Comienzo el año con
un protagonismo absoluto de las películas, nada menos que diez de las que seis
son estadounidenses y tres de ellas dedicadas al periodismo que son, además,
junto con la noruega, las mejores. Junto a esto, cinco series, todas de Netflix,
variadas en todo: procedencia, temas e interés.
Películas
Una batalla tras
otra. Producción
estadounidense. Mezcla de todo: comedia, drama, acción, thriller, cine social
(por la inmigración), pero coge un poco de todo y al final no se sabe muy bien
qué pasa ni por qué lo hace. Elogiadísima por la crítica, me parece que se deja
ver, a pesar de una exagerada duración de más de dos horas y media, pero que no
es esa película del año que se dice en alguna crítica.
Echo Valley. Producción estadounidense. Un thriller
bastante típico, casi me atrevería a decir que un típico telefilme de después
de comer, que resulta entretenido sin más. Eso sí, tiene un buen reparto
merecedor de mejores causas.
The Alto Knights. Producción estadounidense. Película sobre
la mafia basada en hechos reales. Sucede en los años 50 del siglo pasado.
Robert de Niro hace el papel de los dos protagonistas que es casi lo más
interesante de una película entretenida pero que, al tratar un tema tan
recurrente, es muy inferior a cualquiera con la que se la pueda comparar de ese
tema.
The New Yorker
cumple 100 años. Producción
estadounidense. Para un aficionado al periodismo como yo hay pocas cosas
mejores que un documental sobre un medio. Este en concreto es un magnífico
repaso a la historia y el presente de una revista que he visto mencionada
decenas de veces en libros y películas pero que, obviamente, no he leído nunca.
Quizás le falte profundizar algo más en algunos temas, pero da una visión
bastante completa de un medio que tiene ¡30 verificadores! Muy recomendable.
Cover-up: Un
periodista en las trincheras.
Producción estadounidense. Insisto en la primera frase del comentario anterior.
Magnífico documental sobre el trabajo del periodista Seymour Hersh. Desde la
masacre en My Lai en los sesenta hasta la actual en Gaza pasando por la
invasión de Irak, Hersh aparece denunciando siempre los abusos y las
ilegalidades del poder sea el ejército, las diferentes agencias gubernamentales
o el propio gobierno. Queda al final un regusto muy amargo y una visión
descorazonadora de hasta dónde es capaz de llegar el poder. Un buen complemento
para el libro de Giuliano da Empoli que comenté en el blog el 30 de diciembre.
Adiós, June. Producción británica. Dirigida por Kate
Winslet y con un guion de su hijo. Película navideña con mucha emotividad y
bastante tristona. Exaltación de la familia y quizá con un exceso de
sentimentalismo, pero se ve con gusto seguramente por el magnífico conjunto de
actores con los que ha contado la directora (y productora).
Todos los
gobiernos mienten.
Producción estadounidense. Otro magnífico documental, y van tres en pocos días,
sobre periodismo. En este caso, basado en lo que hizo I.F. Stone en los años
sesenta a noventa del siglo pasado, nos muestra el trabajo de un conjunto de
periodistas y medios independientes que están desvelando las mentiras de los
diferentes gobiernos de los Estados Unidos. En definitiva, lo que hace el
documental es demostrar que se puede hacer un periodismo independiente. Muy
interesante y muy buenas las intervenciones que rescatan del propio Stone.
Valor sentimental. Producción noruega. La película más
“bergmaniana” que he visto desde hace muchísimos años. Un magnífico guion, muy
buena dirección de actores y unas interpretaciones realmente espléndidas, hacen
que esta sea una de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos.
Un drama familiar centrado principalmente en las relaciones de un padre,
director de cine, con su hija, actriz de teatro. Está muy bien contada, con
momentos muy emotivos y muy buena descripción de los distintos personajes.
El legado. Producción irlandesa. Un thriller
psicológico que se desarrolla en una gran posesión rural en los años veinte del
siglo XIX. Está basada en una novela y logra transmitir muy bien la tensión y
la angustia de la protagonista sin necesidad de grandes truculencias ni sustos
innecesarios.
Series
Navidad en casa. Tercera temporada de esta serie noruega con
8 episodios de 30 minutos. Tan buenista y entretenida como las dos anteriores.
La verdad es que de vez en cuando se agradece poder ver una serie así. (No soy
nada “navideño”, pero me rindo ante esta serie).
Netflix
Killing Eve. Tercera temporada de esta serie británica
con 8 episodios de 45 minutos. En 2020 vi la segunda temporada, que por cierto
no me gustó especialmente, y ahora, al ver el anuncio de la cuarta, me ha
apetecido ver la tercera. Se deja ver en general aunque también resulta
totalmente prescindible.
Netflix
La tierra del
pecado. Producción sueca con
5 episodios de 45 minutos. Tiene la forma de un thriller, pero en el fondo es
un drama rural que se desarrolla en la Suecia profunda, esa que no suele salir
en las pantallas. No es especialmente novedosa, pero sí cuenta con un magnífico
trabajo de casting; todos los personajes parecen lo que son.
Netflix
Regreso al pueblo. Serie turca de 8 episodios de 40 minutos.
Un thriller que en muchos momentos se convierte en una comedia negra e incluso
en un vodevil con la única diferencia que aquí el escenario es todo un pueblo.
Es la primera serie de ese país que veo y me parce que está bastante bien hecha
e interpretada. Entretenida.
Netflix
La bestia en mí. Serie estadounidense de 8 episodios de 45
minutos. Un típico thriller psicológico con todos los elementos del género. Un
guion con los suficientes giros para mantener la tensión y unos protagonistas
bastante peculiares interpretados, además, por la figura de la serie Homeland,
tan histriónica como en ella, y con el protagonista de The Americans en un
papel muy diferente. La serie mantiene el interés y es muy entretenida.
Netflix
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