lunes, 19 de diciembre de 2022

Viajando por siete desiertos


En apenas un año he tenido ocasión de leer tres libros sobre espacios y lugares muy peculiares que tienen en común el hecho de ser territorios inhóspitos. Me refiero a Los sótanos del mundo de Ander Izagirre; Islas del abandono de Cal Flyn y este de Atkins dedicado a “Viajes por lugares desérticos”, que es como se ha subtitulado la edición en castellano.

Evidentemente, Atkins va a los diferentes lugares que menciona en el libro, pero no se trata de un libro de viajes o, al menos, de uno tal y como suele ser habitual en el género.

En el libro se recogen los viajes a siete de los grandes desiertos del mundo desde el Victoria en Australia, al Oriental en Egipto, pasando por el del Gobi, el Aralkum, el Cuarto Vacío en Omán o los de Sonora y Black Rock en Estados Unidos. Y lo más relevante del libro es que cada uno recibe una forma de acercamiento diferente.

Así, en el de Sonora se centra en los problemas con la migración desde el sur; en el Victoria en las pruebas nucleares; en el Oriental en el origen y desarrollo de los monasterios y de las órdenes monásticas que luego se trasladaron a occidente; en el Black Rock en la curiosa fiesta del Burning Man que se celebra todos los años y que congrega a miles de personas que llegan al lugar creando una auténtica ciudad; o en el Aralkum explica muy bien cómo ha ido disminuyendo el mar de Aral.

En todos ellos acompaña las peripecias de su viaje, que por cierto no suelen ocupar demasiado espacio, con descripciones que hicieron viajeros del siglo XIX o del XX. Estas en algunos casos ocupan la mayor parte de lo que cuenta del desierto correspondiente. En algún caso, sobre todo al principio, puede costar llegar a entrar en el contenido por el exceso de información y de personajes que se citan, pero pronto el lector se acostumbra y se alegra de que se den esas informaciones.

Por otra parte, el estilo de Atkins es más literario que periodístico. El libro está muy bien escrito e, insisto, se sale de la norma habitual en el tratamiento de los libros de viajes.

Además, como recoge la editorial en dos de los fragmentos de críticas que reproduce en la solapa: “Si el objetivo de la moderna literatura de viajes es enseñar a los lectores algo nuevo sobre el mundo, este libro lo logra con creces”. The Times Literary Supplement, y “Atkins es uno de los mejores artífices de la palabra”. Olivia Laing.

En definitiva, un texto que merece la pena porque nos traslada a lugares poco conocidos y lo hace con una prosa rica y muy trabajada.

Solo se me ocurre un pero: no hay fotos, algo que hubiese sido enormemente ilustrativo.

 

William Atkins, El mundo inconmensurable. Traducción Luis Murillo Fort.

 

 

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