miércoles, 12 de diciembre de 2018

Tremendo debut literario



“Un infierno frío, blanco y sin dioses.”  Con esta frase termina Ricardo Menéndez Salmón su reseña en  La Nueva España. La reproduzco porque me parece una magnífica síntesis de lo que es esta espléndida novela.
La historia se desarrolla en el invierno de 1867, unos momentos en los que el hambre se generalizó en Finlandia sobre todo en el norte de donde parte una familia o, mejor dicho, una mujer con sus dos hijos pues el padre muere antes de la partida, en un viaje hacia una lejanísima San Petesburgo donde piensan que podrán obtener comida y sobrevivir.
Se podría hablar casi de una novela de carretera pues el relato consiste en las diferentes vicisitudes por las que pasarán que van desde los encuentros con gente dispuesta a ayudarles hasta quien se aprovechará de su situación.
Un ejemplo de lo primero puede ser el de este campesino que les da hasta patatas, eso sí, pequeñas y negras y que dice:

“-Son un poco la imagen de estos años. Negras y humildes… Aunque supongo que a este tiempo no se le puede llamar humilde. Impuestos penosos nos piden, y más duros a aquellos a quienes menos se les ha dado. Las cosechas son modestas, y también estas patatas, como las cosechas de estos tiempos, negras y pequeñas…” (p. 77)

Aquí aparece también una de las pocas críticas explícitas que se hace a la situación política.
Un ejemplo, y muy duro en su narración, de lo segundo es esta violación de la madre por quien también les ofrece una mínima ayuda:

“(…) El hombre se inclina desnudo sobre Marja, le arranca la camisa y la falda antes de que ella alcance siquiera a oponer resistencia. El grito se asfixia en la garganta, el terror paraliza su voz, es como una masa de agua que traga a quien no sabe nadar, negra y fría.
- No te creerás tú, ramera, que vas a comerte aquí gratis nuestras últimas migas de pan.
- El hombre le mete los dedos entre as piernas, luego los saca, los escupe y los vuelve a forzar dentro. Acomete jadeante a Marja, a quien la mano fría del terror empuja bajo la superficie, no la deja salir. Se le acaba el oxígeno. Entonces la penetra.
- Maldita jamelga seca –resopla.” (p. 95-96)

He reproducido este fragmento porque expresa muy bien la forma de escribir de Ollikainen que hace que, a pesar de tratarse de una novela de apenas 132 páginas, no haya sido capaz de leerla de un tirón y en varios momentos haya tenido que descansar por sentirme desasosegado y hasta en algún momento un poco angustiado.
Es una historia terrible narrada sin tapujos y mostrando la dureza de la vida en esa época con un clima, además, tremendamente hostil pues la nieve les llegaba a veces hasta la cintura. De esa dureza da una idea el hecho de que, inmediatamente antes de su marcha, la familia se alimentaba de pan hecho con harina de corteza de pino añadiendo a veces ¡liquen! También el poco alimento que reciben consiste en gruel, una especie de gachas hechas con tal cantidad de agua que son casi líquidas.
A pesar de todo lo dicho, el autor deja al final un par de situaciones que dan una nota algo más optimista.
En más de una de las críticas que la editorial reproduce en su página web aparecen relaciones con la situación actual como, por ejemplo, esta de Elena Balzamo en Le Monde des Livres:

“El drama de hace ciento cincuenta años de este país nórdico nos hace comprender lo que ocurre todavía hoy en muchos puntos del globo mucho mejor que ninguna estadística o reportaje.”

No sé si estará entre las intenciones del autor en esta su primera novela, pero sí es cierto que se puede sacar más de una analogía con la situación actual.
Una novela muy recomendable que me ha recordado, salvando todas las distancias,  otro debut reciente, el de Jesús Carrasco con  Intemperie.

Aki Ollokainen, El año del hambre.  Traducción Luisa Gutiérrez Ruiz.

martes, 11 de diciembre de 2018

Algo más que unos perfiles




Al consultar el blog antes de hacer el comentario he visto que hay nada menos que 37 entradas con la etiqueta Elvira Lindo, aunque eso sí la última es de abril de 2015 y, además, todas son de artículos publicados en El País. Sé que he leído también alguno de sus libros, pero debió de ser antes de iniciar este blog.
Siento una simpatía especial por la autora entre otras cosas por los buenos ratos que me hizo pasar con su personaje Manolito Gafotas en el programa de radio con Fernando G. Delgado. Luego leí los libros con ese protagonista y también disfruté mucho.
El magnífico libro que hoy comento me parece muy especial por varias razones. Es un texto que tiene como protagonistas a mujeres en su inmensa mayoría dedicadas a la literatura; está escrito con pasión no exenta de reflexión; es tan personal que por momentos emociona (no digamos en el autorretrato con el que cierra el libro) y también tiene la virtud de animar, sin decirlo expresamente,  a la lectura de alguna de las autoras que aparecen.
Como dice Elena Poniatowska en el Prólogo:

“¿Por qué digo entonces  que estos textos tienen el sabor de la verdad? Porque me conmueven. Reflejan la mitad alegre, la mitad triste, la mitad frágil, la mitad abandonada de las mujeres en el mundo de las letras. (..)
¿Aprendo sobre cada una de ellas? Sí, que son madres-coraje, escandalosas, agobiantes, culpables, estrafalarias. .” (p. 11)

En las diferentes entradas, 30 como dice el título, combina: perfiles personales o literarios en algunos casos, comentarios de algunos libros en otros, análisis más pormenorizado de un libro en concreto y, en varios casos, los relaciona con su vida en Nueva York.
Tengo la suerte de haber leído libros de bastantes escritoras que aparecen. Así: Carson McCullers, Monika Zgustova, Joan Didion, Patricia Highsmith, Margaret Atwood, Edna O’Brien, o Chimamanda Adichie entre otras, lo que hace más interesante aún le lectura. Por otra parte, me ha despertado el interés por otras como  Olivia Laing o Dorothy Parker e incluso por algún libro en concreto como pueda ser el caso de Tristana de Pérez Galdós, creo que el único libro de un hombre que ha incluido Lindo y lo ha hecho por la potencia del personaje femenino.
Como decía antes, el libro se cierra con un extenso capítulo en el que, tras el título de Autorretrato. Una mujer inconveniente, Lindo realiza en varios momentos una especie de terapia psicoanalítica y también cuenta otro tipo de cosas alguna que a mí particularmente me ha llamado la atención como, por ejemplo, los problemas que tuvo la publicación de los libros de Manolito Gafotas en países como Francia, Irán o Estados Unidos. Incluye casi al final la reproducción de un artículo que publicó en su día sobre su visita al MoMA que es realmente divertido y un verdadero compendio de la forma de escribir de esta estupenda escritora.
Un libro absolutamente recomendable por muchas razones: personajes muy interesantes, reflexiones muy agudas, momentos muy emotivos, montones de sugerencias y, además,  muy bien escrito.

Elvira Lindo, 30 maneras de quitarse el sombrero.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Otra novela premiada de Piñeiro



Es la sexta novela que leo de la autora en un año (la primera la terminé el 17 de diciembre de 2017), es decir, que he leído casi toda su obra en muy poco tiempo lo que indica el interés que me ha despertado y los buenos momentos que me ha hecho pasar.
Esta que hoy comento obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2010 de la que el jurado dijo entre otras cosas:

“La novela –con un suspenso sostenido que la vincula con lo mejor del género policial- nos lleva a planteamientos tanto éticos como políticos de carácter universal en la sociedad contemporánea (…). La mirada irónica y desencantada, no obstante, fortalece el cuidado y el compromiso de la autora con sus personajes.” (Extracto del acta reproducido por la editorial en la solapa)

Aquí están las principales características no solo de este libro, sino de la mayoría de las obras de Piñeiro: trama con algunos elementos policiales, algo de crítica social y política, tratamiento de las relaciones personales sobre todo de pareja y unos personajes bastante bien construidos.
Con estos mimbres la autora construye una historia que atrapa desde el primer capítulo y que va desarrollando con precisión y haciendo uso de vez en cuando de flashbacks para dar a conocer las principales claves de la historia.
Hay como decía algunas referencias a la corrupción -el mundo en el que se desarrolla la historia es muy proclive pues se trata de un estudio de arquitectos y constructores-, y a los negocios no siempre del todo legales. Sirva de ejemplo el siguiente fragmento:

“-No, pará, no soy tan ingenua. Yo sé que no está del todo bien lo que hace. ¿Pero qué está bien? Mirá alrededor tuyo, la gente que conocés, ¿consiguió todo por derecha? El arquitecto ese para el que trabajás vos, los inversores que ponen la plata para que él haga su negocio, algunos de tus vecinos, el tipo al que le van a vender el próximo departamento, ¿consiguieron todo en buena ley? ¿Y los que ves en la tele?, ¿o los políticos? “(p. 192-193)

También hay una crítica a la colaboración necesaria de subordinados sin gran poder:

“-Que los peces chicos, en lugar de defender a los suyos, terminan defendiendo a los peces grandes. Revise la historia de la humanidad y va a ver si le miento. ¿Y sabe por qué?, para ilusionarse con que eso les permitirá llegar a ser lo que no son.” (p. 125)

Además del interés de los temas y de la trama, está la escritura de Piñeiro siempre efectiva, ajustada y redactada con una aparente facilidad que, sin embargo, debe de llevar su trabajo. Lo mismo sucede con los muy bien elaborados diálogos.
Por lo dicho resulta bastante normal que fuera llevada al cine en 2017, algo ya habitual con las novelas de la autora.
Tan recomendable y entretenido como el resto de sus libros.

Claudia Piñeiro, Las grietas de Jara.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Artículos interesantes

Esta es la semana de VOX. Igual que loas grandes almacenes tienen la quincena blanca o los ocho días de oro, la política española ha tenido la semana VOX. Sus dos máximos representantes han estado hasta en la sopa y los diferentes articulistas han escrito sobre ese partido desde muy diferentes perspectivas.
He escogido para recomendar los cuatro artículos que me parecen más interesantes.

El de Miguel Pasquau es sin duda con el que estoy más de acuerdo. Creo que este magistrado es muy buen analista y en este caso propone la mejor perspectiva para enfrentar el fenómeno. (ctxt.es)

Eugenio del Río, un hombre curtido en mil batallas políticas, da una visión bastante parecida a la del anterior y de alguna manera la complementa. (infolibre.es)

Una nota algo discordante es la de Luis Arroyo que se empeña en el carácter fascista del partido. En todo caso él es un experto en comunicación. (infolibre.es)

Rosa María Artal no se circunscribe al caso de VOX y abre más el foco. Como todos sus escritos es muy combativo. (eldiario.es)

Pablo Ordaz recoge la opinión de tres expertos para ver si VOX es o no un partido fascista. Más allá de mi discrepancia con algunas de las cosas que se dicen, también tiene algo de interés. (elpais.com)

jueves, 6 de diciembre de 2018

“Gracias a todos”: Nuevas citas VIII



Hace más de seis años que autoedité Gracias a todos en el que recogía la mayoría de las citas que había ido recopilando hasta entonces. En este tiempo he seguido con mi vieja costumbre y he pensado que sería una buena idea publicarlas en el blog organizadas por temas, con algún comentario si se tercia, tal y como hice en el libro.



Felicidad

Al fin y al cabo, se dijo, la felicidad es para el ser humano como la casa para el borracho: aunque no la encuentre, sabe que existe.
Pablo Martín Sánchez, El anarquista que se llamaba como yo


Practica espontáneamente lo que los sabios de todas las épocas consideran el secreto de la felicidad, estar aquí y ahora, sin añorar el pasado ni preocuparse por el futuro.
Emmanuel Carrére, De vidas ajenas


“La felicidad consiste en vivir con alegría rodeada de una familia apacible”
 (Una joven tutsi de 19 años huida y escondida en los pantanos durante 8 años.)
Jean Hatzfeld, La estrategia de los antílopes


“La felicidad es inasible; la sabiduría de los individuos sabe que la felicidad no existe más que en el recuerdo…sólo después nos damos cuenta de que en tal o cual época fuimos felices sin saberlo”.
Paul Veyne citado en
Lucien Jerphagnon, Elogio del pesimismo. Cualquier tiempo pasado fue mejor


No hace falta creer que todo siempre es felicidad, solo entender que siempre existe algo mejor que la muerte.
Per Olov Enquist, La biblioteca del capitán Nemo


Por eso he pensado desde entonces que la felicidad no es más que estar libre de todo lo malo: La libertad frente a las privaciones y la libertad frente al dolor, eso es la felicidad. Y la libertad frente a la angustia…
Torborg Nedreaas, Nada crece a la luz de la luna


Decía Tolstói que el secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.
Marta Rebón, En la ciudad líquida



Fotografía

La fotografía es la reducción del mundo infinito e insuperable a un rectangulito. La fotografía es nuestra medida del mundo. La fotografía también es el recuerdo. La memoria es la reducción del mundo a rectangulitos. La inclusión de los rectangulitos en un álbum es una autobiografía.
Dubravka Ugresic, El Museo de la Rendición Incondicional


Nunca me había gustado la fotografía. Los turistas armados con las cámaras, me repelían; hojear los álbumes ajenos me aburría; y mirar las diapositivas ajenas me disgustaba.
(…)
Me estuve preguntando qué y cuánto habría recordado de no haber hecho fotos.
Dubravka Ugresic, El Museo de la Rendición Incondicional



Globalización

Si un número creciente de ciudadanos considera la globalización desde un enfoque multidimensional en el que los mercados, los derechos humanos, las garantías medioambientales y un contrato social global tienen que armonizarse y regularse en un nuevo sistema de gobernanza global, aprender a vivir juntos en un mundo interdependiente puede prevalecer por encima del poder de las multinacionales, los operadores financieros, los apologistas de la destrucción del planeta y los burócratas del nuevo orden global.
Manuel Castells, Comunicación y poder


(…) la economía se ha estancado en unos países pero ha crecido en otros. En los emergentes y frontera.
Es la misma reacción la que está detrás de los lamentos sobre el aumento de la desigualdad y la desaparición de las clases medias, que se justifican a corto plazo en los países desarrollados pero que no se tienen tampoco en pie: primero, porque extrapolan hacia el futuro lejano las consecuencias manifiestas de una crisis que algún día (2018) se terminará. Y segundo, porque no tienen en cuenta el enorme impulso que ha tenido la igualdad en los últimos veinte años. Claro que a nivel global. Ni la enorme masa de clase media que se ha formado en los países emergentes en esos veinte años. Es el fruto de que, mientras que en 1980 solo producía para la economía global 500 millones de trabajadores, en la actualidad lo hacen 2.000 millones. En fin que mirar las cosas localmente sólo sirve para hacer afirmaciones que tienen validez (cuando la tienen) localmente.
Juan Ignacio Crespo, Cómo acabar de una vez por todas con los mercados


Evidentemente, los efectos de la globalización pueden ser tanto negativos como positivos, pero la globalización en sí misma es un hecho de la vida. No es algo a lo que, de un modo razonable, podamos negarnos o apoyar, sino que es algo que existe, del mismo modo que existe la lluvia. Nadie es tan tonto como para negar la existencia de la lluvia.
Brian Whitaker, ¿Qué sucede en Oriente Próximo?


Lo que dice la joven tutsi indica lo importante que es el contexto para un concepto tan vago y difícil de precisar.
Tanto Enquist como Nedreaas dan buenas pistas. La de Tolstói la encuentro conformista.
Mi rechazo de los turistas y las fotos viene de antiguo; ese tener que esperar para poder ver un cuadro en un museo porque hay un impresentable que quiere hacer la foto, por ejemplo.
El problema con la globalización es que solo se ha hecho con los mercados y no existe nada ni remotamente parecido a esa gobernanza global de la que habla Castells.
A pesar de que discrepo profundamente de muchas afirmaciones de Crespo, en este caso coincido plenamente. La globalización tiene muchos defectos, pero desde luego ha mejorado la vida de millones de personas en lo que antes llamábamos el Tercer Mundo, de muchas más de las que ha perjudicado en el Primero. A nivel mundial se han reducido las desigualdades entre países; otra cosa es lo que hay sucedido dentro de cada país.

martes, 4 de diciembre de 2018

Nunca es tarde



Han pasado más de veinte años desde que se publicó esta obra en Noruega y ahora se traduce siendo, además, la primera que se publica en España de la autora. Es un verdadero misterio el funcionamiento de las editoriales. Hace falta que las haya de todos los tamaños para que podamos disfrutar de libros como este con los que solo se atreven editoriales más pequeñas.
Ayer mismo comentaba en el blog un libro de otro escritor nórdico, Henning Mankell, con el que este comparte un par de aspectos que me parece interesante destacar. Por un lado, la importancia del clima; tanta que como se dice en la nota de la Agencia EFE recogida en diariovasco.com, la autora:  “ha reconocido que sería una obra muy distinta si la acción transcurriera más al sur de su país -reside desde que tiene dieciséis años en Oslo- y en una época diferente al invierno.” Exactamente lo mismo sucede en la de Mankell. Por otro lado, ambas se centran en lo más cotidiano. En la de Orstavik en concreto la historia sucede en apenas unas horas de la tarde-noche de la víspera del día en el que Jon cumplirá los nueve años, y cuenta lo que hacen los dos protagonistas: Vibeke, la madre, y su hijo Jon.
Dice también la autora en otro fragmento que publica EFE que: "lo que más miedo infunde es la falta de relación entre las personas y eso es lo peor que se puede experimentar". Ese es el trasfondo de todo el libro.
La editorial reproduce varios fragmentos de diferentes críticas que recibió en su día de los que me gustaría reproducir y comentar el siguiente de L’Express: “Se entiende por qué Amor es lectura obligada en los institutos noruegos: explica una relación madre-hijo en la que las voces se entremezclan y se instala la incomunicación.”
Creo que recoge muy bien algo que es lo que más me ha gustado de esta novela: esa forma de entremezclar, a veces hasta en el mismo fragmento, lo que están haciendo cada uno de los dos protagonistas. Además, está tan bien ejecutado que no se pierde el hilo en ningún momento. Eso sí, me sorprende que sea lectura obligatoria en los institutos de su país;  no me imagino nada parecido en el nuestro.
Es una novela que te atrapa y que te va llevando sin prisa pero sin pausa hacia un final que a mí desde luego me ha parecido muy sorprendente. Se lee de un tirón también debido al hecho de que se trata de una obra de 163 páginas. Si hubiese sido más extensa hubiera sido  necesario algún descanso aunque solo fuera para tomar aliento.
Muy recomendable.

Hanne Orstavik, Amor. Traducción Lotte K. Tollefsen




lunes, 3 de diciembre de 2018

La última novela de un grande




Hace unas semanas comentaba el primer libro que escribió Mankell y que acababa de publicarse por primera vez en castellano. Hoy me ocupo del último que escribió y que se publicó póstumamente. Se me había pasado, y cuando lo descubrí hace unos días en el estante de una librería me llevé una gran alegría porque es uno de esos escritores que, como ya he comentado en varias ocasiones, me encanta leer por las cosas que cuenta y por lo bien que lo hace.
En este caso, el libro es una especie de continuación de otro anterior que se publicó en 2006 y que leí pero del que, lógicamente en mi caso, no recuerdo nada. No importa porque se puede leer de forma independiente. El autor, seguramente consciente del tiempo transcurrido entre ambos, da los suficientes datos y referencias para que sepamos de dónde salen algunos personajes y algunas historias.
Hay que advertir que mientras lo escribía Mankell se estaba tratando el cáncer que finalmente acabó con su vida. Quizá eso explique el tono que adquiere el libro en algunos momentos.
Sobre el contenido del libro escribe Carlos RobertoMorán en su reseña en elplacerdelalectura.com, lo siguiente:

“Le interesa más, amén de la muerte y de la soledad, hablar de las relaciones humanas y de las dificultades para que éstas se concreten y consoliden. Fredrick es en ese sentido un “maestro” para decir o hacer lo incorrecto, para no conectar con el otro, alejado de todo tacto, incapaz de expresar sus sentimientos con claridad. Apela más bien a la represión de sus emociones y por lo tanto mucho le cuesta ser comprendido y, más aún, ser correspondido.”

Fredrick, el protagonista, no solo vive en una isla dentro de un archipiélago muy poco poblado, sino que vive aislado y con evidentes problemas para relacionarse que se hacen particularmente evidentes con su hija, que vive en París, o con sus intentos de relación con una periodista de la zona. Se trata por tanto de un personaje muy solitario, pero también lo son la mayoría de los que aparecen en el libro.
Sobre esta soledad creo que son ilustrativos estos dos fragmentos:

“También me pregunté si había alguien que me echara de menos.” (p. 175)

“La hora siguiente jugué al póquer conmigo mismo. Esa es la expresión más triste que conozco de la soledad. Por otra parte, nunca me siento tan derrotado por el aburrimiento y el cansancio como cuando intento ganarme dinero a mí mismo. No se puede caer más hondo en la soledad.” (p. 364)

Además, los lugares en los que se desarrolla la historia son bastante inhóspitos y, algo habitual en los libros del autor, con una presencia constante del clima que es casi siempre riguroso.
Aunque he utilizado la palabra historia tengo que decir que es quizá un tanto exagerado pues estamos ante una novela en la que en sus casi 400 páginas pasan muy pocas cosas. Hay varios incendios de casas en diferentes islas, hay un viaje del protagonista a París porque su hija ha sido detenida por carterista (por cierto este viaje le dará pie a Mankell a relatar algunos aspectos interesantes de la vida anterior de Fredrick), se produce la muerte de dos habitantes de la zona, pero en lo fundamental el texto recoge los aspectos más cotidianos de la vida del protagonista. De hecho está narrada por él en primera persona.
Es un libro que recomiendo muy encarecidamente para todo el mundo. (A los seguidores del autor no hace falta, claro.) Creo que es de lo mejor que ha escrito Mankell creando, además, un personaje que, más allá de cualquier identificación, interesa y del que el lector quiere saber más tanto de su pasado como de su presente. Es uno de esos libros que cuesta dejar de leer y que, a pesar de lo dicho, no resulta amargo ni pesimista; bueno, al menos en mi caso.

Henning Mankell, Botas de lluvia suecas. Traducción Gemma Pecharromán Miguel.







sábado, 1 de diciembre de 2018

ANDAMIO


Como siempre predominan las series. Además, esta vez hay dos documentales que no están en los cines ahora, pero que me parecen realmente buenos.


Películas


Eight Days a Week. Magnífico documental  de Ron Howard realizado en 2016. Recoge los primeros años de The Beatles, más en concreto de 1963 a 1966. Hay actuaciones, las principales giras, grabaciones en estudio, entrevistas tanto a los cuatro como a otra serie de gente importante. Reconozco que en esa época no era fan del grupo ni mucho menos, sin embargo la película me ha encantado, me parece muy interesante además para ver lo que supone tanta fama en tan poco tiempo.

Dogman. Película italiana del mismo director de Gomorra. Se desarrolla en ambientes marginales y de una fealdad extrema a pesar de estar al lado del mar. Lo mejor es cómo logra la atmósfera y cómo mantiene la tensión de tal manera que, aunque el espectador se imagine lo que va a pasar, no por ello pierde el interés. Buenas interpretaciones en general y espectacular la del protagonista.

Eugenio. Documental sobre la vida de uno de los humoristas más originales y mejores que ha habido. Luces y sombras en una vida llena de éxitos profesionales y fracasos personales. Se ve con una cierta pesadumbre y de alguna manera compadeciendo un tanto a la persona. Es bastante dramático por ejemplo escuchar lo que de él dice su cuarto y último hijo.

Mi obra maestra. Una buena comedia argentina con dos grandes interpretaciones. Tengo que reconocer que Brandoni ha sido siempre uno de mis actores favoritos. Quizá esté un poco descompensado el guion en las distintas partes de la película y la crítica del arte moderno sea un tanto superficial, pero estoy de acuerdo con ella.

The Guilty. Si en la película Enterrado de Rodrigo Cortés bastaba con un hombre, un ataúd y un teléfono, en esta ópera prima del director danés Gustav Möller, basta con un gran actor y dos teléfonos para transmitir toda la tensión y la angustia de quien se enfrenta al secuestro de una mujer con esos escasos medios. Un guion muy trabajado es la clave de esta magnífica película así como una gran interpretación. Qué poco se necesita a veces para hacer gran cine.


Series


Black Earth Risisng. Serie británica del mismo creador que The Shadow Line pero incluso más compleja que esta. El interés con el que se inicia se va perdiendo, a pesar de desarrollarse en torno a la situación política actual de Ruanda y a las matanzas de los noventa, debido a la excesiva complicación en algunos momentos.

The Deuce. En esta segunda temporada me ha costado un poco entrar, pero a partir del tercer capítulo me vuelvo a meter en esas historias de finales de los setenta que David Simon sabe contar tan bien. Hay que destacar una puesta en escena y una ambientación realmente extraordinaria. Las escenas de exteriores nos muestran unas calles que parece realmente que estamos en esa época. Una magnífica serie.

Making a Murderer. Esta segunda temporada no es tan impactante como lo primera algo realmente muy difícil, pero sigue siendo muy interesante. Asistimos a los diferentes recursos de los dos condenados con lo que se nos muestra el funcionamiento de la justicia de los Estados Unidos y los más que evidentes fallos del primer juicio y el carácter de los interrogatorios al joven Brendan Dassey. Tiene también la parte humana de ver al resto de la familia y cómo le van afectando las diferentes resoluciones judiciales. Una muy buena serie documental.

Liar. Miniserie británica de seis capítulos con la violación como tema central. Interesante sobre todo la primera parte, más o menos los tres primeros episodios, luego decae un tanto al centrarse en aspectos más policiales. Resulta bastante entretenida y tiene algunos elementos interesantes para los momentos que vivimos con respecto a la violencia contra las mujeres.

The sinner. Una serie en ocho capítulos con un buen inicio y un planteamiento interesante ya que sabemos desde el principio quién es la asesina y todo consiste en saber  por qué lo hizo. El problema es que pasados los tres primeros episodios va perdiendo fuerza e interés y se repiten demasiado las mismas cosas.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Feliz reencuentro



Hacía muchísimo tiempo que no veía un libro del autor en las librerías. Hay que agradecer una vez más a esta magnífica editorial que es Cabaret Voltaire la publicación de una obra de un autor marroquí tal y como viene haciendo con las de Mohamed  Chukri o  Leila Slimani. Parece mentira que los poco más de 14 kilómetros que separan Marruecos de España supongan, sin embargo, una lejanía cultural tan grande.
Dice Ben Jelloun en la última frase del libro que ha tardado casi cincuenta años para “atreverme a regresar a esa historia, a encontrar las palabras para contarla.” (p. 186)
La historia es el período de diecinueve meses en los que estuvo detenido, con otros 94 estudiantes, por haberse manifestado en 1965. El régimen utilizó la excusa de que tenían que hacer el servicio militar y así estuvieron bajo la vigilancia del ejército.
Cuenta en el libro el conjunto de malos tratos, humillaciones y penalidades varias que sufrieron en una época en la que el régimen de Hassan II fue especialmente duro tal y como han documentado varios libros como, por ejemplo, Nuestro amigo el rey de Gilles Perrault. En este sentido el texto no ofrece grandes novedades, pero tiene de valioso la visión personal de alguien que tras la experiencia se hizo escritor.
Ben Jelloun es un gran escritor y aquí lo demuestra una vez más con una prosa precisa y una gran agilidad narrativa. Dice lo justo y necesario y caracteriza muy bien con pocas palabras a varios de los militares a los que tuvo que padecer.
Me han llamado la atención un par de referencias que hace. Por un lado, aparece John Wayne criticado por su película sobre la guerra del Vietnam (que, por cierto, es realmente horrorosa) pero valorado por las que hizo con John Houston. Por otro lado, solo dispuso de un libro que le envió su hermano y que fue nada menos que el Ulises de Joyce del que afirma: “No me importaba no entender nada. Leía por leer. Adoraba tragar las páginas, muy bien escritas, en ese entorno que anulaba todo aquello que evocara la cultura, la inteligencia." (p. 72)
Un libro cuya lectura recomiendo y que tengo que reconocer que a mí me ha traído a la memoria algún que otro episodio de mi servicio militar en Ceuta aunque, obviamente, fue muy distinto de lo narrado por Ben Jelloun.

Tahar Ben Jelloun, El castigo. Traducción Malika Embarek López.

martes, 27 de noviembre de 2018

“Gracias a todos”: Nuevas citas VII



Hace más de seis años que autoedité Gracias a todos en el que recogía la mayoría de las citas que había ido recopilando hasta entonces. En este tiempo he seguido con mi vieja costumbre y he pensado que sería una buena idea publicarlas en el blog organizadas por temas, con algún comentario si se tercia, tal y como hice en el libro.

Esperanza

La  esperanza no muere como un animal, rápido y de golpe. Se parece más a una planta, que se marchita poco a poco.
Jamil Ahmad, El halcón errante
  
(…) tener esperanzas es de pobres: los ricos tienen proyectos.
Benjamín Prado, Ajuste de cuentas
  
-Más vale equivocarse en la esperanza que acertar en la desesperación.
Amin Maalouf, Los desorientados


Estado

No hay nadie en este país que se haya hecho rico por sí solo. Nadie. Si levantaste una fábrica en algún lugar, me alegro por ti. Pero que quede claro: llevaste tus productos al mercado por carreteras que pagamos los demás. Contrataste a trabajadores cuya educación pagamos los demás. Estás tranquilo en tu fábrica porque hay policías y bomberos que pagamos los demás. No tuviste que preocuparte de que merodearan bandas que destrozaran tu factoría. Pero cuidado: levantaste una fábrica y resultó ser una gran idea. ¡Fantástico! Guárdate un buen pedazo del resultado. Pero parte del contrato social que subyace es que tú guardas un trozo, pero pagas para el próximo niño que venga detrás.
Elisabeth Warren, senadora en USA citada en
Luis Arroyo, Frases como puños. El lenguaje y las ideas progresistas

El estado, estimados oyentes, es solamente un poder que guarda en su seno posibilidades secretas y terribles, que a veces más, a veces menos, se disimulan o se moderan, un poder que en raras ocasiones y por breve tiempo pude desempeñar incluso un papel saludable, pero que ante todo y sobre todo sigue siendo un poder al que hemos de enfrentarnos, que  - cuando el sistema político lo permite- hemos de civilizar, controlar, tener a raya e impedirle en todo momento que sea lo que debe ser por su naturaleza: puro poder, poder estatal, poder estatal total.
Imre Kertész, Un instante de silencio en el paredón. El holocausto como cultura

Solo ahora, cuando el Estado da un paso adelante para rescatar a los financieros, ha quedado claro para todos que el Estado y el capital están más estrechamente entrelazados que nunca tanto institucional como personalmente, y que quien gobierna realmente es la clase dominante, más que la clase política que actúa en todo caso como su representante.
David Harvey, El enigma del capital y las crisis del capitalismo


Estalinismo, campos de concentración

El exterminio impune de millones de personas fue posible justamente porque se trataba de personas inocentes.
Eran mártires, no héroes.
Varlam Shalámov, Relatos de Kolimá, Volumen III, El artista de la pala


Eutanasia

Así que nos surge el interrogante de cuál es la mejor forma de morir para los mayores. El suicidio no es nada infrecuente, pero la eutanasia sería mucho más preferible, y debe cambiar la ley que la impide; los mayores deberían tener el derecho de elegir cómo morir teniendo en cuenta, además, el sufrimiento de los seres queridos. 
Lewis Wolpert, Por ti no pasan los años. La sorprendente naturaleza del envejecimiento

El final es siempre el final. Deberíamos ser conscientes de ese momento en que ya todo queda atrás. Mi vejez también está cerca. Tendrían que construir unas casas donde acabar con los viejos sin que sufrieran. Cuando ya no valga para nada, le pediré a Grzegorz que me dé algo para dormir. Igual su química me sirve de algo.
Marek Hlasko, El octavo día de la semana
  
Si somos dueños de nuestra vida, no se ve por qué no hemos de decidir también de nuestra muerte, que es su acto más propio y definitivo.
Aurelio Arteta, Tantos tontos tópicos

Igualmente atroz y, quizá peor, me parece la muerte largo tiempo diferida por las técnicas médicas, esa muerte que no acaba. En nombre del juramento de Hipócrates, que coloca por encima de todo el respeto de la vida humana, los médicos han creado la más refinada de las torturas modernas. La supervivencia. Eso me parece criminal. (…) Que se nos deje morir, llegado el momento, e, incluso, que se nos dé un empujoncito para partir más aprisa.
Luis Buñuel, Mi último suspiro

La encontraron muerta en el suelo a las nueve de la mañana siguiente. Cerró así, en la soledad de una noche, una vida acabada hace ya mucho tiempo.
Marisa Madieri, Verde de agua

En realidad, estaría bien que todo el mundo trabajara, pero pudiendo determinar el momento para dejar de hacerlo. A partir de ese momento, la sociedad debería pagarle al individuo durante tres años el dinero que necesitase para llevar una vida digna y agradable. Después, tendría que despedirse de la vida, pudiendo establecer por sí mismo la manera de hacerlo.
Bernhard Schlink, Mujer bajando una escalera


Es inconcebible que sea posible mantener con vida, contra su voluntad, a aquellos cuya única esperanza es salir de la vida. Me parece un hecho de un sadismo salvaje. Y sobre esta cuestión, como sobre la del aborto, me parece que la actitud cristiana es horrible e indefendible; y lo diría con gusto públicamente.
George Steiner, Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler


Desde hace muchos años creo que la manera y el momento  en que uno muere es cosa de elección. Y, la verdad, no pienso que esto debe limitarse a esas situaciones en que el sufrimiento y la muerte se hacen inminentes por una enfermedad terminal. Creo que habría que extenderlo a las temporadas en  que uno está sano. ¿Por qué esperar a la decadencia? ¿Por qué no adelantarse al destino?
Teju Cole, Ciudad abierta


Es muy cierto que la esperanza se marchita poco a poco.
Magnífica la reflexión de Elisabeth Warren.
La idea de Harvey no por sabida hay que dejar de repetirla una y mil veces.
Lo que plantea Shalámov también se dijo de los judíos y, de alguna manera, explica el hecho de que no se produjeran revueltas.
Varias citas sobre la eutanasia, uno de los temas que más me preocupa desde hace tiempo. De hecho soy socio de la asociación Derecho a Morir Dignamente. Todas aportan aspectos interesantes, pero creo que la de Arteta resume muy bien en una sola frase la idea clave y la de  Steiner da un toque también a ese cristianismo sádico.
Llegará el día en que estará legalizado el suicidio asistido, seguro; lo malo es la cantidad de sufrimiento de todo tipo que no se habrá evitado hasta ese momento.