un trabajo, por cierto, que devaluaba bastante ya que contestaba lo siguiente a una pregunta del jefe de la policía municipal:

“– Eso espero, Chet. No sé cómo podía con esto. En lo que va de semana llevo un caballo fugado, tres perros abandonados y cuatro buzones derribados. La guinda ha sido una mujer que hace kombucha en una yurta.” (p. 41)

Sin embargo, en sus días de gestión se va a enfrentar a tres muertos en diferentes días,  y a un tiroteo con bielorrusos en un largo capítulo en el que Offutt demuestra que es capaz de narrar escenas de acción en el más puro estilo cinematográfico.

Por lo demás, se trata de un libro típico del autor en el que sobre todo hay que destacar su facilidad y agilidad narrativa, los buenos personajes que crea, la naturalidad con la que actúan, los diálogos llenos de intención y muy adaptados a quienes hablan y, claro, no podían faltar las múltiples referencias a los pájaros, eso sí, ninguna, cosa rara, a las serpientes.

Tampoco falta algún toque a la situación política. En este caso solo una de pasada, pero bastante significativa de su forma de pensar

Unos chavales blancos con rifles de asalto. La mayor amenaza del país.” (p. 207)

Y otro a problemas sociales como el de la vivienda con el desahucio de un solar donde estaba situado un parque de caravanas, un momento que recuerda otro exactamente igual que acabo de ver en la película Rebuilding

En fin, una novela típica de Offutt, uno de los autores que más he leído y que más me ha hecho disfrutar en los últimos años.

 

Chris Offutt, El sheriff reticente. Traducción Javier Lucini.