domingo, 15 de agosto de 2021

ANDAMIO

 

En esta entrada vuelven a predominar las series tanto en número como en interés. Ninguna de las películas es especialmente buena. Cosa rara hay dos series españolas, eso sí,  muy diferentes; temporadas de continuación de otras dos, una francesa y otra estadounidense; y otra noruega bastante original.

Muy variado todo en general, pero no está entre lo mejor que he visto últimamente.

 

Películas

 

Volver a empezar (Herself). Una película irlandesa sobre la violencia de género y, al mismo tiempo, la solidaridad. No es nada original, pero creo que este tipo de películas resultan útiles para ir cambiando poco a poco determinados comportamientos y, sobre todo, determinada mentalidad social. Bien interpretada y dirigida.

 

Aquellos que desean mi muerte. Película estadounidense sobre la persecución de un niño que ha sido testigo del asesinato de su padre a manos de lo que parece ser un grupo de la seguridad del estado o algo así porque no se aclara mucho a lo largo de la película. Se termina escondiendo con unos familiares en una zona boscosa de recreo hasta donde llegarán los perseguidores. Muy convencional y previsible, aunque a pesar de todo resulta entretenida para una tarde calurosa de verano.

 

El silencio de los espías. Un thriller canadiense que no tiene por dónde cogerse. Un guion bastante complicado en el que nada se explica y en el que cualquiera pude hacer cualquier cosa. Ni siquiera resulta entretenida.

 

Series

 

Maricón perdido. Serie española de 6 episodios creada por Bop Pop y basada en su propia vida y en alguno de sus libros. Tiene muy buenos momentos, sobre todo en el relato de su juventud, pero también resulta un tanto reiterativa cuando llega a la época de veinteañero. Llama la atención el papel reservado a los padres. De él, violento y desagradable, ni siquiera se muestra el rostro y ella aparece como alguien totalmente superficial y nada cuidadosa de sus hijos. Un guion bastante desigual y un magnífico casting sobre todo en los dos actores que representan al protagonista como adolescente y como joven. Los capítulos apenas llegan a los 25 minutos.

 

Baron noir. Segunda temporada de esta serie francesa de 8 episodios de casi una hora cada uno. Aunque me gustó bastante la primera temporada, esta segunda me ha decepcionado. Es cierto que está muy bien hecha e interpretada en algunos papeles (la actriz que hace de presidenta no se caracteriza precisamente por la cantidad de registros que tiene), pero al mismo tiempo tiene aspectos que no me gustan: Uno es la dificultad de seguir a veces la trama por la cantidad de nombres que salen en las muy rocambolescas estrategias que elabora el protagonista, y otro son precisamente esas tramas que dejan una visión de la política ciertamente muy negativa, más aún de lo que ya suele pensar el ciudadano común.

De todas formas, tiene cierto carácter adictivo porque, como pasaba con House of Cards, siempre estás esperando a ver qué nueva estrategia se les ocurre.

 

Bienvenidos a Utmark. Serie noruega de ocho episodios de unos 45 minutos cada uno. Es una demostración más de que los nórdicos hacen algo más que thrillers. Es una serie difícilmente clasificable. Se desarrolla en una pequeña población del “norte del norte” donde habita un conjunto de personajes bastante solitarios y no muy felices. Un pastor de ovejas con su mujer y su hija, otro de renos sami que además trafica con alcohol que le llega de Rusia ilegalmente, su hermanastro, un peculiar comisario de policía, un enterrador que ejerce también de “médico”, un proxeneta que acaba de enviudar y que compra dos prostitutas albanesas para dar servicio al pueblo, etc. De todos ellos es la hija la que demuestra más sentido común y mejor disposición para la vida.  Una serie muy curiosa y entretenida.

 

El cuento de la criada. Cuarta temporada. Sigue la estela de las anteriores tanto en la temática como en la estética y la fotografía. El problema que tiene esta temporada es la reiteración de las situaciones y la excesiva intensidad de muchos momentos de la protagonista. No sé si en esto tendrá que ver que la actriz sea también productora y además directora creo que de tres episodios, pero lo cierto es que a mí, a pesar de que es una magnífica actriz, me ha resultado en varios momentos pesada y de hecho tenía ganas de que terminase. No obstante, los dos últimos capítulos recupera la fuerza y el sentido. Seguramente habrá más temporadas aunque no creo que me anime a seguir la serie. Lo que tuvo de rompedor estética e ideológicamente no da para más. Eso sí, tengo que reconocer que me siguen “poniendo” las expresiones religiosas que utilizan; están muy conseguidas y ayudan a mantener el ateísmo y el desprecio hacia la religión a gentes como yo.

 

El sabor de las margaritas. Serie producida por la televisión de Galicia que consta de 6 episodios de más de una hora. Es la primera que veo de esa procedencia. Se trata de un policiaco al estilo de los que hacen sobre todo los británicos pues se desarrolla en una pequeña comunidad rural. Tiene un guion bastante bien construido y con giros inesperados. Ahora bien, tanto la realización como la interpretación son manifiestamente mejorables. Tras ver el primer capítulo dudé si seguir viéndola por lo poco creíbles que me parecían algunas escenas en lo que no sé si tiene algo que ver el hecho de que estén dobladas al castellano. Poco a poco te vas acostumbrando y te dejas llevar por la historia aunque no mejoren ni la dirección ni las interpretaciones.

sábado, 14 de agosto de 2021

Gran descubrimiento de escritora mexicana


Como decía en una entrada reciente, una de las maneras de conocer obras o autores es a través de informaciones que oigo en la radio. Así he conocido a esta escritora mexicana pero no precisamente por esta novela sino por Páradais, la última que ha publicado. Lo lógico hubiera sido, como hago tantas veces, empezar por esta y luego si me interesaba ir leyendo libros anteriores, pero como pude adquirir el que ahora comento al mismo tiempo he preferido seguir el orden cronológico de la publicación. No sé qué tal será la última, quien la comentó en la radio la puso por las nubes, pero sí puedo anticipar que esta Temporada de huracanes es una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos.

La novela comienza con unos niños que encuentran un cadáver en un río, pero no se trata de una novela policiaca ni de un thriller. A partir de ese hecho, en los siguientes seis capítulos vamos a conocer aspectos de la vida de la muerta, La Bruja, y de los diferentes personajes que han tenido que ver con su muerte. La novela funciona así como un conjunto de relatos que tienen en común la participación más o menos activa en esa muerte.

Un elemento fundamental de la historia es el lugar en el que se desarrolla: un pequeño pueblo en el estado de Veracruz. Una población de gente bastante pobre, desarraigada y cercana a la marginalidad. Un mundo de gran dureza y por momentos extrema violencia en el que el machismo y la homofobia son la norma y no la excepción; en el que el sexo y las drogas son dos de las formas de escapar y la prostitución una forma de supervivencia económica. Un mundo donde el aborto se practica con brebajes que están a punto de acabar con la vida de quien lo practica y donde existe el “promotor del voto”.

Pues bien, la gran virtud de Melchor es, además de imaginar ese conjunto de historias y de personajes, ser capaz de dar con el lenguaje adecuado para cada uno de ellos. En el libro no hay ningún punto y aparte y apenas puntos. Está construido a base de frases larguísimas que, sobre todo al principio, no siempre son fáciles de seguir máxime si el lector no es mexicano puesto que emplea gran cantidad de modismos de los que  muchos se entienden por el contexto y otros, aunque no se sepa muy bien lo que quieren decir, no importan demasiado para entender la historia.

Estamos ante una novela en la que lo que importa no es la trama, sino la narración y la forma en la que la autora ha construido la historia para hacernos ver una realidad que, por la forma en que la refleja, supone también de alguna manera una crítica a cómo las instituciones del país dejan que algo así exista. Y, desde luego, ante una novela que va directa al hígado del lector que no puede permanecer indiferente ante las situaciones que se narran. (Menos mal que solo tiene 200 páginas).

Como dice en su reseña para elclaustro.edu.mex Silvia Andrea Castelán:

“Con cada relato embadurnado de un diferente hedor rasposo, Fernanda Melchor entierra un embudo por el que traspasa en un dos por tres un licuado de imágenes palpables y sumamente potentes directamente a nuestros cogotes. La autora no pasa por alto la oportunidad de echar un poderosísimo laxante que es el de retratar con toda la fidelidad que su pluma le permite la realidad de un país enquistado en la violencia e impunidad. Y vaya que el laxante funciona”. 

A mí esta lectura me ha recordado la también bastante reciente de Panza de burro de la escritora canaria Andrea Abreu tanto por el ambiente en el que se desarrolla como sobre todo por la importancia que se da al uso del lenguaje. Abreu ha hablado de hiperrealismo para describir tanto su obra como la de otras autoras entre las que sin duda debe estar Fernanda Melchor. Por cierto que comentando esto en casa, mi mujer, profesora de lengua y literatura, me ha dicho que algo así es lo que siempre se ha llamado naturalismo.

Ahora dejar pasar un poco de tiempo para leer ese Páradais que tanto promete.

Hay también otra interesante reseña de Selene Mazón en gatopardo.com.

Fernanda Melchor, Temporada de huracanes

 

viernes, 13 de agosto de 2021

Leídos pero no comentados



 

Aunque no es muy habitual sí sucede cada cierto tiempo que hay algún libro que leo y del que no hago el comentario en el blog. Más raro es lo de esta vez que coinciden nada menos que cuatro en un corto período de tiempo. Las razones para actuar así suelen ser muy variadas si bien la principal es que no se me ocurre cómo comentarlos. Si alguien ha leído alguna entrada de este blog verá que hago comentarios muy personales y carentes de cualquier tipo de análisis más o menos técnico, pero sí suelo hablar de su autor/a, de otras obras relacionadas, a veces cuento algo del contenido y siempre de las sensaciones que me ha provocado, los conocimientos que me ha dado, etc. Eso sí, tengo muchas más dificultades para escribir sobre libros de ficción que sobre otro tipo de escritos.

De los cuatro que aparecen en esta entrada o he aprendido algo, Maravall, o me han gustado, los otros tres, pero no se me ocurre qué decir de ellos bien porque su corta extensión me lo hace difícil, Zambra, bien porque al tratarse de una novela policíaca presenta la dificultad añadida de no destripar el argumento.

Los cuatro me parecen recomendables y por eso hago esta entrada muy diferente de las habituales.

sábado, 7 de agosto de 2021

Recuperando los inicios de Carrère


Lo que más me ha interesado y gustado en los últimos años desde que lo descubrí con esa maravilla que es El adversario. He leído prácticamente todo lo que la editorial Anagrama ha publicado y tengo que felicitar además a la editorial porque sigue poniendo a nuestro alcance obras anteriores a las que le hicieron más famoso. Reconozco que a mí personalmente el Carrère que más me gusta es el que practica la “literatura del yo” o la “no ficción”, pero su obra de mera ficción también tiene su interés.

Este Fuera de juego es una de sus primeras novelas. La escribió cuando tenía treinta años y solo tiene algo que ver con lo que vendría después en algunos pequeños detalles.

El libro cuenta la historia de Frédérique, una profesora de secundaria que trabaja a tiempo parcial, que mantiene una buena relación de amistad con Jean-Pierre, su exmarido con el que tiene un hijo, pero al mismo tiempo no está del todo satisfecha de la vida que lleva. En los primeros capítulos vemos diferentes momentos de esta relación y también con su hermana y su cuñado. En ellos están la mayor parte de las reflexiones que se hacen en el libro. Así, dedica un capítulo a una discusión sobre los nombres que se ponen a los niños que aprovecha para hacer sociología sobre la burguesía parisina; también hay otro en el que se centra principalmente en la educación y en el papel de alumnos y profesores. Ahora bien, a partir de un determinado momento, la protagonista empieza a jugar a la ruleta en los casinos y la novela se convierte en ver cómo la protagonista va cambiando radicalmente su vida.

Carrère demuestra una gran habilidad para mantener la atención del lector, incluso de alguien tan alejado del juego como yo, gracias a un cierto suspense por ver hacia dónde va a continuar la historia. Eso sí, se produce cierta desilusión con el final elegido.

El libro está bien escrito aunque, no sé si por estar así en el original o por la traducción, hay veces en que el uso de las subordinadas parte tanto la oración  principal que hay que leerla un par de veces.

Novela recomendable sobre todo para seguidores del autor. Para quien no lo conozca demasiado es mejor leer cualquiera de sus libros de los últimos años.

 

Emmanuel Carrère, Fuera de juego. Traducción Ana Mª Moix y Chantal Delmas.

 

Gran descubrimiento danés

Creo, y espero, que me va a pasar con esta escritora lo mismo que me sucedió con otro escritor nórdico, Per Olov Enquist. De este leí primero sus memorias que me causaron tanta impresión que luego fui leyendo todo lo que se publicaba. En el caso de Ditlevsen, las memorias muestran también a un personaje tan interesante como el de Enquist y, desde luego habrá que estar atento a la casi segura publicación de alguna de sus novelas.

En esta edición se publican conjuntamente los tres libros que la autora dedicó a contar una parte importante de su vida. Los dos primeros, Infancia y Juventud, se publicaron por separado en 1967, y el tercero, Dependencia, en 1971. Por lo tanto fueron escritos cuando tenía ya cincuenta años (había nacido en 1917). El título ya indica con bastante claridad de qué tratan los primeros; la dependencia que anuncia el tercero se refiere a las drogas o, más exactamente, a medicamentos de los que se convirtió en adicta (por cierto, gracias a las recetas de su tercer marido que era médico).

Dice Elvira Lindo en su reseña endivagancias.com:

“(…) hipnotizada desde las primeras páginas por una prosa entre descarnada e irónica, sintética, bella en su falta de retórica (…) Tras la lectura de estas memorias hipnóticas, a veces macabras, irónicas, dolorosamente verdaderas, se queda una durante días atrapada en el universo Ditlevsen”. 

Me parece difícil resumir en menos palabras lo que se siente con la lectura de este libro. Un libro que se convierte en adictivo casi desde las primeras líneas gracias a una escritura que dice todo lo que tiene que decir con esa prosa directa y esa sinceridad que no repara ni tan siquiera en reflejar como positivo un intento de abuso sexual cuando era muy joven porque era una forma de ver que interesaba a los hombres.

Sobre el contenido concreto y mucha información sobre lo que se cuenta en el libro remito a la completísima y magnífica reseña de Marc Peig en unlibroaldia.blogspot.com.

A mí me gustaría solo comentar algunas cosas tanto de la forma como del fondo. Sobre lo primero, además de lo ya destacado, me ha parecido realmente buena la manera de introducir los diálogos en el texto que hacen que este fluya con gran agilidad. Sobre el fondo me han parecido interesantes, más allá de los avatares de una vida muy complicada tanto material como psicológicamente, algunos apuntes sobre la sociedad danesa de la época, años 20 a 40 fundamentalmente, como la precocidad de las mujeres en tener hijos (la mayoría antes del matrimonio); los abusos de las empresas evitando contratar a trabajadores sindicados; o la escasa preocupación por la invasión nazi en los ambientes en los que se movía (con excepción de su segundo marido que sí se planteó entrar en la resistencia).

Por otra parte, no deja de resultar sorprendente que alguien con una vida como la que se refleja en el libro tuviera el tiempo y el ánimo para escribir. Y, además, para hacerlo tan bien como para que le publicasen tanto sus poemas como sus obras en prosa. Una escritora, por cierto, que no tuvo acceso a la enseñanza secundaria por falta de medios.

En fin, estamos ante un magnífico libro, desde luego uno de los mejores que he leído este año. Ahora solo queda esperar que alguna editorial se anime con alguno de sus otros escritos. 

 

Tove Ditlevsen, Trilogía de Copenhague. Traducción Blanca Ortiz Ostalé.

 


 

martes, 20 de julio de 2021

Gran literatura de viajes



Si el anterior libro de la autora, Sovietistán, en el que escribía sobre su viaje a las exrepúblicas soviéticas de Asia Central, me pareció magnífico como reflejé en mi comentario en el blog, este no le va ni mucho menos a la zaga. Esta noruega licenciada en Antropología Social se está especializando en hacer una interesantísima literatura de viajes en la que mezcla un poco de todo pues hay mucha información histórica, algunos datos relevantes de diferentes temas, parte de reportaje periodístico y multitud de entrevistas ya que conversa con gentes de casi todos los lugares que visita, así: un monje mongol, un pastor de renos, un cantante de “garganta”, un defensor de los derechos humanos, un ingusetio deportado de niño, un georgiano que ha quedado en Osetia del Sur al mover estos la frontera (en una historia que recuerda mucho a cosas que ha contado Joseph Roth en varios de sus libros), una sueca que vive en Ucrania desde siempre, tártaros de Crimea, voluntarios rusos en Donetsk, habitantes en la zona de Chernóbil, una judía que con 5 años estuvo en el gueto de Minsk, una Sami en Laponia,…(he sido bastante prolijo para que se vea la variedad de sus entrevistados).

Claro que como dice la autora: 

“Durante este último año, había dejado atrás más de 20.000 quilómetros de recorrido por fronteras territoriales de Rusia. Con ayuda de vuelos interiores norcoreanos, trenes de alta velocidad chinos, lentos trenes kazajos, autobuses, minibuses, caballos, taxis, cargueros, kayaks y mis propios pies había viajado por catorce países y tres repúblicas secesionistas.” (p.587)

Es decir, que ha tenido tiempo para eso y también para disfrutar de unas experiencias tan variadas como únicas. Cuenta Fatland, además, con la capacidad de narrar muy bien lo que ve y lo que le sucede, así como también la de introducir informaciones históricas relevantes para comprender lo que ha sucedido después. A mí me ha descubierto todo un mundo con los conflictos históricos entre Suecia y Rusia desde hace siglos por el dominio del norte; o me ha demostrado que en todas partes cuecen habas cuando relata la “guerra de los monumentos” en Estonia que tantos parecidos guarda con cosas que pasan por aquí; también he conocido la utilización por parte de empresas noruegas de miles prisioneros soviéticos para construir los ferrocarriles en los años cuarenta del siglo pasado, por poner solo algunos ejemplos.

Desde otro punto de vista más antropológico es muy interesante observar la enorme complejidad étnica del Cáucaso y los conflictos consiguientes. Además, es importante también la presencia de multitud de personajes históricos desde Gengis Kan a Putin, pasando por reyes históricos y actuales dirigentes de muchos de los países que recorre.

Si a eso le unimos que se  completa la edición con unos mapas muy claros, un buen resumen de la historia de Rusia y una breve bibliografía, vemos que estamos ante una obra muy completa para acercarnos al conocimiento de esta inmensa zona que tiene frontera con el mayor país de la tierra.

Por cierto, sobre lo que significa una frontera me parece muy acertado lo que dice en el siguiente fragmento: 

“Cruzar una frontera es una de las cosas más fascinantes que existen. Geográficamente, el traslado es mínimo, casi microscópico. Solo te desplazas unos metros, pero de golpe te hallas en otro universo. Algunas veces, todo es absolutamente diferente, desde el alfabeto y la moneda hasta las caras, los colores, los sabores, las fechas importantes y los nombres remarcables que la gente conoce.” (p 218)

Aunque pueda resultar chocante, el título del libro que reproduzco más abajo es el de su versión original en noruego. Fatland ha querido dejar constancia ya en la portada de la cantidad de sitios que ha recorrido y sobre los que escribe.

Es muy significativo lo que comenta la autora en su nota final de agradecimientos sobre cómo ha sido posible dedicar tres años de trabajo a un libro así de los cuales 259 días los dedicó al viaje de investigación. Visto desde España parece inaudito, pero ha sido la Asociación de Autores y Traductores de literatura de no ficción la que le concedió una beca de tres años. Además, Passa Porta, la casa internacional de literatura en Bruselas, le brindó dos meses de estancia en su piso para escritores. En fin, más o menos lo mismo que por estos lares.

Solo me queda insistir en la recomendación de la lectura de este magnífico ejemplo de literatura de viajes y también del anterior de la autora que espero que siga viajando por otros territorios y contándonoslo.

 

Erika Fatland, La Frontera. Un viaje alrededor de Rusia, a través de Corea del Norte, China, Mongolia, Kazajistán, Azerbaiyán, Georgia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Polonia, Letonia, Estonia, Finlandia, Noruega y también el Paso del Noreste. Traducción Carmen Freixanet.

 

lunes, 19 de julio de 2021

Mi primer autor angoleño


Este libro lo conocí por una mención que hace Xavier Aldekoa en su libro de conversaciones con Alfonso Armada que hace poco comenté en este blog. Como me fío mucho del criterio de ese magnífico periodista, que además conoce muy bien el continente africano, enseguida lo compré. Ha sido un acierto.

Es una novela difícil de definir y/o clasificar, suponiendo que algo así sea necesario. Tiene mucho del realismo tradicional, pero también hay fragmentos de cierto surrealismo y hasta de realismo mágico, además de momentos muy poéticos.

La novela cuenta la historia de Ludo, una portuguesa que llega a Luanda en los momentos de la independencia de Angola y la guerra civil posterior. Primero vive con su hermana y su cuñado pero al marcharse estos, cierra una pared de acceso a su vivienda y vivirá aislada casi treinta años. Escribe un diario, primero en papel y luego con carbón en las paredes de la casa, del que Agualusa reproduce algunos fragmentos. Además de este personaje central, en la novela irán apareciendo una variada gama de secundarios en muy diferentes circunstancias.

Esta mezcla está muy bien explicada en la reseña de Santi en unlibroaldia.blogspot.com:

 “Es posible que esta sea la gran virtud de la novela: la forma en la que se vincula lo individual con lo colectivo (el fin del colonialismo, la independencia, la guerra). A lo primero corresponden los capítulos sobre la vida de Ludo, incluidos aquellos que reproducen los pensamientos y poemas que escribe, en papel primero, en las paredes de su casa después; a lo segundo, multitud de historias sobre mercenarios portugueses, soldados angolanos, pícaros, enfermeras, periodistas, pastores, palomas mensajeras... Tantas historias, en esta segunda parte coral, que en ocasiones cuesta seguirles el hilo a todas, hasta que convergen y se cierran sobre sí mismas”.

Agualusa es un angoleño de lengua portuguesa que ha vivido tanto en Portugal como en Angola donde ahora reside. La sensación que yo saco de la novela es la de que está bastante defraudado con lo que sucedió tras la independencia, al menos esto es lo que deduzco de frases como las siguientes:

“No me gustan los policías del pensamiento”. “Sólo me interesan las revoluciones que comienzan por sentar el pueblo a la mesa”. “¡Un país donde hasta los locos se enriquecen, incluso los enemigos del régimen, por fuerza tiene que ser muy generoso!” (p, 74, 75 y 148).

Sea como sea, lo relevante es que estamos ante una novela muy bien escrita y que tiene los alicientes necesarios para que merezca la pena leerla. Hay momentos de cierta perplejidad y, al menos en mi caso, de algo de desconcierto por lo que sucede, pero no importa porque en general se sigue muy bien.

Es un autor sobre el que habrá que volver.

  

José Eduardo Agualusa, Teoría general del olvido. Traducción Claudia Solans.

 

jueves, 15 de julio de 2021

La visión liberal conservadora


Siempre es interesante conocer cosas de los autores de los libros, más aún si se trata de ensayos y sobre todo si estos tienen por objeto la política. La autora ha aparecido ya en este blog al comentar su monumental estudio sobre el Gulag soviético. Tengo pendiente de lectura su también extenso trabajo sobre el Telón de Acero y ha publicado recientemente un estudio sobre la Hambruna en Ucrania en la época estalinista. Es decir, como se puede comprobar su dedicación está muy centrada en los efectos más perniciosos que tuvo el comunismo.

Applebaum alterna sus estancias en Polonia y en Estados Unidos desde 1988. Se define como liberal conservadora y ligada al partido republicano. Está casada con un político polaco que ha participado en diferentes gobiernos de derechas, pero que también pertenece a la derecha moderada.

Estos datos hacen que resulte especialmente interesante su visión de lo que está pasando en las democracias liberales y la pulsión que está creciendo hacia diferentes formas de autoritarismo. Este tipo de análisis es frecuente leerlo desde autores o publicaciones de la izquierda, pero mucho menos desde ese sector que, además, ha gobernado y aún gobierna en muchos países europeos.

El libro está dividido en seis capítulos en los que se centra principal y casi exclusivamente en los casos de Polonia, Hungría, Gran Bretaña, España y Estados Unidos. De todos ellos maneja muy buena información, en la mayoría de los casos de primera mano. Hay que tener en cuenta que además de su estancia en dos de esos países, en el caso de Polonia con muchos contactos políticos, es columnista de The Washington Post y profesora asociada en la London School of Economics.

Es muy curioso cómo inicia el libro con la cena que dieron en su casa el 31 de diciembre de 1999 para un grupo de amigos. De ese grupo, unos años después ya no se hablaban con la mitad de ellos y tampoco lo hacían muchos de esos amigos entre sí. Con eso pretende dejar constancia de lo que ha supuesto y está suponiendo el cambio que se ha producido en Polonia y que, de alguna manera, se puede generalizar a otros lugares. También cierra el libro con una cena similar y comenta los cambios en las amistades. (No creo equivocarme si digo que esa experiencia la tienen, tenemos,  también muchos en España.)

La autora dice sobre el origen del nuevo autoritarismo que: “se trata de un fenómeno que ha surgido más recientemente, en la última década; y no ha brotado a causa de míticos “fantasmas del pasado”, sino como resultado de actos concretos de personas a las que desagradaban las democracias existentes. Y les desagradaban porque eran demasiado débiles o faltas de originalidad, demasiado indecisas o individualistas, o porque no progresaban lo bastante rápido en ellas”. (p. 59)

 

De los diferentes lugares en que lo estudia me ha interesado muy especialmente el caso de Polonia, al que dedica más espacio, y el de Hungría, quizá por ser los menos conocidos. En el caso británico se centra en el Brexit como el momento no tanto de surgimiento como de manifestación, y me ha parecido sugerente la forma en que plantea la llegada al poder de Boris Johnson. Así: “Los conservadores empezaron a perder apoyo (…) El partido necesitaba un nuevo líder, alguien capaz de unir a las distintas facciones, completar el Brexit y recuperar el apoyo perdido. También necesitaban a alguien que supiera contar historias, hacerles reír, devolverles el sentimiento de superioridad inglesa. Y fueron a buscar al gracioso”. (p. 75)

No está mal teniendo en cuenta quién lo dice.

En el caso de España hace, como decía antes, un buen resumen. Su contacto con VOX ha sido Bardají que ha llegado ahí desde posiciones neocon y después de haber participado activamente en la época de Aznar. También tiene su interés el análisis que hace de lo que está sucediendo en Estados Unidos. Ahora bien, tanto en este caso como en el español detecto cierta intención de relacionar a esa extrema derecha seducida por el autoritarismo, con la extrema izquierda. Así, de alguna manera compara a Noam Chomsky con Steve Bannon, algo difícilmente asumible tanto desde el punto de vista intelectual como del político. Esta idea, muy presente en algunos comentaristas en España, es muy típica de una cierta manera de pensar que se fija en lo superficial y no aprecia que una plantea principalmente la ampliación de derechos y la otra su restricción. No obstante, este es otro tema.

Hay aspectos puntuales que me han llamado la atención como: la idea de que los únicos intelectuales, clercs en el libro porque usa el término de Jules Benda, que han obtenido auténtico poder político son los de derechas; toda la historia del accidente de aviación de Smolensk, en el que perdió la vida uno de los gemelos polacos, que está contada como si fuese sacado de una película, pero que tanta importancia tiene para el auge del autoritarismo en ese país; la entrevista con la húngara Mària Schimdt, directora del Museo del terror de Budapest, que ha evolucionado hacia el nuevo autoritarismo; y, desde luego, todo el capítulo sobre el Brexit en el que explica magníficamente cómo se produjo todo y en el que da mucha información sobre Johnson.

Es un libro cuya lectura provoca un cierto desasosiego sobre todo porque la sensación que se obtiene es que lo que está sucediendo no parece que se pueda frenar fácilmente. Además, tampoco son especialmente tranquilizadoras expresiones como las del abogado conservador Joseph diGenova: “Yo hago dos cosas: voto y compro armas” (p. 161)

En cualquier caso, siempre es bueno estar informados y mejor si proviene de gente con conocimiento y además, como es el caso, con el mismo origen político que los que intentan implantar esos nuevos sistemas.

Hay una buena reseña de Bill Keller publicada en The New York Times Book Review y reproducida en elcultural.com.

 

Anne Applebaum. El ocaso de la democracia. La seducción del autoritarismo. Traducción Francisco J. Ramos Mena.

 

 

miércoles, 14 de julio de 2021

Un tema muy actual



 Roncagliolo es uno de los escritores que más sigo en los últimos tiempos. Sus libros, además de bien escritos, suelen tratar temas interesantes y ofrecer una visión personal muy atractiva. Así, por ejemplo, sucede con el grupo terrorista Sendero Luminoso al que dedicó una obra de ficción, Abril rojo, y un magnífico reportaje periodístico, La cuarta espada, ambos aparecen en el blog y ambos releídos, algo no muy habitual en mi trayectoria como lector.

En este caso, para no ser menos, se enfrenta al tema de los abusos sexuales hechos por miembros de la Iglesia católica o, al menos, por gente de esa confesión.

El libro se articula en cuatro capítulos con los significativos títulos de: Padre, Hijo, Espíritu Santo y Amén. Además, en los Agradecimientos que aparecen al final de libro, hay lugar para un libro como Marcial Maciel: historia de un criminal o películas como Spotlight, que demuestran claramente las intenciones del autor.

La novela está narrada por un joven peruano -acaba de llegar a la mayoría de edad-,  que vive con sus padres en Nueva York. El padre, también peruano, no quiere volver a su país y, ante la enfermedad de su madre, envía al hijo para que la ayude. A partir de la presencia en Perú de James, como se llama el protagonista y narrador, poco a poco se irán descubriendo diferentes hechos de la vida anterior de su padre que terminarán explicando no solo su ausencia, sino incluso su deseo de no volver a pisar su país. Este recorrido es bastante largo pues el libro tiene nada menos que 394 páginas y da pie a la aparición de varios personajes relevantes en la vida del padre, alguno de los cuales tiene ciertos parecidos con algún personaje real.

La técnica que emplea, y que suele ser muy habitual en este escritor, es la de crear cierto suspense indicando cosas sin llegar a explicitarlas como se puede ver en el siguiente ejemplo: “ya no tardaría en comprender a qué se debía la presencia de esos incómodos centinelas”. (p. 205) (Evidentemente sí que tardó.)

Además de James, son la abuela, el padre y dos profesores de este, Gaspar y Gabriel Furiase, los personajes principales, pero también hay una serie de secundarios que le sirven para precisar mejor las situaciones de tal manera que a alguno le dedica bastante espacio.

Reproduzco a continuación dos fragmentos de la crítica hecha por José Carlos Yrigoyen en elcomercio.pe porque me parece que dan una visión que me gustaría comentar brevemente:

“Leyéndola, recordé lo que Edmund Wilson decía sobre Fitzgerald: en sus novelas había más de un error; no obstante, la vida bullía entre sus páginas. Con este libro me ha pasado lo contrario: todo es limpio, eficiente, bien ensamblado –el ritmo, la tensión, la dosificación de lo que se cuenta–, pero nada respira en ella. Cuando hay dolor, se limita a lo declarativo. Cuando hay pathos, este proviene del departamento de utilería”.

“ (…) el trágico espesor de los destinos dañados por una organización consagrada a la destrucción de cuerpos y mentes apenas se percibe, jamás se desarrolla ni trasciende el tenor de algunas escenas elaboradas a vuelapluma, tal vez para que no distraigan al lector del eficaz entramado de suspenso que Roncagliolo construye puntillosamente”.

Hay algo de cierto en esa idea de que parece que no haya vida, ni reacciones violentas, ni rechazos marcados, en lo que se cuenta, aunque no creo que se deba a que el autor no quiera distraer del entramado de suspense. Más bien tengo la impresión de que Roncagliolo ha querido huir de lo más truculento, y en este tema lo hay para dar y tomar, y ha preferido dejar que sea el lector el que imagine algunas de las cosas y de los comportamientos. Pero, en todo caso, es algo perfectamente opinable.

A mí la novela me ha gustado, me parece que está muy bien construida, que el juego con los tiempos está bien elaborado y que ha creado personajes cuyas reacciones se pueden entender perfectamente. No es quizás su mejor novela, pero sí es una novela interesante.

 

Santiago Roncagliolo, Y líbranos del mal.

 

lunes, 12 de julio de 2021

ANDAMIO

 

Una entrega muy variada en géneros y procedencia. En las películas predominio estadounidense, pero desde un documental a un musical. En las series se alternan la comedia y el crimen. No hay nada inolvidable, pero tampoco nada rechazable. Una buena nota media.

 

Películas

 

The year earth. Documental estadounidense narrado por David Attenborough que refleja algunos de los cambios que se han producido en la naturaleza por el confinamiento y la disminución de los movimientos debidos al covid. Muy interesante y con imágenes bastante curiosas tanto de presencia de animales en zonas urbanas, como de mejoras en la situación de algunos animales como, por ejemplo, tortugas, ballenas, etc.

 

In the Heights. Está basada en el musical de Broadway y refleja la vida en el barrio de Washington Heights, un barrio habitado muy mayoritariamente por gente procedentes del mundo hispano. Tiene algunos números con una coreografía impactante y las canciones tampoco están mal sin ser tampoco espectaculares. Algunas notas interesantes sobre la vida, los deseos y las ambiciones de ese mundo.

 

El robo del siglo. Una película argentina basada en hechos reales. Se trata del robo de un banco por un variopinto grupo que, eso sí, lo planeó concienzudamente. Resulta bastante entretenida y con sentido del humor. También tiene, como es habitual en esa cinematografía, buenas interpretaciones.

 

Cómo sobrevivir en un mundo material. Película estadounidense de lo que llaman cine “indie”. No conocía a la directora, pero tiene que ser alguien muy especial para que se le ocurra una historia así. Es una película bastante rara y original en la que me ha costado un poco entrar, pero eso sí, una vez que te dejas llevar por los personajes resulta hasta emotiva en muchos momentos. Trata de la familia, la soledad, los afectos, la amistad y el dinero.

 

Series

 

Los Durrell. Serie británica de 6 episodios de unos 45 minutos cada uno. Está basada en La trilogía de Corfú de Gerald Durrell y narra los primeros tiempos de la vida de la familia en esa isla mediterránea a la que se trasladaron desde Inglaterra. Muy entretenida y con un conjunto de personajes, tanto de la familia como habitantes de la isla, muy variado y curioso.

 

Escena del crimen. Miniserie documental estadounidense de 4 episodios de casi una hora cada uno. Trata el caso de la desaparición, en 2013, de una joven que se hospedaba en el hotel Cecil de Los Ángeles que luego apareció muerta en los depósitos de agua de la terraza del hotel. Se reconstruye el caso con entrevistas a policías, la directora del hotel, el empleado que la encontró, periodistas y muchos “ciberinvestigadores”. Al principio resulta interesante sobre todo porque se explica muy bien cómo es la zona en la que está el hotel y se aprecia la penosa situación social de una zona del centro de la ciudad. El problema es que es una serie bastante tramposa. (Y no puedo ser más explícito por si alguien la quiere ver).

  

El gran fondo. Serie noruega de 10 episodios de menos de 30 minutos cada uno. Los protagonistas de esta comedia trabajan en el fondo público de pensiones que gestiona  el dinero que se obtiene del petróleo. Humor noruego que, además, se basa en varios capítulos en la visión que tienen de los suecos, rusos, del trabajo para el estado, etc., es decir, toman elementos de la sociedad y los pasan por el tamiz del humor. Entretenida aunque cueste un poco entrar en ella.

 

Los crímenes de Pembrokeshire. Miniserie británica de solo tres episodios de unos 45 minutos. Basada en hechos reales cuenta la investigación por unos crímenes cometidos en Gales a finales de los ochenta pero que estaban sin resolver. Hacen una buena síntesis de la investigación y resulta entretenida sin más.

 

Todas las criaturas grandes y pequeñas. Serie británica de 6 episodios de 45 minutos cada uno. Se trata de una comedia amable, basada en una novela, en la que se cuenta la vida en una pequeña población rural del norte de Inglaterra de unos veterinarios que tienen que hacer frente a los diferentes problemas que surgen a los animales del pueblo. A mí me ha entretenido y me ha dejado un buen sabor de boca. Eso sí, es tremendamente británica.

 

El padrino de Harlem. Serie estadounidense de 10 episodios de unos 50 minutos cada uno. Está basada en hechos reales. Se desarrolla en el año 1963, el año de la marcha sobre Washington y del asesinato de Kennedy. El protagonista es Bumpy Johnson, un narcotraficante y jefe de banda negro que colabora y/o compite con las cinco familias italianas de la mafia. Hay mucha violencia y muchas jugadas estratégicas por parte de todos. También tiene un papel relevante Malcolm X. La serie tiene buenos momentos, resulta entretenida y le falta quizá profundizar más en la situación de los negros y explicar mejor sus diferentes estrategias.

 

Dinero fácil. Serie sueca de 6 capítulos de unos 45 minutos cada uno. Un thriller un tanto diferente de lo habitual en las series nórdicas. Alterna el mundo de las finanzas con el del tráfico de drogas a partir de la presencia en ambos de su protagonista femenino, magníficamente interpretado por cierto. Resulta curioso que en el mundo de las finanzas casi todos sean suecos “blancos” excepto la protagonista, y en el mundo de las drogas casi todos sean suecos de orígenes diversos, mayoritariamente de Oriente Medio, excepto un chico de 15 años. Tanto los creadores como el director tienen apellidos típicamente suecos. Bastante original, muy entretenida y con algún apunte sociológico interesante.

martes, 6 de julio de 2021

Interés desigual


Como se puede comprender fácilmente, cuando el otro día vi esta portada en la librería tardé pocos segundos en seleccionar el libro sin ni siquiera mirar el índice ni la contraportada. Tampoco conocía al autor más allá de saber quién es por el apellido y porque seguramente he oído hablar alguna vez de él.

Es un título magníficamente elegido sobre todo por la segunda parte que es, lógicamente, la que me llamó la atención.

El libro está dividido en varios apartados muy diferentes tanto en contenido como en extensión. Así, lo abre con unas curiosas e interesantes informaciones y reflexiones, nada menos que sobre la batalla del Somme, para demostrar que en solo unas horas murió más gente que en los cien días de confinamiento. Todo para en el segundo apartado, Palos de ciego,  dedicarse a su peculiar análisis de la pandemia con afirmaciones que unas se pueden compartir y otras discutir. A continuación hace una “sucinta y anecdótica autobiografía” que es el capítulo más extenso del libro. En ella vemos al que debe de ser el Tusquets más típico: mucho sentido del humor, muchas anécdotas algunas muy curiosas y, desde luego, sin falsa modestia, pues como dice JavierDivisa en la reseña para revistatarantula.com: “he leído pocas memorias que no adolezcan de vanidad y egolatría”. Este capítulo me ha provocado más de un dejà vu por algunas historias y algunos personajes como, por ejemplo, la inevitable Teresa Gimpera o el siempre mencionado Bocaccio. Son unas páginas que se leen sin más y ya está. Eso sí, aunque el capítulo que viene a continuación sea, precisamente,  Vivir no es tan divertido, lo cierto es que el autor ya ha dejado claro que él sí que se ha divertido lo suyo.

En el resto del libro, más o menos la otra mitad, se ocupa de lo que a mí me interesaba: el envejecimiento. Aquí he de decir que Tusquets es capaz, en el capítulo Envejecer, un coñazo, de mostrar todas y cada una de las dolencias y todos y cada uno de los problemas a los que nos enfrentamos con el paso del tiempo, sobre todo a partir de los setenta. Aunque resulta duro, me ha gustado verme reflejado casi como en un espejo; ha tenido hasta un cierto carácter catártico. Después escribe muy acertadamente sobre la eutanasia, más discutiblemente sobre si hay que desenterrar los muertos de la guerra civil y muy emotivamente cuenta la muerte de varios amigos suyos en un capítulo que tiene momentos muy emocionantes.

Si a eso le añadimos que abre el libro con dos citas de Cioran y que dice que el único ejercicio que practica es el Taichí, puedo decir que ha logrado cierta conexión conmigo como lector.

Ahora bien, su pretensión de ser políticamente incorrecto, el uso de “progre” para referirse a ciertas actitudes, y esa vida burguesa desde la que parece no entender, o incluso ni conocer, que hay gente más allá de esa clase, hace que el libro se haga a veces un tanto insufrible.

Creo que es un libro que solo se debe leer a partir de una cierta edad o, si no, también para saber cómo son y por qué actúan así algunos padres o algunos abuelos.

 

Oscar Tusquets Blanca, Vivir no es tan divertido, y envejecer, un coñazo.

 

 

 

 

 

 

 

 

viernes, 2 de julio de 2021

Más lecciones de periodismo

 

Este es el cuarto libro de la serie que la revista 5W está dedicando a la profesión periodística. Libros que consisten en una larga conversación entre dos periodistas de generaciones diferentes. En este caso son Maruja Torres, de la que he leído bastantes artículos, reportajes y varios de sus libros entre ellos: Mujer en guerra y Amor América (este con especial atención por la coincidencia de amores), y Mónica G. Prieto a la que, por el contrario, apenas conozco por ver sus libros en colaboración con Javier Espinosa en los estantes de las librerías. Este desconocimiento se debe a mi poca atención desde hace tiempo a la política internacional de la que, sin embargo, fui un gran seguidor en los noventa. Tras leer la conversación con Torres me he dado cuenta de que me he perdido cosas muy interesantes  de Prieto.

El libro, como todos los de esta colección, es una larga conversación entre ambas periodistas, recogida en parte en las 139 páginas del libro, que está dividida en 5 capítulos que se corresponde cada uno con una de las famosas W. Ahora bien, excepto la primera, Why,  en la que cada una hace la presentación de su contertulia, en el resto no se sigue el significado de la W a rajatabla y ambas hablan de los temas según van surgiendo.

Así, la conversación va transcurriendo desde aspectos concretos de su trabajo profesional, a reflexiones sobre la profesión periodística, pasando en algunos momentos por algunos temas más personales en los que el feminismo ha jugado un papel importante.

Si para Prieto fue Chechenia uno de los momentos más relevantes de su trabajo, para Torres lo fue el Líbano, lugar donde, por cierto, coincidieron y se conocieron. En general se puede afirmar que es Oriente Medio la zona que más aparece a lo largo del libro ya que Prieto ha estado en los conflictos de Irak y Siria, y para Torres Beirut es su segundo hogar. Y sobre todo porque ambas no tienen sino buenas palabras sobre los árabes de los que afirman que “hay muchas cosas de los que todos podríamos aprender” como: “la gran capacidad de ternura”, “el respeto a los mayores” “lo amables que son con los niños”, “la hospitalidad con el extranjero, “el respeto” o que “tienen mucha humildad”. (p. 102-103)

Es interesante también, desde otro punto de vista, la idea que plantean y desarrollan de cómo lo sucedido el 11-S supuso un cambio en la forma de hacer periodismo o la feroz crítica que hacen sobre la actuación de los gobiernos europeos en la crisis migratoria que lleva a Torres a afirmar que: “Europa ha perdido su alma con su comportamiento con los refugiados” y un poco después y en la misma línea “¿Cómo puede ser que no dejes entrar a los refugiados y dejes a ese fascista húngaro y a ese polaco ahí”. (p. 76-77) Palabras estas últimas de rabiosa actualidad en estos días (el libro se publicó en diciembre de 2017).

Y ya que estoy citando, dejo a continuación algunas frases de ambas que creo que son un buen reflejo de su forma de pensar y también de su forma de hacer:

“Eso lo llevo cada vez peor. La oenegé o el periodista que quiere ser noticia. Uno de los grandes valores del reporterismo y de la vida es la humildad. No creerte tú la noticia.” (p.37, Prieto)

 “Si te siguen poniendo imbéciles en la tele, el del sofá cada vez será más imbécil. Es una responsabilidad mutua. También del lector, que tiene que participar, tiene que elegir.” (p. 57, Torres)

“Ir a la ópera: yo iba a todas partes, hasta follaba pensando en el reportaje. ¡Era tan apasionante! Por Dios, ¡qué bien me lo he pasado!” (p. 42, Torres) 

 “Si no quisiéramos saber, si no leyéramos prensa, seríamos mucho más felices y menos pesimistas.” (p. 113, Prieto)

 Tras la lectura de estos cuatro libros de conversaciones en los que han participado, además de las dos de este libro, Ramón Lobo, Mikel Ayestaran, Alfonso Armada, Xavier Aldekoa, Agus Morales y Martín Caparrós, me mantengo en la idea de la importancia que tiene esta profesión para que el ciudadano tenga una información que le ayude a formarse una correcta idea de las cosas. Ahora bien, se puede decir que los ocho citados se dedican sobre todo a la información internacional y que, por lo tanto, podemos estar tranquilos porque hay la suficiente calidad profesional y honestidad para fiarse de lo que nos cuenten. No ocurre desgraciadamente lo mismo en la información de lo que pasa dentro de nuestra fronteras donde se practica casi exclusivamente un periodismo de trincheras en el que, por el momento, lleva la delantera la derecha por la cantidad de medios de que dispone.

Todos los libros de esta colección son absolutamente recomendables y aseguran una lectura gratificante en la que hay un poco de todo: información, opinión, apuntes personales, anécdotas humanas, conflictos, guerras, reflexiones,… Además, todos los que conversan, tanto los “mayores” como los “jóvenes”, están repletos de experiencias que saben transmitir de manera admirable.

Hay una buena reseña de Beatriz Garza en unlibroaldia.blogspot.com.

 Mónica G. Prieto y Maruja Torres, Contarlo para no olvidar.

 

jueves, 1 de julio de 2021

Un tema fundamental


Conozco a la autora por haber leído su libro Venezuela. Más allá de mentiras y mitos donde ya demostraba su capacidad de análisis y de salirse de lo trillado. También, desde hace unos meses, la escucho de vez en cuando en la tertulia de Julia Otero en Onda Cero donde tengo que reconocer que suelo compartir sus opiniones basadas por lo general en buenos análisis previos. Desde luego, no es alguien que oculte su ideología, pero al mismo tiempo sí es alguien que lo que dice tiene detrás información y datos.

En este libro se enfrenta a un tema que está adquiriendo gran relevancia en los últimos tiempos como es el uso de la ley para dar “golpes de estado” como indica el subtítulo del libro o para, en definitiva, alterar lo que democráticamente han decidido los ciudadanos.

El libro está dividido en dos grandes apartados. En el primero, Tirado, como doctora que es en Relaciones Internacionales y profesora de universidad, realiza un recorrido profuso sobre diferentes conceptos, sobre todo los de lawfare y guerra híbrida, relacionándolos, y esto es algo especialmente interesante, con el marco geopolítico. Quizá resulte demasiado prolijo y académico este recorrido, pero también es muy interesante y deja fragmentos como los que reproduzco a continuación:

  

“La guerra híbrida da libertad para actuar sin las restricciones propias de la guerra convencional (de ahí el concepto de “guerra irrestricta”) y, de hecho, los actores buscan “abrumar física y psicológicamente al adversario”. La lógica de la guerra híbrida de debilitar y desmoralizar política, militar, económica o socialmente al adversario y protagonizado por un actor débil sino por un estado extranjero encuentra uno de los ejemplos más paradigmáticos en el caso de la agresión estadounidense a Venezuela.” (p. 96)

 

“Se podría afirmar que la guerra híbrida es hoy el equivalente a la guerra contrainsurgente de ayer, Pero, en realidad, el cambio de nombre no debería confundirnos: la guerra híbrida, y el lawfare como parte de ella, no dejan de ser una guerra contrainsurgente contra la insurgencia simbólica (y material) de los pueblos que pretenden liberarse del imperialismo y el capitalismo en su fase neoliberal” (p. 204)

 

“(…) El lawfare desnuda el carácter de clase de la ley y de la justicia, que siempre ha estado ahí pero que pocas veces se visualiza con tanta nitidez debido a los veos interesados en quitar este elemento a la hora del análisis de nuestras democracias e instituciones” (p. 234)

 

Una vez establecido el marco teórico, en la segunda parte se centra en analizar cómo se ha aplicado el lawfare a diferentes situaciones en Latinoamérica (utilizo este término porque es el que se emplea en el libro; a mí me gusta más el de Sudamérica). En este apartado está lo más llamativo del libro y seguramente también lo más polémico. Explica, por un lado,  lo sucedido con la aplicación del lawfare en los casos de López Obrador, Lula, Cristina Fernández y Rafael Correa y, por otro lado, lo que llama la “guerra judicial ampliada” tal y como se ha aplicado en Paraguay, Honduras, Venezuela o a Evo Morales en Bolivia. Hay que tener en cuenta que la autora es también doctora por la UNAM de Estudios Latinoamericanos.

Como se puede apreciar, un conjunto de temas de enorme importancia e interés máxime vistos desde nuestro país en el que también se ha podido comprobar, y Tirado hace alusión a ello un par de veces, cómo se utiliza torticeramente la ley contra aquellos que “molestan” porque pretenden cambiar cosas que llevan más de cuarenta años perfectamente establecidas y asumidas por las elites dominantes.

Siendo como digo todos los temas relevantes, a mí en particular me han llamado la atención algunas cosas más concretas porque las desconocía. Así, por ejemplo, el uso que hacen los Estados Unidos de la extraterritorialidad en su lucha contra la corrupción, lo que cuenta sobre Transparencia Internacional o la persecución a la que sometió  Lenín Moreno a Rafael Correa. Y, en general, creo que una de las grandes aportaciones es la visión geopolítica que atraviesa cada análisis del libro.

Si tuviera que criticar alguna cosa lo haría con dos muy concretas: el exceso de discusiones meramente academicistas en algunos momentos de la primera parte y, dado el importante papel que otorga a la participación de los medios de comunicación en todas las maniobras que se mencionan, la poca información que, salvo en el caso de Argentina, ofrece. Creo que en estos momentos la gran batalla política e ideológica está, precisamente, en los medios y por eso es tan importante desenmascararlos siempre que haya una oportunidad.

En cualquier caso, se trata de un libro muy recomendable, en el que se aprenden muchas cosas e incluso algunas se podrían discutir (pienso en algunos casos de corrupción efectiva de algún mandatario). Libros así son hoy más necesarios que nunca y creo que no estaría mal que se empezasen a analizar posibles casos en Europa.

Hay una interesante entrevista de Toni Mejías con Tirado en blogs.publico.es

 

Arantxa Tirado, El lawfare. Golpes de estado en nombre de la ley.