Alba Rico es un reconocido ensayista del que no había
leído nada hasta ahora aunque sí lo sigo en sus intervenciones en el podcast
del programa Carne cruda. Me parece que sus reflexiones son siempre
interesantes y aportan luz sobre temas conflictivos y complejos.
En este caso el objetivo es lo sucedido, y que sigue
sucediendo, en Gaza.
El libro está dividido en 15 capítulos, todos en forma
de interrogante y con títulos tan sugerentes y claros como, por ejemplo: ¿Por
qué el sionismo no es un proyecto “judío”? ¿Está bien matar niños? ¿Y qué pasa
con la violencia palestina? ¿Por qué nos importa tan poco Palestina?
El autor toma partido claramente por los palestinos,
pero siempre argumentando lo que afirma y con algunas reflexiones que se salen
del marco habitual de los que también defienden la causa palestina.
Reproduzco un fragmento extenso que me parece un buen ejemplo:
“Esta es la paradoja: tuvieron que abandonar Europa para que los europeos los aceptaran por fin, una vez fuera de sus fronteras, como parte de Europa, y ello hasta el punto de que hoy, en un ejemplo tan banal como elocuente, se les deja participar en el Festival de Eurovisión y en todas las competiciones europeas de fútbol y baloncesto. Son por fin europeos porque han aceptado no vivir en Europa y porque se comportan con los árabes y musulmanes como los europeos se comportaron antes con ellos. Es decir, porque han adoptado su propio proyecto de expulsión y exterminio de los palestinos, convertidos ahora, según las palabras del escritor libanés Elias Khoury, en “los judíos de los judíos”” (p. 35)
Fundamentalmente escribe sobre el presente, pero sin
olvidar el pasado porque ese pasado ayuda a entender cómo lo que hoy sucede no
es una casualidad y las bases ya estaban puestas. Dos ejemplos: En 1898 el
fundador del sionismo socialista declaró: “Palestina (…) debe ser evacuada para
los judíos”. Y también lo que en 1941 el director del Departamento de Tierras y
Forestación del Fondo Nacional Judío dijo: “El único camino es extirparlos de
raíz.” (p. 34-35)
Es decir, la Nakba no fue un acontecimiento
casual, estaba prevista y, por lo que parece, es ahora cuando quieren lograr la
expulsión total y definitiva.
Todo el texto es interesante. En cada una de sus 145
páginas se pueden encontrar agudas reflexiones unas veces novedosas y otras ya
leídas en varios de los libros que menciona. Si tuviera que destacar alguna, a
mí me han llamado la atención: La entrevista de Amos Oz con Ariel Sharon de
1982 muy clarificadora del pensamiento sionista; la calificación de Hamás no de
grupo terrorista, pero sí causante de “crímenes de guerra"; la interesante
distinción de dos formas de exterminio: Auschwitz e Hiroshima o, por no
extenderme demasiado, la reproducción de las 11 conductas antisemitas según la
IHRA (Alianza internacional para el recuerdo del Holocausto).
En fin, un libro absolutamente recomendable. Un gran
análisis, comprometido y valiente en el que, además, vuelve a quedar muy clara
la diferencia entre ser antisionista, lo somos muchos sobre todo en la
izquierda, y antisemita, que antes era patrimonio exclusivo de una extrema
derecha que ahora se han vuelto prosionista debido a su islamofobia.
Santiago Alba Rido, Gaza y el destino del mundo. Un
ensayo sobre la verdad, el poder y el retorno de la barbarie.

