Conocía a la autora por cuando fue ministra de Asuntos
Exteriores. No sé si hizo un buena o una mala gestión, pero sí puedo decir que
ha escrito un libro muy interesante y de los que logran poner en duda al lector
sobre algunas cuestiones.
El libro se divide en 10 capítulos con títulos tan
significativos como, por ejemplo: La anatomía del poder militar europeo,
Bienvenidos a la era de la geoeconomía o Algoritmos contra la democracia,
entre otros.
La autora demuestra un profundo conocimiento de los
diferentes temas y, además, en varios de ellos suma su experiencia personal en
la medida en que participó en diferentes negociaciones por los cargos que ha
ocupado en las instituciones europeas o en el de ministra ya mencionado.
A lo largo del libro, en más de un capítulo, hace un fuerte alegato sobre la necesidad de incrementar el gasto militar así como de lograr una política de defensa común. Creo que, de alguna manera, en su visión del futuro de la UE, este tema es tan crucial que o se hace así o nos convertiremos en irrelevantes; de hecho dedica más de 40 páginas a justificar esta idea. Este es quizá el tema en el que más me ha hecho poner en cuestión mis opiniones, aunque aún no termino de tenerlo claro; son muchos años pensando de otra manera para cambiar tan rápido. Hay una frase en el libro enormemente significativa a este respecto:
“Tal vez sea este el verdadero talón de Aquiles de la defensa europea. No la falta de capacidades. No la escasez de recursos. Sino la dificultad psicológica para asumir que la fuerza sigue siendo condición de la paz.” (p. 99)
Sobre las dificultades de Europa reproduzco un fragmento que expresa de forma sintética, pero muy clara cuál es la verdadera situación según la autora:
“Europa despierta tarde a una realidad que llevaba años gestándose: somos una potencia dependiente en un mundo que premia la autosuficiencia; una potencia normativa en un entorno donde la fuerza vuelve a tener primacía; una potencia democrática en un tiempo donde la democracia se erosiona desde dentro y desde fuera.” (p. 18)
En este contexto estas serían las tareas:
“No vacilar ante Rusia, reducir dependencias estratégicas de Estados Unidos en materia de defensa y no caer en brazos de China. Esta es la cuadratura del círculo europeo. Como un funambulista en la cuerda floja, así debe navegar Europa el futuro.” (p. 124)
Como decía antes se trata de un libro muy interesante.
A mí particularmente los capítulos dedicados a la geoeconomía y a los
algoritmos me parecen magníficos.
Eso sí, cierra el libro con un breve Epilogo en el que
dice: “¿Y si el nuevo amanecer empezase en Reikiavik?”, pensando en la
posibilidad de que Islandia aprobase en el referéndum del 28 de agosto la
entrada en la UE. Como se sabe, el resultado fue negativo por lo que una de las
esperanzas de la autora para revitalizar la Unión no ha salido como hubiera
deseado.
Una lectura muy recomendable porque, además, González
Laya escribe de forma muy clara y muy comprometida con lo que cree.
Arancha González Laya, Solos en el mundo
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