miércoles, 9 de agosto de 2017

Un escritor muy recomendable



Hace solo dos meses comentaba El regreso del mismo autor. Al comprarlo me di cuenta por lo que se decía en la solapa que desde Solo en el mundo, el primer libro de Matar traducido al castellano, se había publicado este que ahora comento. Como los dos leídos me habían gustado no he tardado en leer este que me faltaba.
Desde luego no me ha defraudado. En uno de los comentarios que la editorial ha puesto en la solapa del libro se dice: “Una novela llena de ternura, que alude a temas shakesperianos y que puede leerse como un relato profundamente personal de las pérdidas causadas por la tiranía y el exilio.” Times Literary Supplement. Un buen resumen de lo que es esta magnífica novela.
Aunque me ha gustado menos que las otras dos, Matar tiene la capacidad de tocar los temas con una delicadeza y, al mismo tiempo, con una fuerza que atrapan. Sus personajes son de carne y hueso (quizá en esta novela hay alguno que falla un poco y eso, creo, es lo que la hace algo inferior a las otras) y sus historias, en buena medida autobiográficas, interesan desde el principio hasta al final. Otra vez la figura del padre recorre todo el libro al igual que sucede en los otros dos. Es obvio que su real desaparición causó en Matar un impacto difícil de superar.
Escribe Rafal Narbona en la muy buena y muy completa reseña hecha en su blog: “Matar posee un estilo fluido, preciso, lírico o funcional conforme a las necesidades del relato, que consigue transmitir con credibilidad los conflictos de los personajes, divididos entre el anhelo de felicidad y el deseo de obrar éticamente. Sin necesidad de recurrir a grandes descripciones, las ciudades son algo más que un telón de fondo. Londres no es un lugar acogedor, sino una ciudad enferma que levanta muros de silencio entre sus habitantes. El Cairo no es el paraíso, pero los transeúntes, incluso en medio del hacinamiento y la confusión, no parecen tan desorientados.”
Creo que solo me queda añadir que me parece un libro muy recomendable como los son los otros dos de Matar, un escritor que por su edad seguramente nos ofrecerá más obras interesantes.


Hisham  Matar, Historia de una desaparición. Traducción Eduardo Iriarte Goñi

jueves, 13 de julio de 2017

"Combates" por la historia



Este es el tercer libro que publica Reig sobre el mismo tema y el tercero que leo. El primero, y para mí el más conseguido y el que mejor se ajustaba a sus fines y método, fue Anti Moa. La subversión neofranquista de la Historia de España (2006) y el segundo, Revisionismo y política: Pío Moa revisitado (2008). En ambos trataba Reig de desmontar las múltiples patrañas y tergiversaciones que dicho “historiador” estaba lanzando en su prolífica producción historiotegráfica (calificativo que le viene como anillo al dedo). De estos textos no hay comentario en el blog porque se publicaron antes de su existencia. Es una pena porque me gustaron, con sus defectos,  bastante más que el que hoy comento.
El objetivo es el mismo de siempre: defender el verdadero trabajo historiográfico y criticar determinadas versiones de la II República, la Guerra Civil, el Franquismo y, ahora también, la Transición que se vienen dando últimamente con poco rigor y mucha ideología detrás.
A ello dedica Reig 500 páginas (459 de texto propiamente dicho) a pesar de la siguiente advertencia: “Así ahorramos papel, siempre limitado por los editores, no nos repetimos inútilmente….” (p. 314) (El autor se refiere a otra cosa pero es perfectamente válido para lo que comento a continuación).
En esto precisamente consiste el principal, que no único, defecto del libro, en el exceso y en la reiteración. Con bastante menos de la mitad de las páginas podría haber dicho lo mismo si no repitiese insistentemente las mismas ideas y los mismos calificativos a veces en la misma página. (Y eso que parece deducirse por lo dicho que quería ahorrar papel.)
Estoy totalmente de acuerdo con lo que pretende Reig. Yo también estoy cansado de ver en las librerías, sobre todo en las de los grandes centros comerciales, libros que está claro que no son de historia propiamente dicha aunque lo parezcan por el tema que tratan. Además, en muchos casos se convierten casi en superventas. El problema de un texto como el que comento es que para que sea realmente legible tiene que elegir mejor y ser capaz de sintetizar porque, de lo contrario, solo lo leeremos algunos convencidos como es mi caso.
Hay también otros aspectos que me gustaría comentar de forma crítica.
Reig critica abiertamente al principio del libro el uso de determinadas palabras (heurístico, holístico, epistemológico, etc) con la pretensión de aparecer como más científicos y él, no sé con qué pretensión, nos obsequia con términos como: eutrapélico o zurumbático. En el mismo sentido es capaz de poner un latinismo más o menos conocido al lado de expresiones como: “Vaya tontería, es de las de a kilo”.
Por otra parte, me parece un exceso especial el espacio, ¡80 páginas!,  que dedica a criticar a Jorge Martínez Reverte. De este escritor solo leí en su día una novela y algunos artículos en la revista Zona Abierta y no conozco nada de los libros sobre diversos aspectos de la Guerra Civil. Reig, saliendo en defensa de Ángel Viñas por un par de frases desafortunadas de Reverte, dedica palabras muy duras a alguien a quien, por otro lado, no mete en el mismo saco de los revisionistas.
Dejo para el final lo que me parece peor por desagradable y de alguna manera absurdo. Si ya ha calificado de neurótico y paranoico a Moa, también se arriesga con la siguiente generalización:

“Creemos que a (sic) la mayor parte de los autores que hemos examinado manifiestan un narcisismo incontrolable. Técnicamente se llama DPN. Las personas que padecen este síndrome carecen de la mejor empatía, manifiestan fuertes dosis de megalomanía. Necesitan ser reconocidos como el aire que respiran, ser admirados por encima de todo. (…) Este tipo de comentarios “psicológicos”, obviamente profanos, les pone histéricos a algunos de ellos (véase en concreto la reacción del señor González Cuevas), lo que es la mejor prueba de que efectivamente padecen una patología delirante.” (p. 454)

Creo que esto es ni más ni menos que caer de lleno en aquello que critica porque, ¿qué elementos tiene para hacer esas afirmaciones si, además, las califica de “profanas”?
Un libro así no merece estos exabruptos al final.
Evidentemente, el núcleo del libro y la idea que está detrás me gustan y particularmente me han interesado varias cosas: la estupenda síntesis que hace de los factores que explican el éxito de Franco; la relación de los mitos del franquismo y de los factores que explican su duración; y la crítica al libro de Juan Carlos Monedero sobre la Transición, si bien en este tema me hubiera gustado que hubiera tenido en cuenta otros textos bastante mejores, como por ejemplo Por qué fracasó la democracia en España de Emmanuel Rodríguez. Estoy de acuerdo con Reig en que los que ahora critican cómo se hizo la Transición no suelen considerar las condiciones en las que se hizo y la correlación de fuerzas (¡qué expresión tan típica de una época!) que había, pero también es cierto que en el momento actual el régimen que se construyó hace agua por muchos sitios y sería bueno un replanteamiento general.
También firmo todo lo que dice, y la pasión que pone,  en defensa de Manuel Tuñón de Lara gracias al cual empezó a gustarme la historia hasta terminar dedicándome a su enseñanza durante veinticinco años.
Nota al margen: un libro así no merece una errata como la de la página 157 en que aparece Federico, por Rodolfo, Martín Villa.
Un libro interesante a pesar de todo para los que disfruten con la historia e imprescindible para los amantes de la polémica.




Alberto Reig Tapia, La crítica de la crítica. Inconsecuentes, insustanciales, impotentes, prepotentes y equidistantes.

miércoles, 5 de julio de 2017

En la Italia de la posguerra



Al ver este libro me llamó la atención principalmente que su autor había trabajado en la editorial Feltrinelli y, por lo tanto, que debía de tratarse de alguien interesante.
Efectivamente, esta novela es un retrato curioso y muy ácido de los ambientes culturales de la Italia de la posguerra a partir de los intentos de un grupo de personas para revitalizar la cultura en una pequeña ciudad de la Toscana. De ese “trabajo cultural” se encargarán muy pronto distintos miembros del partido comunista a los que dedica críticas como la siguiente:

“Vivían aislados, (se refiere a los cuadros del partido comunista) siempre tenían una reunión importante, tres o cuatro reuniones al día; siempre estaban sentados detrás de una mesa, hablando. Nosotros sólo los veíamos por casualidad, en el café, y los señalábamos con gesto misterioso. Pero ¡qué harán?¿de qué hablarán?” (p. 40)

El libro está narrado en primera persona que, además, parece coincidir bastante con la historia del propio Bianciardi. Hay reparto de críticas más mordaces en unos casos que en otros para casi todos. Así, para los intelectuales a los que además de reírse un poco de ellos ya en el primer capítulo, donde distingue entre medievalistas y arqueólogos que mantienen discusiones un tanto absurdas, les dedica el siguiente fragmento:

“Uno de nosotros, por turnos, iba una vez a la semana, (a Roma) y al volver nos informaba de las novedades, los premios literarios, los libros que se iban a publicar, las nueva compañías de teatro, las suculentas maldades que se oían en los cafés, los cotilleos del momento.
Nos explicaba que el escritor Fulanito se acostaba con Menganita, que el director de tal película era un pederasta, y que su mujer estaba liada con un colega, divorciado de una pintora lesbiana. Vamos, que la intelligentsia romana, decíamos nosotros, sólo pensaba en intercambiarse a las mujeres.” (p. 27)

Pero también hay cera para los políticos (ya hemos visto algo sobre los comunistas), la Iglesia, los bibliotecarios, el sistema de adjudicación de plaza a los profesores (aquí quien como yo ha padecido algo similar se encuentra muy representado), el fascismo o la guerra. Sobre esto último el siguiente fragmento: 

 Marcello (el hermano del narrador) me explicaba que siempre son los campesinos –italianos, ingleses, rusos, de todo el mundo- quienes hacen la guerra, y que siempre son chicos de veinte años, que aún no han terminado los estudios, a quienes llevan a que se maten.” (p. 48)

En fin, un texto que a pesar de su brevedad, 138 páginas, toca muchos y muy interesantes temas desde la visión de un narrador muy crítico con todo lo existente, no en balde la editorial dice de él en la solapa del libro que se trata de un: “Rebelde y romántico, anarquista y revolucionario”. Además, está muy bien escrito y se lee de un tirón.
Una vez más mi memoria me ha fallado. Hace unos años leí del mismo autor La vida agria que comenté muy favorablemente en este mismo  blog. (La edad no perdona.)
Me ha llamado la atención que en la página 6 aparece el copyright de Giangiacomo Feltrinelli Editore 1957, y la novela la termina Bianciardi en 1964. Debe de ser una errata de Errata Naturae.


Luciano Bianciardi, El trabajo cultural. Traducción Miguel Ros González

domingo, 2 de julio de 2017

Irregular novela



No conozco demasiado la obra de este escritor, pero he leído lo suficiente para que me apetezca seguir conociéndola. En este caso se trata de su último libro publicado y tengo que decir que me ha defraudado bastante.
Martínez de Pisón es efectivamente un buen narrador (“excelente” o “uno de los mejores del momento” se puede leer en la pestaña entresacado de algunas críticas). El problema es que se trata de una novela tremendamente desigual en la que se alternan momentos muy bien conseguidos, con otros que yo diría que sobran, de hecho creo que esta novela sería mucho mejor si hubiera tenido 300 páginas en lugar de las 445 que tiene.
Se desarrolla en Barcelona durante los años sesenta y parte de los setenta y en Madrid el resto de los setenta y los ochenta, y cuenta la historia de una familia narrada por uno de los hijos.
La primera parte, la de Barcelona, es la mejor del libro porque el personaje del padre está presente de forma casi permanente bien en persona o como referencia. Sin embargo, la parte que se desarrolla en Madrid tiene demasiadas y muy obvias referencias al momento histórico (esa Transición que tanto gusta a nuestros novelistas con intento de golpe de estado incluido), una relación amorosa poco interesante y un padre que tarda mucho en aparecer. Como se ve, en mi opinión el padre es el personaje mejor conseguido de la novela y su presencia proporciona los mejores momentos y los de mayor intensidad emocional.
La novela se lee bien porque está bien escrita, pero hay capítulos que se hacen un tanto reiterativos y pesados.
Nadal Suau hace una crítica muy favorable de la novela en elcultural.com, pero la termina con estas palabras:

“Sin embargo, ojalá los amigos del pero-entonces-te-ha-gustado-o-no entiendan que Derecho natural es, a menudo, una novela bien hecha, incluso con momentos emocionantes que suelen tener que ver con la capacidad de sus personajes para la reconciliación tardía con ellos mismos o con los otros. El problema es el no sé qué de déjà-vu, de escaso riesgo. A veces, un poco de mala escritura da mayor vuelo a la literatura.”

Un libro que no me arrepiento de haber leído pero del que esperaba más. No sé qué me pasa con la literatura española que me cuesta tanto que me llene. 
José-Carlos Mainer hace una crítica muy positiva en elpais.com.                                                     



Ignacio Martínez de Pisón, Derecho natural

viernes, 30 de junio de 2017

Mucho más que una biografía de Sabina




“Todo, absolutamente todo lo que a usted se le ocurra que puede haber llenado y colmado la vida de este absoluto genio trovador lo ha plasmado Valdeón en su libro.”
Estas palabras de Jesús Ruiz Mantilla en su comentario en  elpais.com, resumen en muy pocas palabras lo que es este magnífico libro.
Un libro, como dice la editorial en la contraportada, “A mitad de camino de la biografía, la crítica cultural, el periodismo literario y el ensayo”.
No soy un gran seguidor de Sabina. He ido a varios de sus conciertos, tanto en teatros como en plazas de toros, y los he disfrutado, pero no conozco varios de sus discos ni muchas de sus canciones. Tampoco soy un aficionado al rock ni al pop por lo que muchos de los nombres que salen en el libro hablando de estas músicas o no los conozco o lo hago solo de nombre. “Y, sin embargo”, he disfrutado enormemente con la lectura de este gran libro (grande no solo por sus más de 500 páginas). Además, me incita a volver a escuchar sus canciones ya conocidas y, sobre todo, a descubrir otras.
El libro hace un recorrido se puede decir que exhaustivo por la obra de Sabina y, muy de vez en cuando, aporta algunas informaciones sobre su vida privada, apenas las necesarias para situar el momento del personaje del que, por otra parte, ofrece visiones sintéticas tan interesantes como las que reproduzco a continuación:

“También inicia la construcción (en el año 1983), de forma voluntaria e inconsciente, o consciente pero involuntaria, de su personaje. Alguien con tanta verdad pegada a los huesos como intención de ser literatura. Un héroe poco heroico. Mitad calle mitad fábula. Golfo e irreverente. Locuaz. Ácido. Al igual que Almodóvar, pero sin la bata de cola ni elementos punk, Sabina aprovecha el costumbrismo y sus delirios.” (p. 81)

“Existencialismo anarquizante, poesía con chupa de cuero, insolencia, inteligencia, sensibilidad y garra, comprimidos en canciones balsámicas.” (p. 114) (Hablando del disco Juez y parte)

“Sabina tiene una especial cualidad comunicadora que acerca sus canciones al día a día de muchos prisioneros urbanos, que les hace identificarse con los personajes y las situaciones que describe con maestría. Y como el envoltorio musical  es de un material nada crispado, resulta difícil resistirse a entrar en su mundo.” (p. 176) (Jorge Flo en la crítica de El hombre del traje gris de El País).

“Con muchos, con Gabriel García Márquez, Alfredo Bryce Echenique, Ángel González, Luis García Montero y José Caballero Bonald, entre otros, la relación ha sido o es de íntima amistad. Otros, como Fidel Castro, dan testimonio del poder de seducción y el aura de un artista al que reciben jefes de Estado. Su estatus es el de los Rolling Stones. Algo más que una celebridad. Algo menos que una leyenda. Para lo primero le sobran discos espléndidos. Para lo segundo le falta morirse.” (p. 430)

No obstante, el núcleo fundamental del texto se dedica al comentario de sus discos y canciones hecho de forma muy detallada, tanto que me he perdido la esencia de muchas de las observaciones. Particularmente interesante me ha parecido el espacio que dedica al papel del productor en el producto final. Una vez más reconozco mi desconocimiento del tema.
Muy interesantes me han parecido también los comentarios de las giras y lo que cuenta sobre el origen de algunos conciertos.
Valdeón demuestra un gran conocimiento no solo de la obra de Sabina, sino de la música que se hacía y se hace en España. Además, el libro está lleno de textos extraídos de críticas hechas en distintos medios y entrevistas a músicos y productores que han tenido que ver con la obra de Sabina. Destacan de manera especial las intervenciones, extensas y sinceras,  de Pancho Varona; de hecho creo que podría haber firmado también como coautor del libro.
Valdeón escribe muy bien y en algunos momentos se nota hasta un cierto contagio “sabiniano” en su escritura. Todo colabora a hacer de la lectura de este libro un momento particularmente gratificante.
Si no puedo decir que haya descubierto a Sabina, sí que he descubierto muchas cosas de él (por ejemplo que es un gran trabajador y un hombre de elevada cultura) y, desde luego, la motivación para conocer mejor su obra.
Hay una buena reseña de la agencia EFE en eldiario.es.


Julio Valdeón, Sabina. Sol y sombra


miércoles, 28 de junio de 2017

Citas últimas lecturas


Prensa, periodismo

La relación de los periódicos con la vida coincide más o  menos con la de las echadoras de cartas con la metafísica.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

El peluquero cuenta novedades cuando ha de limitarse a peinar. El periodista se muestra ingenioso cuando ha de limitarse a contar novedades. Ambos son ambiciosos.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

Faltan dependientes de comercio. Todos se apuntan al periodismo.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Educación, enseñanza

Si al cabo de los años alguien sabe a qué drama clásico y a qué acto corresponde una cita, la escuela habrá errado su objetivo. Pero si intuye dónde puede encontrarla, es una persona realmente culta y la escuela habrá cumplido plenamente su objetivo.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Cultura

El valor de la cultura se manifiesta con claridad cuando los cultos toman la palabra para expresarse sobre un problema situado fuera de su ámbito cultural.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Socialismo

Después de hacerse la vida imposible en el partido anarquista, no le quedó más remedio que convertirse en miembro útil de la sociedad burguesa e ingresar en la socialdemocracia.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

martes, 27 de junio de 2017

Otra perspectiva sobre el ecologismo



He leído este libro de una forma un tanto casual. Estando en la Feria del Libro de Madrid me apeteció, al ver a Caparrós en una caseta,  pedirle que me firmase uno de sus libros, algo que es la primera vez que hacía con cualquier escritor, y así tener además la oportunidad de agradecerle sus magníficos libros que he venido leyendo en los últimos tiempos. De los que estaban expuestos solo no tenía este sobre el cambio climático y fue el que compré para que me lo firmase. No me arrepiento, más bien todo lo contrario.
El libro se publicó en 2010 y tiene la estructura que luego utilizará con su, en mi opinión, obra maestra: El Hambre, libro que ya he comentado en el blog. Parte el autor de unos viajes, en este caso a lugares que podrían verse afectados, o que ya lo están, por el cambio climático, que le sirven para hacer un conjunto de reflexiones sobre el tema y, de vez en cuando, dar una serie de datos e informaciones que mayoritariamente cuestionan las tesis de los ecologistas (o ecololós como de una forma un tanto despectiva los califica Caparrós).
No es que niegue el posible cambio que se está produciendo, sino que lo que realmente cuestiona el autor a lo largo de todo el libro es que este cambio lo produzcan por igual los distintos habitantes del planeta y también que sea el principal problema que tienen hoy una gran parte de estos habitantes.
Para decirlo con sus propias palabras:

“He leído libros, artículos e informes sobre los peligros del cambio climático y he visto poco sobre la responsabilidad casi exclusiva de las sociedades ricas y casi nada sobre la distribución igualitaria de los recursos como solución al cambio climático.” (p.275)

“No puedo negar –no veo por qué negar- que la atmósfera carga más gases de efecto invernadero de los que solía cargar y que la temperatura ha aumentado –muy poco- quizás por causa de ellos y que el nivel del mar puede subir y que los hielos árticos ya no son lo que eran. (…) La cuestión –para mí por ahora- consiste en preguntarse qué significa preocuparse por esos tanto más que por otras cuestiones.
O, por decirlo de una manera bruta: ¿cuánta más gente van a matar de hambre –y la pobreza y la violencia inútil y las enfermedades evitables- en los próximos treinta, cuarenta años, antes de que el cambio climático empiece a tener –si los tiene- efectos fuertes? (p. 277)

En la misma línea pero desde otra perspectiva:

“Si todos los hombres y mujeres se subieran un día a un coche y echaran a andar, la nube tóxica sería impenetrable. La única forma segura de preservar el ecosistema global es que la mayoría nunca pueda hacerlo. Si la riqueza estuviera más repartida, el mundo se hundiría en su propia basura: no hay nada más necesario para la conservación ecológica que los pobres.” (p. 144) (Esta idea de que la atmósfera no aguantaría si el uso de coches se generalizase a todo el mundo ha aparecido en muchos informes, por eso la conclusión de Caparrós me parece muy atinada)

También critica al ecologismo por conservador:

“Pero la ecología suele suponer un mundo estático donde los mismos métodos requerirán siempre los mismos recursos naturales, y se aterra porque proyecta las carencias del futuro sobre las necesidades actuales: porque todo lo que imagina son apocalipsis.
Es una de sus grandes ventajas: la ecología es la forma más prestigiosa del conservadurismo. La forma más actual, más activa, más juvenil, más poderosa del conservadurismo.” (p. 84)

En este sentido dedica un espacio a dar una visión más optimista gracias a los logros que está produciendo la geoingeniería.

Finalizaré estas citas con dos muy diferentes:

“Cada vez que oigo las quejas sobre la deforestación en Brasil, Indonesia o el Cango recuerdo mi slogan ecololó: “Recuperemos el bosque nativo de Manhattan”.” (p. 40)

“(…) el compromiso básico de una sociedad no es con esas generaciones futuras sino con las presentes.” (p. 185)

Si bien la primera me parece una buena observación para matizar lo que muchas veces dicen los ecologistas, con la segunda no puedo estar de acuerdo. El compromiso tiene que ser con ambas aunque es lógico que tengan una cierta prioridad las presentes.

Como se aprecia por los textos que he reproducido, en el libro se hace una crítica muy dura a ciertas formas de ecologismo desde una posición que podríamos considerar de izquierdas. Lo malo es que a veces el ecologismo que critica ha sido previamente caricaturizado como cuando, por ejemplo, habla de la posible pérdida de la “polilla invernal norteamericana”.
Caparrós firma un texto muy provocador, pero que tiene la virtud de hacer pensar al lector. En mi caso se da la circunstancia de que por los años en que está escrito el libro yo tenía unas opiniones que no distaban mucho de las de Caparrós. Ahora estoy más convencido de que el cambio sí se está produciendo y de que los efectos pueden ser devastadores para todo el mundo, pero sobre todo para los menos preparados que son precisamente los países con menos recursos.
Un libro muy interesante y como todos los del autor muy bien escrito. Totalmente recomendable.
Hay una buena reseña de Leila Guerriero en elpais.com y una entrevista corta pero interesante en prodavinci.com.



Martín Caparrós, Contra el cambio

jueves, 22 de junio de 2017

Fin de una trilogía



Con esta entrega se termina la trilogía que O’Brien dedicó a reflejar la realidad de la Irlanda de los cincuenta y sesenta a través de la historia y las relaciones entre dos mujeres.
Seguramente estoy influido por haber leído de forma casi simultánea la extraordinaria tetralogía de Elsa Ferrante, pero tengo que reconocer que esta trilogía ha ido de más a menos. Si el primer volumen, en el que se cuentan los años de formación,  me pareció muy interesante, ya en el segundo me empezaron a sobrar cosas y en este tercero me ha costado mucho entrar en bastantes momentos.
Las dos amigas están ahora casadas y, desde luego, no felizmente como de forma irónica reza el título. El libro se divide en capítulos contados en tercera persona cuando hablan de una de las amigas, Kate, y en primera cuando es la otra, Baba, la que lo cuenta. Estos son lo mejor del libro pues tienen un gran sentido del humor y de la ironía sobre todo en algunas escenas de sexo del capítulo 7 o en la búsqueda de médico para abortar del capítulo 9.
En todo caso poca cosa para un libro en el que, aunque está muy bien escrito y los personajes son muy reales y creíbles, me ha costado mucho entrar y que he leído bastante por encima por falta de interés en las historias.
Como decía antes, lo siento porque el primer volumen me había parecido muy bueno e interesante y he visto que la trilogía ha gustado bastante a mucha gente, pero en mi caso no ha sido así y eso siempre supone una cierta frustración.



Edna O’Brien, Chicas felizmente casadas. Traducción Regina López Muñoz

miércoles, 21 de junio de 2017

Citas últimas lecturas

Paternidad


Vos sabés que lo adoro a mi hijo. Lo quiero más que a nadie en el mundo. Pero a veces me agota, no tanto él sino mi constante preocupación por él. A veces pienso que no tendría que haber tenido un hijo a esta edad. Es horrendo pensarlo, pero se me llenó la vida con un miedo que antes no tenía, miedo de que me pase algo y se quede huérfano, que le pase algo a él, que te pase algo a vos. Es una nueva fragilidad, un lado vulnerable que no conocía.
Pedro Mairal, La uruguaya



Mujer

La personalidad de la mujer es insustancialidad ennoblecida por la inconsciencia.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Como está legalmente prohibido tener animales salvajes y los animales domésticos no me divierten, prefiero seguir siendo soltero.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Una mujer es a veces un sucedáneo del onanismo. Desde luego se necesita para ello un exceso de imaginación.
Karl Kraus, Dichos y contradichos



Soledad


La soledad es el estado ideal si uno pudiese elegir a las personas que quiere evitar.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


El mundo es una cárcel  en la que es preferible la prisión incomunicada. 
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Si supiera a ciencia cierta que habré de compartir la inmortalidad con determinadas personas preferiría un olvido aparte.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Política


La política social es la decisión desesperada de operar de callos a un enfermo de cáncer.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

martes, 20 de junio de 2017

Buen descubrimiento



No se trata de un escritor nuevo, en 1998 ya publicaba, pero sí que lo es para mí. En España se ha publicado algún libro suyo aunque lo fundamental está editado en su país natal, Argentina.
Prefiero en este caso empezar el comentario con las palabras de una crítica de Hinde Pomeraniec publicada en el diario La Nación:

“La novela narra la partida culposa al paraíso y el descenso al infierno del protagonista en una serie de peripecias compartidas con personajes delineados en profundidad en pocas líneas y en donde se conjugan, a pura angustia y desconcierto, reflexiones sobre el amor, el deseo, el matrimonio, la familia y la paternidad.” Y más adelante sigue:
“(…) me toma en cuenta como lectora con sus recursos narrativos y con una lengua que no precisa de volteretas retóricas para contar una historia demoledora que incluso se permite incrustaciones de un humor exquisito.”

Precisamente el lenguaje y el gran sentido del humor creo que son dos de los grandes méritos de la novela. La anécdota no por sencilla y bastante habitual deja de tener su interés, pero no es lo mejor ni lo más importante de esta novela corta (o relato largo, que siempre tengo dudas con estas clasificaciones). Las reflexiones con las que Mairal acompaña la historia me parecen buenísimas, sobre todo las que dedica a la paternidad, a la religión, con esa pugna entre una Testigo de Jehová y un Evangelista, y el de alguna manera delirante ataque a la profesión médica. Solo con esto ya quedaría justificada la lectura de este libro.
Además, para quien ha estado en Montevideo Mairal trae buenos recuerdos en sus recorridos por la ciudad.
Una espléndida novela que me ha hecho pasar un rato magnífico y que me anima a buscar algo más de este  autor.
Hay una buena reseña de Andrea Caprarulo en katakrak.net.


Pedro Mairal, La uruguaya

domingo, 18 de junio de 2017

Artículos interesantes

Buen análisis de Josep Ramoneda sobre la moción de censura. (elpais.com)

Elisa Beni escribe uno de sus típicos artículos que siempre se salen de lo habitual. Tanto los temas que toca como la forma de hacerlo la convierten en una gran articulista. (eldiario.es)

Natalia García escribe sobre el caso de Luis Marcos y su derecho a una muerte digna. (infolibre.es)

viernes, 16 de junio de 2017

Más sobre la situación de la izquierda



Es el tercer libro que leo sobre el mismo tema y creo que eso ha hecho que me haya interesado menos que si hubiera sido el primero. Los otros dos han sido el de Josep Borrell y el de Jesús Maraña, este con diferencia el mejor y más completo de los tres.
Cintora tiene un amplio conocimiento del tema y lo demuestra en el libro. Quizá la pega que yo le pondría es que es demasiado prolijo a veces con lo que los árboles no dejan ver el bosque. Maneja buena información y pone muchos entrecomillados lo que siempre es positivo porque es mejor conocer los temas desde lo que dicen los protagonistas.
El libro se centra fundamentalmente en el PSOE y bastante poco en Podemos, lo que es una pena pues creo que Cintora es uno de los periodistas que más y mejor conoce los entresijos de este partido aunque solo sea porque lo vio surgir desde su programa en el canal Cuatro de televisión.
Como decía antes, la mayoría de las informaciones que da son bastante conocidas sobre todo si se han leído ya libros sobre el tema; no obstante hay algunos aspectos que, al menos para mí, son más interesantes bien sea por lo novedoso o por lo bien que están tratados. Así: el gran papel que asigna a Rubalcaba en todas las maniobras conspirativas; la oposición de sectores de Podemos a la actuación en el Congreso ya desde el principio; el buen resumen que hace en apenas medio capítulo del periplo interno de Sánchez que explica algunas enemistades; el papel jugado por Susana Díaz, por la que desde luego no demuestra ningún aprecio; y, finalmente, lo bien que narra el famoso Comité Federal.
Si se trata de explicar las conspiraciones que dieron al traste con ese posible gobierno de izquierdas, tal y como se dice en el subtítulo del libro, creo que debería haber investigado más en otros caladeros pues, aunque cita en más de una ocasión a medios del grupo Prisa, creo que había, y hay, otros sectores más poderosos que han colaborado lo suyo en evitar esa posibilidad de gobierno.
En cualquier caso se trata de un libro que se lee muy bien pues está escrito de una manera muy ágil usando principalmente frases cortas.
Lo que sí parece claro que se desprende de la lectura de los textos sobre este período es que será muy difícil, por no decir imposible, que se forme en España un gobierno realmente transformador y que tendremos que conformarnos con algunas “reformitas” que maquillen un poco el sistema pero sin que ninguna suponga un cambio real de los fundamentos del régimen.


Jesús Cintora, Conspiraciones. ¿Por qué no gobernó la izquierda?

miércoles, 14 de junio de 2017

Relatos de Némirovsky



Desde el éxito logrado con la publicación de Suite francesa, la primera obra que se traducía de la autora, la editorial Salamandra ha ido publicando cada poco tiempo hasta un total de trece libros de alguien que, a pesar de su temprana desaparición, dejó una considerable producción.
En este caso se publican un conjunto de quince relatos que aparecieron originalmente en distintas revistas entre los años 1934 y 1940.
Hay que decir que en todos ellos está la Némirovsky que hemos ido conociendo en sus diferentes libros, tanto en sus temas como en su estilo. Si en un relato se muestran los problemas de integración de un judío, en otro se cuenta una historia de misterio en una casa deshabitada en Finlandia y en un tercero hay un barco que es torpedeado,… Es decir, un amplio abanico de temas en los que, como es habitual en la autora, predomina la gran creación de personajes que llevan al lector desde la identificación con alguno  al más fuerte rechazo de otros.
De los quince relatos podría decir que excepto dos todos me han gustado por algo, pero desde luego el que más lo ha hecho ha sido el titulado Lazos de sangre que, además, es el de mayor extensión del libro, casi cuarenta páginas. Creo que por el tema que trata, las relaciones entre los miembros de una familia, y por lo bien que están caracterizados los personajes, habría merecido haberse convertido al menos en una novela corta.
Ya van quedando pocos libros de la autora por publicar en España y estoy seguro de que en poco tiempo aparecerá alguno nuevo; será bienvenido pues aunque no todos tengan la misma calidad ni el mismo interés, sí tienen una media realmente notable.
Hay una reseña  muy completa e interesante en musasensutintawordpress.com.



Irène Némirovsky, Domingo. Traducción José Antonio Soriano Marco

viernes, 9 de junio de 2017

Citas últimas lecturas

Historia

(…) la historia, esa vil mentira de los académicos donde no se encuentra ya, bajo las líneas impresas, ni una gota de la sangre vertida, donde no queda nada de la pasión, el dolor, el miedo y la violencia de los hombres.
Victor Serge, Ciudad conquistada


Literatura, libros

Ahora vive en la literatura… No sé si puede decirse así. Vive con una cantidad increíble de libros. …Lo que encuentra en los libros no lo encuentra en la vida.
Maxie Wander, Buenos días, guapa


Mujer

No existe ser más desdichado sobre la faz de la tierra que un fetichista que anhela un zapato de mujer y se ve obligado a quedarse con una mujer entera.
Karl Kraus, Dichos y contradichos, pág. 26

Ha ahí la diferencia entre los sexos: los hombres no siempre se dejan engatusar por una boca pequeñita, pero las mujeres siempre caen en la trampa de una nariz grande.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Psiquiatría

El coco es un recurso pedagógico imprescindible en la vida familiar alemana. A los adultos se los asusta amenazándolos con el psiquiatra.
Karl Kraus, Dichos y contradichos

Los psiquiatras reconocen a los locos sobre todo porque tienen un comportamiento alterado después de ser internados.
Karl Kraus, Dichos y contradichos


Progreso

¿En qué consiste entonces el progreso? ¿Se han suprimido las ganas de azotar? No, solo el látigo.
 Karl Kraus, Dichos y contradichos

jueves, 8 de junio de 2017

La mujer en la RDA



“No he buscado el dramatismo externo ni la sintonía personal. Cualquier vida me parece lo suficientemente interesante para ser comunicada a otros. No he aspirado a una muestra representativa. Lo decisivo para mí era si una mujer tenía ganas o el valor de contar cosas de sí misma. Me interesa cómo viven su historia las mujeres, cómo se imaginan sus historias.” (p. 18)

Estas palabras de la autora en la Nota preliminar dan una buena idea del contenido del libro que, aunque fue publicado originalmente en 1977, aún se puede leer hoy obteniendo informaciones y observaciones interesantes.
Wander utiliza la misma técnica de entrevistas que ha utilizado la premio Nobel Svetlana Alesiévich. En concreto, entrevista a diecinueve mujeres de casi todas las edades (falta alguna representante de los cincuenta y sesenta años) y de variadas profesiones y estado civil. No se sabe qué les plantea, pero las entrevistadas hablan de todos los temas si bien hay algunos recurrentes como: sus relaciones con los hombres (incluyendo las físicas), sus aspiraciones profesionales, su historia (en las que tiene más de cuarenta años), su vida familiar con padres, maridos o hijos, etc.
El conjunto ofrece una visión bastante amplia de la situación de la mujer en esos años en la República Democrática Alemana.
Dejo a continuación tres fragmentos de tres mujeres bien diferentes como ejemplo de lo que se puede encontrar en el libro:

“Significa claramente que no soy una mujer emancipada. Yo no quiero tener idénticos derechos, yo quiero disfrutar de mis privilegios como mujer. (…) No, un hombre tiene que asumir algunas cosas, tiene que aceptar de entrada que él es el más fuerte. Y también tiene que ser un punto mejor, ser un punto más inteligente. Y yo soy la hiedra que le crece alrededor. Soy totalmente anticuada, ¿verdad? Eso me gusta. (p. 207-208) (Treinta y siete años, casada, ama de casa)

“Dice: hasta la vista, sé que los niños están en buenas manos contigo. Así que yo, que no soy militante del partido, he de hacer de los niños buenos socialistas, ¿verdad? Porque al divorciarnos me regaló las Obras completas de Marx.” (p. 233) (Cuarenta y un años, asistente de escena, separada)

“Las cosas que hoy nos resultan evidentes eran para nosotros un lujo, tener pan todos los días, poder comprarse zapatos, ser tratada como una persona. Por este motivo sólo puede ser mi orden social. Tengo una relación muy sana, inconmovible con nuestro Estado.” (p. 286) (Cuarenta y siete años, directora de cuadros, casada)

Es un libro que se lee con mucho interés aunque no todas las historias tengan el mismo atractivo. Eso sí, para alguien como yo resulta difícil poder establecer comparaciones con la situación en nuestro país por dos razones: primero, por ser hombre y, por lo tanto, no conocer en profundidad lo que pensaban las mujeres por esos años y, segundo, porque es España la situación era muy diferente al estar saliendo de una larga dictadura de derechas.
Hay una buena reseña de Carmen Morán en elpais.com.


Maxie Wander, Buenos días, guapa. Epílogo de Christa Wolf. Traducción Ibon Zubiaur

miércoles, 7 de junio de 2017

Aforismos de un gran periodista




Este periodista que vivió en Viena la mayor parte de su vida fue un fustigador en su época de casi todo con su escritura fuertemente satírica como se puede apreciar en este libro de aforismos que comento. Dice Aretino en criticadelibros.com: “(…) aquí se critica a los periodistas, las mujeres, los vieneses, los berlineses, los tontos, los no tan tontos, los artistas, los pasteles… en fin, casi podemos decir que se critica todo aquello que se mueva y no sea el autor.”
Y es que, efectivamente, Kraus no deja títere con cabeza, eso sí con una gran predilección por los periodistas y por las mujeres. De hecho, aunque en el Posfacio se matice, muchas expresiones tienen la apariencia de que Kraus tenía una fuerte misoginia.
A mí me ha resultado interesante en unas ocasiones, sorprendente en otras, complejo en muchas e indescifrable en varias. Es cierto que el propio autor ya avisa de que:

 “Para acercarse a mis trabajos hay que leerlos dos veces. Pero tampoco me opongo a que sean tres. De hecho, prefiero que no se lean a que sean leídos apenas una vez. No quiero hacerme responsable de las congestiones de un estúpido que no tiene tiempo.” (p. 114)

Y también que Sigurd Paul Scheichl amplía la idea en el Posfacio:

 “El contexto de Die Fackel (y más aún de los libros) se caracteriza no solo por el máximo cuidado de la frase y de la impresión, sino sobre todo por un lenguaje que aprovecha a fondo las posibilidades sintácticas y semánticas para conseguir un matiz; impide, por su complejidad y ambigüedad, toda lectura fugaz; y obliga a leer y releer y a reflexionar sobre lo leído. Esta complejidad –más patente en los aforismos que en cualquier otro sitio- es también producto de múltiples correcciones y revisiones…” (p. 192)
(Dei Fackel fue la revista de crítica cultural que creó y que, a partir de 1911, redactó en solitario).

Realmente se trata de un personaje singular en una época, el primer tercio del siglo XX, y un lugar, Viena, llena de grandes creadores. En todo caso tengo que reconocer que me he sentido un estúpido en varios momentos por no ser capaz de captar el significado de algunos aforismos después de leerlos más de una vez.
Dejo a continuación una pequeña muestra de lo que se puede encontrar en el libro. No es una muestra tomada al azar, sino que es fruto de una selección de los que más me han llamado la atención.

Mujer
La personalidad de la mujer es insustancialidad ennoblecida por la inconsciencia. pág. 11

No existe ser más desdichado sobre la faz de la tierra que un fetichista que anhela un zapato de mujer y se ve obligado a quedarse con una mujer entera. pág. 26

Política
La política social es la decisión desesperada de operar de callos a un enfermo de cáncer. pág. 69

Progreso
¿En qué consiste entonces el progreso? ¿Se han suprimido las ganas de azotar? No, solo el látigo. pág. 70

Prensa, periodismo
La relación de los periódicos con la vida coincide más o  menos con la de las echadoras de cartas con la metafísica. pág. 75

El peluquero cuenta novedades cuando ha de limitarse a peinar. El periodista se muestra ingenioso cuando ha de limitarse a contar novedades. Ambos son ambiciosos. pág. 75

Faltan dependientes de comercio. Todos se apuntan al periodismo. pág. 76

Psiquiatría
El coco es un recurso pedagógico imprescindible en la vida familiar alemana. A los adultos se los asusta amenazándolos con el psiquiatra. pág. 81

Los psiquiatras reconocen a los locos sobre todo porque tienen un comportamiento alterado después de ser internados. pág. 81

Educación, enseñanza
Si al cabo de los años alguien sabe a qué drama clásico y a qué acto corresponde una cita, la escuela habrá errado su objetivo. Pero si intuye dónde puede encontrarla, es una persona realmente culta y la escuela habrá cumplido plenamente su objetivo. pág. 82

Cultura
El valor de la cultura se manifiesta con claridad cuando los cultos toman la palabra para expresarse sobre un problema situado fuera de su ámbito cultural. pág. 84



Karl Kraus, Dichos y contradichos. Traducción Adan Kovacsics