viernes, 15 de diciembre de 2023

Fin de los diarios de un gran escritor



Dar cuenta de un libro como este de uno de mis autores favoritos, que es, además, uno de los escritores españoles más importantes de los últimos tiempos y un libro que tiene nada menos que 961 páginas, me parece una tarea fuera de mis capacidades.

Quien quiera leer una magnífica y completísima reseña lo puede hacer con la publicada por el profesor Fernando Valls  en infolibre.es. Yo me limitaré a destacar alguna de las cosas que más me han llamado la atención, y lo haré, fuera de mi costumbre habitual, en forma de frases sueltas.

Chirbes era muy radical en sus posiciones políticas tanto en contra del socialismo, siendo como era un hombre de izquierdas, (Zapatero era una especie de bestia negra) como del nacionalismo. Lo mismo le pasaba con el turismo.

Hay mucho arte en el libro, sobre todo renacentista del que se nota que sabía bastante.

Hay también, y sobre todo, mucha, muchísima literatura. Era un lector casi me atrevería a decir que compulsivo. (De hecho en los últimos dos años insiste en que lee para así ocupar el tiempo y no tener que escribir). Leía clásicos y contemporáneos indistintamente y hacía unos comentarios muy interesantes y sugerentes. Desde luego era un lector muy ecléctico.

Reproduce gran cantidad de fragmentos de libros, bastantes en francés en la época que leía mucho en ese idioma, lo que rompe algunas veces el hilo de lo que estaba contando.

Me ha encantado ver cómo le gustaban autores que son también de los que más me gustan a mí. Así: Stefan Zweig (al que dedica grandes elogios), Shalámov, Fante, Zambra, Némirovsky, Grossman o Joseph Roth, por citar solo algunos. Hablando de escritores, otra cosa que sí queda clara en los diarios son sus filias y sus fobias.

Me ha impactado ver la ansiedad que le producía la escritura de Crematorio; el rechazo que le provocaba lo que escribía; la enorme inseguridad; las dudas permanentes. Al final, se publica y todo son parabienes y críticas magníficas. Lo más curioso es que, sin embargo, apenas hay referencias a la escritura de En la orilla que ocupa buena parte de los últimos tiempos de su vida.

También llama la atención la soledad en la que vivía en Beniarbeig. Soledad me parece que autoimpuesta.

Desde luego era una persona muy intensa, al menos esta es la impresión que saco tras la lectura de los tres volúmenes de sus diarios, y también bastante hipocondríaca, más allá de las enfermedades reales que tenía.

Como decía al principio, tengo a Chirbes como de uno de mis escritores favoritos; su obra de ficción me parece espléndida. Eso me animó a leer estos diarios, un género que prácticamente no toco, lo que ha supuesto una experiencia muy enriquecedora en muchos sentidos, por un lado, porque descubres a la persona que hay detrás del autor y, por otra parte, porque hace reflexiones muy interesantes sobre muchos temas y obliga al lector a repensar algunas cosas.

Para terminar reproduzco a continuación algunos fragmentos en los que dice cosas con las que estoy algo más que de acuerdo:


“Tener la conciencia suficiente como para no quedar del todo en sus manos, valor para saber cuándo hay que decir basta para que no salte por los aires eso que no sabemos dónde está, pero reconocemos, y se llama dignidad.” (p. 264) (Sobre la eutanasia)

“La lectura como forma de alienación, o sencillamente como vagancia. Leer porque es lo más cómodo, porque no te exige a ti, sino que es trabajo que han hecho los demás.” (p. 265)

“Todo lo que leo, lo que veo, se me vuelve añoranza, melancolía. Miro los miles de libros que me rodean, la mayor parte de ellos leídos y subrayados, y lo que me llega es vacío e inutilidad. Pero no es así: esos libros han dejado huellas en mí, como yo he dejado las huellas de mis manos, de mis lápices, en ellos, aunque de todo eso tenga la sensación de que no quede gran cosa. (…)” (p.354-355)

“Haciendo zapping en televisión y oyendo los despropósitos que lanzan las emisoras fachas, me convenzo de que la derecha española pierde día a día el pudor que había guardado desde la muerte de Franco” (p. 742) (Dicho en 2010)

 

Por cierto no he dicho que el libro recoge los diarios escritos entre 2007 y 2015.

Muy recomendable e imprescindible para sus seguidores.

 

Rafael Chirbes, Diarios. A ratos perdidos 5 y 6.

  

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Un caso poco conocido


Que Sands es un magnífico investigador se comprueba leyendo cualquiera de su dos libros anteriores, tanto en Ruta de escape como en Calle Este-Oeste lo ha puesto sobradamente de manifiesto, pero es que, además, es un magnífico narrador y es capaz de contar esas investigaciones de una forma ágil haciendo que el lector se enfrasque en la lectura sin pensar en otras cosas.

Desgraciadamente no es lo que sucede con este tercer libro que leo del autor. El tema me parece muy interesante: en 1973 los habitantes de la isla de Pero Banhos, un isla situada en el Océano Índico, fueron reubicados en la isla Mauricio por necesidades estratégicas de los Estados Unidos que iban a montar una base en la isla de Diego García. A partir de ahí, tras una serie de cambios de dependencia político-administrativa que no vienen ahora a cuento, estos desplazados iniciaron un litigio que en 2108 llegó al  Tribual de La Haya, momento en el que intervino Sands como abogado de los demandantes que utilizó a uno de ellos, la señora Lisaby Elysé, como testigo.

El libro lo dedica el autor a explicar un montón de cosas sobre derecho internacional en general, y sobre este caso particular. Para ello divide el texto en cinco capítulos cada uno encabezado con una fecha: 1945, 1966, 1984, 2003 y 2019. Vemos así explicar desde la Carta del Atlántico y la creación de la O.N.U, al proceso de descolonización de los territorios británicos en el Índico, hasta concluir con el proceso del litigio antes mencionado.

En principio, todo muy interesante. Sin embargo, esta vez el autor creo que ha perdido su agilidad narrativa habitual y ha escrito un texto demasiado técnico y demasiado prolijo. Hay muchísimo derecho internacional no siempre fácil de entender e incluso de seguir a veces por la confusión, al menos a mí me ha pasado, con las fechas.

Es un libro de casi 300 páginas, con muchas informaciones interesantes y con una fuerte carga crítica a la colonización y la descolonización hecha por los británicos, pero quizá le falta cierta capacidad de síntesis y una mayor presencia de los litigantes.

Para terminar quiero destacar una idea del autor que me parece muy apropiada para la situación que se da en nuestro país:

“La sentencia vino a confirmar la importancia que puede llegar a tener la composición de la Corte Internacional, como, de hecho, la de cualquier órgano judicial”. (p. 14)


Philippe Sands, La última colonia. Traducción J. Ramos Mena.

 

 

 

 

 

lunes, 11 de diciembre de 2023

Después de siete años



Creo que sin temor a equivocarme puedo hacer dos afirmaciones sobre Barrett: que se trata de un autor poco prolífico -hace nueve años que publicó el anterior libro también de relatos-, y que es algo realmente extraño dada la calidad que tienen sus escritos.

En 2016 comenté Glanbeigh que me gustó muchísimo; le había perdido la pista lo que es lógico dado que estaba “desaparecido”.

Son ocho los relatos recogidos en esta nueva recopilación. La mayoría fueron publicados por primera vez en diferentes revistas. Se trata de un conjunto realmente magnífico.  Solo uno de ellos me ha decepcionado un poco y dos me parece que sobresalen sobre una media muy alta. Son los titulados: Quienquiera que seas, adelante y El 10, relato este con el que cierra el volumen.

Hay una gran variedad de temas y de momentos, pero creo que tienen en común algunas cosas: por un lado, todos están muy bien construidos tanto si mantienen el tiempo en el que se desarrollan como si lo alternan; por otra parte, hay una buena creación de personajes, todos pertenecientes a las clases populares y, claro, en muy diferentes situaciones vitales; finalmente, y este creo que es uno de los puntos fuertes de Barrett, hay unos diálogos muy creíbles y que reflejan bien a los distintos personajes.

Puestos a criticar algo sería que quizá en algún momento se la va la mano como por ejemplo en el siguiente fragmento:

“Bobby se fijó en la alquitranada densidad de aquella oscuridad biliosa, en la marca de espuma nacarada que lamía los ladrillos antiguos del canal a medida que el agua descendía hasta los muelles inhóspitos y el hipotético mar que había más allá”. (p.138)

Eso sí, hay que reconocer también que en la página siguiente lo corrige con este otro:

“Bobby estaba convencido de que los mejores poetas habían vivido sus vidas sin perder la furiosa insensatez, el nervio autodestructivo y la maligna ingenuidad de la adolescencia”. (p.139)

En definitiva, un libro que recomiendo lo mismo que el anterior. De nuevo hay que agradecer a una editorial como Sajalín que esté dándonos a conocer a una serie de magníficos escritores irlandeses.

 

Colin Barrett, Morriña. Traducción Ana Crespo.

 

 

domingo, 10 de diciembre de 2023

Un "variat" del autor



He leído casi todo lo publicado por Zambra. Es un escritor que me gusta porque es original y utiliza muy bien el lenguaje. Solo ha habido un libro que me decepcionó y que no he comentado en el blog. Este no pensaba comentarlo porque me da la impresión de que se publica aprovechando el tirón que tiene el autor y no por el verdadero interés de los textos.

El libro se divide en tres partes. En la primera se recogen tres conferencias que dio Zambra en 2013, 2014 y 2016 respectivamente. En la segunda unos relatos que, curiosamente, cita en las conferencias anunciando que no los publicaría. En la tercera unas reflexiones sobre la traducción, y en el fondo sobre el lenguaje, además de algunas noticias de su estancia en México y de la presencia allí de los terremotos.

Quizá el único interés de esta publicación sea ver la capacidad del autor para escribir sobre temas tan variados haciéndolo, eso sí, con su buena escritura habitual.

Me ha llamado la atención esta especie de declaración de amor a Argentina: 

“Ser argentino tiene muchas ventajas. Para qué hablar de música o de fútbol (ahora sí que me gusta). Ser argentino te permite algo muy valioso: no ser chileno. ¿Qué más se puede pedir? Acá hay educación gratuita. Y no importan los apellidos, somos todos inmigrantes. Y a nadie le parece escandaloso que cambies de opinión a cada rato. Y nadie cree en Dios, por lo tanto nadie cree en el Diablo. Y a mí no me gustan los hombres (creo), pero me reconforta saber que si me empiezan a gustar hasta me podría casar con algún chabón”. (p. 66-67) 

Y, siguiendo con ese país, esta reproducción de una frase de Borges:

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”  (p. 31

En fin, un libro que se puede leer, que los muy fans a Zambra seguro que disfrutarán, pero también un libro que tampoco hubiera pasado nada si no se hubiese publicado.

 

Alejandro Zambra, Tema libre.

 

 

Novela policiaca de calidad


Son muchas las entradas en el blog dedicadas a los libros de Black (por cierto, me acabo de enterar de que este pseudónimo solo lo utiliza Banville en España). Todos suelen ser muy entretenidos y, lo que es también importante, estar muy bien escritos. Este no es una excepción.

La trama, como sucede en prácticamente todos, es relativamente simple. Una mujer aparece muerta y dictaminan que se trata de un suicidio hasta que la analiza el doctor Quirke que aprecia que puede tratarse de un asesinato. A partir de ahí se pone en marcha la policía a la búsqueda de posibles culpables.

Como decía, las tramas no son lo más relevante en las novelas policiacas de Black, pero es que en este caso lo es aún menos porque, aunque esto también es marca de la casa, aquí priman los personajes ya que como dice Laura Fernández en El Cultural, y reproduce la editorial en la solapa:

 

“Black, como Banville, como los maestros, crea personajes que no son solo personajes, que están vivos, en un mundo paralelo al nuestro, el mundo de la Literatura, con mayúsculas”.

 

En esta novela adquieren papel protagonista no solo el de siempre, Quirke, en esta con menos apariciones, sino su hija Phoebe,  los dos policías o una de las hermanas. Además, da mucha importancia a las relaciones personales.

No pueden faltar algunas alusiones a temas relevantes. Así, habla de la minoría protestante irlandesa o de la presencia de los judíos en Irlanda, perro, eso sí, falta esta vez la habitual referencia a la juventud del protagonista y los abusos de la iglesia católica.

Me ha hecho gracia la expresión: “tiene parientes en tierra firme”, dicha por un inglés para referirse a que tiene parientes en Inglaterra. Buena síntesis de una forma de pensar.

En fin, una novela muy entretenida que se lee casi de un tirón a pesar de sus 326 páginas en formato grande.

 

Benjamin Balck, Las hermanas Jacobs.  Traducción Antonia Martín.

 

 

 

 

martes, 5 de diciembre de 2023

Un repaso de nuestro mundo



Bueno, vamos con otro libro de Caparrós y van…De hecho es uno de los escritores que aparece en la sección del blog sobre mis autores favoritos. Obviamente no he leído todo lo que ha publicado porque es muy prolífico, pero sí creo haberlo hecho con lo fundamental, tanto en ficción como en su labor periodística que, por otra parte,  es de las más relevantes que existen hoy en día en lengua castellana.

Para esta “historia del presente” Caparrós se inventa una historiadora que dentro de cien años elabora un manual sobre cómo era el mundo cien años antes. En definitiva, lo que hace, basándose en los artículos que publicó en El País entre octubre de 2022 y abril de 2023, es resumir en qué mundo habitamos.

Así, a lo largo de los 25 capítulos que componen el extenso texto, 427 páginas, se pueden leer informaciones sobre temas que van desde la población del mundo hasta la alimentación pasando por las diferentes formas de ocio para terminar con la variedad de religiones. Se habla de política, de sociedad, de cultura, de mentalidades, de usos y costumbres, de educación, de salud, de geopolítica, etc.

He dicho que se pueden leer informaciones porque en lo fundamental se trata de un libro en el que se premia la descripción al modo de esa historia positivista tan querida por algunos, pero, claro, tratándose de Caparrós no se podía quedar solo con eso y también hay bastantes reflexiones y opiniones. Algunas las hace, como suele ser habitual en sus trabajos, introduciéndolas con fragmentos entre paréntesis, pero otras están incluidas en el propio desarrollo del tema.

Cada uno de los capítulos se acompaña de un apartado breve, apenas un par de páginas, en el que plantea casos individuales para ilustrar el tema tratado. Así, encontramos desde un migrante africano hasta Ferran Adrià pasando por Putin, Messi o el mismo Ratzinger.

Como ya sucedía en ese gran libro que es El Hambre, hay una gran cantidad de datos que el autor maneja muy bien de tal manera que no hace que los árboles no nos dejen ver el bosque. Tiene Caparrós una rara habilidad para no abrumar con ellos y, sobre todo, para darlos de una forma muy inteligible huyendo de esos tantos por ciento que tanto daño hacen en tantos textos. Eso sí, y aquí va una breve crítica: no se da nunca referencias de las fuentes ni siquiera en un apéndice al final del libro. Lo mismo pasa con las citas, no muy numerosas, de las que apenas conocemos a un par de autores.

En un libro que abarca tantos aspectos de la realidad, cada lector puede tener más interés en unos que en otros. Hay, claro, algunos que dan una información muy básica que conocerá cualquier lector mínimamente informado, pero tampoco está mal que queden aquí recogidos. Al mismo tiempo, se pueden encontrar cosas  como, por ejemplo: el proceso por el que pasa un plátano hasta llegar al consumidor final, o las razones para que exista un cuerpo militar femenino en el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, o  la idea de que se tenga que demostrar un conocimiento de las propuestas de los partidos para poder votar, cosas que yo desde luego desconocía totalmente.

Antes mencionaba la existencia también de reflexiones y opiniones. Voy a dejar constancia de dos que me parecen especialmente interesantes además de compartirlas en su totalidad:

 

Refiriéndose a la guerra que se inicia por la invasión rusa de Ucrania, afirma:

 

“Pocos procesos ilustran mejor la visión que tenía aquella sociedad de sus problemas: le interesaban cuando eran nuevos, se asustaba, se indignaba, reaccionaba airada, y después se iba acostumbrando hasta que, al final, aquello que poco antes le había parecido intolerable desaparecía de su foco de atención”. (p. 373)

 

Muy distinta es la siguiente, pero refleja bien la sensación de fracaso que podemos tener alguna gente de nuestra generación:

 

“Así el problema principal del cambio social parecía ser que no había tanta gente que lo quisiera. Querían tener un poco más, vivir “mejor”, pero no creían que para eso hubiera que conseguir nuevas estructuras sino un buen trabajo. Eran, aparentemente, la mayoría, y eso, por supuesto, desesperaba a los que trataban de imaginar sociedades colectivamente mejores. Es difícil, cuando alguien se ha pasado la vida pensando en los destinos de la humanidad, aceptar que la mayor parte de la humanidad piensa en su propio destino. Era – y es- difícil y molesto y desalentador y todas esas cosas”. (p. 424)

 

En fin, estamos ante un libro muy interesante, del que se puede sacar mucha información y también con el que se puede, y se debe debatir. Yo, por ejemplo, matizaría algunas cosas que dicen sobre la corrección política o sobre el ecologismo. Pero esta es precisamente su principal virtud: hacer que el cerebro del lector se active.

 

Martín Caparrós, El mundo entonces. Una historia del presente.

 

jueves, 30 de noviembre de 2023

La dura realidad latinoamericana


Otro gran ejemplo, y van ya bastantes en poco tiempo, del magnífico periodismo que se hace en Latinoamérica (utilizo este término porque es el que se utiliza en el libro, yo suelo usar otros). En un par de años son varios los libros de periodistas de la zona que he comentado en el blog. Todos me han dejado su particular huella y todos me han dado unas informaciones que, desgraciadamente, aquí apenas llegan salvo en el caso de que se trate de hechos que provoquen grandes conmociones.

En el libro los editores han recogido ocho artículos de una extensión bastante similar y con temas no solo muy actuales, sino sobre todo que dejan constancia de las dificultades por las que atraviesan esos países en diferentes aspectos.

Dejo a continuación una breve referencia del autor/a y del tema:

Argentina. Estefanía Pozzo explica muy bien todo el proceso vivido hasta concluir con la ley del aborto.

Perú. Joseph Zárate narra con detalle y gran expresividad las manifestaciones en las que se produjeron dos muertos.

Colombia. Juan Cárdenas se centra en el Pacífico colombiano y la importancia de las diferencias territoriales de las que no tenía noticia alguna. Además, presenta a una maestra líder de la zona que es un gran personaje.

México. Elena Reino. Desgraciadamente, este país una vez más está presente con el tema de la violencia de género. Un artículo sobre una realidad brutal. Las tres últimas páginas son especialmente buenas y estremecedoras.

Nicaragua. Wilfredo Miranda Aburto deja constancia del aterrador proceso en que entró ese país gobernado con mano de hierro por quienes, como Daniel Ortega, lideraron la revolución sandinista que tantos apoyos, incluido el mío, tuvo en su momento.

Chile. Yasna Mussa narra con detalle las manifestaciones surgidas a partir de la subida del precio de los billetes del transporte, pero que manifestaban un descontento muy generalizado sobre la situación del país.

Cuba. Carlos Manuel Álvarez hace un resumen de lo que ya contó en Los intrusos sobre su presencia en La Habana, él vivía en Nueva York, en el encierro que hicieron en protesta primero por la detención de un artista y luego de un rapero.

Puerto Rico. Ana Teresa Toro. Para mí ha sido una de las sorpresas del libro porque si en general conozco relativamente poco de lo que sucede en la zona, en el caso de Puerto Rico mi desconocimiento es total, enciclopédico, y la periodista lo explica todo de forma muy clara.

Como se ve, en el libro hay de todo y todo muy interesante y muy bien escrito utilizando desde el lenguaje más coloquial de Reina, hasta el más literario de Álvarez, pero siempre explicando las cosas de forma clara y con una gran capacidad de narración y comunicación.

Hay mucha rabia acumulada en el continente porque, además, en los países que faltan también se acumulan agravios de todo tipo y porque en los que sí aparecen en el libro lo que en él se cuenta no es, desgraciadamente, todo lo que provoca esa rabia.

Un libro cuya lectura es muy recomendable para cualquiera que se interese por la zona porque, seguramente, es difícil encontrar un texto en el que se traten tantos aspectos de esa realidad y se haga con tanta calidad.

Hay una extensa y muy interesante entrevista de Pablo Concha con Budasoff en librosyletras.com.

 

Javier Lafuente y Eliezer Budasoff (eds.), Rabia. Crónicas contra el cinismo en América Latina.

 

 

 

 

 

viernes, 24 de noviembre de 2023

Un Khadra diferente

 

Hace poco más de un mes, cuando comentaba la última novela de Khadra, decía que me había dado cuenta de que se me ha pasado sin enterarme la anterior. Como es un autor que está entre mis favoritos, la busqué, la he leído y es la que comento ahora.

Tengo la impresión de que Khadra ha cambiado bastante el contenido de sus últimos escritos. Ahora se dedica más a contar historias un tanto peculiares aunque, como luego comentaré, no abandona los elementos de crítica que siempre han caracterizado sus textos.

Adem, el protagonista de este libro, un profesor con un carácter bastante misántropo, es abandonado por su mujer que se va con su amante. A partir de ahí, se va de su pueblo e inicia un periplo que le llevará a distintas situaciones que incluyen hasta una estancia en un hospital psiquiátrico. En ese recorrido encuentra a varias personas que muestran con él una gran solidaridad ya que lo acogen en sus casas y la proporcionan alimento y cobijo. Así transcurre la primera parte de las dos en las que está dividido el texto. Esta parte se inicia en 1963 poco después de que Argelia consiga su independencia.

En la segunda parte, ya en 1965, aparece un nuevo protagonista, Ramdane, que es un comisario político del nuevo régimen. Este quiere conseguir una granja en la que, precisamente, está Adem trabajando y surgirán otro tipo de problemas. Es aquí donde Khadra despliega su habitual carga de crítica al nuevo régimen argelino.

Así, por ejemplo, se pueden leer fragmentos como este:

 

” Adem sabía perfectamente de qué eran capaces los nuevos dueños del país. Había visto a muchos de ellos pavonearse en las tribunas engalanadas con banderines, en las plazas enfebrecidas, en los estadios abarrotados y vibrantes de clamores patrióticos; les había oído vociferar sus discursos hechizantes, su diatriba incendiaria, enfervorizando  a las masas extasiadas y prometiendo mil y una maravillas a pobres diablos adoctrinados”. (p. 220).

 

El libro está escrito en el buen estilo de que siempre hace gala el autor. Tiene mucho ritmo y aparecen personajes peculiares muy bien caracterizados. Sin embargo, tengo que reconocer que a mí me gustaba más el Khadra de los primeros libros, el que arremetía con enorme valentía contra el régimen, pero también contra el islamismo radical, con historias muy potentes y utilizando un lenguaje de gran crudeza. Ahora se ha convertido, tengo también en cuenta la última novela que leí hace poco, en un buen contador de historias, pero creo que le falta la pasión y la rabia que a mí tanto me gustaban.

No obstante, siempre merece la pena leer a Khadra.

 

Yasmina Khadra, La sal de todos los olvidos. Traducción Wenceslao-Carlos Lozano.

 

 

domingo, 19 de noviembre de 2023

ANDAMIO

 

En esta entrada hay muchas historias basadas en hechos reales o en cómics o en obras de teatro. No sé si será una mera coincidencia o es que los guionistas están escasos de creatividad.

En películas no hay nada especialmente destacable si bien ñla media no está mal.

En series destacan Nada, por su gran interpretación,  y Las gotas de Dios, por su originalidad. La media es más alta que la de las películas.

  

Películas

 

The burial. Producción estadounidense basada en hechos reales. En 1995 una pequeña funeraria de Misisipi demandó a una gran compañía del mismo sector por incumplimiento de contrato. En la película se cuenta lo principal del juicio en el que, además, aparecen problemas raciales. Interesante y muy entretenida.

 

Sound of freedom. Producción estadounidense con un director mexicano. Basada en hechos reales (al final se dan imágenes del personaje real) trata sobre la pedofilia y el tráfico de niños y niñas para actividades sexuales. Por el tema resulta en algunos momentos dura de ver. Es una película repleta de buenas intenciones, pero con una realización bastante deficiente. Muchos, demasiados subrayados y unas interpretaciones mejorables hacen que se vea por la importancia del tema a pesar de esas deficiencias.

 

La leyenda de Molly Johnson. Producción australiana. Es una película interesante por el tratamiento que hace del tema de los indígenas y de un incipiente feminismo. Se desarrolla en la primera década del siglo XX en una pequeña población. Tiene elementos del western, aunque realmente se trata de un drama familiar. Guionista, directora y protagonista es la misma persona lo que no sé si es lo más adecuado.

 

Adiós señor Haffmann. Producción francesa. Está basada en una obra de teatro y se nota ya que prácticamente toda se desarrolla en una par de interiores. París, año 1942, un joyero judío cede su tienda y su vivienda al dependiente a cambio de que le proteja y le permita esconderse en el sótano. Interesante cómo narra la evolución de los personajes. Creo que el tema central es la ambición.

 

El asesino. Producción estadounidense dirigida por David Fincher basada en una novela gráfica. Se trata de ver la historia desde el punto de vista del asesino. Es original aunque me parece que demasiado premiosa en algunos momentos.

 

Series

 

The Bear. Segunda temporada de esta peculiar serie estadounidense de 10 episodios de 30 minutos  con uno de una hora. Muy buena como la primera. Quizá le cuesta algo arrancar, pero cuando lo hace quieres ver más y más capítulos. Muy bien interpretada.

Disney +

 

Spy/Master. Serie rumana de 6 episodios de 50 minutos. Es la primera serie que veo de esa procedencia. Serie de espías ambientada, y bastante bien por cierto,  en 1978 en plena Guerra Fría. Tiene un guion que cuesta un poco al principio, pero que mejora con el paso de los capítulos. Las interpretaciones es quizá lo peor de la serie, sobre todo con un matrimonio Ceaucescu demasiado ridículo.

HBO Max

 

Nada. Miniserie argentina de 5 episodios de 30 minutos. Qué bien se puede pasar cuando hay buenos guionistas y un actor como Luis Brandoni, uno de esos actores capaces de crear un personaje, acompañado por un Robert De Niro en un papel en el que está realmente muy gracioso y en el que da la impresión de habérselo pasado muy bien grabando. Una serie que es una pena que dure tan poco; me pasaría horas viendo las vicisitudes de ese dandy/gastrónomo/inútil para la vida diaria. Una gozada.

Disney +

 

Las gotas de Dios. Miniserie francesa de 8 episodios de 55 minutos. Basada en un manga, tiene un tema muy original como es el de que para quedarse con una herencia dos jóvenes tienen que participar en un concurso basado en el mundo del vino. Aunque no soy precisamente aficionado a ese mundo, incluso siento un cierto rechazo por él y la mucha tontería que lo rodea, la serie me ha encantado y estaba deseando ver el capítulo siguiente. Está muy bien hecha y tiene una buena creación de personajes que, además, están bien interpretados. Una de las buenas series del año.

 

Blue lights. Serie de la BBC de 6 episodios de una hora. Sigue la estela que dejó la ya antigua Hill Street Blues. El día a día de los policías de una comisaria en Belfast centrados sobre todo en los novatos. Está bastante bien aunque quizá sea demasiado positiva porque a veces parecen más agentes de los servicios sociales que policías. Bueno, a lo mejor allí son así.

 

Los crímenes de Port Talbot. Miniserie británica de 4 episodios de una hora. Basada en hechos reales. A principios de los setenta se cometieron varios crímenes en una pequeña localidad del sur de Gales que quedaron sin resolver. Veinticinco años después, gracias al descubrimiento del ADN, se vuelve a abrir el caso al aparecer nuevas pruebas. La serie va alternando de forma bastante inteligente y clara la investigación que se hizo en su día y la posterior. Muy entretenida y bien ambientada.

Filmin

 

El manipulador. Serie sueca de 8 episodios de 45 minutos. Basada en hechos reales. Trata de los abusos sexuales y los maltratos que se dieron, entre los años noventa y prácticamente hasta ahora, en una granja escuela de hípica de un pequeño pueblo sueco por parte de un profesor y padre de la familia propietaria. Dura de ver en algunos momentos por la violencia psíquica más que por la física. Magnífica interpretación del protagonista. Es de lo mejor que he visto nunca sobre el tema por lo bien que están reflejadas las diferentes reacciones.

Filmin

 

Poker face.  Serie estadounidense de 10 episodios de 50 minutos. Una exjugadora de póquer tiene la facultad de saber cuándo alguien miente. Por algo que sucede tiene que huir y en esa huida irá llegando a unos lugares en los que siempre hay uno o varios asesinatos; tendrá entonces que utilizar ese poder para averiguar lo que ha pasado. Planteamiento como se ve bastante original. También lo son las diferentes historias aunque, quizá, hubiera sido mejor que fueran 6 u 8 en lugar de las 10. Entretenida sin más.

Sky ShowTime

 

Nolly. Miniserie británica de 3 episodios de 45 minutos. Basada en la historia de Noele Gordon, una actriz de una serie de televisión muy vista en los setenta que fue despedida de la misma en 1981. Está muy bien ambientada, es británica claro, y resulta entretenida e interesante para ver cómo se rodaba en la época.

Movistar +

sábado, 18 de noviembre de 2023

La dura realidad centroamericana



Lo primero que me surge a medida que avanzo en la lectura del libro es mi enciclopédico desconocimiento de la realidad de esos países a pesar de que, gracias precisamente Óscar Martínez, periodista salvadoreño y que trabaja también en El Faro, empecé a conocerla desde que, hace ahora justamente dos años, leí Los muertos y el periodista y el año pasado todo lo que se había publicado en España de él. Sin embargo, tanto Honduras como Nicaragua apenas aparecen en esos trabajos.

Es curioso que, por lo que parece, tampoco se conocen en sus países muchas cosas de las que se habla en el libro, al menos es lo que se deduce del siguiente fragmento:

“Recogí la mayoría de estas historias en caseríos, valles entre volcanes y veredas en las montañas, donde transcurre la vida centroamericana a espaldas de las instituciones del Estado. Lugares que son como pliegues: donde no llegan los reflectores y las cuestiones que allí suceden suelen permanecer ausentes de nuestras narrativas nacionales”. (p. 12)

El libro de Dada, por cierto creador y director de El Faro, recoge diez artículos publicados entre 2010 y 2021 mayoritariamente en su periódico pero alguno en otros medios. Solo Costa Rica está ausente, mientras que el resto es tratado de forma casi igualitaria. Así: Honduras (3), Nicaragua (2), Guatemala (2) y El Salvador (3).

Los temas son muy variados pues van desde el zoológico que tiene en plena selva un narco hondureño que afirma haber asesinado a 78 personas y que tiene fuertes conexiones con la política a través de los hijos de dos presidentes, hasta las averiguaciones que hace sobre el asesinato de Monseñor Romero, pasando por el narco de Guatemala que descubre siguiendo la pista de la muerte de unos migrantes ¡cameruneses! También los problemas con la hidroelectricidad en Honduras con un estado ausente que todo lo privatiza y que, al final, se convierte en un conflicto de pobres contra pobres.

Todos los artículos son muy interesantes y reflejan unas situaciones de enorme dureza, pero al mismo tiempo aparecen personajes de gran entereza capaces de sobrevivir e incluso de pelear por mejorar en unos medios totalmente adversos, tanto económica como políticamente.

En este sentido me ha llamado la atención lo que Dada afirma en el siguiente fragmento:

“Para mi generación fue especialmente decepcionante confirmar que, en su ejercicio del poder, la derecha y la izquierda habían mostrado la misma capacidad para la corrupción y su desconexión con los más vulnerables”. (p 12)

Como decía, todos son muy interesantes, pero quisiera destacar dos: Por un lado, el titulado Roque en Saturno en el que hace un recorrido sobre la historia reciente de El Salvador que resulta muy claro y ayuda a comprender muchas de las cosas que han pasado, y por otra parte, La generación rota de Nicaragua un artículo difícil de leer para los que ya tenemos unos años y pusimos tanto entusiasmo y esperanzas en la revolución sandinista.

En fin, dejo algunos sin mencionar expresamente, pero son tan buenos e interesantes como los mencionados. Dada tiene una gran capacidad de comunicación y una escritura muy fluida y centrada en lo que cuenta. No huye de la violencia pero tampoco se ceba en ella, algo que resultaría muy fácil por la constante presencia en esas sociedades.

Un libro muy recomendable que, al mismo tiempo, deja un regusto amargo porque habla de realidades tremendamente duras y, lo que es peor, a las que no se les ve ninguna salida. Un ejemplo sería la del propio Dada y El Faro que se han tenido que trasladar a Costa Rica ante los riesgos que corrían en su país.

Aprovecho para recomendar también cualquiera de los cuatro libros publicados aquí de Óscar Martínez (hay comentario de todos en el blog).

 

Carlos Dada, Los pliegues de la cintura.

  

jueves, 16 de noviembre de 2023

Algo más que una memoria personal



Este año, sin que yo me lo haya propuesto en absoluto, están coincidiendo varios libros que se centran en la relación, casi siempre problemática, de escritoras con sus madres y escritores con sus padres. En el blog están comentados.

Este texto de Chalandon es uno de ellos. El autor es el encargado de cubrir para su periódico el juicio de Klaus Barbie en 1987, un juicio que levantó una gran expectación en su momento. Al mismo tiempo inicia una investigación sobre el pasado de su padre y su intervención en la Segunda Guerra Mundial. Un pasado que aparece bastante confuso y que a medida que va conociendo le va llevando a alejarse de él por las muchas mentiras que va encontrando.

El libro está muy bien estructurado. Se inicia con la visita de Chalandon al pueblo donde había una colonia de niños judíos que fueron enviados a los campos de concentración; a continuación comienza a contar la investigación que le surge sobre el papel de su padre antes mencionado y enseguida la va alternando con el juicio a Barbie, un juicio en el que consigue que su padre pueda estar presente a pesar de las dificultades que había por falta de espacio. (El padre tenía gran interés en asistir porque le parecía que era un juicio “amañado”, un juicio espectáculo).

“Un texto fuerte, preciso, contundente que expresa un doble asombro: el del juicio histórico y el descubrimiento de las repetidas mentiras del padre. Un libro para ser tallado en piedra”.

Este fragmento de la crítica de La Dépêche de Midi, que la editorial reproduce en la solapacreo que refleja muy bien lo que es el libro.

El autor afirma muy al principio que un amigo le había recomendado: “Convierte tus lágrimas en tinta” (p. 27) y eso es lo que hace, de ahí lo impactante que resulta su lectura en algunos momentos.

A mí me ha recordado bastante a Emmanuel Carrère por la combinación que hace entre una realidad exterior y su propia realidad.

Además, se nota que es un periodista quien escribe. Está narrado con mucha agilidad haciendo que el lector esté deseando avanzar en la lectura para ver cómo se resuelven los dos temas. Fue finalista del Goncourt.

Quizá si hay que poner alguna pega, yo lo haría con la dificultad que he tenido en algunos momentos para seguir la narración de la historia de su padre que me ha resultado algo confusa seguramente por la cantidad de mentiras que acumulaba.

En cualquier caso un libro bastante recomendable por el interés que tienen las dos historias que narra.

 

Sorj Chalandon, Hijo de un bastardo. Traducción Adolfo García Ortega.

  

jueves, 9 de noviembre de 2023

Otra muestra de un gran narrador


Con esta lectura termino, creo, con los libros traducidos hasta ahora del autor y editados por la editorial Arpa, una editorial que, por cierto, está haciendo una magnífica labor al poner a nuestro alcance textos de muy diferentes materias que, al menos todos los que he leído y comentado en el blog, o son muy interesantes o resultan muy entretenidos (o ambas cosas a la vez, claro).

Termino, como decía, siendo este el quinto que leo este año y el séptimo desde hace año y medio. Lo digo porque aprecio en mí un cierto agotamiento. Me siguen entreteniendo mucho las historias que recrea Kennedy, pero también empiezan a resultarme demasiado largas y a sobrarme bastantes páginas.

En este caso, Alice, desde más o menos sus cuarenta años, nos cuenta en primera persona la historia de su familia durante los años setenta del siglo pasado y la primera mitad de los ochenta. O lo que es lo mismo, desde que es una joven estudiante y la menor de sus hermanos, hasta que se convierte en alguien importante en el mundo de la edición en Nueva York. Al decir la familia me refiero a sus padres y sus dos hermanos varones. Lógicamente hay también muchos personajes secundarios entre los que destacan los amores de la protagonista.

La novela tiene 618 páginas en las que Kennedy, como es habitual en él,  hace que sucedan muchas cosas si bien me parece que, a diferencia de otras de sus novelas, no suelen ser demasiado trascendentes.

Me quedo con la época en la que Alice vive en Belfast y luego en Dublín, ciudad que no sale muy bien parada como tampoco, al menos al principio, sus habitantes. También me parece interesante lo que cuenta sobre Chile (su padre y un hermano trabajan allí en una empresa minera de las que nacionaliza el gobierno de Allende), incluyendo la participación de la CIA en el golpe y la fuerte represión posterior. Por otro lado, sigue fiel a su compromiso de centro izquierda en las variadas alusiones a la política estadounidense (defensa de Carter y crítica de Nixon y Reagan). Finalmente, hace acto de presencia el SIDA en todo el tramo final del libro.

Como buen amante del jazz, no puede faltar la alusión a Bill Evans, que tanto me gusta encontrar en sus libros y, en este caso, también a Keith Jarrett.

En fin, una lectura que entretiene porque Kennedy narra muy bien, sus diálogos son realmente muy buenos y, sin llegar a ser adictivo, sí que sucede que apetece ver qué les va a pasar a los personajes.

Yo de alguna manera utilizo estos libros de forma un tanto terapéutica porque durante su lectura me abstraigo muy bien de unas realidades externas que no están siendo demasiado gratas. (De hecho este que comento, por el momento en que lo he leído, es un buen ejemplo de ello).

Me atrevo a recomendar su lectura si lo que se busca no es una literatura que pueda obtener un Nobel, pero sí que esté escrito muy dignamente y tenga momentos interesantes y alguno emocionante.

 

 

Douglas Kennedy, La sinfonía del azar. Traducción Àlex Guàrdia Berdiell.

 

martes, 7 de noviembre de 2023

Analizando a VOX

 


De Forti comenté en el blog hace casi dos años su magnífico libro Extrema derecha 2.0 en el que hacía un análisis del fenómeno a nivel global. Ahora, como editor, nos ofrece la aplicación del análisis a la realidad española centrado en su máxima representación que es VOX.

El libro está dividido en siete capítulos dedicados a tratar los aspectos fundamentales de la ideología de ese partido y una introducción de Forti en la que sitúa a VOX en el contexto de las extremas derechas, introducción, por cierto, por la que ya casi vale la pena leer el libro por la buenísima información que da y la claridad con la que está expuesta.

Los otros capítulos tratan de: Inmigración, familia y género, globalismo, historia, trabajo, populismo y crisis climática. Como se ve, están prácticamente todos los temas que conforman la ideología de ese partido porque, eso sí, se trata de un libro centrado en analizarla dejando a un lado, salvo en alguna referencia concreta, su práctica política.

Todos los temas han sido tratados por especialistas provenientes en su inmensa mayoría del mundo de la universidad y que han dedicado al menos parte de su trabajo a investigar el aspecto sobre el que escriben.

Cada lector puede encontrar lo que más le interese o que menos conozca.  A mí particularmente me han llamado la atención cosas como: la explicación del porqué de la postura de VOX ante el franquismo, que en mi caso partía de una gran simplificación; la connotación que tiene el “campo” y cómo les interesa para tener un nicho con buen asiento para que nos les pueda suceder lo mismo que a Ciudadanos; también el buen análisis de su antiglobalismo.

Desde otro punto de vista, creo que al tratar de la inmigración, tan relevante para VOX y tan importante en general, se deberían haber aportado cifras oficiales y no limitarse a desmentir sin más lo que dicen sistemáticamente desde ese partido. Tampoco me ha gustado demasiado la parte dedicada al patriotismo porque me parece demasiado prolija y un tanto confusa.

Independientemente de estos pequeños detalles, el libro es muy interesante. Ofrece una visión bastante completa y detallada de la ideología del partido que ayuda a comprender algunas de las cosas que a veces escuchamos decir a sus principales líderes.

Lógicamente no es objeto de este libro, pero creo que también sería muy interesante un buen análisis sociológico tanto del votante como del afiliado, análisis que quizá ya está hecho y yo desconozco.

 

Steven Forti (ed.), Mitos y cuentos de la extrema derecha.

 

 

 

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Memoria del horror


Aunque conozco bastante bien el tema de la represión que hizo la dictadura argentina a partir de 1976 por haber leído los libros de Miguel Bonasso o El vuelo de Verbitsky (citado por Bianchini) entre otros, además de haber visto la película Garaje Olimpo o La historia oficial junto con muchos documentales sobre el tema, a pesar de esto me ha interesado mucho este libro por dos razones: primero porque desconocía bastante el tema de los niños robados que luego han podido ser recuperados y después por lo bien que ha contado el autor la historia.

El libro está organizado de una forma un tanto fragmentaria de manera que el lector tiene que terminar de armarlo aunque es una operación que no resulta demasiado difícil, eso sí, yo he vuelto a leer la primera parte tras terminar la lectura de todo el libro. Precisamente este planteamiento algo complejo lo hace más interesante.

El texto está dividido en tres partes.

En la primer conocemos a Claudia, la protagonista, y algo a sus dos familias, la de “adopción” y la biológica, así como la desaparición de esta. También las leyes que los presidentes Alfonsín y Menem pusieron en marcha para intentar terminar con el “problema” de la represión en los años anteriores. Finalmente, vemos cómo su abuela inicia la búsqueda de la nieta desaparecida y de ahí su ingreso en el grupo primero de las Madres de la Plaza de Mayo y luego de las Abuelas.

En la segunda parte el autor reproduce fragmentos de las declaraciones que familiares y amigos hicieron a las abuelas de la Plaza de Mayo.

En la tercera, para mí la más novedosa y emotiva, se trata la relación que Claudia establece con su tío Fernando y cómo a partir de ahí, y con el paso de los años, va recuperando su verdadera identidad y la relación con su verdadera familia y alejándose de sus “apropiadores” (este es el término que se utiliza en el texto).

Testimonios emocionantes; personajes que, como la abuela, llaman la atención por su perseverancia y valentía o su padre, miembro del FLP (Frente de Lisiados Peronistas) porque había perdido las piernas en un accidente ferroviario, militante del que todos hacen encendidos elogios o el suicidio de la abuela materna, todo ello muy bien narrado, con un lenguaje muy preciso en el que no sobra nada, pero en el que tampoco nada falta.

Un libro no solo interesante sino un ejemplo más de hasta dónde puede llegar el ser humano, algo de lo que, desgraciadamente, estamos teniendo estos días multitud de ejemplos en Oriente Medio, muchos, además, por parte de una gente cuyos antepasados tuvieron que sufrir uno de los peores genocidios de la historia.

Una lectura muy recomendable incluso para quien conozca bien el tema e imprescindible si no es el caso.

 

Federico Bianchini, Tu nombre no es mi nombre. Historia de una identidad robada en la dictadura argentina.