Este es el cuarto volumen que leo y comento de la
serie que Offutt dedica a su protagonista Mick Hardin, alguien tan peculiar que
en esta ocasión ejerce nada menos que de sheriff del condado sustituyendo a su
hermana Linda aún convaleciente de los problemas narrados en la anterior
novela.
Un Hardin en una situación personal un tanto delicada tal y como se cuenta en el siguiente fragmento:
“Mick se quedó un rato en el todoterreno preguntándose cómo podía haber caído tan bajo con tan solo cuarenta años: un trabajo que le repateaba y un coche que no era suyo, viviendo en casa de su madre muerta, divorciado, a la deriva y totalmente ofuscado. No era sano y no tenía muy claro cómo ponerle remedio.” (p. 27)
No obstante, la responsabilidad le hace asumir el trabajo; un trabajo, por cierto, que devaluaba bastante ya que contestaba lo siguiente a una pregunta del jefe de la policía municipal:
“– Eso espero, Chet. No sé cómo podía con esto. En lo que va de semana llevo un caballo fugado, tres perros abandonados y cuatro buzones derribados. La guinda ha sido una mujer que hace kombucha en una yurta.” (p. 41)
Sin embargo, en sus días de gestión se va a enfrentar
a tres muertos en diferentes días, y a un
tiroteo con bielorrusos en un largo capítulo en el que Offutt demuestra que es
capaz de narrar escenas de acción en el más puro estilo cinematográfico.
Por lo demás, se trata de un libro típico del autor en
el que sobre todo hay que destacar su facilidad y agilidad narrativa, los
buenos personajes que crea, la naturalidad con la que actúan, los diálogos
llenos de intención y muy adaptados a quienes hablan y, claro, no podían faltar
las múltiples referencias a los pájaros, eso sí, ninguna, cosa rara, a las
serpientes.
Tampoco falta algún toque a la situación política. En este caso solo una de pasada, pero bastante significativa de su forma de pensar
“Unos chavales blancos con rifles de asalto. La mayor
amenaza del país.” (p. 207)
Y otro a problemas sociales como el de la vivienda con
el desahucio de un solar donde estaba situado un parque de caravanas, un
momento que recuerda otro exactamente igual que acabo de ver en la película Rebuilding.
En fin, una novela típica de Offutt, uno de los
autores que más he leído y que más me ha hecho disfrutar en los últimos años.
Chris Offutt, El sheriff reticente. Traducción
Javier Lucini.