domingo, 15 de marzo de 2026

Completísimo trabajo sobre Aute

 


Hace año y medio comentaba el magnífico libro del mismo autor dedicado a Serrat y decía que había visto en directo más veces a Aute que al mismo Serrat. Y, efectivamente, ha sido así, sin embargo, he seguido la carrera de este prácticamente hasta el final mientras que la de Aute se podría decir que, en lo que se refiere a nuevos discos, la abandoné a mitad de los ochenta, coincidiendo con mi llegada a Mallorca.

No obstante, he canturreado muchas de sus primeras canciones como, por ejemplo: Rosas en el mar, Siento que te estoy perdiendo, Mira que eres canalla, De paso (esta una de las que más) y, por supuesto no podía faltar, Al alba.

Ahora bien, este conocimiento es como se ve bastante limitado y, por ello, el libro de García Gil me ha resultado difícil de seguir porque describe y analiza la letra de decenas de canciones que no he escuchado nunca. El autor es un gran conocedor de la obra del músico y, además, también de la poesía, por lo que es capaz de realizar esos análisis de forma rigurosa, con el un lenguaje preciso y pertinente, pero el mismo tiempo de una forma tan prolija, entrando tan en el detalle que a veces me ha costado seguirle.

El libro lo ha dividido en 27 capítulos en los que desgrana uno a uno los diferentes discos del músico y, dentro de ellos, en la mayoría de los casos, canción a canción centrándose básicamente en la letra. Es un trabajo muy prolijo en su doble acepción de dilatado en exceso y cuidadoso.

Además, también utiliza fragmentos de críticas, entrevistas y textos con intervenciones del propio Aute.

Hay también algunas referencias a su obra pictórica, pero en mucha menor medida a pesar de que para el propio Aute esta parte de su trabajo era la más gratificante.

García Gil se centra como ya he dicho en las letras y por eso me parece buena idea traer aquí la opinión de Luis Mendo, el músico más importante que trabajó con Aute en la primera época y que fue el productor de varios discos:

“Además, Eduardo es muy buen músico. Una gran canción es letra, pero sobre todo melodía, y esto lo hace Eduardo como nadie. Es capaz de ponerle música a la guía telefónica”. (p. 169)

Coincido plenamente con Mendo porque creo que sus melodías son fácilmente reconocibles y difícilmente olvidables. Al menos a mí me pasa con las canciones que aprendí hace ya cincuenta años.

Para terminar, creo que es significativa esta cita sobre la dificultad de hacer una buena canción:

“Una canción no es para Aute un mal poema o un arte menor, sino todo lo contrario. Incluso llegará a decir que es más difícil hacer una buena canción que escribir un cuento, pintar o hacer una película”. (p. 196)

En definitiva, un libro interesante para quien disfrute con la música del protagonista y realmente imprescindible para sus incondicionales. A mí me han interesado los primeros capítulos por lo que decía antes de mi conocimiento de su obra, pero el resto se me han hecho largos y premiosos. Evidentemente, esto no es culpa del autor del texto que, por cierto, tengo que decir que escribe muy bien, con un uso muy bueno y preciso del lenguaje y con un conocimiento exhaustivo de la obra del biografiado y del lenguaje poético en general.

La edición se completa con toda la discografía de Luis Eduardo Aute y un buen repertorio bibliográfico.

 

Luis García gil. Aute infinito.

 

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