viernes, 13 de mayo de 2016

Mis autores favoritos XXV: Rafael Chirbes



Desde que a finales de los ochenta leí la primera novela de Chirbes, Mimoun, no he dejado que se me pasara ninguna sin leer. No ha sido un autor muy prolífico pues publicaba cada más o menos cuatro años, pero sí ha sido un autor que trabajaba mucho y muy bien cada nuevo texto. Si los temas eran siempre muy interesantes, lo era más aún su magnífica escritura que, además, fue mejorando con el paso de los años de tal manera que sus dos últimas entregas, Crematorio y En la orilla, merecieron grandes halagos y el Premio de la Crítica ambas más el Nacional de Narrativa la segunda. La publicación póstuma de París-Austerlitz ha vuelto  a demostrar la enorme capacidad creativa y literaria de uno de los mejores escritores españoles de los últimos cincuenta años.
Estoy enormemente agradecido a Chirbes porque me ha hecho disfrutar como pocos con la lectura de sus libros y, además, me ha hecho reflexionar también en más de una ocasión con su visión de lo que pasaba en el país; una visión muy crítica, lúcida y que no se casaba con nada ni con nadie.
He lamentado su prematura desaparición además de por las razones evidentes en estos casos, por la más egoísta de haber perdido la posibilidad de encontrarme con el autor en más libros.


Me ha gustado lo escrito por Marta Moreira en abc.es.

jueves, 12 de mayo de 2016

Shostakóvich y el estalinismo




Hace unos años un gran escritor británico, Martin Amis, escribió Koba el Temible, su particular ajuste de cuentas con Stalin. Ahora, otro escritor británico de la misma generación aprovecha la historia del músico Dmitri Shostakóvich para criticar ese régimen y para algo más, pues como se afirma en la contraportada del libro: “En esta breve novela, tan hermosa como terrible, Julian Barnes reconstruye la vida del músico –los recuerdos de su infancia y su convulsa vida íntima, las relaciones con sus esposas, sus amantes y su hija-, pero sobre todo aborda las dolorosas decisiones que tuvo que tomar en unos momentos históricos sombríos, e indaga en el miedo y la culpa, en la dificultad de comportarse con honestidad en tiempos de barbarie, y en la difícil supervivencia del arte en esos años aciagos.”
En tres capítulos aborda sucesivamente tres aspectos de esa vida y sus repercusiones íntimas: el miedo, la cobardía y la culpa.
Que el miedo estaba justificado, sobre todo en el caso de personalidades relevantes, lo resume muy bien Barnes en este fragmento:

“En aquella época había dos frases –una era una pregunta y la otra una afirmación- que hacía sudar a la gente y cagarse en los pantalones a hombres fuertes. La pregunta era: “¿Lo sabe Stalin?” La afirmación, aún más alarmante, era: “Stalin lo sabe”.” (p.136)

La cobardía y la culpa quedan también reflejadas muy bien en este otro fragmento:

“Ni siquiera se trataba de que le faltase el valor de comprar y tragarse las pastillas. Era más bien que ahora, en aquella tesitura, carecía incluso del respeto a sí mismo que exigía el suicidio.” (p.171)

Una novela muy interesante y muy bien escrita, pero que a mí no ha terminado de llegarme seguramente por el momento en el que la he leído y, también en parte, porque creo que está escrita con demasiado alejamiento y me atrevería a decir que con cierta frialdad. Después de haber leído bastantes textos, sobre todo memorias, sobre la época estalinista, este de Barnes, siendo excelente y mostrando algunas historias muy interesantes, me ha dejado un poco frío.
Creo que tendré que darle pronto otra oportunidad porque el autor, el tema y el músico protagonista lo merecen.



Julian Barnes, El ruido del tiempo

miércoles, 11 de mayo de 2016

El abandono del terrorismo




Ana Terradillos, a quien conozco sobre todo por sus intervenciones en la SER y últimamente como tertuliana en la televisión, se ha atrevido con un tema muy difícil: la situación de los expresos de ETA que abandonaron la banda terrorista utilizando la llamada vía Nanclares. Y es difícil porque en este país todo lo que toque a ETA corre el riesgo de enfurecer bien a los miembros de la izquierda abertzale, bien a las víctimas de la banda. Creo que ha logrado tratar el tema de forma tal que aunque no guste a ninguno de esos sectores, seguramente tampoco provoque reacciones demasiado adversas. (He buscado comentarios del libro y no he encontrado apenas nada lo que me lleva a pensar lo anterior.)
El libro es realmente muy interesante pues a partir de una serie de entrevistas personales o a través de cuestionarios, la autora va relatando el porqué se llega a tomar la decisión de abandonar la banda terrorista, cómo se vive en la cárcel y/o en la calle después de hacerlo, qué represalias han padecido, qué problemas de reinserción social y laboral tienen, cuál ha sido su relación con las víctimas (y aquí se incluye información sobre los encuentros restaurativos), y un largo etcétera. Como se ve temas todos muy sugerentes y con cuestiones que cualquiera que haya seguido algo del proceso se ha planteado en algún momento.
A mí personalmente hay algunas cosas que me han llamado mucho la atención como son: el control del EPPK (Colectivo de presos de ETA) que ejercen en las cárceles hasta el punto de decir lo que se tiene que comer; el papel transmisor de consignas de los abogados de los etarras; las  grandes dificultades laborales al salir de los que han renunciado a ETA en comparación con los que no lo han hecho; la gran importancia que se da a que quienes renuncian a la organización compensen económicamente a las víctimas aunque sea con cantidades muy pequeñas (las hay de 20 euros al mes); los casos de Pertur y de la escisión de los polis-milis; etc. Pero, por encima de todo, lo que me ha transmitido mejor y me ha aclarado más mis ideas previas es la descripción que hace del ambiente en el que se tendrán que mover los acogidos a la llamada vía Nanclares, un ambiente de gran presión aunque estén fuera de la organización pues como dice la autora:

“(…) intentaba excusarse (se refiere a Ibon Etxezarreta) explicándome que yo tenía que tener en cuenta que el discurso que los disidentes seguían empleando era un discurso dirigido a su mundo.” (p.179)

Se entiende así mejor el tema de la negativa de la mayoría a usar para ellos el término arrepentido en el sentido político; a nivel personal sí están dispuestos varios.
Un libro, repito, muy interesante al que quizá criticaría que no se utilicen más las respuestas literales de los entrevistados, y la no muy clara separación por capítulos que lleva a que a veces sea difícil recordar qué hizo el que está hablando porque se ha explicado en un capítulo anterior.
El libro se complementa con dos buenos apéndices. En el  primero, muy extenso, se hace una pequeña biografía de cada participante y las penas que le fueron impuestas. En el segundo, muy curioso, se reproducen algunos de los escritos presentados para entrar en la vía Nanclares.




Ana Terradillos, Vivir después de matar

martes, 10 de mayo de 2016

Curioso librito




Se traduce por primera vez esta carta que le escribió a Jorge Semprún su amiga y profesora de liceo Edmonde Vinel (el verdadero nombre de la escritora). Parece ser que Semprún la llevaba siempre consigo cuando estaba en España para cumplir sus misiones políticas. (Es un pequeño ejemplar de 52 páginas en  formato bolsillo.)
Reconozco que salvo unas cuantas frases no he seguido bien el texto pues pone multitud de ejemplos de la literatura francesa que desconozco totalmente. Incluso el muy citado Balzac, del que he leído varios libros, me parece otro desconocido. Sin embargo, merece la pena leerlo porque está extraordinariamente bien escrito (y, desde luego, traducido).
Dejo el enlace con un comentario muy completo e interesante de Manuel Hidalgo en elcultural.com que creo que resume muy bien las principales aportaciones del librito.



Claude-Edmond Magny, Carta sobre el poder de la escritura

lunes, 9 de mayo de 2016

Citas últimas lecturas


Guerra

La guerra supone una escuela de maniqueísmo.
Tzvetan Todorov Insumisos


Hombre

“El hombre es un ser que se acostumbra a todo. Creo que esa es su mejor definición.”
Fiódor Dostoievski citado en
Anne Applebaum, Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos



Religión

En el interrogatorio de La Habana abundan, por lo tanto, los inocentes. También el sacerdote se cuenta entre ellos. Su lugar no está junto a la ametralladora., sino junto a la pila bautismal. La matanza la deja en manos de sus muchachos. Aprueba y santifica sus actos. Todo lo demás no le importa lo más mínimo. La división del trabajo alcanza así su máxima perfección.
Hans Magnus Enzensberger, El interrogatorio de La Habana y otros ensayos



Religión

A Hackett no le quitaba el sueño la Iglesia, pero admiraba su implacable determinación para obtener poder y, una vez que lo conseguía, su tenacidad en conservarlo.
Benjamin Black, Órdenes sagradas



Amor

Sabía el significado del amor. El amor era no crear problemas, no ponerse en situación de crearlos. Era no dejar a una mujer porque se ha puesto el pensamiento en otra. Era no llegar nunca a estar donde se juró que nunca se estaría. Y no era vivir aislado, estar solo. Eso nunca. Nunca.
Richard Ford, Rock Springs



Nacionalismo

En estos últimos años he pensado mucho en la legitimidad del sentimiento nacional. En la era del átomo, la radio y el avión, quizá no sea más que una hermosa idea fantasmal. Es posible. Sin embargo, hasta que llegue la hora de las grandes uniones nacionales, más allá de razas y lenguas, todos tenemos derecho a ella, aunque se hayan superado los pasos fronterizos entre naciones. Lo que vemos hoy en día es la expresión más repugnante del sentimiento nacional: el nacionalismo imperialista.(…)
Así pues, mientras la humanidad no logre realizar los ideales de una coexistencia social supranacional, creo tener derecho a aferrarme a la idea de la nación húngara.

Sándor Márai, Lo que no quise decir

viernes, 6 de mayo de 2016

Sobre la crisis de Grecia




Si algo caracteriza a Estefanía es el intento de  explicar de la forma más clara posible los problemas económicos que padecemos. En sus últimos libros ha hecho esfuerzos notables con muy buenos resultados. Ahora se enfrenta, junto con la también periodista Ana Cañil, al problema de la crisis griega que, al menos en formato libro, ha merecido poca atención por estos lares. Para ello han elaborado un texto que resulta enormemente interesante y  novedoso en alguno de sus planteamientos, pero que tiene el defecto de carecer de unidad y, sobre todo, de un capítulo final que recogiese las principales conclusiones que se pueden extraer de sus análisis y descripciones.
El libro está dividido en tres partes netamente diferenciadas. En la primera se analiza de forma breve, apenas 40 páginas,  la crisis económica griega dando sus cifras, sus posibles causas y algunas de las consecuencias más dolorosas. Está escrita con claridad y rigor (se ve la mano de Estefanía detrás). En la segunda, que forma el núcleo central del libro con sus más de 140 páginas, está lo más novedoso porque se describe la historia de una familia desde sus orígenes tras la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad. El matrimonio formado por Penélope y Manolis Tyrakis y sus diez hijos son los protagonistas.  Empezaron en la más absoluta miseria:  “Mi ajuar, (dice Penélope), se componía de tres toallas, una cacerola y seis platos. El colchón lo llenamos de ropa vieja, de los harapos que la gente se había ido quitando de encima tras tantos años duros.” (p.53) Desde ahí se inicia un periplo que les llevará, dada la profesión de cura ortodoxo de Manolis, desde diversos lugares de su Creta natal hasta Estados Unidos y Buenos Aires pasando por Atenas para concluir de nuevo en Creta. Durante esos años irán ampliando permanentemente la familia. Este recorrido está contado por la madre y por cada uno de los hijos que da su propia perspectiva y enriquece la información, aunque a veces se produzca cierta confusión temporal y espacial. Esta parte me ha parecido muy interesante aunque creo que no cumple con el objetivo de ayudar a entender la crisis. La mayor parte de lo que cuentan se refiere a épocas anteriores y son muy pocas las referencias a la situación actual. En la tercera parte dedican otras 40 páginas a tratar el tema de los refugiados en general, pero  con alusiones también a las repercusiones que está teniendo en Grecia su masiva presencia.
En suma, un libro que en cada uno de sus apartados ofrece informaciones y/o análisis interesantes, pero al que le falta cierta unidad y una buena síntesis que facilite el entendimiento de la profunda crisis del país.
Hoy mismo he oído que están convocados dos días de huelga general para protestar por las medidas de política fiscal. Precisamente al libro le falta también algo más de información sobre el actual gobierno de Syriza más allá de un par de comentarios que hace una de las hijas.
Creo, en suma, que se le podía haber sacado más jugo a la familia, pero en todo caso me parece que los autores han hecho un meritorio esfuerzo.
Hay una entrevista con los autores en eldiaro.es sobre el libro, aunque se centra sobre todo en el tema de los refugiados.





Ana R. Cañil y Joaquín Estefanía, Los Tyrakis. Una saga familiar para entender la crisis de Grecia

jueves, 5 de mayo de 2016

Una faction sobre J.D.Salinger




“Cuando le preguntabas a Diana Vreeland si sus recuerdos más extravagantes eran factuales o ficticios, ella respondía: “It´s faction.”
Éste es un libro de pura facción. Todo en él es rigurosamente exacto: los personajes son reales, los lugares existen (o han existido), los hechos son auténticos y las fechas son todas verificables en biografías o manuales de historia. Lo demás es imaginario, y por este sacrilegio ruego a los hijos, nietos y bisnietos de mis protagonistas que disculpen la intrusión.”(p.11)

Así empieza este libro que se inscribe en esa corriente actual en la que el escritor participa bastante de una acción en el que se cuentan historias “verdaderas” mezcladas con otras inventadas o recreadas. Dice Beigbeder que Truman Capote inventó la expresión non-fiction novel para este tipo de novelas.
En este caso el autor ha cogido una breve historia de amor aunque, eso sí, entre dos personajes  que por diversas razones fueron muy populares en la segunda mitad del siglo pasado: Oona O`Neill, la hija del dramaturgo que también fue mujer de Ch. Chaplin con el que tuvo ocho hijos, y J.D.Salinger, el autor de El guardián entre el centeno, un libro del que dice que se han vendido más de 120 millones de ejemplares, quien desapareció de la escena pública después de la publicación de esa obra.
Ambos tuvieron una relación de verano intensa, pero al mismo tiempo inconclusa sexualmente hablando. Oona tenía 15-16  años y Salinger 20. Luego él se iría a la guerra y ella se casaría con Chaplin. Cruzaron una serie de cartas que Beigbeder, al no obtenerlas de la familia del escritor, ha inventado y forman parte importante de la novela.
Siendo una novela de “facción”, el autor no aparece demasiado, aunque sí hace de vez en cuando una serie de reflexiones e incluso cuenta al final cómo se enamoró y casó con una mujer mucho más joven que él. Antes ha dejado una curiosa lista de parejas conocidas con gran diferencia de edad entre sus miembros (lo saca a colación porque Oona con 18 años se casa con un Chaplin que tiene 58).
El libro está compuesto por capítulos muy variados y bastante independientes entre sí. Hay unas buenas páginas sobre la guerra que incluyen un listado de horrores y “lo que no se cuenta a los franceses sobre el desembarco”. También me ha gustado la estructura paralelística que usa al final del libro para mostrar a Jerry (así aparece nombrado Salinger) en la guerra y a Oona en su vida más bien festiva en Nueva York. El posible reencuentro de los protagonistas en 1980 da lugar a una de las mejores escenas del libro; una escena muy cinematográfica por otro lado.
En diferentes momentos aparecen también personajes como: Orson Wells, E. Hemingway, T.Capote y, lógicamente, Ch.Chaplin.
Como lector hace ya muchos años de todo lo publicado por Salinger, cogí con mucho interés este libro y confieso que me ha sorprendido la capacidad de Beigbeder para dar vida a un tipo tan raro como debió de ser el escritor norteamericano. He disfrutado mucho leyendo esta faction y pienso leer las dos biografías que tengo desde hace tiempo de Salinger. También me animaré a buscar algún escrito más del autor francés.
Últimamente me estoy aficionando a este tipo de literatura que practican tan buenos escritores como Carrére, Cercas o Vásquez.
Dejo el enlace con la curiosa  reseña de Rosa Belmonte en abc.es.



 Frédéric Beigbeder, Oona y Salinger

martes, 3 de mayo de 2016

Recuerdos y reflexiones de un periodista



Conozco a Martí Gómez desde hace muchos años pero siempre por sus intervenciones en la radio. No había leído nunca nada suyo, ni tan siquiera conocía su imagen. Eso sí, su voz me resultaba totalmente inconfundible así como su peculiar entonación cuando leía e incluso cuando hablaba. Tan peculiar es que al principio de leer el libro lo oía en mi interior como si me lo estuviese leyendo el propio Martí.
Es un libro tremendamente entretenido y muy interesante para los que disfrutamos con el periodismo. Cuenta multitud de anécdotas y traza gran cantidad de perfiles con esa facilidad que tiene para decir y expresar mucho con pocas palabras. Hay políticos, muchos, como: Pujol, Tarradellas, Carrillo, Fernández Ordoñez o Lluch; intelectuales y escritores como: Vázquez Montalbán, Alfonso Carlos Comín, Juan Marsé o Jorge Semprún; y también gente de la calle como los que recoge en el último capítulo. Además, dedica el capítulo 9, el más extenso con casi 100 páginas, a hablar de “géneros y profesiones” y así aparecen: sucesos, policías, los jueces estrella, el jurado, los abogados, la entrevista, el reportaje, etc.
Se cierra el libro con una conversación entre el autor, Javier del Pino, Jordi Évole y Josep Ramoneda que me ha parecido el mejor cierre que podía tener y con la que he disfrutado muchísimo ya que admiro profundamente a todos los que intervienen.
En un libro así, me resulta difícil destacar algo en particular porque todo es interesante y además muy variado. Puestos a hacerlo quizá destacaría: la entrevista con la viuda de Azaña, el capítulo que dedica a su estancia en Gran Bretaña y sus ácidos comentarios sobre cómo está la justicia en España.
Finalmente, es un libro en el que el autor no se ensaña con ningún personaje de los muchos que salen, pero eso no quiere decir que no se comprometa. Recojo dos muestras significativas de esto:

“Hombre discreto (se refiere al mediador en las negociaciones entre el gobierno y ETA) podía haber dicho, sin faltar a la verdad, que les dejaron colgados. Al PP le interesaba que ETA siguiera golpeando y a Mayor Oreja también porque eso le daba un plus como candidato a suceder a Aznar en la presidencia del Gobierno.” (p.172)

“¿Cuál ha sido el momento más difícil como ministro de Defensa? –le preguntó a Alberto Oliart un amigo mío.
-El día que vino a verme el teniente general Manglano que dirigía el CESID, para informarme de que iba a ir a La Zarzuela a poner firmes al rey por sus devaneos amorosos.” (p.195)

Un libro muy recomendable sobre todo para quienes sean aficionados al buen periodismo. Está escrito con el mejor estilo periodístico, es ágil, ameno, interesante, entretenido y ofrece ángulos de visión sobre protagonistas de  nuestra historia reciente que no son los más conocidos.



José Martí Gómez, El oficio más hermoso del mundo. (Una desordenada crónica personal)

domingo, 1 de mayo de 2016

Artículos interesantes

Ignacio Sánchez Cuenca insiste en su crítica hecha en La desfachatez intelectual, pero abre un poco más el foco hacia los medios de comunicación. Sugerente lectura. (ctxt.es)

Muy interesante la reflexión de Josep Ramoneda sobre la desigualdad y la necesidad de tener en cuenta no solo la económica. (elpaís.com)

Defensa del jazz en el día internacional dedicado a esa música que tanto amo.  Al llegar el final del artículo veo que lo escriben dos especialistas que casualmente son miembros de Podemos. (infolibre.es)

sábado, 30 de abril de 2016

Inagotable Némirovsky




Desde la exitosa traducción de su Suite francesa, la editorial Salamandra no ha parado de publicar la obra de Némirovsky y yo de leerla. Unos libros me han gustado más y otros algo menos, pero de todos he sacado satisfacciones diversas.
Creo que esta escritora podría haber escrito libros memorables de no haber fallecido tan pronto porque lo que dejó tiene un notable nivel medio. Sus historias tienen siempre interés y es una verdadera especialista en la construcción de personajes.
En este caso el protagonista,  Jean-Luc Daguerne, está muy bien logrado. Su pasión por el dinero y, sobre todo, el poder, sus maniobras para lograr el ascenso social, su matrimonio de alguna manera forzado y sin amor y, finalmente, su caída y enamoramiento real, hacen de él un personaje notable al que se llega a compadecer a pesar de que se digan cosas como: “Como de costumbre, Édith (su mujer) iba vestida de blanco. Ningún color realzaba tanto su belleza. De vez en cuando, Langon le subía la corta chaqueta de armiño, que le resbalaba por los hombros. Jean-Luc hacía como que no lo veía, Édith vivía con él, en su casa, pero no ocupaba en su ánimo más espacio que cualquier mueble.” (p.156)
En el trasfondo de la novela está la crisis económica de los años treinta que aparece en breves pero muy acertados apuntes. También la complicada situación política en la que, precisamente, se mueve el protagonista utilizando la mentira y la traición para lograr sus objetivos.
Muy bien narrada la historia como siempre sucede con esta escritora y, como también suele ser habitual, en los límites del melodrama e incluso de la novela rosa en algunos momentos pero sin llegar a atravesarlos, aunque hay alguna escena que chirría un poco para el gusto actual.
A veces tengo la sensación cuando leo algunos libros de Némirovsky de que estoy leyendo a un autor del siglo XIX o también de que los hechos suceden en esa época. No es ni mucho menos un reproche sino, por el contrario, más bien un piropo.


Irène Némirovsky, La presa

viernes, 29 de abril de 2016

Provechosa relectura




Hace cinco años, en enero de 2011, leí este libro por vez primera y dejaba el siguiente comentario en el blog:

Conocía al autor solamente por un artículo en El País a raíz de su enfermedad. No sólo me ha sorprendido el libro, sino que ya tengo previsto leer Postguerra. Una historia de Europa desde 1945.
"No es que algo vaya mal, es que casi todo va muy mal. Pero cuánta compañía dan la inteligencia y el optimismo de Judt" (Luis García Montero en la cinta que rodea la 3ª edición). No se puede decir mejor con pocas palabras. Un conjunto de análisis enormemente sugerentes que recorren momentos fundamentales de la historia de la segunda parte del siglo XX (de ahí mi interés en ampliarlo con el libro antes citado). El desprestigio de la socialdemocracia a partir de los años 70, el auge del neoliberalismo en los 80, para terminar en la crisis actual. Conclusión de Judt: hay que volver a la socialdemocracia y su preocupación por la disminución de las desigualdades. Lo importante en todo caso es el inteligente análisis que le lleva a esa conclusión y la permanente llamada de atención sobre el abstencionismo. De hecho a mí me ha hecho pensar en el tema como hace tiempo que no lo hacía. Es una pena la temprana muerte de tan interesante intelectual.


Hasta aquí lo que me pareció entonces. Ahora lo he releído para de alguna forma recordarme la necesidad de no caer en el desaliento y, mucho menos, en el escepticismo. Vivimos unos momentos complicados en los que parecía que algo podía empezar a cambiar, pero parece también que los poderosos, los de siempre, están poniendo todos los medios (incluidos los media) para que nada cambie aunque haya muchas cosas que van mal.
Leer a Judt siempre es una experiencia intelectual. Desde que leí este libro, he leído toda su obra traducida y creo que es de los mejores intelectuales europeos de los últimos tiempos. Además, a mí me llega también humanamente con muchos de sus escritos y, desde luego, esto me sucede con este Algo va mal.
Reproduzco el fragmento con el que se cierra el libro porque supone un buen acicate para continuar:

“Como ciudadanos de una sociedad libre, tenemos el deber de mirar críticamente a nuestro mundo. Si pensamos que algo está mal, debemos actuar en congruencia con ese conocimiento. Como sentencia la famosa frase, hasta ahora los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo de diversas formas; de lo que se trata es de transformarlo.” (p.220)


Tony Judt, Algo va mal

miércoles, 27 de abril de 2016

Descubriendo a un escritor japonés




Conozco bastante poco la literatura japonesa; apenas un par de cosas de Mishima, un libro de Narayan y, eso sí, dos espléndidos de Hisako Matsubara, claro que esta autora escribe en alemán. Además, no me gusta especialmente Murakami que se ha convertido en un fenómeno de ventas y  es hoy el que representa a esta literatura en occidente.
Gracias una vez más a Sajalín editores y a su colección Al margen, me pongo en contacto con otro autor que merece la pena y que me ofrece una visión muy particular. Antes habían sido anglosajones como E.Bunker, P.Kogan o D.Fante, ahora un japonés que se suicidó en 1948.
Este libro recoge nueve relatos o cuentos (sinceramente, no sé diferenciarlos bien) escritos entre 1939 y 1948 en los que el autor es el protagonista de casi todos y en los que da una visión bastante pesimista de las relaciones humanas y, desde luego, de sí mismo. Dos breves ejemplos:

“En el fondo sé que he importunado a mucha gente y que no he escrito ni una sola novela que merezca la pena leer. Toda mi vida es un engaño. No soy sincero, sino demasiado sencillo. Soy un mentiroso, un pervertido y un cobarde.” (p.124)

“Pero, al fin y al cabo, no soy  más que un cobarde que intenta evitar situaciones incómodas siempre que puede.” (p.160)

En los últimos tiempos estoy leyendo bastantes libros de relatos, género que antes rechazaba. Eso sí, principalmente los he leído de autores anglosajones como R.Ford o J.Fante. Estos de Dazai no tienen nada que ver no solo  por los temas que trata,  sino sobre todo por el pausado ritmo narrativo o por la importancia dada a la ropa y a los rituales.  En todos ellos aparece la particular personalidad de un Dazai que parece practicar una especie de autoodio y que, desde luego, siente una cierta atracción por el suicidio como queda de manifiesto en el curioso relato que da título al libro.
La edición recoge además una serie de fotos del autor, de su familia o de alguna de sus pinturas que son muy interesantes e ilustrativas.
No solo recomiendo la lectura de estos relatos, sino que ya tengo encargada su novela más famosa.



Osamu Dazai, Repudiados

lunes, 25 de abril de 2016

Una investigación con ritmo de thriller



Hay en Argentina una larga tradición de este tipo de periodismo y muy buenos practicantes. Desde el Rodolfo Walsh de Operación Masacre, pasando por Verbitsky o Marcelo Larraquy (sus interesantes trabajos sobre López Rega o Galimberti, por ejemplo) e incluso algunos de los libros de Miquel Bonasso como el dedicado a la presidencia de Héctor Cámpora. Hablando, claro, de libros que he leído, porque si no la lista sería inmensa.
Son todos ellos libros basados en amplias investigaciones que suelen incluir tanto documentos como entrevistas tanto a los protagonistas directos como a gentes de su entorno. Además, otra característica común es lo bien narrados que suelen estar de tal manera que aquello que aparece novelado encaja perfectamente en la obra.
En este caso, O´Donnell se ha enfrentado a un caso que fue muy famoso en su momento y del que quedaban algunos cabos sueltos. Ha contado para ello con varias horas de entrevistas con Jorge Born, uno de los dos hermanos secuestrados, con lo que se enriquece mucho la información sobre algunos aspectos del secuestro, aquellos que se refieren a la vida cotidiana. Así, por ejemplo, me han llamado la atención cosas como: el uso de rayos ultravioleta para dar un cierto color al prisionero tras una estancia tan prolongada sin luz solar o que fuese el propio Jorge el que calculase cuánto podían ocupar los sesenta millones pedidos por su rescate (por cierto, un gran espacio con el que no contaban los secuestradores). Desde otro punto de vista, también me ha sorprendido enterarme de que tanto Montoneros como los Born financiaron la campaña presidencial de Carlos Menem. Seguramente alguna vez lo habré leído pero no lo recordaba.
El libro está magníficamente estructurado y va graduando perfectamente todo lo sucedido tanto durante el secuestro, como cuando  posteriormente se cuenta la búsqueda de una parte importante del dinero recibido. En muchos momentos adopta la forma de un thriller.
De los muchos personajes que salen en el libro, aparte de la figura y el actuar de Jorge Born, a mí me ha interesado lo que se dice de  Mario Firmenich y Rodolfo Galimberti. Del primero, máximo responsable de Montoneros, porque habiendo visto y leído varias entrevistas con él, me sigue costando formarme una opinión sobre el personaje y su actuación política en la época. Del segundo porque me sigue pareciendo inexplicable que un tipo así fuese el máximo responsable del secuestro al serlo de la Columna Norte de Montoneros, encargada del mismo.
María O´Donnell ha escrito un libro notable por la información que maneja y por lo bien que está contado todo el proceso. Además, como buena periodista, maneja el lenguaje con precisión y claridad y no le ha sucedido, como a veces les pasa a otros colegas, perderse en los detalles siendo demasiado prolija.
El tema del grupo Montoneros me sigue resultando apasionante como apasionante es casi toda la historia de Argentina. Ese país que tiene la gran particularidad de que en un mismo partido puedan coexistir, a veces incluso de forma simultánea: la extrema derecha,  la extrema izquierda, el neoliberalismo o el populismo.
Un buen comentario sobre el libro lo hace Carlos Cué en elpaís.com y hay una entrevista muy completa en perfil.com.



María O´Donnell, El secuestro de los Born

domingo, 24 de abril de 2016

Artículos interesantes

Como en los últimos tiempos, la semana viene bastante floja salvo en un tema: la famosa intervención de Pablo Iglesias que ha hecho correr ríos de tinta y emplear horas de tertulias en radio y televisión. La información y el periodismo son desde hace mucho tiempo dos temas que me apasionan como demuestro dedicándoles las entradas III y VI de la serie Mis temas recurrentes. Por eso la polémica de esta semana me parece no solo interesante sino muy importante de cara al futuro de este país.
He destacado tres artículos que se salen un poco de la tónica general y, o bien son capaces de pasar por encima de la anécdota concreta, o bien la comparan con otros hechos que han tenido menor repercusión.

Santiago Alba Rico hace un análisis espléndido de cuál  es la situación en los medios y de quién es el que tiene que protestar y quejarse. (público.es)

Rosa María Artal da esos datos comparativos muy ilustrativos. (ctxt.es)


Íñigo Sáenz de Ugarte es el más crítico con lo dicho por Pablo Iglesias, pero también es capaz de mirar algo más alla.(guerraeterna,com)


Y hablando de periodismo no quedaría completa esta semana sin enlazar la entrevista con uno de los grandes como es José Martí Gómez ante la presentación de su último libro. Una entrevista en la que se habla de eso, de periodismo. (eldiario.es)



miércoles, 20 de abril de 2016

Descubriendo a un escritor colombiano




Es el  primer libro que leo de Vásquez y con seguridad no va a ser el único. Recojo un momento de la entrevista que para El País le hizo Ana Marcos:

“PREGUNTA. ¿Qué es exactamente La forma de las ruinas?
RESPUESTA. Una de las cosas fascinantes de este género, y una de las razones por las que ha sobrevivido, es porque tiene esa capacidad fantástica de asumir todos los estilos y mezclar todos los procedimientos. Esta novela en particular es investigación, autobiografía, por partecitas cortas es ensayo, novela histórica, policial e investigación criminal… He vivido obsesionado con la idea de que las novelas deberían contar lo que solo ellas pueden contar: ir a lugares donde nadie más ha ido antes, donde la historia o el periodismo no pueden llegar.”

Efectivamente, este libro, esta novela, está compuesta con materiales muy diversos. A mí me recuerda mucho algunos libros de Javier Cercas, sobre todo Soldados de Salamina,  y también en alguna medida los de E. Carrére.
El libro tiene dos grandes partes. En la primera, en la que Vásquez es uno de los protagonistas, se plantea el tema de las teorías de la conspiración y se dedican muchas páginas, seguramente demasiadas, a los asesinatos de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y J.F. Kennedy en 1963. Aquí, además, el autor hace algunas reflexiones personales sobre temas que se salen un tanto de lo narrado, pero que me han gustado porque, además, las comparto plenamente: una trata de los comentarios que se hacen en las páginas webs donde se ponen  de manifiesto: “La irresponsabilidad intelectual, la calumnia, el matoneo de patio de colegio, (…)”; la otra, mucho más importante, se refiere a la defensa de la ortotanasia o derecho a una muerte digna. 
Más o menos hacia la mitad del libro se inicia la segunda parte en la que aparece el que, en mi opinión, es el verdadero protagonista de la novela y aquél cuya aparición la transforma de alguna manera. Me refiero a Marco Tulio Anzola a quien le encargan la investigación de la muerte del general Rafael Uribe Uribe en 1914. (Se trata, una vez más, de un personaje real que escribió un libro con sus investigaciones, ¿Quiénes fueron?, publicado en 1917). Esa investigación y el juicio de los asesinos detenidos son lo mejor de la novela y la convierte en una lectura apasionante. Quizá la única crítica que le haría es que tarda mucho en centrarse en esta historia y dedica demasiado espacio a lo que se podrían considerar los prolegómenos.
Una de las grandes cualidades que tiene Vásquez es su capacidad para la narración. A lo largo de las 550 páginas del libro es capaz de mantener la atención del lector gracias a la buena estructuración y a la dosificación de las informaciones, todo ello además con un lenguaje rico, claro y preciso.
Al final, no sé si salgo más o menos partidario de las teorías conspirativas, pero desde luego sí lo hago satisfecho de haber leído un buen libro.



Juan Gabriel Vásquez, La forma de las ruinas

lunes, 18 de abril de 2016

Feliz descubrimiento de textos inéditos




Afortunadamente se encontraron en 1997 estos textos inéditos que correspondían a la tercera parte de su autobiografía. Digo que afortunadamente porque cualquier escrito de Márai tiene no solo interés por lo que nos pueda contar, sino un gran calidad literaria.
En algo más de 150 páginas el autor narra algún episodio de su vida, pero sobre todo reflexiona sobre el papel de la burguesía en general y en su país en particular, y hace una crítica demoledora de los regímenes dictatoriales nazi y soviético.
Estamos ante un Márai muy político. Su acerada crítica del período que va de 1918, con el Tratado de Trianón, y los gobiernos de derecha y ultraderecha húngaros hasta el Anschluss de Austria de 1938, es quizá lo mejor del libro. Así, aludiendo a los húngaros que volvieron a la nación al incorporarse territorios que habían sido cedidos a Checoslovaquia en 1918 afirma:

“En realidad, no es que estos húngaros no fueran dignos de confianza, pero se habían democratizado, se habían acostumbrado a que la ascendencia no supusiera privilegios oficiales, a que el rango social no autorizara a nadie a despreciar a la gente de otra clase; se habían habituado a la democracia, y por eso les entristecía y decepcionaba ver que en la madre patria, adonde tanto habían anhelado volver durante veinte años, no se había producido el mismo cambio social.” (p. 94)

Marái en este texto y en muchos otros del libro se muestra como un burgués liberal y demócrata. Incluso va un poco más allá:

“(…) he llegado a la conclusión de que el sistema de producción capitalista sólo será capaz de asegurar una forma de vida individual y colectiva en el mundo  masificado si llega a un acuerdo humanista con el socialismo.(…)
En la pasada década he comprendido que el único camino realmente heroico para la humanidad es la Tercera Vía, fanáticamente odiada por los regímenes dictatoriales.” (p. 126-127)

Su ataque pues a la Hungría señorial, donde los terratenientes mandaban junto a una burguesía de funcionarios, le lleva hasta a aceptar la necesidad de tener en cuenta a los trabajadores y las nuevas ideas socialdemócratas. En este sentido me ha llamado especialmente la atención el uso de la expresión Tercera Vía. (Desconozco si está así en el original o es una traducción un tanto actualizada.)
Un libro no siempre fácil de seguir por la gran cantidad de información que contiene sobre la situación política de Hungría a lo largo de más de treinta años, pero apasionante por la defensa de una burguesía que, de haber podido desarrollarse, habría hecho que Hungría hubiera tenido una historia bastante mejor. Esa burguesía fue eliminada con la llegada de las tropas soviéticas y la conversión del país en un satélite más de la Unión Soviética.
Marái demuestra que era un buen conocedor tanto de la historia y la política de su país como de la europea y, como siempre, que era un gran escritor. Lectura muy recomendable.



Sándor Márai, Lo que no quise decir

domingo, 17 de abril de 2016

Artículos y series interesantes




En un tiempo como el actual de grandes aceleraciones y parones bruscos debería haber más artículos que reflexionasen y planteasen alternativas y explicaciones. No es así y en la prensa es raro encontrar escritos que puedan ayudar a hacer esa reflexión. Bueno, en general se puede decir que llevamos dos o tres semanas en que han desaparecido hasta los artículos críticos hacia Podemos si exceptuamos los del ínclito Antonio Elorza.
A pesar de lo dicho hay dos artículos que creo que plantean temas interesantes:

Josep Ramoneda escribe sobre las defensas que se hacen de lo positivo de las desigualdades. (El País)

Joan Subirats ofrece una entrevista a Guillem Martínez en la que se plantean muchos temas y se dan visiones que no son las habituales en los medios. (ctxt.es)

Cambiando de tema. Esta semana, y por primera vez, me animo a recomendar otras cosas que nos hagan tener otros sentimientos diferentes de los que nos producen la información sobre lo que pasa diariamente. Son dos series de televisión.

Making a murderer. Hacía tiempo, creo que desde The Wire o Los Soprano,  que una serie no me tenía tan obsesionado y atento. Es una serie documental de 10 capítulos de una hora  en la que todo es real y no hay ninguna reconstrucción. El trabajo de búsqueda y montaje me parece excepcional y la idea que da del sistema policial y judicial estadounidense es bastante preocupante. No puedo contar nada del contenido porque enseguida haría spoiler, pero es de esas series que hacen historia, creo. Tengo que advertir que a mí me produjo ansiedades varias.
Si alguien ha visto The Jinx, esta se la recordará en más de un momento.

Mozart in the jungle. Una serie en las antípodas de la anterior. Una comedia que tiene como gran aportación que la protagonista es una orquesta sinfónica y, más en concreto, su director del que Gael García Bernal hace una auténtica creación. Con ese protagonismo no faltan los momentos en los que podemos disfrutar de buena música. Son capítulos de poco más de 20 minutos en general amables porque hasta las tensiones están tratadas sin que llegue las sangre al río.

viernes, 15 de abril de 2016

Sugerentes interpretaciones




Este biogeógrafo actualmente profesor de geografía en la UCLA es bastante conocido por sus libros científicos que, además,  suelen ser bastante extensos. Sin embargo, aquí nos ofrece un librito de apenas 190 páginas en las que resume algunas de las conclusiones a las que ha llegado en otros trabajos sobre temas relevantes y/o actuales. El origen del libro son unas conferencias que dio en Roma lo que se nota en el carácter didáctico por un lado y desenfadado por otro con el que están escritas.
En los siete capítulos en los que divide el texto trata temas como: el papel de la geografía y de las instituciones en las diferencias de riqueza de los países; la situación actual de China y sus perspectivas de futuro; la posible crisis nacional de Estados Unidos; cómo debemos evaluar los riesgos; las dietas y las formas de vida y, finalmente, cuáles son los principales problemas de la humanidad.
Como se ve, un abanico de temas realmente interesantes y sugerentes. En particular el primero es uno de esos temas que me han hecho pensar muchas veces a lo largo de los años como profesor de geografía y sobre los que he leído bastantes cosas. La síntesis que hace el autor me parece realmente espléndida y es, quizá, lo mejor del libro.
Diamond aborda todos los temas de una forma muy clara y precisa aunque  me da la impresión de que no siempre con el mismo rigor ni la misma cantidad de información y reflexión. Eso sí, siempre resulta bastante original y me ha recordado mucho por el tipo de interpretaciones al antropólogo Marvin Harris del que leí en su día todo lo que publicó precisamente por esa originalidad. Además, Diamond utiliza frecuentemente el ejemplo de los pueblos de Nueva Guinea, donde pasó mucho tiempo en sus primeros años de investigador haciendo observaciones de pájaros, como ejemplo de sociedades tradicionales, lo que casi lo convierte en un antropólogo.
Por la relevancia de lo tratado, la claridad y la capacidad de síntesis, así como por los buenos ejemplos escogidos, resulta un libro muy recomendable  que además de sugerir muchas cosas hará pasar un buen rato a quien lo lea.



Jared Diamond, Sociedades comparadas. Un pequeño libro sobre grandes temas

miércoles, 13 de abril de 2016

Los primeros relatos de R.Ford



Es uno de los primeros libros escritos por el autor y el primero publicado en España. Lo componen diez relatos con bastantes cosas en común: un espacio geográfico que es el estado de  Montana, sus campos y sus pequeñas localidades; unos personajes que huyen o fracasan o están buscando su sitio aunque no parece que lo encuentren; parejas separadas incluso a veces de los hijos; escenas muy cotidianas; narración en primera persona en la mayoría y con un narrador joven en varios; en definitiva, son como fragmentos de un mismo ciclo narrativo y de un mismo mundo de ideas, percepciones y hasta obsesiones.
Desde luego no es lo mejor que he leído de Ford, pero su lectura no deja indiferente y resulta algo más que interesante. He seguido el consejo que Mariano Antolín Rato da en la contraportada de no leerlos todos seguidos porque serían demasiadas emociones. En mi caso, además, haría que terminara haciéndome un lío con los personajes.
Hay muchos temas, muchos personajes, pero al mismo tiempo una misma forma de narrar que creo que da cierta unidad al conjunto. A mí en particular me ha gustado sobre todo el llamado Imperio que es además el más largo. En él ya se puede apreciar algo que será un signo distintivo de los relatos posteriores como es el uso del flash-back que tan útil resulta para conocer mejor a los personajes.
Seguramente si hubiera sido este libro el primero que leía de Ford me hubiera entusiasmado, pero después de leer una parte de su obra posterior me ha parecido menos impactante. En todo caso, un libro muy recomendable de, para muchos entendidos,  uno de los mejores escritores estadounidenses actuales.


Richard Ford, Rock Springs

martes, 12 de abril de 2016

Novelando a Svetlana Stalin



Zgustova ha novelado una parte de la vida de Svetlana Stalin, la hija del dictador soviético, que se hizo bastante famosa en los sesenta por exiliarse en los Estados Unidos en plena Guerra Fría.
En la primera parte cuenta desde 1963 a 1967. En esos  años,, viviendo en Rusia, se enamoró de un intelectual de izquierdas indio, pero las autoridades no dejaron que se casase con él por lo que se trasladaron a la India donde murió, por lo que Svetlana decidió marcharse a los Estados Unidos.
En la segunda parte se cuentan sus años en ese país con una pequeña estancia intermedia, de1984 a 1986, en Moscú y Tiblisi.
Resulta muy interesante conocer la vida de un personaje con ese origen y primeras vivencias que luego termina en las antípodas políticas  y vitales. Sin embargo, la novela adolece de algunos problemas que han hecho que no haya sido capaz de atraparme a pesar del interés mencionado.
Por una parte, me parece que está escrita con excesiva frialdad. Evidentemente, la protagonista con cuatro matrimonios a sus espaldas, una madre que se había suicidado, hijos abandonados en Rusia cuando huyó, otra hija de su último matrimonio con la que tampoco tenía gran relación y, además, odiada por mucha gente simplemente por ser hija de quien era,  es una protagonista que daba para hacer un obra donde quedasen mejor reflejadas sus pasiones, sus deseos, sus carencias, sus afectos y desafectos, etc. Es decir, en algunos momentos parece más una biografía casi académica que una novela.
Por otro lado, puestos a informar de una vida he echado en falta dos cosas: de los trabajos que se mencionan que hizo en distintas universidades estadounidenses apenas se cuenta nada, simplemente se enuncian y habría sido interesante saber cómo se ganaba la vida y de qué eran las clases que daba; también, aunque la novela arranca en 1963 y el padre había muerto en 1953, hubiese sido muy útil para conocer mejor al personaje haber hecho más referencias al pasado y no solo a la infancia, pues Svetlana tenía unos 27 años cuando murió Stalin y, por lo tanto, debía de ser ya bastante consciente de quién y cómo era su padre.
En definitiva, una obra que tiene algunos buenos momentos (la relación con el indio, por ejemplo,  es de lo mejor de la novela) y que en general resulta interesante, pero a la que le falta alma. Algo parecido me pasó con la otra novela que he leído de la autora.
Hay una buena entrevista en elcultural.com y Clara Felis tiene en  elmundo.com un interesante artículo sobre algo más que el libro con alguna foto curiosa.



Monika Zgustova, Las rosas de Stalin