miércoles, 28 de octubre de 2026

Magnífico premio Anagrama de Crónica

 


Desconocía totalmente al autor porque ha trabajado en medios como COPE y El Mundo que no he seguido nunca, o en otro, El País, que hace muchos años que no sigo, pero alguien que gana un premio como este Anagrama de Crónica/Fundación Giangiacomo Feltrinelli, otorgado por un jurado en el que están Caparrós, Guerriero y Villoro, tiene necesariamente que ser alguien al que merece la pena leer.

Además, hace unos días tuve ocasión de escucharle en una entrevista en la SER en el programa A vivir y me pareció muy interesante lo que decía.

El libro no solo ha confirmado las impresiones previas, sino que las ha superado con creces. García se muestra como un magnífico periodista y, lo que es incluso más importante, como un gran comunicador de lo que sucede en una zona del mundo donde el conflicto y la violencia son una presencia permanente.

El libro está dividido en seis partes. Lo inicia con un capítulo centrado en México, donde ha vivido gran parte de los veinte años que ha estado en la región, que es realmente brutal, en el que hay momentos que es difícil seguir leyendo, pero que reflejan muy bien lo que allí sucede. De hecho, menciona un documental, Tierra de cárteles, que he vuelto a ver recientemente y que es muy clarificador para entender algunos aspectos de esa realidad. Luego amplía el foco a otros países como: Venezuela, Colombia, Haití, El Salvador, Honduras y Guatemala. En el tercero se centra en los efectos de diferentes catástrofes naturales con Haití como gran protagonista. En el cuarto, dedicado al papel de las mujeres, ha habido muchos momentos en los que me he emocionado sobre todo con Las Patronas del tren de Veracruz, un grupo de mujeres con una capacidad de solidaridad fuera de lo normal. El quinto lo dedica al papel de la religión. Finaliza con Chavela Vargas y María Sabina.

Como se puede ver hay de todo y todo resulta muy interesante. En cualquier caso me gustaría destacar algunos momentos que, por diferentes razones, me han llamado más la atención. Así: el personaje de Bukele teniendo en cuenta que de los periodistas salvadoreños que menciona, los hermanos Oscar y Carlos Martínez y Carlos Dada, he leído todo lo que se ha publicado en nuestro país, que me parece que están entre los grandes de la zona y que siento mucho su situación al haber tenido que exiliarse; también lo que está sucediendo por el cambio climático en el municipio hondureño de Cedeño que está prácticamente desapareciendo; la terrible situación de los inválidos por la “enfermedad del buzo”, enfermedad causada por pescar langostas sin cumplir los tiempos de descompresión por la presión de las empresas buscando la mayor productividad o, finalmente, en otro orden de cosas, la preciosa descripción de su calle que hace en la introducción al apartado “Hatajo de mitoteras”.

Hay también a lo largo del texto varias interesantes reflexiones sobre la profesión de periodista. Dejo constancia con el siguiente fragmento:

“El actual modelo mediático te permite rellenar periódicos y minutos de televisión para entretener y mantener las apariencias hasta que traspasas una línea, y ahí se terminó la fiesta. El sistema nos deja jugar a ser periodistas mientras no se vean amenazados los grandes intereses económicos y políticos que los impulsan. Si eso sucede, la maquinaria opera de forma implacable.” (p. 56)

Todo lo dicho no es sino una pequeñísima muestra de lo mucho que ofrece este gran libro imprescindible para los interesados en la región, en la profesión y también para los que disfruten con la buena escritura.

 

Jacobo García. Años luz. Dos décadas de crónica latinoamericana.

 

 

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