Otro libro que obliga a felicitar a la editorial Sajalín por darnos a conocer, una vez más, una magnífica novela de un gran escritor. En esta colección Al margen ya he perdido la cuenta de cuántos escritores he descubierto y estoy seguro de que seguirán dando ocasión para conocer a muchos más.
Izzo es un escritor francés, marsellés en concreto,
que falleció en 2000 de cáncer de pulmón con solo 54 años y apenas cuatro meses
después de terminar la novela que ahora comento. No sé si esto tendrá o no que
ver con el tono tan desolador que tiene, pero lo cierto es que a medida que
avanzaba en la lectura me iba provocando cada vez más un estado de tristeza que
seguramente el libro no merece porque sus personajes, vagabundos callejeros, tienen
la dignidad suficiente para no dar precisamente pena.
El autor demuestra una gran sensibilidad a la hora de
tratar a sus personajes. Tití, Dedé y Rico son tres vagabundos que viven en las
calles de París. El primero, gran lector y contador de historias, muere y los
otros deciden trasladarse a Marsella donde gracias al sol la temperatura será
más soportable. A lo largo de ese viaje, Izzo va introduciendo muchos flashbacks
en los que a través de los recuerdos de Rico, el protagonista absoluto de la
novela, vamos conociendo momentos importantes de su vida anterior y cómo pasó
de un buen trabajo y una familia con su mujer, Sophie, y su hijo, Julien, a
terminar en la calle y alcoholizado cuando la mujer le abandona para irse con
otro hombre. En el viaje encuentra a Mirjana, una prostituta hija de padres
bosnios asesinados en la guerra, que es otro de los buenos personajes de la
novela.
Como decía antes, todos los personajes están tratados
con gran cuidado y sensibilidad de tal manera que al lector no le sorprende,
por ejemplo, la cantidad de alcohol que pueden llegar a ingerir o que en una
ocasión lleguen a robar en un cajero porque, por encima de todo, aceptan su
condición y son solidarios con los que están en su misma situación.
La novela, además, está magníficamente escrita, con
diálogos muy buenos, y todo dentro del más puro realismo.
Obviamente, es una novela absolutamente recomendable.
Hay una buena reseña, en catalán, de Pere J. Garcia a
la edición catalana del libro en entrelibrosybirras.blogspot.com
Jean- Claude Izzo, El sol de los moribundos.
Traducción Álex Gibert.


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