lunes, 17 de octubre de 2022

ANDAMIO

 

Tres buenas películas muy diferentes entre sí, pero las tres muy interesantes. En las series hay también tres muy interesantes y otras dos que están muy bien. Una buena cosecha para iniciar el otoño.

 

Películas


Mass. Película estadounidense. Refleja una situación que debe de ser relativamente habitual en ese país. Se trata del drama de los padres de los asesinados, y de los asesinos, en las matanzas que tan a menudo se producen en los centros escolares. En este caso la película se centra en la reunión de dos matrimonios, los padres de un joven muerto y los del que lo mató. Una habitación, un magnífico guion y unas grandes interpretaciones son elementos suficientes para hacer una buena película.

 

Un héroe (Ghahreman). Película iraní del director Asghar Farhadi del que ya he visto varias películas. Tiene su habitual realismo y también el centrarse mucho en los hechos de la historia que cuenta dando relevancia a los diálogos. Aquí es un problema de deudas que llevan a la cárcel al protagonista que tiene que buscar la manera de saldarlas. Farhadi logra que sufras con los problemas que le va causando esa búsqueda. Muy buena y muy interesante.

 

Nitram. Película australiana basada en hechos reales. En 1996 tuvo lugar en Port Arthur, Tasmania, una matanza llevada a cabo por un joven. La película se centra en contar cómo era la vida de ese joven, sus relaciones familiares y la peculiar relación que estableció con una mujer mayor bastante rica. Además, hay una crítica a la facilidad que había, y que según se dice al final de la película, vuelve a haber para comprar armamento de todo tipo. Buen guion, buena recreación de los noventa y buenas interpretaciones.

  

Series

 

Perni. Segunda temporada de esta serie noruega que tiene 6 episodios de 30 minutos. Sigue la protagonista, una trabajadora social, con los mismos problemas personales, familiares y laborales. Una serie que muestra de una forma muy realista unas situaciones bastante habituales. No es gran cosa, pero me gusta.

Filmin

 

Después del huracán. Miniserie norteamericana de 8 episodios de 50 minutos. Basado en hechos reales, en concreto en lo que sucedió en un hospital en el que murieron más de cuarenta pacientes después del Katrina. Muy interesante por los dilemas morales que plantea. Bien hecha e interpretada.

Apple TV+

 

La muerte de Yugoslavia. Miniserie documental británica de 6 episodios de 50 minutos sobre los sucesos que tuvieron lugar a finales de los noventa del siglo pasado que terminaron con ese estado. La serie es de 1995 aunque yo no la conocía. Está magníficamente realizada y montada. Hay intervenciones de todos los protagonistas e imágenes reales en las que se incluyen muchos momentos de las reuniones que hubo entre los políticos para intentar llegar a acuerdos que evitasen el derramamiento de sangre. Una serie realmente excepcional y, además, bastante imparcial teniendo en cuenta lo que fue ese conflicto en su día.

 

Buenos días Verónica. Serie brasileña de 8 episodios de 45 minutos. Un típico thriller que tiene de interés el centrarse bastante en el tema de la violencia de género y en la denuncia de la corrupción a todos los niveles (aunque esto lo hemos visto ya en muchas series de este género). Está bastante bien realizada y no tan bien interpretada quizá porque hay algún personaje que está un poco forzado. Hay alguna escena bastante dura. En general resulta entretenida siempre que se esté dispuesto a aceptar algunas cosas un tanto inverosímiles.

Netflix

 

Pachinko. Serie estadounidense de 8 episodios de 55 minutos. Se desarrolla en dos momentos temporales muy distintos. Por un lado, al final de los años veinte y principios de los treinta y, por otro lado, en 1989. Cuenta la realidad de la dura vida de los coreanos en Corea tras la invasión japonesa y también la de los que emigraron a Japón. Está basada en una novela de una escritora coreana y, quizá por eso, los personajes están muy bien caracterizados y la historia es bastante completa. También es muy buena la ambientación.

Apple TV+

 

Detective Harjunpaa. Serie finlandesa basada en las novelas policiacas de un escritor de ese país. Tiene 8 episodios de entre 30 y 40 minutos. Dedican dos episodios a cada uno de los casos que tiene que resolver el protagonista. Los primeros casos están bien en la medida en que reflejan situaciones reales y hay una cierta crítica social, pero tanto los guiones como la puesta en escena e incluso las interpretaciones son muy flojos. Serie totalmente prescindible.

Sundance TV (En Movistar)

 

La lección. Miniserie israelí de 6 episodios de 40 minutos. Una serie que plantea temas muy interesantes y, lo que es más importante, los desarrolla sin maniqueísmo. Un profesor de educación cívica discute en clase con una alumna sobre lo que hay que hacer con los árabes, y a partir de ahí se desata un conflicto con y en  las familias y con el resto de los alumnos. Buen guion con muchos matices en los diferentes conflictos. Es de esas series que apetece que duren algo más y que se profundice en los temas. Muy interesante y, además, entretenida.

Filmin

 

 

El tiempo de la felicidad. Segunda temporada de esta serie noruega que tiene 8 episodios de 45 minutos. Es una buena continuación de la anterior. Se desarrolla a mediados de los setenta en una pequeña ciudad en la que el petróleo cambia la vida de su gente. Surgen problemas en la plataforma petrolífera y también en algunas relaciones entre los protagonistas. Es una serie que atrapa por su sencillez y el planteamiento de los problemas tanto sociales como personales.

Filmin

 

 

jueves, 13 de octubre de 2022

Algo más que una novela policiaca


Padura es un escritor muy prolífico. Solo en la editorial Tusquets tiene publicados diecisiete libros, más de la mitad de la serie que tiene como protagonista a Mario Conde, ese policía que abandonó el cuerpo y pasó a dedicarse a la compra venta de libros aunque con intervenciones en diferentes casos policiacos. Otra característica del autor es la extensión que suelen tener sus obras. (La que ahora comentaré, por ejemplo, tiene 440 páginas en formato grande).

Conocí a Padura por su magnífico libro sobre el asesinato de Trotsky, El hombre que amaba a los perros,  y luego he leído alguno más, pero creo que menos de los que me hubiera gustado porque con todos he disfrutado.

Personas decentes pertenece a la serie de Mario Conde, un hombre ya de sesenta años al que un policía solicita colaboración para resolver un par de casos de asesinato ya que la policía está muy ocupada ante la visita del presidente Obama y el concierto que van a dar los Rolling Stones en La Habana. Pero ahí no acaba la cosa porque Padura va alternando capítulos en los que refiere otros asesinatos que se produjeron en 1910, como el de Alberto Yarini, un proxeneta real al que investigó en su día Padura para dos reportajes que publicó en 1987, tal y como él mismo cuenta en su Nota del autor al final del libro. Nota en la que comienza diciendo que esta novela es “quizás, la más policial de las tramas que he escrito”. No conozco su obra para rebatir esa idea, pero sí puedo asegurar que no es esa trama, estando bien construida,  lo que más me ha interesado de la novela.

Las dos partes que mencionaba más arriba son muy diferentes en los temas que trata y en la forma de hacerlo. En la que se desarrolla en 1910, el ambiente es el de la prostitución y está narrado en primera persona por un policía que tiene una buena relación con Yarini, el protagonista como principal “empresario” del gremio. Está muy bien reflejado el ambiente e incluso las breves referencias a la situación política (Yarini quiere presentarse como candidato por los conservadores). Sin embargo, los capítulos que protagoniza Conde, narrados en tercera persona,  tienen más elementos que son bastante característicos de la obra de Padura, al menos de la que yo conozco; me refiero a la crítica del régimen cubano, país en el que, por cierto, vive el escritor desde siempre. En este caso, uno de los asesinados, Reynaldo Quevedo, fue en su día un furibundo  represor de escritores e intelectuales. Creo que las mejores páginas del libro son las múltiples referencias que se hacen a este tema.

Padura tiene una forma de escribir que cuesta un poco al principio, pero que te va atrapando poco a poco con su lenguaje. Además, es un magnífico creador de personajes que quedan bien definidos con unos pocos rasgos.

La novela es muy entretenida, pero a la vez es muy interesante. Me comprometo conmigo mismo a leer más textos de este buen escritor cubano.


Leonardo Padura, Personas decentes.

 

 

miércoles, 12 de octubre de 2022

Inicio de sus memorias



Siguiendo con la lectura desordenada que estoy haciendo de la obra ya traducida de Offutt, le toca el turno al primer libro de los tres que dedica a sus memorias. El tercero lo leí hace menos de dos meses. Además, es sorprendente que sea su segundo libro, publicado inmediatamente después de los relatos recogidos en Kentucky seco, tratándose de un libro de memorias que escribe alguien con 34 años. Pero eso es Offutt: alguien personal y literariamente bastante peculiar.

En esta primera entrega de sus memorias el autor se centra principalmente en dos momentos: por un lado, en su periplo a través de diferentes partes de los Estados Unidos desde que a los diecinueve años se marchó de su casa y, por otra parte, en el proceso de ser padre que se inició cuando a los treinta y pocos conoció a Rita, su mujer. El libro empieza con unas cuantas páginas dedicadas a su infancia y primera juventud en los Apalaches y a partir del momento en que abandona ese lugar va alternando los capítulos entre el periplo mencionado y la historia de su paternidad.

Aparecen muchos aspectos que serán recurrentes en su obra como, por ejemplo, la presencia de la naturaleza (en este caso sobre todo los animales), el sentido del humor o una escritura que huye de las florituras y se centra muy bien en lo que quiere contar utilizando, además, un lenguaje muy adecuado a cada circunstancia.

Hay momentos que resultan especialmente divertidos como: las páginas que dedica a su aprendizaje sexual o a  la búsqueda del embarazo, los tipos estrambóticos que le llevan en auto-stop atravesando el desierto y las lecturas prenatales que hace.

A lo largo del libro encontramos a un personaje decidido, valiente,  capaz de (sobre)vivir con lo mínimo, tierno, emotivo, de buenos sentimientos  y siempre dispuesto a trabajar en lo que le salga ya sea en un circo o como guía turístico en los Everglades.

Un par de fragmentos que pueden ejemplificar alguna de estas cosas:

 

“La gente era abierta con los extraños, quizá porque no veía muchos. En lugar de mirarme con ese ceño fruncido del oeste o con la desconfianza sureña, me identificaban como lo que era: más o menos un tonto de cojones”. (p. 92)

 

“Quería que me hablara, que me lo contara todo. Pronto, lo que había experimentado, aún reciente, quedaría enterrado, solo presente en pesadillas. Nos miramos durante varios minutos, intercambiando información desconocida por el conducto de su visión inicial. Lloré y le canté. Nueve meses de miedos se esfumaron en espiral. Su nacimiento era mi renacimiento. El terror paternal era simple ignorancia. El bebé sabía cuanto tenía que saber”. (p. 251) (Se refiere al momento en el que le ponen a su hijo en los brazos.)

 

Al margen de todo lo dicho quiero reproducir otro fragmento porque recoge una experiencia que yo también tuve, creo que sobre los siete u ocho años, en la Feria del campo de Madrid que se me quedó grabada y que he contado muchas veces no sabiendo ya si me estaba inventando algo; Offutt me confirma que, efectivamente, lo que he estado relatando era cierto:

 

 “Entre otras cosas exponían una vaca viva con un cristal de plexiglás en un costado. La habían despellejado, le habían quitado la carne, y pude ver los meneos de su sistema digestivo, las regurgitaciones y cómo la comida se desplazaba de un estómago a otro”. (p. 54)

 

En fin un libro yo diría que algo más que recomendable y que no es un mal comienzo para luego seguir leyendo el resto de su obra.

A mí, en particular, todo el tema de la paternidad tengo que reconocer que me ha recordado muchas cosas porque, además, lo tengo relativamente reciente.

Hay una magnífica reseña de Carlos Télez en unlibroaldia.blogspot.com.

 

Chris Offutt, Dos veces en el mismo río. Traducción Ce Santiago.

 

jueves, 6 de octubre de 2022

Premio Anagrama de Crónica.


Este libro mereció el Premio Anagrama de Crónica otorgado por un jurado en el que estaban, entre otros, Martín Caparrós, Juan Villoro y Leila Guerriero. Esto ya nos indica que estamos ante un libro, y un periodista, que merece la pena.

Desde que leí Los malos, esa recopilación de artículos de periodistas centro y sudamericanos que editó Leila Guerriero, descubrí la cantidad de buenos profesionales del periodismo que allí había y que, desgraciadamente, son muy poco conocidos en España. En poco tiempo he tenido ocasión de leer todo lo publicado aquí por uno de ellos, Óscar Martínez, que me parece que hace un trabajo no solo valiente y de gran mérito por las dificultades que existen en El Salvador, sino también de una gran calidad.

Algo parecido debe de ser el caso de Álvarez pues escribe sus crónicas también en un país de grandes convulsiones. Las recogidas en este volumen fueron publicadas entre 2014 y 2021.

La mayoría tiene como protagonista, de una forma u otra, la guerra en la que ha estado envuelto el país durante un largo periodo de tiempo. Nadie sale bien parado en sus relatos: ejército, policía, paramilitares, estado, políticos, guerrilla. Hay muchos asesinatos, torturas, secuestros, maltrato a los campesinos, etc. con diferentes responsables según sea el caso.

Álvarez suele contar en sus crónicas con personajes reales con los que ejemplifica el tema que trata y eso da un gran valor a sus informaciones y deja mayor y mejor constancia de los hechos que narra.

Todas las crónicas son realmente muy buenas, pero a mí me han gustado especialmente dos: El asesinato de un pintor en la que, además de la relevancia del tema, me parece que consigue transmitir muy bien la información a partir de los extractos de entrevistas con personajes de todo tipo con las que reconstruye muy bien lo que sucedió y, además, es una buena síntesis de la situación del mundo rural, y Los positivos del cabo Mora una crónica narrada como un auténtico thriller.

En más de una crónica aparece un concepto, “los falsos positivos”, que creo que es una de las mayores barbaridades que se pueden cometer pues se trata de un eufemismo para justificar el trabajo de miembros del ejército eliminando a gente que no tenía nada que ver. También la “limpieza social” una práctica de exterminio que utilizaron tanto la policía judicial como los narcotraficantes.

Desde otro punto de vista me ha interesado mucho todo lo que cuenta de las comunidades negras ya que desconocía totalmente el tema y la importancia que tienen en algunas zonas del país. También deja muy claro, con opiniones de gente que conoce bien el tema, el caso de los asesinatos de líderes sociales que aunque en España sí se mencionan de vez en cuando, no conozco ningún artículo que trate de explicar las diferentes causas por las que se puedan producir.

Tengo que reconocer que hay algunos momentos en los que no me ha resultado fácil seguir alguna crónica por el desconocimiento de las instituciones colombianas, pero sucede en pocos casos.

Un magnífico libro de un periodista que, además, es un estupendo escritor y un gran narrador. Habrá que estar atento a si este premio anima a publicar otras obras de Álvarez.

 

Juan Miguel Álvarez, La guerra que perdimos.

 

 

miércoles, 5 de octubre de 2022

Reflexiones sobre el trabajo de periodista


Creo que este comentario no puede comenzar de otra manera que no sea agradeciendo a la revista 5W la idea de esta colección que, para los que somos aficionados al periodismo, está siendo un verdadero regalo. En cada uno de los hasta ahora publicados se encuentran reflexiones, ideas, críticas, etc. muy interesantes y, desde luego, diferentes enfoques de algunos aspectos del periodismo aunque siempre desde el denominador común de la profesionalidad y del respeto a la realidad y al lector.

El que ahora comento me ha gustado especialmente. Guerriero es una de mis escritoras favoritas. He leído todo lo que ha publicado en España excepto Los suicidas del fin del mundo, un libro totalmente agotado y, precisamente, del que más se habla en esta conversación. A Izagirre lo conocí no hace demasiado tiempo por su original y muy interesante libro Los sótanos del mundo. Luego leí el dedicado al Tour de Francia que me pareció realmente curioso y una demostración de cómo se puede hacer buen periodismo con el deporte, algo por cierto poco habitual.

En resumen, los dos periodistas que dialogan en este libro son dos personas que admiro, admiración que aumenta leyendo las reflexiones que hacen sobre su profesión.

Creo que de los siete libros que componen la colección es en el que más tiempo y espacio se dedica a describir y a analizar la forma de trabajo de ambos. Se inicia la conversación explicando cómo llegaron al periodismo (Guerriero, por ejemplo, tiene estudios de turismo), pero enseguida entran en sus métodos de trabajo que ejemplifican a partir sobre todo de dos de sus libros: el ya mencionado de Guerriero Los suicidas del fin del mundo y Potosí de Izagirre. Desgraciadamente no he leído ninguno de los dos, pero no es necesario para ver cuál es su forma de enfrentarse a su trabajo, un trabajo en el que derrochan sensibilidad, profesionalidad, humanidad, perfeccionismo, autocrítica, respeto por el lector y un largo etcétera.

Ambos se han dedicado a la crónica, pero también, sobre todo Guerriero, al perfil e incluso a la edición. En el libro Plano americano se recoge una selección de perfiles hechos por ella que son un ejemplo de cómo se tiene que tratar a los personajes. Además, ha hecho un libro de muchas páginas trazando el perfil de un pianista argentino, un libro del que dice Izagirre:

 

“¿Y con Opus Gelber? ¿También es un artículo que al final se convierte en historia? Hay un momento, que me parece maravilloso, en el que dices que Gelber te va atrayendo a su telaraña. Eso es lo que le va pasando al lector de tu libro: al final, la historia de este tipo, que a mí no me importa nada, me ha atrapado en una telaraña”. (p. 43)

 

Reproduzco este fragmento porque es exactamente lo mismo que pensé cuando estaba leyendo el libro porque siendo un personaje que no conocía y que, en principio, no me interesaba especialmente, cada día me tenía más enganchado. Lo mismo me pasó con muchos de los perfiles que traza en el otro libro citado.

En fin, un libro, realmente un librito de apenas 140 páginas en tamaño bolsillo, que no me perdería sobre todo si se está interesado por una profesión que hoy está siendo bastante denostada (y con razón en muchos casos), pero en la que quedan gente como los autores de este libro o Martín Caparrós, Óscar Martínez, Xavier Aldekoa o Mikel Ayestaran, por citar solo a algunos de los que más he leído.

No tiene nada que ver, pero desde aquí animo a suscribirse a la revista 5W donde trabajan algunos de los citados y que es una magnífica revista.

 

Leila Guerriero & Ander Izagirre, En el fondo la forma.

 

 

lunes, 3 de octubre de 2022

Novelón



Este libro lleva más de diez años en uno de los estantes de libros pendientes. La razón es muy sencilla. Tiene 1.185 páginas en un tamaño grande y con una letra bastante pequeña. Para lo que yo suelo leer es un libro que me asusta(ba). Sin embargo, en algún momento debía atreverme y, además, la experiencia ha sido tan gratificante que me abre el camino para enfrentarme de una vez por todas al que llevo también un montón de años mirando sin atreverme: Guerra y paz, el hermano mayor.

Se da además el hecho curioso de que mi primera referencia sobre Afsiónov la tuve a partir del libro Vértigo de su madre, Evgenia Ginzburg que hablaba de él cuando aún era un niño. Cuando compré el que hoy comento no sabía que este Vasili era el mismo del que hablaba Ginzburg.

En fin, vamos con el libro. Está dividido en tres partes de similar extensión y cuyo título indica bien su contenido: 1. La generación del invierno, 2. Guerra y prisión, 3. Prisión y paz. En cada una de ellas, junto a los capítulos que van narrando la historia, aparecen de vez en cuando lo que el autor llama Entreactos, uno dedicado a dejar constancia de algunas noticias de la prensa del momento y otro en el que despliega su imaginación desbordante y “reencarna” a algunos protagonistas en animales.

Tomando como eje la familia Grádov, una típica familia burguesa moscovita, Afsiónov va mostrando la evolución del país desde 1925 hasta 1953. (El título de las tres partes deja clara la cronología que abarca cada una).

La familia está compuesta por Borís Nikitovich, Borís III, el patriarca, un cirujano que tendrá varios problemas con el poder, su esposa y sus tres hijos: Nikita, el mayor, militar que participó en el aplastamiento de la revuelta de Kronstadt; Kiril, el menor, marxista y gran defensor del régimen, al menos al principio; y Nina, poeta que participa en diversos movimientos de la oposición. A medida que va pasando el tiempo, se producirán varios cambios ideológicos y se irá ampliando la familia con la tercera generación de los nietos, sobre todo con Borís IV, el hijo de Nikita y su mujer Verónika. Junto a estos personajes a los que también habría que sumar algunos miembros de la familia georgiana de Mary, la esposa de Borís, hay que llamar la atención sobre los personajes reales que tienen intervenciones muy directas y explícitas en varios momentos entre los que hay que destacar a Stalin y Beria.

Obviamente, de un libro de esta extensión no se puede, ni se debe, hacer ningún resumen. Si acaso dejar constancia de algunas cosas que más me hayan podido llamar la atención. Así: la presencia explícita del narrador que, de vez en cuando, se deja notar como diciendo que es él quien nos está contando esta historia; la crítica radical del periodo estalinista desde las colectivizaciones a las purgas, pasando por los asesinatos y el control total de los medios; el retrato de un personaje como Beria que te lleva a odiarlo como pocas veces se llega a odiar a personajes de una novela; lo bien que están resueltas las escenas en las que dialogan personajes reales con ficticios; aunque hay pocas, alguna reflexión interesante sobre la literatura y, por encima de todo, la enorme capacidad narrativa del autor que hace que la novela no desfallezca en ningún momento.

Si tuviera que elegir, yo me quedaría sobre todo con la primera parte en la que vamos conociendo a los diferentes personajes con una dinámica narrativa espectacular y, también, con varios capítulos de la tercera tanto los protagonizados por Borís IV como aquellos en los que vemos a Kiril en Kolimá y Magadán.

En fin, un libro inolvidable que además, como decía antes, quita un poco el miedo a enfrentarse a textos de esa extensión. La pena es que ha coincidido su lectura con la invasión rusa de Ucrania que creo que en algún momento me ha influido en la visión del pueblo ruso.

La edición se completa con una lista de personajes al final del libro y, como suele ser habitual en las traducciones de Rebón, con unas magníficas notas que ayudan a comprender mejor algunos pasajes.

Hay una interesante reseña de Javier Aparicio en letraslibres.com.

 

Vasili Aksiónov, Una saga moscovita. Traducción Marta Rebón.

 

jueves, 22 de septiembre de 2022

Sobre la memoria histórica



Algunos comentarios personales antes de entrar en el comentario del libro. He sido durante veinticinco años profesor de historia en secundaria; cuando hace un par de años tuve que desprenderme de una parte importante de mi biblioteca los principales “perjudicados” fueron los libros dedicados a la historia de España (fueron cerca de mil); es raro encontrar en el blog el comentario de libros de historia porque hace tiempo que apenas los leo (creo que solo Tony Judt ha sido la excepción).

Por eso llama la atención, a mí el primero, que ahora tenga que comentar este libro del profesor Álvarez Junco. Dos son las razones que me llevaron a comprarlo: por un lado, el título y el teórico contenido y, por otro lado, el recuerdo de la lectura de su magnífico Alejandro Lerroux: El emperador del Paralelo.

El libro está dividido en 12 capítulos muy diferentes en su interés. Los siete primeros están dedicados a algunos aspectos y períodos de la historia de España del siglo pasado, con alguna referencia también a otros países,  y en los restantes aborda el tema central del libro que es la memoria histórica y las posibles medidas reparadoras de las consecuencias de algunos conflictos del pasado.

De esa primera parte me ha interesado sobre todo la visión que han ofrecido de esa historia una serie de personajes como puede ser el caso de Manuel García Morente y su idea de la Hispanidad. Es la parte que menos conozco y quizá por eso me haya interesado más. Sin embargo, los capítulos dedicados a la Guerra Civil, el Franquismo y, sobre todo, la Transición, me han defraudado bastante. En algunos se limita a hacer listas de libros que han tratado el tema, libros que, por cierto, en su inmensa mayoría están entre los que tuve que deshacerme en su día, lo que quiere decir que tampoco son muy actuales.

Merece dedicar unas líneas al tratamiento que da al tema de la Transición de la que llega a decir: “Incluso una cierta mitificación elogiosa podría ser constructiva”. (p. 251) Creo que si algo se está criticando en los últimos años no es lo que se hizo en ese momento, de hecho la inmensa mayoría de los que estábamos en activo en esos años creemos que se hizo lo que se pudo, sino las exageraciones que luego se han hecho con el éxito del proceso que han llevado, precisamente, a su mitificación que es lo que hoy más se critica.

En la parte dedicada a las reparaciones y al concepto de memoria histórica, memoria colectiva y justicia transicional, el autor hace una buena recopilación de todo lo que se ha hecho hasta el momento y deja constancia de algunas cosas que aún quedan por hacer. No sé si por el tema en sí o porque es algo que desconozco bastante, pero el caso es que me ha resultado un tanto farragoso aunque también interesante.

En fin, un texto que tiene luces y sombras, del que no tengo muy clara su necesidad y sus aportaciones, pero que seguramente el autor pensó que tenía que escribir después de su larga carrera dedicada al estudio de la historia.

 

José Álvarez Junco,  Qué hacer con un pasado sucio.

 

 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

ANDAMIO

Una entrada mucho mejor que la anterior. Muchas películas y en general bastante buenas destacando la española. En series están dos de las mejores de los últimos tiempos (las dos The staircase) y el resto entretenidas. La procedencia es enormemente variada como suele ser habitual.

 

Películas

 

Les olympiades. París distrito 13. Película francesa. Una historia de amor y de amistad. Rodada en un precioso blanco y negro que facilita la creación de una atmósfera que es una de las virtudes de la película. Ha tenido muy buenas críticas lo que ha hecho que yo esperase más de ella aunque me ha gustado.

 

Good luck to you, Leo Grande. Una original e interesante película británica que se desarrolla en una habitación de hotel, tiene dos curiosos personajes protagonistas, él un joven trabajador sexual y ella, qué grande es Emma Thompson, una maestra de religión  jubilada que quiere tener nuevas experiencias sexuales, y unos buenos diálogos. No hace falta mucho más para contar cosas.

 

El acusado perfecto. Interesante película sueca sobre unos hechos reales. En 2008 un periodista empieza a investigar a un condenado por 8 asesinatos y va descubriendo cómo se fueron inventando las pruebas y drogando al condenado para que fuera reconociendo que había sido él. Cuesta entrar en la película porque al principio es un poco farragosa, pero se termina entendiendo bien. En una puesta en cuestión total del sistema policial y judicial sueco del momento en la línea del mejor cine estadounidense de denuncia.

 

Boite noire. Película francesa. Es un thriller sobre un accidente aéreo cuya investigación se va complicando. La primera parte me parece bastante interesante porque habla de cosas que no conozco de los procesos que se siguen tras un accidente y también de los pasos que se dan para aprobar los diferentes modelos de avión antes de salir al mercado. La segunda parte se hace un tanto larga y un poco premiosa aunque al final retoma el interés. Entretenida.

 

La ira de Dios. Un thriller argentino basado en una novela lo que quizá sea su principal problema porque marca demasiado el ritmo narrativo. No ha tenido buenas críticas, pero a mí me ha gustado bastante y me ha resultado muy entretenida más allá de que hay que aceptar algunas cosas no demasiado verosímiles. Por otra parte, se nota que la producción ha sido generosa y con ello la dirección ha tenido recursos para algunas buenas escenas. 

 

Marea alta. Otro thriller argentino que, además, he visto el mismo día. Muy diferente al anterior porque este es más un thriller psicológico con alguna interesante referencia a las diferencias sociales. También tiene un ritmo pausado y, eso sí, una producción muy diferente pues se desarrolla en una único escenario, una casa en la playa, y con prácticamente una única protagonista. También me ha entretenido.

Ninguna de las dos son grandes películas, pero tiene la calidad suficiente para que merezca la pena verlas, incluidos sus defectos.

 

Cinco lobitos. Magnífica película española. Es la primera de la directora y se nota que está muy trabajada. Tiene un guion muy bueno, una gran puesta en escena en un espacio tan reducido como son las viviendas reales de la clase de los protagonistas y unas interpretaciones que no son las habituales en el cine español. Trata el tema de la maternidad desde un realismo que tiende al naturalismo tanto en la relación de la protagonista con su hija como con su madre.

 

Series

  

The staircase. Serie estadounidense de 8 capítulos de 55 minutos. Lleva a la ficción unos hechos reales sucedidos en 2001 de los que ya se había hecho una serie documental por una productora francesa, serie que por cierto estoy viendo a continuación de esta de ficción. La serie tiene un guion muy bueno y unas espléndidas interpretaciones. Plantea muy bien los hechos y las investigaciones sobre la muerte de la mujer del protagonista.

 

The staircase. Esta es la serie documental francesa a la que me refería antes. Consta de 13 episodios de 50 minutos. Los ocho primeros se desarrollan en 2003 y 2004 cuando se produjo el juicio. Los otros son de 2011 y 2016-7. Es una serie a la altura de The jinx o Making a murderer. Magníficas entrevistas, un montaje muy bien hecho y, claro, una historia y unos personajes que permiten hacer una serie así.

Solo pondré un ejemplo de cómo es. Cuando llega el momento de la sentencia, que ya conocía por la serie anterior, me produjo una gran ansiedad ver al protagonista y a su familia. Eso no es fácil de conseguir y el documentalista lo hace. Una serie para el recuerdo.

Ambas las hemos visto en unos pocos días. Son tremendamente adictivas.

 

La ciudad secreta. Segunda temporada de esta serie australiana. Son 6 episodios de 50 minutos. En la misma línea de thriller de espías de la primera y, lo mismo que ella, bien hecha y muy entretenida si se está dispuesto a aceptar algunas acciones un tanto inverosímiles.

 

Encerrado con el diablo. Miniserie estadounidense de 6 episodios de 50 minutos. Basada en hechos reales. A un condenado a 10 años por narcotráfico le ofrecen la libertad si logra información sobre dónde ha enterrado un cadáver un asesino en serie. Para ello tendrá que ir a la cárcel en la que está que es un lugar muy peligroso. Un guion muy bien construido, buenos diálogos y dos interpretaciones magníficas hacen que sea una buena serie, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de personajes y hechos reales.

 

Chloe. Miniserie británica de 6 episodios de 50 minutos. Es un thriller psicológico que empieza muy bien, con mucha intriga y sin que se sepa muy bien hacia dónde puede ir, pero poco a poco va perdiendo interés y, sobre todo, los dos últimos capítulos los podían haber resumido en uno. Tiene buenos momentos y también una buena interpretación de la protagonista, pero le sobran minutos a partir del momento en que se adivinan cosas importantes.

 

Felizmente casados. Serie canadiense de 10 episodios de 45 minutos. Se desarrolla en unos días del verano de 1974 y es una comedia de humor negro. Los protagonistas son dos matrimonios que envían a sus hijos a un campamento y de repente se ven envueltos en una serie de situaciones que terminan en violentos asesinatos. Comedia tan disparatada que es de esas series que al segundo capítulo abandonas, pero que si le das una oportunidad terminas viendo hasta el final.

 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

El periodismo estadounidense


Hace ya once años que comentaba en el blog el libro de la autora Desde el país de nunca jamás en el que esta gran periodista mexicana, que escribe para medios importantes de Estados Unidos, recogía artículos suyos sobre diferentes realidades centro y sudamericanas.

En este caso, su labor ha sido muy diferente ya que es la que ha seleccionado los quince artículos de periodistas estadounidenses que componen el libro y que, como advierte en la Introducción, están entre los mejores que escriben crónicas en ese país aunque no están todos los que a ella le hubiese gustado por falta de espacio. 

Hace también en ella dos interesantes afirmaciones:

 “La crónica es veraz, pero también es literatura: al igual que la ficción usa recursos de contador de historias para alarmar, indignar, emocionar cuestionar, conmover. Queremos provocar estos sentimientos y reflexiones en ustedes, los lectores, sin que se den cuenta, leyendo como si respiraran, y en ello invertimos emanas y hasta meses del más arduo trabajo.

(…)

Desprevenido lector: si alguna vez te sedujo el texto de una cronista, no dudes que la autora escribió con sinceridad, y a la vez con mañas de carterista”. (p. 11)

Pues bien todos esos sentimientos, e incluso alguno más, me ha producido la lectura de las quince crónicas que componen el libro, crónicas enormemente variadas tanto por los temas que trata como por la forma de abordarlos.

Solo dejaré constancia de algunas porque si no se haría muy larga la entrada.

Una masacre perpetrada por los Zetas mexicanos y que se narra a partir de entrevistas a familiares, agentes de la DEA, fiscales y policías; entrevistas que se reproducen en parte.

Un repaso de la vida de Leonard Cohen tan bueno que me ha interesado a mí que no soy muy seguidor del cantautor y poeta.

La crítica que hace un periodista liberal a los seguidores de Donald Trump.

El increíble relato de las travesías del Atlántico en kayak que ha hecho un hombre de 71 años.

Una batalla en la guerra de Afganistán, en la que murió el hijo de un general, analizada desde diferentes versiones de lo ocurrido. Se cita el documental Restrepo que vi en su día y que me venía contantemente a la cabeza según leía el artículo

Finalmente, el último en la selección, la impresionante en muchos sentidos crónica sobre lo que nos pasa después de muertos. Los diferentes procesos en los que nos vemos envueltos: autopsia, embalsamamiento, cremación, entierro,…

En fin, como se puede apreciar, el surtido es muy variado, no se repiten los temas y tampoco el tratamiento que reciben. Tengo que reconocer que me han gustado mucho todos menos dos: el segundo, sobre internet y los gatos, del que reconozco que no he pillado el sentido; y el tercero sobre un caso de mellizos revueltos en Colombia que me ha parecido muy lioso.

En cualquier caso, una lectura muy recomendable que fomenta la  afición al género. Un género con el que disfruto muchísimo sobre todo con gente como Martín Caparrós o Leila Guerriero, dos grandes que ya han aparecido muchas veces en diferentes entradas del blog.

 

Alma Guillermoprieto editora, La vida toda. Nueva crónica estadounidense. Traducción Margarita Valencia y Majel Reyes.

 

viernes, 9 de septiembre de 2022

Los efectos de una conversión religiosa


Han pasado apenas dos semanas desde que dejé en el blog el comentario de Basura, el otro libro de Aguilar publicado hasta ahora en nuestro país, y ya advertía en él que había que leer pronto la otra novela. Tan pronto que ya la estoy comentando.

Esta vez se trata de una novela de lo que se ha dado en llamar autoficción en la que la autora nos habla de la conversión de Patricia, su hermana mayor, al islam, donde toma el nombre de Aisha, y de las repercusiones que tuvo en su familia. Además, hace también algunas reflexiones interesantes sobre el hecho de escribir sobre ese tema.

La novela tiene solo 163 páginas y está dividida en cuatro partes. En la primera, vemos la llegada de Aisha a la casa de la familia en México acompañada de su marido. Lo más interesante es que lo vemos narrado por Syl (Sylvia), una niña que tiene 14 años menos que la hermana, pero que describe muy bien los cambios que ese matrimonio impone en la casa. La segunda parte se compone de la visión que tienen los padres, los hermanos, la mejor amiga, la excasera o el hermano del marido sobre el cambio producido en la hermana. En la tercera es donde Aguilar introduce sus reflexiones sobre la escritura y también insiste en las reacciones de los padres. En la cuarta deja constancia de los primeros contactos, al principio por carta y luego telefónicos, con la hermana.

Cuánto es real y cuánto ficción no se sabe  ni, quizá, importe. Lo verdaderamente relevante es ver cómo afecta primero a una persona, su hermana, y luego a su entorno, el hecho de convertirse a una religión que, además, es tan estricta en sus normas. Un ejemplo en el siguiente fragmento:

 

“Mi hermana es un recuerdo. Un recuerdo que se cubre el cabello y los brazos, un recuerdo que camina detrás de un hombre, que no habla con extraños, un recuerdo regido por la devoción a un profeta”. (p. 154)

 

Sobre hacer literatura con estos temas me parece interesante lo que dice en estos dos fragmentos:

 

“Comprendo tus temores, pero eso que citas de que nadie ha escrito buena literatura con historias familiares me deja pensando. No sé, tal vez no se trate de hacer buena literatura, se trata de escribir, creo que hay cosas que valen la pena contarse o escribirse porque ocurrieron”. (p. 103)

(Lo pone la autora en una carta de la excasera de la hermana)

 

“Dejo esta carta a medias, pero está bien. A veces es bueno dejar las cosas a medias. He comprendido que las cartas, los libros que se quedan a medias, también dicen algo. Y yo, aquí, ya he dicho algo”. (p. 159)

(Ambos textos en cursiva en el original)

 

Un libro que atrapa al lector desde la primera página y que muestra unas realidades que no por ser más o menos conocidas, hemos visto algunos ejemplos de mujeres que se fueron a Siria con el Daesh, son menos interesantes. Además está la escritura y Aguilar es una magnífica escritora. Si en Basura ya demostraba cómo era capaz de narrar desde diferentes lenguajes, aquí lo hace desde distintas psicologías y formas de entender el mundo.

Muy recomendable.

 

Sylvia Aguilar Zéleny, El libro de Aisha

 

miércoles, 7 de septiembre de 2022

En el mundo rural del sur de USA

Advertencia previa: Estoy totalmente entregado a este escritor. El mes pasado leí tres libros suyos y hoy comento el último que ha publicado hasta ahora -2018 en Estados Unidos-, aunque no es el último que se ha traducido; ese aún lo tengo pendiente.

Esta entrega a un autor no es la primera vez que me pasa, pero sí es cierto que hacía ya bastante tiempo que no me sucedía. Son varios los motivos, desde el tipo de historias que cuenta hasta su capacidad narrativa pasando, claro está, por la magnífica creación de personajes.

En este caso Offutt divide la historia en cuatro partes que se corresponden con cuatro momentos cronológicos: 1954, 1964, 1965 y 1971. A lo largo de estos diecisiete años nos muestra los avatares por los que pasa una familia que vive en una colina en la zona de los Apalaches.

En la primera parte, que tiene un tono lleno de romanticismo, vemos cómo se conocen Tucker y Rhonda, la pareja protagonista. Él que con diecisiete años acaba de llegar de combatir en Corea -ha mentido sobre su edad para poder hacerlo-, asiste al intento de violación de ella por su tío. Sale en su defensa y de ahí se convertirán en pareja.

En la segunda parte ya son una familia con cinco hijos de los cuales solo una, Jo, es plenamente normal. Tucker trabaja para un contrabandista de alcohol y tendrá un problema que le llevará a la cárcel por unos meses que se convertirán luego en cinco años. Esto sucede en la tercera parte. En la cuarta y última la novela adquiere más el tono de una novela negra por lo que es mejor no decir nada.

Esto es de forma muy sintética lo básico de la historia, pero la clave de esta novela está en el tratamiento que Offutt hace de ella y en los magníficos personajes que crea.

Tucker, el protagonista principal, creo que queda perfectamente definido en este diálogo con un mando del ejército:

 

-        ¿Por qué has entrado en mi ejército, soldado? –dijo el coronel.

-         Para huir de casa, señor.

-         ¿Y dónde queda eso?

-     A este lado de la frontera del condado de Rowan, aquí mismo, en Kentucky.

-        Pues no has huido muy lejos.

-        No, señor. Pero aquí hay más cielo.

-        ¿Por eso te has ofrecido voluntario para la aerotransportada?

-        No, señor.

-        Entonces dime por qué, hijo.

-        Me gustan los pájaros”. (p. 30-31)

 

Además, como sucede en todos los libros que he leído del autor, hay una presencia, y en algunos momentos un auténtico protagonismo, de la naturaleza. También una gran sensibilidad en el trato que da a los personajes como, por ejemplo, en los emocionantes momentos en los que Tucker “conversa” con Big Billy, un hijo que padece hidrocefalia. Tampoco falta algún apunte sobre la corrupción policial y política y, claro está, la presencia de las serpientes como peligro o incluso como alimento.

Offutt con su literatura nos acerca a un mundo bastante desconocido, al menos para mí, como es el mundo rural de los blancos cercanos a la pobreza, los llamados rednecks. En ese sentido se podría hablar de una literatura social. Aunque sea difícil elegir, creo que puedo afirmar que es el libro que más me ha gustado del autor hasta el momento.

Para conocer el tema compré hace tiempo el libro de Nancy Isenberg, publicado por Capitán Swing,  White Trash. Los ignorados 400 años de historia de las clases sociales estadounidenses. Aunque asusta por sus casi 700 páginas, creo que está llegando el momento de leerlo. Al menos las historias que cuenta Offutt animan a ello.

Una vez más tengo que dar las gracias a la editorial Sajalín por publicar autores como este. El hecho de llegar a la cuarta edición es una buena recompensa y, al mismo tiempo, un buen índice de su acierto. Insisto en que su colección al margen es realmente espléndida.

Hay una buena reseña de Juan G.B. en unlibroaldia.blogspot.com

 

Chris Offutt, Noche cerrada. Traducción Javier Lucini.

 

 

 

martes, 6 de septiembre de 2022

Sobre el cambio climático

Hace dos años leí el anterior libro de la autora, El enemigo conoce el sistema, con el que descubrí muchas cosas sobre la tecnología y las redes sociales, pero del que también me perdí algunas por mi escaso conocimiento de esos temas.

Con este he aprendido menos y me he perdido menos, pero me ha parecido tan interesante como el otro.

El libro está dividido en tres grandes apartados: Mitos, Máquinas e Inteligencia No Artificial.

En la primera plantea cuál es la situación actual tanto del clima como de la población. Hace una fuerte crítica de las “soluciones” a lo Musk o Bezos así como a las que llama ciudades artificiales.

En la segunda explica algunas de las técnicas que se están probando para limitar las emisiones a la atmósfera de partículas perjudiciales como, por ejemplo, los aspiradores de partículas o la reforestación, indicando en cada caso sus limitaciones.

En la tercera parte, en principio la más original y seguramente la que más interesa a Peirano, plantea otro tipo de alternativas y es aquí donde, como suele ser habitual en estos casos, surge el principal problema del libro.

La autora, verdadera especialista en periodismo sobre tecnología, es capaz de sintetizar y transmitir magníficamente los problemas a los que se enfrenta la humanidad, utiliza una bibliografía muy actualizada y acierta de pleno en las críticas que hace y en los palos que reparte con profusión. El problema surge a la hora de plantear alternativas que sean realmente factibles. Así, a partir de experiencias que se han hecho en centros de enseñanza en Suecia y Francia, Peirano afirma:

“En otras palabras, hacen falta protocolos apropiados para diseñar estos proyectos. El espacio natural para elaborar esos protocolos son los institutos donde se forman ahora las personas que, por imposición demográfica, gestionarán lo peor de la crisis climática. Pero también las bibliotecas y los ambulatorios, que pueden convertirse en los puntos de intercambio y análisis de datos de cada barrio, formando un nuevo “Stack” de carácter social.

(…).

La creación de protocolos de gestión de recursos y mitigación del clima que conecten a los vecinos entre ellos a través de las instituciones del barrio no solo cambiaría la relación de los ciudadanos con la gestión de los servicios públicos, sino que también transformaría a las propias instituciones, que recuperarían o amplificarían su función social, convirtiéndose en el nodo de esas colaboraciones.

La biblioteca es sin duda la candidata perfecta, porque ya reúne todas las características necesarias.” (p. 132-133)

Me parece que si va a depender de los institutos, las instituciones del barrio y las bibliotecas, desde luego en nuestro país la cosa tiene pocos visos de salir adelante.

Lo mismo me sucede, y por los mismos motivos, con lo que afirma en el siguiente fragmento:

“Podemos empezar por la gestión de los recursos más necesarios y limitados, como el agua y la energía, abriendo un cuarto para compartir la lavadora. Podemos buscar cooperativas vinculadas al contexto climático y ser parte de su red de sensores capaces de identificar, evaluar, aprender, corregir y proponer. Podemos ser el primer satélite para un observatorio colectivo del clima en nuestro edificio, coordinado a través de instituciones educativas, militares y sanitarias.” (p.167) 

En lo que sí creo que acierta la autora es en que: “Abandonar la rueda no la detiene, sino que significa abandonar la lucha contra la desinformación y el capitalismo caníbal” (p. 75) Pero creo que deben ser otros los mecanismos de acción porque el cortoplacismo no es algo solo de los políticos, sino que está perfectamente imbricado en todos los sectores de nuestra sociedad.

Más allá de estas apreciaciones críticas de alguien bastante escéptico sobre las actitudes y los comportamientos de la humanidad, el libro ofrece muchísimos temas de interés. Así, entre otros: la crítica a Sylicon Valley, Dubái y Singapur; los tres problemas, según el Premio Nobel de Economía Kahneman, que explican que no seamos capaces de pensar en el cambio climático; las formas de capturar CO2; lo que han hecho en Ciudad del Cabo con el problema del agua; las smart cities y el colonialismo digital o lo que podría ser una Dieta para la Salud Planetaria.

En definitiva, un libro muy interesante y documentado que deja buena constancia del estado de la cuestión; muy crítico con las soluciones espectaculares, pero poco o nada realizables; que provoca cierto desasosiego en el lector por el desolador panorama que pinta sobre lo poco que se está haciendo para frenar el cambio climático pero que, al mismo tiempo, está escrito por quien parece esperanzada en que aún se está a tiempo.

Hay una magnífica y muy completa reseña de Óscar Sánchez en dialektika.org.

 

Marta Peirano, Contra el futuro. Resistencia ciudadana frente al feudalismo climático.

 

    

viernes, 2 de septiembre de 2022

Fin de un ciclo


Con este libro, publicado originalmente en 1983, el autor cierra el ciclo en el que con el título Ramas entrelazadas publicó cinco textos. En este blog he comentado ya tres más otros dos del mismo autor. Los libros del ciclo se pueden leer independientemente y, de hecho, yo los he leído desordenadamente salvo, claro está, este último. En común tienen, por un lado, un espacio que es la ciudad de Novi Sad en la que nació Tisma y, por otro lado, una época que se corresponde con la Segunda Guerra Mundial, la inmediata posguerra y los años sesenta.

En este último libro están presentes los tres períodos aunque con diferente intensidad.

El libro narra la historia y las andanzas de Sergije Rudic, un joven que vive en Belgrado donde trabaja como corrector de novelas de aventuras, pero que los fines de semana acude a Novi Sad para visitar a sus padres. En esta ciudad conoce a Inge, una alemana que ha heredado la vivienda en la que viven los padres y que quiere venderla para dársela los Stepanov, una familia necesitada con cuatro hijos. Si a estos personajes añadimos a Eugen Patak, un judío que es un “enano harapiento”, tenemos prácticamente a todos los protagonistas principales de la novela.

Tisma vuelve a utilizar la técnica de ir de vez en cuando hacia el pasado para mostrarnos otros momentos en la vida de sus protagonistas. Así, asistimos a los momentos en los que Sergije participa en la guerra, se casa, su mujer muere, mata a un militar, trabaja de contable en Belgrado, se vuelve a casar y tiene una hija que nace coja, etc. Lo mismo hace con el personaje de Inge.

Cuento estos detalles como ejemplo del tipo de novela de que se trata. Una construcción bastante clásica con un narrador que va contando diferentes historias en las que el contexto social y político esta vez apenas es enunciado. Así, la guerra, los abusos de los soldados rusos, el conflicto entre la URSS y Yugoslavia, alguna medida como la devolución de las viviendas a sus antiguos propietarios y poco más.

Pero estamos ante una narración en la que se nota la maestría de su autor; muy pausada, tranquila incluso en los momentos de mayor tensión, procurando siempre crear una atmósfera que vaya sugiriendo más que mostrando muy explícitamente. Todo eso con una historia en la que hay amor, celos, comportamientos mezquinos, pobreza, miedo, muertos,… Todo surgiendo de forma fluida y avanzando hasta un final un tanto sorprendente.

Una magnífica forma de concluir un ciclo narrativo.

Hay una buena reseña de Koldo CF en unlibroaldia.blogspot.com

 

Aleksandar Tisma, Lealtades y traiciones. Traducción Luisa Fernanda Garrido y Tihomir Pistelek.