Albanese es tan suficientemente conocida que no hace
falta decir nada de ella. Es muy activa en las redes sociales y con el mismo
espíritu combativo que en ellas se muestra en este libro que ha dividido en
nueve capítulos en los que trata temas como: ¿Qué es la infancia en Palestina?
¿Cuáles son las consecuencias de la ocupación? ¿Hasta dónde puede llegar la
crueldad del genocidio? ¿Dónde está el hogar de un refugiado?
En cada capítulo antes del contenido aparece un nombre
que de alguna manera o bien la ha ayudado a entender lo que en él se dice o ha
tenido algún tipo de influencia en el contenido. Nombres como: Ghassan,
cirujano que estuvo operando en Gaza varias semanas; Ingrid, experta en
apartheid; Alon, profesor italo-palestino de Historia y Estudios Judaicos;
George, ingeniero palestino de Jerusalén; Abu Hassan, primer palestino que
conoció o Eyal Weizman, arquitecto forense, entre otros. La mayoría son
palestinos, pero hay también una buena presencia de judíos tanto israelíes como
de la diáspora.
Antes advertía sobre el carácter combativo del libro.
Un par de ejemplos:
“Temo una sociedad en la que el asesinato, la mutilación, la tortura, la violación, el hambre y la penuria son noticia según quién sea la víctima y quién el artífice. Y durante mis años como relatora especial, me he preguntado muchas veces sobre esto, cuando he participado en debates sobre el significado de la palabra “imparcialidad”. (p.24)
“De hecho, expliqué que la ocupación israelí no es
temporal, sino que forma parte de un proyecto más amplio que combina el
colonialismo de asentamiento, el apartheid y la ocupación militar. No es
posible hablar ni de desarrollo ni de “paz económica” sin acabar primero con la
dominación; y, de hecho, seguir inyectando dinero y ayuda humanitaria es como
intentar que un juguete roto funcione.” (p. 97)
Ahora bien, Albanese tiene una visión más global de lo que allí sucede y, por ejemplo, se fija en las consecuencias que puede tener también sobre la propia sociedad israelí citando a un experta de ese país:
“(…) no solo los niños palestinos crecen en un sistema absolutamente injusto que los expone continuamente a la violencia, sino también los niños israelíes. A fin de cuentas, ellos también son víctimas, porque -como sostiene la filóloga israelí Nurit Pelet-Elhanan- ser educados desde pequeños con el miedo y la desconfianza hacia el otro, con la normalización de la violencia, con una visión del mundo basada en la dominación y la opresión racial, impulsada por la ideología de sus líderes políticos y, a menudo, también por sus propios padres, no ha sido una elección.” (p. 44
He reproducido tres citas bastante extensas porque
creo que reflejan muy bien no solo el pensamiento de la autora sobre esos
temas, sino que dan una idea bastante clara del planteamiento del libro, de un
libro en el que todo es realmente muy interesante aunque no muy novedoso en
algunos temas.
A mí me ha hecho pensar en un par de aspectos. Por un
lado, el uso incorrecto de la expresión tan habitual de “lobby judío” y, por
otra parte, toda la reflexión sobre el antisemitismo en la conversación con
Alon Confino, profesor de Historia y Estudios Judaicos en el MIT.
Desde otro punto de vista, no he terminado de entender
bien la polémica que se formó sobre el documental No Other Land.
Un libro de lectura recomendable no tanto por las
novedades que pueda ofrecer, sino porque es una buena síntesis de los problemas
de la zona y está escrito con la garra y la fuerza de alguien que, como es el
caso de Albanese, está demostrando que es capaz de “ponerse el mundo por
montera” cuando un tema lo merece.
Desde luego al final no te puedes quedar indiferente.
Francesca Albanese, Cuando el mundo duerme.
Historias, palabras y heridas de Palestina. Traducción Mónica Monteys.
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