miércoles, 8 de mayo de 2024

La primera novela del autor



Es la primera novela que publicó el autor y la tercera suya que leo en muy poco tiempo, apenas cinco meses. También tengo que reconocer que es la que menos me ha gustado, claro que las otras, en las que descubrí a este magnífico escritor, me impactaron bastante y ya me pusieron en contacto con la forma de escribir y de contar las historias que utiliza Gómez Arcos.

En este caso la base de la historia, que se desarrolla en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, es la relación amorosa entre el narrador, el joven Ignacio y su hermano Antonio, seis años mayor que él. Esta relación homosexual e incestuosa atraviesa toda la novela aunque no se acaba en ella lo que el autor nos cuenta. Por otro lado, están los padres: él, un abogado republicano que apenas tiene trabajo, y ella, una señora de buena familia que tiene bienes aunque poco a poco  se van agotando. Una madre que Ignacio afirma en diferentes momentos que le odia y con la que no tiene buena relación. Otros dos personajes importantes son: Clara, la criada republicana que perdió al marido en la guerra, y don Pepe, un profesor particular que contratan para Ignacio y que también es del mismo bando.

Con estos mimbres, a lo largo de las 373 páginas que tiene la novela, Gómez Arcos con su habitual fuerza narrativa va contando la historia de amor y arremetiendo contra muchos aspectos del régimen imperante en el país. (La novela se publicó en francés en el original de 1975. Gómez Arcos se había exiliado en Francia en 1968.)

En ese rechazo de componentes del régimen, es especialmente duro con la religión. Sirva este ejemplo entre las muchas alusiones al tema:

“  - ¡Increíble! Un niño español que no tiene ni idea de lo que es un cura. Señora, es usted una heroína. ¡Ha conseguido salvaguardar a este niño de la contaminación!

-         - Lo sé.

-         - Mira, guapo, un cura es como el peor pecado de la humanidad. Todo lo que es blanco en un ser humano, se convierte en negro como el carbón en un cura.” (p. 167)

(Es don Pepe el que interviene en el diálogo.) 

Lógicamente también tiene palabras para la educación. Así: 

“Don Pepe era muy competente para la enseñanza tal y como se concebía entonces en España: todo crío es un animal hasta que no se demuestre lo contrario. Y lo contrario, nunca se pudo demostrar… si nos atenemos a la ferocidad con que los maestros defendían su concepto de disciplina”. (p. 126)

E incluso alguna referencia a algún elemento de la ideología como en el siguiente fragmento:

“Aquella época se llama la Reconquista. Según don Pepe, fue cuando tiramos por la borda una de las más bellas culturas que haya existido: la cultura árabe”. (p .207) 

Gómez Arcos escribe muy bien (como decía antes lo hacía en francés y lo que leemos es una traducción). No ahorra escenas de sexo explícito entre los hermanos que, por otra parte, narra con gran fuerza. Tiene algunos momentos especialmente brillantes, al menos a mí me lo han parecido, como un monólogo de la madre dirigiéndose a Clara sobre la imposibilidad de la felicidad de la mujer.

La novela va de menos a más porque también crece la intensidad de la relación entre los hermanos y el resto de los personajes van adquiriendo su personalidad.

Es una buena novela y, desde luego, recomendable más allá de que, como decía la principio, me impactaron más las otras dos que he leído.

 

Agustín Gómez Arcos, El cordero carnívoro. Traducción Adoración Elvira Rodríguez.

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