lunes, 2 de mayo de 2022

Otro buen escritor colombiano


No conocía al autor cuando compré el libro, simplemente vi que se trataba de un escritor colombiano y eso me animó. Evidentemente habrá escritores de esa nacionalidad poco o incluso nada interesantes, pero yo aún no me he topado con ninguno. Por lo general escriben bien o muy bien y también es habitual su gran capacidad narrativa e imaginativa.

El caso de Rosero no es una excepción. A pesar de que el tipo de historia que cuenta no es de las que más me interesan y de que me costó entrar en ella (de hecho tuve la tentación de abandonar la lectura del libro), al final me he alegrado de no hacerlo.

Rosero cuenta el desarrollo de una fiesta en 1970 en la casa de una familia de la burguesía acomodada de Bogotá. Una fiesta en la que participan decenas de personajes que van entrando y saliendo del lugar. Ese número de personajes, nada habitual por otra parte en los libros de ficción que suelo leer, es además muy variopinto porque va desde las hijas del matrimonio, Italia, Armenia, Francia, etc. llamadas así según el lugar donde fueron concebidas, a hermanos y otros familiares de los anfitriones y gente que había tenido relaciones laborales con el magistrado o al que este había hecho algún tipo de favor.

Este conjunto le permite a Rosero ofrecer un pequeño muestrario de la sociedad del momento y, por otra parte, practicar su sentido del humor, negro a veces, a través de las peripecias de alguno de ellos. También hay denuncia de algunas lacras como los abusos sexuales, el papel de la religión y, sobre todo, la violencia presente en muchos momentos, desde un intento de violación hasta el encierro de alguien en un baúl pasando por quien arroja a su mujer por un balcón hasta un secuestro, y que adquiere un protagonismo absoluto en la parte final.

Como se aprecia fácilmente por lo dicho, la novela tiene un ritmo trepidante, no dejan de pasar cosas en ningún momento y eso que tiene 371 páginas. Como decía al principio, Rosero, a partir de una buena escritura, despliega una gran capacidad de imaginación y una buena agilidad narrativa. Por todo ello, una novela que en principio no debería haberme interesado, al final me ha hecho pasar un buen rato. Aunque hace muchos años que lo leí, en algunos momentos me ha recordado a Tom Sharpe, seguramente por cierto desmadre.

Por cierto, una portada muy adecuada a la obra.

¿Recomendable? Según los gustos del lector y, desde luego, según como le pille el cuerpo.

Hay una entrevista interesante de Xavi Ayén con el autor en lavanguardia.com y una buena reseña de Álvaro Castillo en eltiempo.com.

 

Evelio Rosero, Casa de furia

 

 

 

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