sábado, 25 de abril de 2020

Buen descubrimiento de autor noruego




Desde hace un tiempo la literatura noruega ha aparecido en nuestras librerías más allá de la novela negra y con bastante éxito, pues además de que se están editando casi todos los libros de su premio Nobel Knut Hamsun, alguno de los cuales ya ha sido comentado en este blog, tenemos el fenómeno literario que supone la peculiar y muy extensa obra de Karl Ove Knausgard que se ha convertido en un verdadero éxito de ventas. Seguramente siguiendo esta estela se está publicando la trilogía Cerco de este doctor en Historia, dramaturgo y músico de rock al que alguno considera una especie de anti-Knausgard, lo que no puedo ni confirmar ni desmentir porque no he leído ninguno de sus libros.
Sea como fuere, Tiller es un escritor muy interesante, tanto por el fondo como por la forma que tiene de contar las historias.
David, el protagonista del libro aunque como tal no aparezca en ningún momento, ha perdido la memoria y se pide a familiares y amigos que le ayuden a recuperar lo que puedan a través de la correspondencia. En este primer volumen, son su amigo Jon, con el que mantuvo una relación homosexual de joven; su padrastro Arvid y su amiga Silje, que fue también su novia durante un tiempo, los encargados de ir escribiendo a David contándole cosas principalmente de su época juvenil.
Tiller organiza el libro de tal manera que lo hacen uno detrás de otro en las tres partes en que lo divide y, además, va alternando en cada una de las partes las cartas que envían a David con momentos en los que cuentan cosas y monologan sobre su vida actual (en 2006). Aunque dicho así parece una obra compleja y difícil de seguir, no lo es porque ajusta muy bien las informaciones y titula los capítulos para que el lector no se pierda en ningún momento.
El sentido de todo lo resume muy bien Óscar Brox en su reseña en diarios.detour.es:

“Tiller se vale de sus personajes para conformar un paisaje, el de la Noruega de principios de los 80, marcado por los problemas de identidad sexual, la convivencia monoparental, los hogares adoptivos y las crisis que en algún momento sacuden a la adolescencia. Y para ello deja que, en forma de carta o de correo electrónico, sus protagonistas aborden a tumba abierta aquellos sentimientos que en el pasado se cubrieron de titubeos, tentativas frustradas y callejones sin salida.”

Me parece un libro muy interesante y recomendable por diferentes razones. Por un lado, esa reconstrucción de aspectos de la vida del protagonista está muy bien planteada ya que, además, muestra mucho también de quien le está ayudando a la recuperación de los recuerdos. Por otra parte, Tiller describe muy bien las actitudes e intenta profundizar bastante en los motivos y en las características psicológicas de sus personajes. Es también un buen constructor de unos diálogos que resultan creíbles. Finalmente, aunque no sea una novela propiamente perspectivista sí que hay varios momentos en los que esto aparece.
Obviamente, en un libro que al final se compone de seis partes distintas -tres personajes con dos narraciones cada uno-, es lógico que unas resulten más atractivas que otras. Así, a mí me ha gustado especialmente la parte dedicada a Arvid y bastante menos la que tiene como protagonista a Silje en la que, además, introduce un cambio en la forma de contarle a David los recuerdos que me parece poco acertado.
Seguramente en mi elección de Arvid tiene que ver que termina su presencia activa en la novela con el siguiente fragmento en el que dirigiéndose a David le dice:

“Me gusta pensar que el día que beses a tu mujer y la trates bien será un eco de cuando yo besaba a mamá y la trataba bien, y me gusta pensar que el día que arropes a tus hijos y les des un delicado beso de buenas noches, será un eco de las muestras de cariño que mamá y yo te dábamos antes de mandarte a la cama. Así es como tengo la esperanza de seguir viviendo en este mundo, a través de las muestras de cariño que os di a ti y a otros; cualquier otra cosa que pueda quedar de mí me resulta indiferente.” (p.212)
(Puede que tenga mucho que ver también el tener la sensibilidad a flor de piel con este confinamiento)

Un autor al que merece la pena seguir y de hecho ya tengo el segundo libro pendiente porque fue el primero que me compré sin saber que era el segundo de una trilogía.
Además de la ya citada, hay otra buena y completa reseña de Marc Peig en unlibroaldia.com.

Carl Frode Tiller, Cerco. Traducción Cristina Gómez-Baggethun.


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