martes, 15 de diciembre de 2020

Una realidad preocupante, muy preocupante.



Hace algo más de dos meses, al comentar el libro Fake de Miguel Albero, decía que echaba de menos que hubiese dedicado un mayor espacio a escribir sobre lo falso en la información. Marc Amorós se ha encargado de llenar, y de qué manera, ese vacío.

Desde hace mucho tiempo, imagino que debido a la lectura de los libros de Ignacio Ramonet y Pascual Serrano, vengo insistiendo en la importancia que tiene en el mundo actual la batalla por la información y la comunicación sobre todo desde la aparición de las redes sociales. Con este libro Amorós no hace sino confirmarme en la idea y afirmarla de manera definitiva. Y dentro de esta batalla, o guerra que es lo que es realmente, las noticias falsas han adquirido no solo carta de naturaleza sino un papel protagonista sobre todo por el uso que de ellas han hecho y siguen haciendo determinados políticos. En el libro se dan muchos ejemplos con Trump a la cabeza de todos y con VOX como buen representante en nuestro país.

El libro está dividido en tres partes. En la primera, se hace un análisis más teórico y sirve de presentación para lo que vendrá después. En la segunda, se centra ya en multitud de ejemplos y da gran cantidad de datos sobre todo de lo sucedido con la red Facebook. En la tercera, sigue con los ejemplos pero ahora centrados en diferentes temas.

Si la primera me ha parecido un tanto reiterativa, en las otras dos se ofrece una información magnífica aunque, eso sí, bastante preocupante sobre la salud de nuestros sistemas de información y comunicación. Preocupante si atendemos, por ejemplo, a estas palabras del autor: 

“Las noticias falsas nos están privando de lo más básico de todo entendimiento: que nos pongamos de acuerdo acerca de lo que está pasando. Cuando esto se torna imposible, nos condenamos a considerar como enemigos a quienes no piensen igual y a ser una sociedad que, en lugar de confrontar ideas, confrontará posturas”. (p. 219)

O si nos fijamos en este ejemplo bien cercano:

“ Quienes pretendían eso sabían perfectamente cómo hacerlo: primero, fabricaron una noticia falsa polémica, impactante y polarizadora y, en segundo lugar, hicieron que alguien con fácil acceso a los altavoces mediáticos, como una dirigente política, recogiera la noticia, le diera visibilidad y pusiera el debate encima de la mesa”. (p. 123)

(“Eso” es afirmar que en esa fiesta se denigra la dignidad de las personas. La “noticia” es la foto de un acto sexual durante el orgullo gay. La dirigente es la diputada de VOX Monasterio)

 Como decía antes, en el texto se dan muchas y muy interesantes informaciones numéricas. Así, audiencias de youtubers y de Facebook comparadas, por ejemplo, con audiencias de radio o el número de anuncios falsos en las elecciones de Estados Unidos.  También es muy interesante el escrito que reproduce en el que Aaron Sorkin critica duramente a Mark Zuckerberg. Asimismo, merece mucho la pena todo el capítulo 3 dedicado monográficamente a Facebook. Es una pena que no lo haga de la misma manera con la red twitter que para mí resulta hoy más peligrosa aún.

De todas formas si tuviera que destacar algo por encima del resto lo haría con lo que llama las batallas de fake, esto es, las noticias falsas sobre: inmigración, religión, clima, feminismo, movimiento LGTBI o pensamiento político. Aquí es donde mejor se pone de manifiesto la importancia del fenómeno.

Especial horror provocan los ejemplos que da de cómo a partir de fake news se produjeron varios linchamientos mortales en distintos lugares. Y especial asco el caso del diario periodista digital (sí, ese dirigido por Alfonso Rojo, uno de los personajes más peligrosos que circula por los medios) en el que se pusieron fotos y nombres de miembros del equipo que eran fake, fotos que aparecen reproducidas.

En fin, un libro en el que se dan muchas y muy buenas informaciones unidas, además, a buenos análisis. Pero, también, al mismo tiempo, un libro bastante desmoralizador por la sensación que se tiene de lo poco que se puede hacer para contrarrestar lo que está pasando que, por otra parte, tiene visos de que no hará sino aumentar. Quizá por ello, no solo estoy de acuerdo con la siguiente afirmación del autor, sino que soy un firme practicante de lo que en ella se dice:

“(…) nos da más placer ver información que confirma nuestras creencias que ver noticias que las desafían. De nuevo, nuestra felicidad determina nuestro consumo informativo”. (p. 37)

Un libro no solo recomendable, me atrevería a decir que fundamental para entender nuestro mundo hoy.

Hay una interesante entrevista de Pablo Gutiérrez con Amorós en eldiariodelaeducaion.com.

 

Marc Amorós, ¿Por qué las  fake news nos joden la vida?

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 12 de diciembre de 2020

La Australia profunda



La editorial habla de novela de culto y el prologuista de filme de culto a su adaptación cinematográfica. Me reconozco ateo convencido tanto en el aspecto religioso como en el cultural, es decir, no creo en que nada sea de culto, no me gusta ese concepto. He leído novelas así catalogadas y visto películas que me han encantado y otras que no me han gustado nada. Hay novelas que representan muy bien una época y lo mismo pasa con el cine, pero son eso, representativas, nada más pero también nada menos.

Este Pánico al amanecer me parece una magnífica novela y más teniendo en cuenta que es la primera de su autor que apenas tenía treinta años cuando la escribió.

Del extenso e interesante Prólogo de Kiko Amat rescato dos frases que me parece que reflejan muy bien la obra, pero también un cierto exceso (de ahí lo del “culto”):

“(…) una novela única, casi un género en sí misma, cuya trama y paisajes más terribles se quedan  impresos en la mente del lector para el resto de su vida, igual que si fuesen tatuajes”. (p. 7)

“(…) antiposmoderno hasta el tuétano, detestaba la atención al lenguaje por sí mismo y solo anhelaba contar buenas historias con un estilo conciso, desprovisto de adiposidad y filigranas”. (p. 7)

Totalmente de acuerdo con el estilo que es una de los grandes méritos de la novela y mediante el cual retrata muy bien tanto los lugares como los personajes. Eso sí, lo de los tatuajes creo que es un poquito exagerado.

La novela se lee de un tirón gracias a ese estilo y a la historia que cuenta. Un joven maestro de un pueblo aislado en medio de la zona desértica del oeste australiano coge las vacaciones y pretende ir a Sydney a ver a su novia. Primero tiene que llegar a otro pueblo también en la zona desértica para desde allí iniciar el viaje. A partir de ahí todo se le irá torciendo ya que se emborrachará constantemente, perderá su dinero en un absurdo juego de apuestas, se dedicará a cazar canguros en la noche de los que se aprovecha solo una pequeña parte para alimentar a los perros, tendrá un fracasado intento de relación sexual, y… (mejor no sigo porque sería destripar el libro).

Aquí están todos los elementos de la historia: alcohol a chorros, violencia contra los animales, habitantes de la zona bastante primarios aunque sí resultan muy hospitalarios sobre todo pagando cervezas u ofreciendo cama y comida, calor sofocante, polvo y sudor en cada escena, juego como único entretenimiento, etc.

En definitiva, una novela muy entretenida y que pone en contacto con una zona bastante desconocida de Australia; zona que, por lo dicho, resulta bastante desagradable.

Otro gran acierto de una editorial como Sajalin que no ha parado de poner al alcance del lector magníficos textos a través de su colección “al margen”.

Hay dos reseñas interesantes: la de Jonathan Mayorga en librosyliteratura.es y la de Oriol en unlibroaldia.blogspot.com

Acabo de ver la película que es una buenísima adaptación: Merece la pena verla.

 

Kenneth Cook, Pánico al amanecer. Traducción Pedro Donoso.

 

 

 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Un viaje científico


Este es un libro que despista un tanto por su subtítulo porque, efectivamente, se trata de un viaje por un Ártico que está en proceso de desaparición, pero es un viaje científico, es decir, lo que fundamentalmente cuenta Tedesco son los trabajos del grupo de investigadores. Por lo tanto, para los que somos absolutamente legos en la materia, hay muchas cosas que nos perdemos de lo que se cuenta en el libro sobre el objeto de la expedición y, sobre todo, sobre los diferentes “experimentos” que realizan.

Sin embargo, el libro no deja de tener su interés porque Tedesco es un científico dotado de gran sensibilidad y porque, además, no se limita a lo que he dicho sino que también nos ilustra sobre otra serie de aspectos como, por ejemplo: varias referencias etnográficas a los habitantes de esas zonas, los inuit; la narración a veces bastante detallada sobre el funcionamiento de la expedición; la descripción de elementos de la vida cotidiana que resultan curiosos como pueden ser el vestirse y alimentarse; o la historia que cuenta de algún explorador y exploradora.

La expedición se realiza en el norte de Groenlandia, en la zona de los mayores glaciares, no en vano Tedesco es de profesión glaciólogo, una profesión que yo desconocía. Se trata de encontrar registros de diversos tipos que confirmen la incidencia que está teniendo el cambio climático que es la base de los estudios del centro de la NASA en el que trabaja el autor.

Por cierto, algo sorprendente en este libro es que, como se ve, hasta ahora solo he hablado del autor y lo he nombrado como Tedesco. Sin embargo, en la portada aparece un segundo autor aunque lo ponen con letra más pequeña. Pues bien, en ningún momento hay referencia alguna a su participación en la elaboración del libro. Quiero creer que habrá colaborado, como periodista que es, en la mejora del texto para hacerlo más asequible, pero es solo una suposición porque como tal no he visto nada en el libro. Es la primera vez que me sucede algo así.

Como decía antes, hay bastantes cosas que no he entendido, pero también he descubierto algunas interesantes. Así, la existencia de un ser vivo, el tardígrado (también llamado water bear), al que “se lo puede congelar, se lo puede hervir, se lo puede aplastar, se lo puede privar durante años de agua y comida, y siempre volverá a la vida” (p. 88) y, desde otro punto de vista, la existencia de una “nueva arma” como la geoingeniería “es decir, la capacidad de modificar o generar sucesos meteorológicos (o incluso transformar el clima) mediante la introducción de sustancias en la atmósfera que favorezcan o reduzcan la formación de nubes, manteniendo o desplazando de este modo el hielo”. (p. 127)

En fin, un librito, apenas llega a las 140 páginas, que merece le pena leer aunque no se pueda sacar todo el jugo que contiene.

Hay una interesante entrevista de Juan Bordera con el autor, centrada sobre todo en el cambio climático, en ctxt.es.

 

 

Marco Tedesco y Alberto Flores D’Arcais, Hielo. Viaje por el continente que desaparece. Traducción Teresa Clavel.

 

martes, 8 de diciembre de 2020

ANDAMIO

Una selección bastante variada en temas y procedencias. Dos magníficos documentales y dos buenas series destacan por encima del resto. Hay buen entretenimiento y momentos de mucha calidad.

 

 Películas

 

 The outpost. Película estadounidense basada en hechos reales que ocurrieron en 2006 en un puesto avanzado del ejército en las montañas de  Afganistán. Pertenece al tipo de películas del género en las se defiende la actuación de los suyos aunque con algunos matices pero, sobre todo, es una película con unas escenas de guerra que, para los aficionados como yo a este género, son de las mejores filmadas en mucho tiempo. Bastante realista en el tratamiento del combate desde el punto de vista de la acción de los soldados; algo menos en las escenas que recuerdan la llegada del 7º de Caballería en las típicas películas del oeste. Al final, salen las fotografías de los que protagonizaron los hechos. Muy entretenida y propagandística como no podía ser menos.

 

Lo que el pulpo me enseñó. Una película documental sudafricana realmente magnífica. Imágenes nunca vistas y eso que acabo de ver la serie de Planeta Océano que tiene muchas y muy buenas. Hay que tener mucha paciencia y dedicación para hacer un documental así. Lo hemos visto toda la familia y a todos nos ha encantado.

 

Anónima. Una mujer en Berlín. Es una película de 2008 basada en un libro que leí cuando se tradujo y lo publicó la editorial Anagrama en 2005. La lectura me impactó mucho en su momento porque es un diario escrito por una alemana en la que cuenta las violaciones a las que les sometieron soldados del ejército rojo. La autora se puso bajo la protección de un oficial y así pudo sobrevivir. La publicación del libro provocó un gran escándalo en Alemania y de hecho la autora no quiso que se volviese a publicar lo que se hizo tras su muerte pero manteniendo el anonimato. La película reproduce bastante bien la tensión que se cuenta en el libro. No se ha regodeado en las escenas más crudas y sí en la vida cotidiana. Interesante aunque quizá demasiado larga.

 

El silencio de otros. Documental sobre los muertos de la guerra civil que siguen en las fosas comunes y los esfuerzos de sus familiares por poder enterrarlos como corresponde. También trata el tema de gente como “Billy el niño” o el de los niños robados y no solo durante el franquismo. Está realizado a lo largo de una serie de años y recoge testimonios así como todo lo relacionado con el proceso que se abrió en Argentina para intentar llevar a la justicia a policías o políticos como Martín Villa. Interesante y muy emotivo en algunos momentos. Una demostración más de qué tipo de Transición se hizo en España digan hoy lo que digan sus muchos panegiristas.

 

Matar a Pinochet. Película chilena basada en hechos reales. Está narrada de una forma bastante extraña y no terminan de entenderse algunas cosas. Lo único que queda claro es que el grupo que preparó el atentado estaba compuesto por gente sin formación de ninguna clase. Es una pena porque el tema creo que daba para bastante más.

 

 

Series

 

Caza de brujas. Producción noruega. Tiene 8 capítulos de unos 45 minutos cada uno. Interesante serie sobre el poder, el dinero y las relaciones entre ambos. No es el típico thriller nórdico, pero sí tiene elementos bastante comunes a algunas series que se hacen en aquella zona como, por ejemplo,  la influencia de los empresarios en el poder. Personajes bien perfilados y un buen guion con giros inesperados pero verosímiles hacen que sea una serie recomendable. Se puede criticar un par de monólogos al final un tanto forzados  que son más típicos del cine estadounidense.

 

Teherán. Serie israelí de 8 capítulos de unos 45 minutos cada uno. Thriller de espionaje bastante bien construido y sin que el espectador se pierda en ningún momento, algo que no siempre sucede en las películas de este género. Tiene algunos momentos en los que se fuerza la verosimilitud, pero en conjunto resulta creíble. Muy entretenida y un ejemplo más de la pericia que hay en ese país para este género.

 

Pure. Serie canadiense de seis capítulos de unos 45 minutos cada uno. Curioso thriller en el que los miembros de una comunidad menonita de Ontario se ven implicados en un asunto de tráfico de drogas. Muy entretenida y original porque no es muy conocida la forma de vida de ese tipo de comunidades. En algunas cosas me ha recordado a Breaking bad aunque, claro, está a años luz de ella.

 

Gambito de dama. Serie estadounidense de siete capítulos de duración entre los 45 y los 60  minutos. Será una de las series de la temporada y eso que tiene como telón de fondo el ajedrez que no es precisamente algo muy conocido, pero gracias a un buen guion, una ambientación muy lograda (se desarrolla en los cincuenta y sesenta del siglo pasado) y unas magníficas interpretaciones logra atrapar y de qué forma.

 

La unidad. Miniserie española de seis episodios de entre 50 y 60 minutos cada uno sobre el terrorismo islamista. Verdadera superproducción a la americana con múltiples escenarios (Madrid, Galicia, Girona, Toulouse, Lagos, Melilla), mucha acción en exteriores, protagonistas hablando diferentes idiomas que se subtitulan, en fin, todos los aditamentos de este tipo de series. Tiene también un buen guion aunque hay algunas escenas (todas en las que aparece Boko Haram) y algunos diálogos que son manifiestamente mejorables. Es muy entretenida. Quizá tengo que empezar a prestar más atención a las series que se hacen por aquí.

 

Wisting. Serie noruega de 10 episodios de unos 45 minutos cada uno. Típico thriller nórdico con todos los aditamentos del género incluida la nieve sobre todo en los cinco primeros episodios. Está basada en novelas y quizá por eso está dividida en dos partes. En la primera se trata de encontrar a un asesino en serie, mientras que la segunda se centra en el personaje protagonista, el inspector jefe Wisting, a raíz de una denuncia por hechos ocurridos hace diecisiete años. En general resulta entretenida como suele suceder con la mayoría de las que he visto de esa procedencia.

 

The crown. Cuarta temporada de esta serie británica que, una vez más, resulta tremendamente entretenida y ayuda a entender algo mejor el funcionamiento de una monarquía y del poder en general. Como las anteriores temporadas, se basa en un buen guion que va saltando sobre diversos temas en los diez capítulos de que consta aunque hay dos presencias importantes en varios como son: Lady Diana por un lado, y Margaret  Thatcher por otro. Lógicamente, la reina y el príncipe Charles ocupan también su espacio. Este guion va acompañado de grandes interpretaciones y una puesta en escena tan buena como es habitual en la serie. Por todo ello, una serie interesante, instructiva y muy entretenida.

 

Fargo. Esta cuarta temporada tiene un contenido muy diferente a las anteriores ya que el protagonismo lo tienen las bandas de gánsteres que hubo en Kansas a principios de los años cincuenta del siglo pasado, en concreto los italianos y una formada por negros una vez que hicieron “desaparecer” otra de irlandeses. Sin embargo, formalmente sigue los mismos patrones de las anteriores lo que constituye su principal atractivo. Esta temporada alterna momentos realmente espectaculares con otros no demasiado buenos. Desde luego de lo que sí hay abundancia, quizá excesiva, es de personajes muy “fargo”. Se deja ver pero no me parece tan buena como dicen algunos críticos.

viernes, 4 de diciembre de 2020

Volviendo a sus orígenes

Khadra es uno de los escritores que más ha aparecido en las páginas de este blog, no en balde está incluido en la serie que dedico a mis autores favoritos. Desde que lo leí por vez primera hace ya mucho tiempo siempre he estado atento a cada nueva traducción y, salvo en una par de ocasiones, no me ha defraudado teniendo en cuenta que son ya diecisiete los libros leídos.

Desde que abandonó su Argelia natal, este exmilitar se ha dedicado plenamente a la literatura intentando en casi todos sus libros criticar los aspectos más negativos de esa sociedad.

En este caso, la acción y la crítica la ha trasladado, creo que por primera vez,  al vecino Marruecos, pero no por eso es menos duro con la sociedad de ese país y, sobre todo, con sus clases altas.

En este caso la trama parte de la violación de la esposa de un teniente de la policía y, a partir de ahí, la búsqueda del autor de la misma. En Khadra, como por otra parte sucede también con el gran maestro Camilleri recientemente desaparecido, las tramas no son lo sustancial de sus libros dedicados al género negro y suelen ser relativamente sencillas. Lo verdaderamente relevante es la forma que tiene de contarlas, la magnífica utilización que hace de los diálogos y, como decía antes, cómo aprovecha para criticar los aspectos más oscuros de la sociedad de que se trate.

En este caso, por poner algún ejemplo, tenemos a un médico que ha obtenido su título comprándolo en una universidad de El Cairo, a un secretario del comisario de la policía que luce un buen rolex y un gran cochazo y, en otro orden de cosas, la labor de los traficantes de inmigrantes.

En medio de todo eso, el teniente, que es apartado del caso, irá descubriendo por su cuenta lo que sucedió.

La fluidez con la que escribe Khadra y el hecho de que esté compuesta fundamentalmente a través de los diálogos hace que la novela se lea con gran facilidad y resulte un buen entretenimiento además de aportarnos una interesante visión de algunos aspectos de la sociedad de nuestro vecino del sur. No es, sin embargo, su mejor novela negra. Echo mucho de menos, en las novelas que dedica a este género, al comisario Llob, esa gran creación del autor en sus primeras novelas al que desgraciadamente “mató” seguramente para poder dedicar su atención, como así hizo, a otros temas que debían de preocuparle en esos momentos; me refiero, claro está, al fundamentalismo islamista, tema al que ha dedicado lo mejor de su producción.

Hay una buena reseña de Juan Carlos Galindo en la que se da más información sobre el contenido de la novela  en elpais.com.

 

Yasmina Khadra, La deshonra de Sarah Ikker. Traducción Wenceslao-Carlos Lozano.

 

 

 



 

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Novelón a la vieja usanza


Empezaré el comentario con algunas citas.

En el apartado Nota y gratitudes con el que Padura cierra el libro se lee: 

“Los acontecimientos históricos a que se hace referencia en el libro ocurrieron en la realidad (…)

Los personajes y las historias están inspirados en individuos reales  (…) pero sus biografías son ficticias.

En cambio los lugares por los que se nueve la trama (…) son sitios con existencia real (…)

La obra de la imaginación apenas ha sido convocar todos esos elementos históricos, humanos y físicos de una época y diversos espacios, para darles la forma de novela”. (p. 667) 

En la solapa la editorial ha destacado fragmentos de algunos comentarios sobre la obra general del autor. Entre ellos los dos siguientes: 

“Maravilloso sentido de la narración”. Oscar Hijuelos

“Magnífico creador de personajes verosímiles, complejos, en especial los de suma fragilidad”. Carlos Zanón.

He decidido comenzar con estas citas porque en ellas está el mejor resumen que se puede hacer de esta, por tantos conceptos, magnífica novela.

No es la primera ni mucho menos que leo del autor y en todas ellas hay que destacar lo mismo que se lee en esos comentarios: la magnífica creación de personajes y el gran sentido de la narración. Estoy hablando de una novela que, teniendo 665 páginas en formato grande y tipografía bastante concentrada, se lee con enorme facilidad y con creciente interés. Los personajes que la pueblan son gente de carne y hueso con sus virtudes y sus defectos, con sus problemas de supervivencia en una sociedad complicada y sus problemas de relación tanto amorosos como amistosos, con las dificultades laborales normales y, varios de ellos, con el deseo de salir de la isla.

No lo he dicho, pero la obra transcurre fundamentalmente en Cuba hasta que se vaya produciendo la diáspora de muchos de sus protagonistas. Estos forman un grupo variopinto de amigos, el Clan,  en el que hay tanto hombres como mujeres; blancos, negros y mulatos; hetero y homosexuales, miembros del partido comunista por razones diferentes y otros que no lo son pero tampoco son manifiestamente opuestos al régimen, etc. Eso sí, prácticamente todos son titulados universitarios desde arquitectura a física pasando por veterinaria, y en su inmensa mayoría proceden de familias con buena posición económica aunque muchos de ellos no la tengan.

La novela se va moviendo en el tiempo y si comienza en la actualidad, pronto irá al año 1990, para ir y venir de unas épocas a otras (algo a los ochenta y a diversos momentos de los noventa y del siglo XXI), y de un lugar a otro ya que varios de los miembros del grupo terminan en lugares como: Madrid, Barcelona, Miami, Puerto Rico o en el estado de Washington.

Con todo ello Padura va mostrando un conjunto de acciones y reacciones humanas ante la vida que, por otra parte, no siempre es fácil en su Cuba natal. Como hace en las novelas que se desarrollan en la isla, Padura no deja de reflejar los aspectos más negativos, desde los problemas para la mera supervivencia -en este caso, además, parte de ella se desarrolla durante el periodo especial que se puso en marcha al desaparecer la Unión Soviética-,  hasta la falta de libertad para muchas cosas.

Durante la lectura de este libro he tenido en más de una ocasión las mismas sensaciones que cuando leía la tetralogía de Elena Ferrante y, como me pasaba también con esos libros, me ha costado dejarlo y no he podido alternar con la lectura de otro tipo de texto como suelo hacer siempre porque  es uno de esos libros de lectura absorbente si se entra en la historia, claro está.

Solo haría un par de breves observaciones. Por un lado, en la relación de uno de los jóvenes con una novia danesa se deja llevar demasiado por los tópicos y, por otro lado, no entiendo muy bien a qué viene ese ataque un tanto superficial al independentismo catalán.

En cualquier caso se trata de una novela muy entretenida y muy interesante. Ni que decir tiene que también muy bien escrita, pero esto es algo habitual en Padura, aunque en este caso he echado de menos una mayor utilización de modismos propios de la isla.

Hay una buena reseña de Ricardo Baixeras en elperiodico.es.

 

Leonardo Padura, Como polvo en el viento.

 


 

viernes, 27 de noviembre de 2020

Más sobre el poder en España


Hace apenas un mes hacía el comentario del libro La distancia del presente en el que el periodista Daniel Bernabé analizaba los últimos diez años de la política y la economía española organizando dicho análisis en forma cronológica. El libro del también periodista Alberto Lardiés, publicado un año antes que el de Bernabé, analiza prácticamente lo mismo pero organizado en forma temática.

Dice el autor al iniciar el Epílogo:

 “Este no es un libro optimista. No puede serlo, porque aborda las grandes carencias de una democracia, la borbónica, necesitada de urgentes transformaciones para devolver la soberanía plena a los españoles y acabar con los insultantes privilegios de las elites políticas y económicas, cuyas conexiones resultan tan escandalosas (…).  El blindaje de la corona como epicentro del régimen del 78, el nepotismo de los grandes partidos para colocar a sus amigos en la Administración, el manejo del dinero público en beneficio de los intereses de unos pocos, el capitalismo de amiguetes que pervierte los organismos reguladores, los chanchullos para regalar títulos en las universidades, las resistencias a los cambios legislativos, la progresiva putrefacción de las instituciones o la pervivencia de las puertas giratorias conforman un diagnóstico poco halagüeño”. (p.  325)

 He reproducido una cita tan larga porque recoge muy bien los principales contenidos de un libro que está dividido en 15 capítulos con títulos tan claros y expresivos como: La Transición: renuncia, mitos y consecuencias; El blindaje de la Corona y otros pactos de PSOE y PP;  El enchufismo como costumbre; El rescate bancario y otras malversaciones; Los corruptos, los corruptores y los delatores; El capitalismo de amiguetes; La crisis de los medios y la salvación de Prisa, etc.

En una interesante entrevista de Marta Nebot publicada en publico.es dice Lardiés  que su libro es apto para: "desde el más marxista hasta el más liberal, porque en cualquier caso solo denuncio que las cosas no son justas y la justicia la queremos todos". Tiene aquí una parte de razón porque, efectivamente, denuncia una serie de comportamientos y situaciones que se pueden criticar desde cualquier ideología y posición política aunque también es cierto que ha sido desde determinadas posiciones de izquierda desde donde más se ha hecho. Tan es así que el mismo autor utiliza el término casta, acuñado en Italia, para definir a determinados grupos.

Lardiés no nos presenta un libro de investigación primaria, sino una magnífica síntesis de lo que ha pasado y sigue pasando en España con las conexiones entre política y economía y, por lo tanto, sobre el reparto del botín que menciona en el subtítulo del libro.

Lo hace, además, con una gran agilidad narrativa, sin abuso de cifras (apenas las imprescindibles), ni de nombres (solo los más relevantes), pero sin dejar fuera ninguno de los casos importantes en los distintos aspectos del reparto ni tampoco, y esto es fundamental, ninguno de los grupos políticos protagonistas en el mismo. No hay informaciones nuevas; creo que todo lo que cuenta ha sido publicado anteriormente, bastante por cierto en medios en los que ha trabajado el propio Lardiés como consta en varias notas a pie de página. Sin embargo, visto así todo junto, bien organizado y ordenado, deja en el lector la sensación de que vivimos en un país que necesita un cambio muy radical de elites algo, por otra parte, realmente difícil de conseguir y de ahí el poco optimismo que se desprende de su lectura.

Un breve inciso: Ayer estuve viendo el premiado documental El silencio de otros que, aunque trata un tema tan diferente como el de la memoria histórica, deja sin embargo una sensación muy parecida y una reflexión también en la línea de qué tipo Transición hicimos para que a estas alturas tengamos que estar aún con estos temas.

Evidentemente, son el PSOE y el PP los verdaderos protagonistas de un  libro que en el fondo no deja de ser un cuestionamiento, otro más, de cómo se hizo la tan traída y llevada Transición, y de cómo eso ha infectado tantos aspectos de la realidad social y económica del país.

En el texto no hay nada que tenga desperdicio, todo es magro, pero hay algunas cosas que me han llamado más la atención y alguna me ha sorprendido porque desconocía su misma existencia. Así: el capítulo dedicado al enchufismo creo que es fundamental para ver cómo han actuado ambos partidos a lo largo del tiempo; en el que se habla del plagio de la tesis de Sánchez me parece muy interesante lo que se cuenta sobre la actuación de El País y, finalmente, ha sido un descubrimiento para mí la existencia del, creo que hoy ya desaparecido, Consejo Estatal de la Competitividad que: “Era el foro donde los empresarios más importantes y poderosos del país, aunque por mera lógica debían tener algunos intereses contrapuestos, intentaban marcar la línea a seguir al Gobierno de turno, se reunían con Juan Carlos I para sacar tajada de sus relaciones internacionales y sugerían qué se debía hacer con determinados medios de comunión o periodistas”. (p.  161)

Aquí aparece otro elemento fundamental, aunque menos tratado en el libro, que es el papel de los medios de comunicación, para mí uno de los grandes responsables de las diferentes ocultaciones y de las manipulaciones que sean necesarias para defender a los poderosos.

En fin, un libro del que se puede escribir largo y tendido porque de cada capítulo se pueden extraer lecciones; un texto escrito con gran claridad, llamando a las cosas por su nombre; un texto que se lee con mucho interés y del que es difícil desprenderse. En resumen, una lectura muy instructiva y recomendable.

Por cierto, el título del libro creo que es un gran acierto porque define muy bien el sistema en el que vivimos.

 

Alberto Lardiés, La democracia borbónica. De cómo las elites se reparten el poder y el botín.

 

 

 

 

 

 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Una curiosa historia

Se trata de un libro enormemente original y curioso por los personajes que en él aparecen. Los “viejos creyentes” son un grupo de creyentes que surgió de un cisma que se produjo en la iglesia rusa en el siglo XVII. De los que habla el libro son una familia que huyó en 1928 o 29 y se refugió en un apartado lugar de Siberia, alejados de cualquier población -la más cercana está a 200 kilómetros-, instalándose en plena taiga. Al principio fueron varias familias, pero pronto solo quedó la familia Lykov compuesta por el matrimonio y cuatro hijos, la última, Agafia, la única que aún vive, nacida en 1944.

En 1978 fueron “descubiertos” por un grupo de geólogos que iniciaron una serie de trabajos en la zona.  Desde 1982 hasta 1991, el periodista Vasili Peskov les visitó principalmente en el verano y en algún caso en otoño. En el libro se narran dichas estancias con una previa y extensa introducción en la que recoge informaciones de un etnógrafo ruso que los había visitado. También explica detalladamente en qué consistió el cisma del siglo XVII,  algo que visto desde hoy resulta bastante chocante pues se trataba de aspectos meramente rituales tales como: si había que santiguarse con dos o tres dedos, en qué dirección había que hacer las procesiones y cosas por el estilo. Además de lo mencionado, hace también un breve retrato de los seis miembros de la familia. A cuatro no los llegó a conocer pues la madre murió en 1966 y tres de los hijos en 1981 por lo que se basa en lo que le contaron tanto el etnógrafo como los geólogos. Para el padre y la hija sí utiliza sus experiencias personales.

Volviendo al origen, el caso es que se formó un grupo, los llamados “viejos creyentes”, que decidió vivir siguiendo las tradiciones de forma que llegaron al siglo XX viviendo prácticamente con los mismos elementos con los que se vivía dos siglos antes. En el caso de esta familia, además, durante más de cuarenta años al margen de cualquier contacto externo y en  un lugar donde las condiciones del clima son muy extremas.

El libro tiene pues un evidente interés etnográfico, pero también me ha gustado mucho la relación que se establece entre el periodista y los dos miembros de la familia, al igual que un personaje, Yeroféi, un geólogo que toma a la familia bajo su tutela y les facilita muchas de las cosas que van necesitando una vez que entran en contacto con algunos elementos actuales como, por ejemplo y muy principalmente,  la sal de la que habían carecido a lo largo de todos los años de aislamiento.

En poco tiempo he visto una serie que tenía como protagonista una familia menonita canadiense y una película que se desarrolla en una aldea amish de Estados Unidos, por lo tanto estoy relativamente acostumbrado a gente que vive como hace dos siglos. Sin embargo, en ningún caso su comportamiento es tan radical como el de estos creyentes rusos que tan bien retrata Peskov.

Por la disposición cronológica y estar todos fechados entre 1982 y 1991 da la impresión de que se trata de los artículos que escribió para la revista en la que trabajaba en esos años. Además, muchos lectores le enviaban dinero para que les comprase algunos productos (gollerías, según el autor) y en algunos artículos cuenta qué es lo que les había llevado gracias a esas aportaciones de los lectores.

Es difícil destacar algún momento, pero creo que la descripción de los trabajos de Agafia para cambiarse de isba resulta particularmente impresionante.

En todo el texto se manifiesta la admiración que sintió Peskov por la pareja y, a medida que fue tratándolos más, hasta el cariño. Siempre estaba atento a sus reacciones y las transmite con mucha fidelidad. Además, la narración es muy fluida y se pasa un magnífico rato con su lectura.

Para un ateo convencido y un anticlerical militante como yo, resulta especialmente curioso leer sobre este tipo de comportamientos tan basados y al mismo tiempo sometidos a una religión, pero en cualquier caso impresiona la lucha por la supervivencia en condiciones tan difíciles y sin cambiar de forma de pensar ni de actuar.

Un libro muy recomendable y un ejemplo más de la buena política de publicaciones de la editorial Impedimenta.

Solo una pequeña crítica: el libro contiene una serie de fotografías que, seguramente en el mismo original, no se ven demasiado bien lo que es una pena porque aportan buenas informaciones.

 

Vasili Peskov, Los viejos creyentes. Traducción Marta Sánchez-Nieves.

 

 



 

lunes, 16 de noviembre de 2020

Releyendo a un clásico

“Volver a Roth es como volver a casa de forma periódica, como ir a un balneario de letras en el que las aguas tranquilas sanan heridas de otras prosas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La tela de araña.

 Así empieza la reseña publicada en entremontonesdeibros.blogspot.com y no se me ocurre una forma mejor para empezar mi comentario.

Roth es el segundo autor que aparece en la sección que dedico en el blog a mis autores favoritos, por eso a la hora de releer es uno de los primeros en los que he pensado, porque, efectivamente, “sana las heridas de otras prosas” y hay que volver de vez en cuando a él porque tiene muchas cosas que contar y las cuenta extraordinariamente bien.

Este es el primer libro que escribió aunque como tal no se publicó en un solo volumen hasta 1967, es decir, hasta casi treinta años después de su muerte. En 1923 se publicó por entregas en un periódico alemán. De hecho el libro, a pesar de ser una novela corta -apenas138 páginas-, está dividido en 30 capítulos de una extensión bastante similar. Esta estructura creo que lastra un tanto algunos de sus capítulos que se quedan demasiado cortos cuando el tema o la escena daban para más.

La historia de su protagonista, Theodor Lohse, es una historia bastante típica en esos difíciles años. Sale del ejército, se pone a dar clases particulares al hijo de un acaudalado judío, entra en una sociedad secreta en la que le obligan a abandonar las clases, denuncia a un amigo, monta su propia guardia personal para reventar mítines de la izquierda o defender a un barón de sus jornaleros, vuelve al ejército como teniente, se casa con una joven da clase alta,…

Todo ese recorrido le sirve a Roth, que por esa época estaba cerca del pensamiento socialista aunque luego se convertiría en un monárquico conservador, para hacer una fuerte crítica de su sociedad, del antisemitismo que se atisbaba, de las diferencias sociales que había y, sobre todo, para describir cómo iba surgiendo y organizándose un movimiento de extrema derecha que primero daría el putsch en Munich (de hecho sucedió cuando aún no estaba concluida la publicación de la novela) y terminaría llegando al poder en Alemania en 1933, año en que, por cierto, Roth se exilió en Francia, más en concreto en París conde murió en 1939.

Desde luego hay que reconocerle un cierto carácter visionario y, al mismo tiempo, una buena descripción de los ambientes en los que se fraguó el movimiento y del tipo de personajes que se acercaron a él.

Desde otro punto de vista, ya se adivina el buen escritor que sería. Conciso, con frases cortas pero muy precisas, huyendo de lo anecdótico y yendo al grano y en este caso con momentos de un cierto expresionismo en un par de capítulos.

Es una buena novela para iniciarse en el conocimiento de la obra del autor aunque, obviamente, no sea su mejor libro. En cualquier caso creo que es uno de los autores que serán considerados clásicos, si es que no lo es ya.

He puesto las imágenes de la edición que tengo, pero también de la que ha publicado la editorial Acantilado que es la que se puede encontrar en las librerías.

 

Joseph Roth, La tela de araña. Traducción Javier Orduña.

 



 

jueves, 12 de noviembre de 2020

Mucho más que una biografía


Conocí a Grossman primero de forma indirecta a través del libro de A. Beevor en el que este comenta sus escritos sobre la batalla de Stalingrado. Luego he tenido ocasión de ir leyendo la mayor parte de lo traducido hasta que, al fin, el año pasado me atreví con Vida y destino, sin lugar a dudas su mejor trabajo y creo que una de las grandes novelas del siglo XX. Es un magnífico escritor y, además, alguien comprometido en un país en el que no era precisamente fácil decir las cosas que él escribía.

El libro de Popoff hace honor a los dos términos de su título, pues si por una parte se trata de una biografía de Vasili Grossman, por otra, queda magníficamente reflejado lo que pasaba en el país lo que ayuda también a comprender mejor la obra del escritor.

Esta segunda característica hace que sea un libro que pueda interesar también a aquellos que no conozcan demasiado la obra del biografiado, pero que sí tengan curiosidad por saber lo que pasaba en la Unión Soviética sobre todo en la época estalinista, que es en la que transcurre la parte fundamental de la vida de Grossman ya que nació en 1905 y murió en 1964.

En el libro se dan muchas y muy variadas informaciones sobre el personaje: la buena relación que tenía con su padre, sus estudios de ingeniero de minas, los diferentes trabajos que realizó antes de centrarse en el periodismo y la literatura, sus relaciones amorosas y, desde otro punto de vista, la rapidez con la que escribía haciéndolo además a mano aunque era más lento pensando, la atención que prestaba a los detalles, etc.

También muestra a partir de datos que ofreció el propio Grossman algunos de los problemas de la gente como, por ejemplo, los bajos salarios que se pagaban a los que trabajaban en las minas o las enormes dificultades para conseguir vivienda. Por otro lado, da mucha información sobre la persecución de los judíos tanto entre 1936 y 1938, periodo en el que incluso fue detenida Olga que era su mujer en ese momento, como entre 1948 y 1949. Este es uno de los temas recurrentes en el libro ya que Grossman colaboró muy activamente en la elaboración del Libro Negro, un texto en el que se recogen con todo detalle estas persecuciones.

Popoff va contando los diferentes momentos en la vida del escritor y a medida que este va publicando artículos y libros los va comentado. De hecho hay capítulos enteros dedicados a alguno de ellos como pasa con Vida y destino y Todo fluye. También relaciona algunos de las personas que se va encontrado Grossman en su vida con personajes de alguno de sus libros, sobre todo con los de Vida y destino. Tengo que reconocer que yo todo esto me lo pierdo porque no soy capaz de recordar a esos personajes, pero creo que puede ser interesante para quienes sí los recuerden.

Son muchas las informaciones de todo tipo que se cuentan en un libro que tiene 439 páginas en una edición en formato grande. Informaciones que en algún caso, aunque pocos, son quizá demasiado prolijas, pero imagino que la autora las considera necesarias para conocer mejor al personaje o el contexto.

Estamos ante un libro en el que Stalin sale, una vez más, malparado algo lógico teniendo en cuenta lo que supuso de sufrimiento su gobierno para una parte importante de los habitantes del país. Por eso impresiona tanto lo que cuenta la autora sobre la  reacción popular a su muerte y la popularidad de la que goza hoy en día, tal y como la relata en el Epílogo. Claro que estamos hablando de un país en el que en las elecciones Putin arrasa como no sucede con ningún gobernante en occidente; esto es, en un país bastante peculiar en el que su pueblo pasó de la servidumbre a los nobles y al zar al sometimiento a una forma de estado dictatorial como pocas en la historia.

Son muchas las cosas buenas que se pueden decir de este libro que, además, está magníficamente escrito y que se lee con gran facilidad por la fluidez de la prosa de la autora. Es un estudio muy completo de la obra de Grossman y de las vicisitudes por las que pasaron varios de sus textos para ser publicados e, insisto, un buen compendio del transcurrir de ese país durante algo más de la primera mitad del siglo pasado.

Muy recomendable;  ya lo tengo en la lista de los mejores que he leído en 2020.

 

Alexandra Popoff, Vasili Grossman y el siglo soviético. Traducción Gonzalo García.

 

 

martes, 10 de noviembre de 2020

Releyendo



 En esta nueva política que me he marcado de ir recuperando libros que me gustaron en su día, le toca el turno a este de un escritor del que hace unos meses también releí, aunque en ese caso por otra razón, La cuarta espada, algo que precisamente me ha venido muy bien haber hecho antes de volver a leer Abril rojo. Esto es así porque esta novela, que es un thriller político, la escribió Roncagliolo en 2006 y al año siguiente publicó el otro libro citado que es un texto a medio camino entre el ensayo, el reportaje y el estudio histórico-político sobre Sendero Luminoso, el grupo que aterrorizó a la sociedad peruana durante unas serie de años y que está en el trasfondo de esta novela.

Con ella obtuvo el autor el Premio Alfaguara de novela 2006 entre otras cosas porque:

“El jurado destaca la eficacia expresiva, la fuerza dramática y la originalidad en el tratamiento de un tema político con las peripecias de una novela negra que arrastra y conmueve al lector desde la primera página”. 

En esa nota del jurado del premio están las claves del porqué esta novela atrapa tanto. Por un lado, el magnífico uso que  hace del lenguaje y por  la buena construcción de unos diálogos muy creíbles y ajustados a quienes hablan. Por otro lado, por el tratamiento que da a Sendero Luminoso lejos del maniqueísmo tan habitual al tratar este tema. En este sentido es especialmente destacable el interrogatorio a un preso del grupo que, parece ser, reproduce uno real y que es uno de los momentos culminantes del libro.

También hay que destacar la creación de un protagonista muy singular en la figura del fiscal Chacaltana, alguien muy persistente, legalista hasta el exceso por respeto a la burocracia, sin grandes aspiraciones, tímido y que fue abandonado por su mujer por carecer de ambiciones. Este fiscal se enfrentará a unos crímenes bastante horrorosos.

La novela le da pie al autor para reflejar a una sociedad en una época conflictiva y también para informar de algunos aspectos del grupo terrorista.

Una de esas novelas que se lee de un tirón. Después de leerla por primera vez he seguido la carrera del autor y he leído lo que se ha publicado en España y todo me ha interesado y gustado. Es un autor en el que la violencia, y no solo la de origen político, juega un papel importante en sus libros, pero sabe tratarla muy bien.

Para una información más completa hay dos buenas reseñas: la de Santi en unlibroaldia.blogspot.com y la de Noé Cárdenas en letraslibres.com.

 

Santiago Roncagliolo, Abril rojo.