miércoles, 15 de julio de 2020

Haití y unos zombis poco peliculeros




Si en su último libro, Habitaciones de soledad y miedo, Romero hacía un repaso de toda su trayectoria profesional y de sus viajes por el mundo, en este, por el contrario, se centra en un solo país que es, además, uno de los más pobres del mundo. El libro tiene también otra particularidad pues, como se anuncia ya desde el título, se centra en la situación social y económica por un lado, pero, y esta es su gran originalidad y su principal aportación, por otro lado dedica mucho espacio a explicar en qué consiste el vudú y a contar algunos de los casos que ha conocido de zombificación.
En el libro se recogen informaciones de los siete viajes que ha hecho el autor a lo largo de los años desde el primero en 1981 al último en 2013. Prácticamente en todos se tocan los dos temas que mencionaba hace un momento con mayor o menor incidencia en uno u otro según los casos.
En cada uno de los viajes nos pone en primer lugar al corriente de cuál  era la situación política en ese momento y, como entre algunos pasan bastantes años, explica también cómo se ha llegado a ella. La verdad es que desde aquí la mayor parte de los procesos son bastante poco conocidos y los medios apenas dieron información. Yo recuerdo la salida de Baby Doc y luego la elección de Aristide, pero poco más y de eso hace ya mucho tiempo. En ese sentido el libro resulta interesante para conocer la evolución. Dentro del aspecto del libro sobre la situación social merece la pena destacar alguna cosa, así: las cifras pavorosas que se dan de la época de 1987 y las informaciones sobre el barrio de la Cité Soleil y, sobre todo, la impresionante descripción que hace Romero de lo que se encontró cuando llegó tras el terremoto de 2010, incluido el papel de las religiones pugnando por quedarse con la ayuda internacional.
Pero si con estos temas el libro ya resultaría muy interesante, lo más novedoso es todo lo que cuenta sobre el vudú, esa religión tan desconocida y que tan mala prensa tiene en occidente. Desde luego, la visión que yo tenía de ella, fruto en gran parte de alguna ceremonia vista en películas,  no tiene nada que ver con lo que cuenta Romero.
Voy a reproducir algunos fragmentos de la Introducción en los que se resume muy bien en qué consiste lo fundamental de esa religión. Los siete principios básicos del vudú según Bizango, una de las principales organizaciones sagradas semisecretas son:

“respeto a Dios como árbitro supremo; servicio a los loas que representan y protegen a la comunidad; memoria y honor a los muertos y a los ancestros; cuidado y ayuda a los ancianos; generosidad con las personas cercanas; apoyo a familiares y amigos que lo necesiten, y buena convivencia social.”

De ahí se derivan siete delitos básicos:

“avaricia, falta de respeto a los demás, denigrar a los correligionarios vuduistas, tener relaciones sexuales con la pareja de otro, difundir calumnias, atacar a otras familias de la comunidad y apropiarse de tierras ajenas.”

Y a continuación la pregunta obligada:

 “¿Existen los zombis? No es, aunque pueda parecerlo, una pregunta absurda. Y la respuesta que han dado los científicos que han estudiado el fenómeno es rotunda: sí. Son reales, aunque formen parte de lo “real maravilloso”. Su existencia me parece fuera de toda duda, a la luz de mis propias experiencias en Haití a lo largo de varias décadas. ¿Cómo podría negarla, ni siquiera dudarla, cuando he conocido –y filmado-  a tres de esas criaturas cuyos fallecimientos estaban documentalmente probados?” (todos en p. 12-13)

Es decir, estamos ante una religión que, al menos teóricamente, se acerca más a unas normas de comportamiento ético que a otra cosa aunque, en el caso de los zombis, cuya existencia como se lee constata el autor por su propia experiencia, la situación cambia al tratarse en realidad, si lo he entendido bien, de convertir a gente en esclavos para otros.
Sea como sea, el libro resulta tremendamente interesante y todo está narrado con la agilidad y el ritmo habitual en el autor, pero también con la precisión que unos temas así necesitan.
Tengo que reconocer que siendo un ateo y anticlerical visceral y racional, me ha sorprendido mi propio interés. Creo que en ello ha influido mi idea de que Romero también es algo parecido y, sin embargo, muestra un interés enorme por descubrir y entender ese fenómeno religioso.
Un libro recomendable aunque, claro, depende de para quién. La parte dedicada a mostrar la realidad política y social puede interesar a cualquiera. La otra ya es más complicado aventurarse a dar una respuesta. Quizá mi caso pueda ser significativo.

Vicente Romero, Tierra de zombis. Vudú y miseria en Haití.


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