La autora es desde 2017 corresponsal en Washington,
con movilidad por todo Estados Unidos, de la cadena de televisión RT en
español. Esa movilidad se nota y se agradece
pues entre las muchas entrevistas que hay a lo largo del libro, las hay a
personas de diferentes lugares del país.
El libro es un estudio bastante completo de los
diferentes aspectos que forman la realidad social del país vistos, desde luego,
desde una mirada crítica que incluso me atrevería a calificar de ácida. Para el
estudio se basa en todo un conjunto de instrumentos que van desde estudios de
un amplio abanico de organizaciones tanto estatales como privadas, a artículos
de prensa y muchas entrevistas a personas de muy variada condición como, por
ejemplo: responsables de organizaciones como sindicatos o ONGs, o personas como
un veterano de guerra discapacitado para trabajar, la madre de un soldado
suicida, distintos inmigrantes, una víctima de violencia sexual, y un largo
etcétera.
Sobre los temas tratados, resumo a continuación los cuatro grandes apartados en que está dividido el libro y también el contenido de algunos de los capítulos:
1. 1. Los
pilares de la desigualdad. Sin educación, sin oportunidad. La vivienda como apartheid
2. 2. Trabajar como un esclavo. Economía
colaborativa. Inmigrantes, la subasta continua. Los sintecho, desechados del
sistema
3. 3. Cómo sobrevive y se sobrevive al sistema.
Entre rejas. Un país sumido en una espiral de violencia. La deuda infinita.
4. 4. La sed. El modelo se agota. Todo, o casi
todo, está en Flint.
Creo que con esto se aprecia claramente no solo el
contenido, sino lo que es más importante, la visión desde la que se tratan los
temas. En este sentido me parece interesante reproducir un fragmento de la
introducción que hace Chris Hedges, un periodista y presentador de televisión ganador
del Premio Pulitzer:
“Hay que jugar con el miedo. Y hasta que no hagamos que sientan temor, hasta que un aterrorizado Joe Biden y los oligarcas a los que sirve no vean ante ellos un mar de horcas y tridentes, no lograremos poner freno a la cultura del sadismo que han urdido.” (p. 15)
Bastante brutal, pero es que, desde luego, las
informaciones que se dan en el texto, la gran cantidad de cifras de la
desigualdad, las situaciones de millones de personas en ese país, creo que
explican muy bien que se puedan llegar a decir cosas así.
Solo pondré un ejemplo con una cifra que resume muy bien todo un conjunto de ellas:
“Tomando como ejemplo las estimaciones de United Ways, al menos el 43% de los hogares en Estados Unidos no puede pagar lo básico para vivir, es decir, sus miembros no ganan lo suficiente para cubrir el coste combinado de vivienda, alimentos, cuidado de los niños, atención médica, transporte y al menos un teléfono móvil.” (p. 71)
En fin, un libro que, como reza el subtítulo, muestra
la otra cara del país. Muchas de las cosas que se dicen en el libro ya las
conocemos, las hemos visto en televisión o en el cine (por ejemplo, esas zonas
de Loa Ángeles con cientos de personas viviendo en tiendas de campaña en la
calle), pero cuando se ven todas juntas producen un verdadero espanto teniendo
en cuenta que estamos hablando del país más “importante“ del mundo, ese que se
utiliza muchas veces como modelo, y también en el que todo lo que sucede
termina llegándonos de una forma u otra.
Una lectura recomendable.
Helena villar, Esclavos unidos. La otra cara del American
Dream.
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