jueves, 13 de octubre de 2022

Algo más que una novela policiaca


Padura es un escritor muy prolífico. Solo en la editorial Tusquets tiene publicados diecisiete libros, más de la mitad de la serie que tiene como protagonista a Mario Conde, ese policía que abandonó el cuerpo y pasó a dedicarse a la compra venta de libros aunque con intervenciones en diferentes casos policiacos. Otra característica del autor es la extensión que suelen tener sus obras. (La que ahora comentaré, por ejemplo, tiene 440 páginas en formato grande).

Conocí a Padura por su magnífico libro sobre el asesinato de Trotsky, El hombre que amaba a los perros,  y luego he leído alguno más, pero creo que menos de los que me hubiera gustado porque con todos he disfrutado.

Personas decentes pertenece a la serie de Mario Conde, un hombre ya de sesenta años al que un policía solicita colaboración para resolver un par de casos de asesinato ya que la policía está muy ocupada ante la visita del presidente Obama y el concierto que van a dar los Rolling Stones en La Habana. Pero ahí no acaba la cosa porque Padura va alternando capítulos en los que refiere otros asesinatos que se produjeron en 1910, como el de Alberto Yarini, un proxeneta real al que investigó en su día Padura para dos reportajes que publicó en 1987, tal y como él mismo cuenta en su Nota del autor al final del libro. Nota en la que comienza diciendo que esta novela es “quizás, la más policial de las tramas que he escrito”. No conozco su obra para rebatir esa idea, pero sí puedo asegurar que no es esa trama, estando bien construida,  lo que más me ha interesado de la novela.

Las dos partes que mencionaba más arriba son muy diferentes en los temas que trata y en la forma de hacerlo. En la que se desarrolla en 1910, el ambiente es el de la prostitución y está narrado en primera persona por un policía que tiene una buena relación con Yarini, el protagonista como principal “empresario” del gremio. Está muy bien reflejado el ambiente e incluso las breves referencias a la situación política (Yarini quiere presentarse como candidato por los conservadores). Sin embargo, los capítulos que protagoniza Conde, narrados en tercera persona,  tienen más elementos que son bastante característicos de la obra de Padura, al menos de la que yo conozco; me refiero a la crítica del régimen cubano, país en el que, por cierto, vive el escritor desde siempre. En este caso, uno de los asesinados, Reynaldo Quevedo, fue en su día un furibundo  represor de escritores e intelectuales. Creo que las mejores páginas del libro son las múltiples referencias que se hacen a este tema.

Padura tiene una forma de escribir que cuesta un poco al principio, pero que te va atrapando poco a poco con su lenguaje. Además, es un magnífico creador de personajes que quedan bien definidos con unos pocos rasgos.

La novela es muy entretenida, pero a la vez es muy interesante. Me comprometo conmigo mismo a leer más textos de este buen escritor cubano.


Leonardo Padura, Personas decentes.

 

 

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