jueves, 14 de marzo de 2024

Buena continuación


Apenas ha pasado un año de la lectura de su primera novela, Las malas, que me pareció una muy buena presentación del mundo de la prostitución trans (hay que decir que Sosa prefiere usar el término travesti y así lo hace también en la novela que hoy comento) y ya se publica en España esta segunda novela -Sosa ha publicado también poesía y relatos-, en la que de alguna manera el eje sigue siendo el mundo trans pero desde una perspectiva muy diferente.

El ambiente en el que se mueven los protagonistas es ahora un ambiente burgués. Se trata de un matrimonio formado por una travesti, la actriz, (en el libro no hay nombres propios), el esposo, que es un abogado gay, y el hijo adoptado de ambos que es un niño con VIH (un niño cuya madre se suicidó y su abuelo mató a la abuela para luego suicidarse también). Como se ve nada demasiado habitual. Además, el matrimonio mantiene una “relación abierta”.

Los primeros capítulos están centrados en la relación de la pareja y en otros vínculos que forman. Sin embargo, lo que me parece más logrado de la novela es a partir del momento en que aparecen con protagonismo los miembros de la familia de ella: una madre medio hippie con la que mantiene una mala relación y que le quemó la mano siendo niña, un padre poco activo y un hermano y una cuñada bastante impresentables. En la interacción entre estos personajes está, para mí, lo mejor de esta, por otra parte, muy interesante novela.

Sosa escribe muy bien como ya demostró en su anterior novela. No se corta en las escenas de sexo y combina muy bien el tiempo presente con algunas vueltas al pasado.

Para saber más sobre el contenido remito a una magnífica y muy completa reseña de Mariana Figueroa Dacasto en ladiaria.com.uy.

 

Camila Sosa Villada, Tesis sobre una domesticación.

 

 

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