viernes, 3 de marzo de 2023

ANDAMIOS

 

Creo que nunca he hecho una entrada con tanta diferencia entre la cantidad de películas y series y, además, a favor de las primeras. También hay otra novedad: la cantidad de cine español y la de documentales. En cuanto a temas, hay variación y más de una película de consumo rápido.

De las series quiero destacar la primera producción croata que he visto y esa temporada final de Happy Valley.

 

Películas

 

Los renglones torcidos de Dios. Producción española basada en la novela homónima de Torcuato Luca de Tena que fue en su día un gran éxito de ventas. Un thriller bastante bien construido, con los giros de guion suficientes para despistar al espectador aunque alguno no del todo explicado y, eso sí, con una parte final muy mejorable. En general resulta muy entretenida y demuestra que es un género en el que el cine español se desenvuelve muy bien.

 

Modelo 77. Producción española con dirección de Alberto Rodríguez. Ha sido una sorpresa cuando la vi candidata en los premios Goya porque se me había pasado totalmente. Basada en hechos reales sucedidos en 1977 y 1978 en la cárcel Modelo de Barcelona. Funciona tanto como película de género, como thriller y como reflejo de todo un momento histórico. Muy interesante. Magnífica ambientación e interpretaciones. Una de las buenas películas españolas del año.

 

Noche de fuego. Producción mexicana. El director es conocido por sus documentales y esta película tiene algo de documental. Trata de la vida en una zona controlada por los narcos, un pueblo del que se van los maestros porque tienen miedo y en el que las niñas son raptadas. Es también la historia de la amistad entre varias niñas y de las difíciles relaciones con sus madres. Sus padres están trabajando fuera y no aparecen en ningún momento. Narrada con un ritmo pausado y con mucha atención a los gestos de las protagonistas. Resulta un tanto dura de ver por la tensión en la que viven las mujeres. Nominada al Goya a mejor película sudamericana.

 

Los Fabelman. Producción estadounidense dirigida por Steven Spielberg. Este director es uno de los grandes de la historia del cine y aquí, en una película que tiene mucho de autobiográfica, nos muestra de dónde le viene su pasión por  el cine. Un paseo por la infancia y juventud del protagonista en los cincuenta y hasta mediados de los sesenta. Magníficamente ambientada y con un guion en el que hay un poco de todo: relaciones familiares difíciles, acoso escolar, primeros amores y, sobre todo, primeras aproximaciones a la filmación de pequeñas películas. Me ha gustado mucho.

 

Santoalla. Documental estadounidense de 2016 sobe los hechos reales en los que se basa Sorogoyen para As Bestas. Está muy bien hecho y mantiene la incertidumbre hasta el final. Parte de entrevistas con la mujer del desaparecido y con la otra familia que habitaba la aldea. Aquí los protagonistas son un matrimonio de un holandés y una alemana que pretenden prácticamente lo mismo que los franceses de la película. La única diferencia es que el conflicto surge por el uso de los bosques comunales. Tanto si se ha visto la película como si no merece la pena.

 

Sintiéndolo mucho. Documental dirigido por Fernando León de Aranoa que ha acompañado a Joaquín Sabina en diferentes momentos durante los últimos quince años para realizarlo. A lo largo de las dos horas que dura vemos a Sabina con sus dudas y sus miedos antes de los concierto, también cantando en diferentes contextos desde un bar en la Plaza Garibaldi de Ciudad de México hasta una casa en Rota, incluso recitando una poesía de su padre en su Úbeda natal. Para quienes hemos seguido más o menos su trayectoria es un documental muy interesante y, en mi caso, además muy emotivo porque se añade que soy solo 9 días más joven que él. Un buen retrato sobre todo de su faceta profesional.

 

Labordeta, un hombre sin más. Documental sobre la vida de este personaje abordando sus diferentes facetas desde la de cantautor a la de impulsor de la cultura aragonesa pasando por la de político. Utiliza principalmente entrevistas con su mujer y sus hijas y, además, con gente que le acompañó en los diferentes momentos de su larga trayectoria vital. También hay bastantes intervenciones suyas, tanto musicales como habladas,  recogidas de programas de televisión. En conjunto se da un visión muy completa de alguien que tuvo el apoyo de mucha gente y que se ganó también el respeto de gente que no pensaba como él.

  

Missing. Producción estadounidense. Un thriller con un guion muy original y, sobre todo, con una realización novedosa: Todo se ve como grabado desde la cámara de un ordenador o de un móvil. Hay los suficientes giros en la historia para mantener atento al espectador. Tiene la ventaja añadida de que es de las que se puede ver con tu hijo y todos salimos bastante satisfechos.

 

Embaucadores. Producción estadounidense. Como dice ya el título se trata de una película de timos y, por lo tanto, estás siempre con la mosca detrás de la oreja. No obstante queda algún lugar para cierta sorpresa. Buenas interpretaciones. Muy entretenida aunque parezca que la has visto ya. A mí me ha recordado bastante la argentina Nueve reinas.

 

Series

 

The outlaws. Serie británica de 6 episodios de una hora. A medio camino entre la comedia y el drama refleja aspectos de la vida de siete personajes que tienen que cumplir trabajos para la comunidad. Es entretenida aunque en algunos momentos un tanto disparatada.

HBO Max

  

Los campos de la muerte de Texas. Miniserie estadounidense de 3 episodios de 50 minutos. Típica serie documental de las que se hacen en ese país. Empieza con las desapariciones de unas jóvenes en los ochenta y se reconstruyen con entrevistas a sus familiares, periodistas que las investigaron y algún policía. Luego, poco a poco, van presentando posibles culpables. Muy bien reconstruido todo salvo el  tramo final que se resuelve con excesiva rapidez y deja algunos aspectos sin explicar. En todo caso, entretenida y, eso sí, sorprende la cantidad de muertes en un territorio tan pequeño.

Netflix

 

El último artefacto socialista. Miniserie croata de 6 episodios de 55 minutos Está basada en una novela y se nota en el tratamiento que se da a los personajes que son los verdaderos protagonistas de la serie. Cada capítulo se centra en uno a partir del cual se va contando la historia que se desarrolla en un pequeño pueblo donde había una fábrica de turbinas que lleva tiempo cerrada. Llegan dos “emprendedores” procedentes de Zagrev para volver a ponerla en marcha. Me ha interesado sobre todo por ser un tema que no se trata en el tipo de series que solemos ver y, además, por el ritmo pausado y muy centrado en las reacciones de los protagonistas.

Filmin

 

Happy Valley. Tercera y última temporada de esta magnífica serie británica. Tiene 6 episodios de casi una hora. Sigue la línea de las anteriores temporadas con el protagonismo absoluto de la sargento de policía de la que la actriz Sarah Lancashire hace una verdadera creación. Al igual que en las temporadas anteriores se alterna el interés de lo policial con lo humano, siendo esto mucho más importante. Han tardado varios años en hacer esta temporada final y es una pena que se termine.

Movistar.

 

Monstruo. La historia de Jeffrey Dahmer. Miniserie estadounidense de 10 episodios de 55 minutos. Dahmer fue un asesino en serie que asesinó a 17 jóvenes entre 1977 y 1991. La serie narra momentos de su vida y de algunos de esos asesinatos. Está muy bien estructurada y en muchas ocasiones se utiliza el punto de vista de las víctimas. Desde luego no resulta fácil de ver porque, aunque se suele evitar lo más macabro, es imposible eliminarlo del todo. En todo caso, está muy bien hecha y cuenta son una soberbia interpretación del protagonista.

Hay también una miniserie de tres episodios, en este caso documental,  con las cintas que grabó en su día. 

Netflix.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Desde el amor por los libros

Desde la magnífica novela El hombre que amaba a los perros he ido leyendo a Padura muy de vez en cuando y me arrepiento de no haberlo hecho más a menudo. Cada novela suya que leo me descubre el espléndido escritor que es. De esta serie que tiene como protagonista a Mario Conde (obviamente, nada que ver con el que vive por estos pagos) este es el segundo que leo. Conde fue policía, profesión que abandonó para dedicarse a la compraventa de libros que es la que tiene en la novela que ahora comento.

Padura la ha dividido en dos partes que tiene prácticamente la misma extensión, aunque diferente contenido. En la primera, vemos a Conde y a Yoyi el Palomo, su amigo y colaborador, entrar en contacto con una familia que ha heredado una extensa y muy valiosa biblioteca que quieren vender porque su situación económica es mala. Estamos en plena crisis tras el período especial que se vivió en Cuba. En esta parte se habla mucho de libros y, sobre todo, de ejemplares especialmente valiosos. En uno de los libros Conde encuentra la referencia a una cantante de hace años a la que quiere encontrar. Así, se entra en la segunda parte dedicada íntegramente a esa búsqueda en la que nos encontraremos con más de una sorpresa.

No es una novela policiaca en sentido estricto, y sí tiene más de novela negra sobre todo a partir de las incursiones que Conde hace a determinados barrios de La Habana buscando información. En estos lugares, además del gran deterioro físico hay también un gran deterioro humano; son barrios en los que priman la violencia y las drogas. Se manifiesta así una de las características de la novelas de Padura que se desarrollan en Cuba, la mayoría, que es la crítica a determinados aspectos de la realidad de la isla.

Algunos ejemplos en los siguientes fragmentos:

“

-       - Nos hicieron creer que todos éramos iguales y que el mundo iba a ser mejor. Que ya era mejor…

-       -  Pues los estafaron, te lo juro. En todas partes hay unos que son menos iguales que los otros y el mundo va de mal en peor. Aquí mismo, el que no tiene billetes verdes está fuera de juego, y hay gentes ahora mismo que se están haciendo ricos, a las buenas y a las malas…” (p. 45)

 

-      -   ¿Te has fijado, Conde, cuántos que fueron policías y militares andan viviendo ahora de los negocitos estos?”. (p. 51) (Se refiere a negocios privados)

“

-      -   ¿Te acuerdas, Conde, cuando cerraron los clubes y los cabarets porque eran antros de perdición y rezagos del pasado? –recordó Carlos.

-       -  Y para compensar nos mandaron a cortar caña en la zafra del setenta. Con tanta azúcar íbamos a salir de un solo golpe del subdesarrollo –evocó Candito-. Cuatro meses estuve cortando caña, todos los días de Dios.

-       - A veces me pongo a pensar… ¿Cuántas cosas nos quitaron, nos prohibieron, nos negaron durante años para adelantar el futuro y para que fuéramos mejores?

-        - Una pila – dijo Carlos.

-       -  ¿Y somos mejores?? –quiso saber Candito el Rojo.

-      -   Somos distintos: tenemos tres patas o una sola, no sé bien… Lo peor fue que nos quitaron la posibilidad de vivir al ritmo que vivía la gente en el mundo. Para protegernos…” (p.198)

 (Todos los … en el original)

Este último diálogo es una parte de un debate que tiene Conde con su grupo de amigos, los protagonistas de esta novela y de las otras de la serie, sobre lo que ha pasado en la isla tras la revolución. Diálogo que me ha recordado mucho al que se produce en el libro Regreso a Ítaca que escribió en colaboración con Laurent Cantet y en el que se recoge el guion  y algo más de la película homónima que se estrenó en 2014. Película que aprovecho para recomendar porque es un largo debate entre uno que vuelve de visita tras vivir en España dieciséis años y los amigos que se quedaron. (Por cierto, La neblina del ayer es muy anterior ya que se publicó en 2005).

Como decía al principio, Padura es un magnífico escritor que recuerda en algunos aspectos al mejor Vázquez Montalbán de quien, según sus propias palabras que escuché hace unos días en una entrevista en Radio 5, afirma que es su mayor influencia. También se pueda notar esta en las dos o tres comilonas con las que Conde obsequia a sus amigos con las ganancias obtenidas de la compraventa de los libros.

En definitiva, un libro muy recomendable porque a la trama puramente detectivesca de búsqueda de la cantante, se une esa biblioteca repleta de joyas bibliográficas, los elementos de crítica de la situación ya mencionados y un conjunto de personajes, empezando por el propio Conde, que mantienen el interés por lo que se está narrando en todo momento.

Tendré que buscar más historias de este peculiar protagonista de la serie.

Hay una reseña de José Ignacio Escribano en jiescribano.wordpress.com en la que se cuentan bastantes detalles del contenido de la novela.

 

Leonardo Padura, La niebla del ayer.

 

jueves, 23 de febrero de 2023

Memorias familiares


Creo que se podría hablar de un género, el de las memorias familiares, que se practica bastante en Centroeuropa y en Europa Oriental. He leído ya varios libros que abordan ese tema, a veces tratando de los padres de los autores, a veces de los abuelos y otras, como sucede en este libro, de ambos e incluso remontándose a algún bisabuelo.

Halberstadt es un escritor de origen ruso que se trasladó a Estados Unidos con su madre cuando era bastante joven. Luego ha viajado varias veces a Rusia y a Lituania para encontrarse con su padre y la familia paterna en la primera y con la materna en el caso de la segunda. Estos encuentros con los abuelos tenían como objetivo entre otras cosas obtener información para la elaboración de este libro de memorias, porque de eso trata, de algunos aspectos de la vida de sus antepasados.

Tengo que decir que he encontrado el texto muy irregular. Junto a relatos muy interesantes hay otros en los que lo que cuenta resulta bastante irrelevante.

Muy interesante, y para mí lo mejor del libro, son las historias de sus dos abuelos. El paterno, Vasili, participó en la represión en la época del estalinismo y llegó a ser guardaespaldas del dictador. El materno, Semión Halbserstadt, era judío y fue profesor de la universidad de Vilna (Lituania). Contando estas historias, el autor nos pone en contacto con esa ápoca terrible del estalinismo por un lado, y con el antisemitismo y los ataques a los judíos lituanos, por otro. También tiene interés lo que cuenta de algunos aspectos de la vida cotidiana de los 70 y 80 con Breznev y, aunque esto lo trata menos, tras la caída de la URSS que deja una sociedad en la que pasan cosas como la que cuenta en el siguiente fragmento:

 

”Al igual que la mayoría de los ancianos rusos, Sonya y Vasili hablaban de pensiones; la de ella era de treinta y cinco grivnas mensuales, unos siete dólares; la de él era un poco más alta. Cuando Vasili se rompió la cadera no pudieron costear la cirugía recomendada por el médico, y ahora, después de un año y medio en cama, Vasili se desplazaba con muletas. La operación habría costado unos trescientos dólares”. (p. 65-66)

 

El libro está bien escrito y con una narración muy ágil que hace que se lea bien más allá del interés que, como he comentado antes, tenga. Eso sí, hay momentos en los que la narración está muy deslavazada y, como sucede en las primeras páginas, comienza hablando de la abuela y sus amores; pasa a describir cómo era la catedral que fue derribada y luego reconstruida; sin solución de continuidad hay un viaje en tren a Vinnyti (un pueblo de Lituania donde vivieron sus abuelos maternos); a continuación se entrevista con el hijo de su padrastro, etc. En fin, una mezcla cuando menos peculiar.

El texto se acompaña de varias fotografías sobre todo de algunos familiares que se mencionan en el texto, pero hay también alguna que no se sabe quiénes son los que aparecen.

En el Epílogo hay una serie de reflexiones sobre la historia del pueblo ruso y su “carácter” que me han parecido de lo más interesante del libro.

 

Alex Halberstadt, Jóvenes héroes de la Unión Soviética. Traducción Jon Bilbao.

 

 

 

martes, 21 de febrero de 2023

Un completo acercamiento a un país poco conocido



Son varios los libros que aparecen comentados en el blog con Corea del norte como protagonista. Es un país que despierta interés precisamente porque apenas tiene presencia en las noticias más allá de alguna salida de pata de banco de su líder, o por las pruebas con misiles o cualquier tipo de armamento nuclear. Sí se han hecho varios documentales, pero siempre con el control de las autoridades sobre los lugares que se podían visitar y grabar.

El libro de Romero y Vidal, dos periodistas que han trabajado bastante tiempo como corresponsales en diferentes zonas de Asia, es un resumen muy completo, de hecho el más completo que he leído,  de la situación del país.

Las 380 páginas están divididas en 10 capítulos. Parten en el primero de una buena síntesis de los tres Kim: Il-sung, el fundador de la dinastía y creador del país, Jong-il, el padre del actual, y Jong-un. En los capítulos del 2 al 6, se centran en cómo está el país en la actualidad desde los aspectos económicos hasta el papel de la mujer (el 6 se titula Cómo ser una buena norcoreana). Los cuatro últimos tratan más de los problemas con su vecino del sur, algunos aspectos de la política exterior y la atención que prestan al tema nuclear.

Las autoras han estado tres veces en el país en viajes que hicieron, si no he anotado mal, en los años 2015, 2016 y 2018. Evidentemente, en cada uno de ellos tuvieron su “guía” acompañante, algo que parece irremediable si se quiere visitar ese país. Esta situación la he visto reflejada en cada uno de los libros que he leído y, además, con guías que siempre tenían la misma forma de funcionar y controlar.

Todos los capítulos son muy interesantes porque tienen el añadido de lo poco que se conoce de ese país. Ahora bien, lo habitual en los libros que he leído es contar cómo viven y qué tipo de sociedad están construyendo. En este sentido, yo sabía más previamente de esos temas. Por eso me han interesado más, y me han descubierto muchas cosas, los capítulos finales porque no solo describen temas como los programas nucleares, por ejemplo, sino que explican muy bien qué función cumplen estos.

No obstante, también en lo que conocía mejor he encontrado cosas nuevas o que al menos no recordaba como pueden ser: la interesante historia de Kim Jong-nam, el hermanastro del actual líder, con su asesinato final (una buena manera de evitar la competencia); el papel que ha ido adquiriendo Kim Yo-jong, la hermana de Jong-un; la visita a un orfanato totalmente “preparado” para esta, lo que descubren al abrir armarios y ver que están vacíos; el papel de los youtubers;  o los inicios de un cierto cambio en la situación tan absolutamente subordinado de la mujer.

Hay muchas y muy buenas informaciones en el libro, la mayoría obtenidas de primera mano o de fuentes solventes. Y también algunas interesantes reflexiones. Además es de agradecer que no estén condenando permanentemente al régimen como sucede a veces en algunos textos; basta con exponer los hechos, hablan por sí mismos.

El texto está redactado con la claridad y fluidez narrativa propios del buen periodismo. Se lee con facilidad, a pesar de que no siempre traten temas sencillos, y, desde luego, con un gran interés.

El Prólogo lleva la firma de Mikel Ayestaran lo que ya es una buena garantía.

Un libro muy recomendable para cualquiera que haya leído ya sobre el país o, sobre todo, si no lo ha hecho. Una visón muy completa, amena e interesante.

Hay una interesante reseña de Javier Borràs en politicaexterior.com (lógicamente él destaca sobre todo lo que cuentan de la situación interna).

 

Sara Romero y Macarena Vidal, El país más feliz del mundo. Corea del Norte bajo el puño de hierro de Kim Jong-un.

 

  

jueves, 16 de febrero de 2023

Un libro especial



Desde hace ya bastante tiempo es muy poco lo que leo publicado por autores españoles. En castellano prefiero lo que publican los sudamericanos. No obstante, de vez en cuando, sí leo algo que me llame la atención y, desde luego, este es el caso del libro de Oeste ya que la editorial ha colocado una faja en la segunda edición en la que, bajo el título en grandes letras de Una Conmoción Unánime, se pueden leer frases como: “Por favor, lean este libro” (Sara Mesa), o “Este libro significa la mayoría de edad de la literatura española, ojalá más libros como este” (Manuel Vilas), entre otras igualmente muy elogiosas. Evidentemente, había que leerlo.

Curiosamente, inicia el libro con una larga cita de Nada se opone a la noche de Delphine de Vigan, un libro que comenté en el blog no hace aún un mes, que me gustó mucho y en el que la escritora francesa escribe sobre la compleja relación con su madre.

Tiene su lógica que abra con esta cita porque Oeste ha escrito un texto, que me atrevería a calificar de brutal, sobre la relación con su padre durante la infancia y la primera juventud.

Estoy desde hace mucho tiempo acostumbrado a leer textos de gran dureza. Tengo dos estantes de mi biblioteca llenos de libros sobre el Holocausto, la represión y los campos del estalinismo, lo mismo en China y en Corea del Norte o sobre las matanzas en Ruanda. Más de una vez he tenido que cerrar algunos de esos libros para poder luego seguir leyéndolos. Pues bien, tengo que decir que este libro de Oeste solo lo he podido leer en tramos de más o menos treinta páginas, aunque algunos días las leía más de una vez.

En las cinco partes en que ha dividido el libro: Padre, Familia, Madre, Hijas y Padre e hijo, e independientemente de cómo la haya titulado, está presente de una forma u otra la figura del padre; la terrible figura del padre habría que decir. Un solo ejemplo de los muchísimos que se podrían poner:

 

“Mi padre se baja los pantalones, se saca la polla y me mea encima, mea en mi cama y luego se caga en ella (…) Entonces me zarandea con sus manos ásperas, gigantes. Quítate la ropa, maricón, y empieza a arrancármela hasta que me desnuda y me obliga a revolcarme por la mierda y la orina y me deja allí temblando, oliendo a él, un tufo que permanece y, con los años, de vez en cuando, la memoria me traerá ese recuerdo nauseabundo.” (p. 217)

 

He sido padre por primera vez a los sesenta años y no sé si eso tendrá algo que ver con el hecho de que este tipo de imágenes me resulten especialmente duras. (Mi hijo tiene ahora 13 años).

Como decía antes, el padre está omnipresente, pero la madre cada vez que aparece, excepto cuando lo hace como una chica  joven y guapa que posa para revistas y estudia FP, es decir, cuando lo hace como madre tampoco sale muy bien parada. Un ejemplo:

 

“A veces, los hechos vividos se confunden con la deformación que realiza la memoria al ser estos recordados, no es el caso. No lo que me soltó mi madre: Eres un mierda, basura, quítate de mi vista. La casa es mía y de tu padre, desgraciado. Ojalá estuvieras tú en el trullo.” (p. 228)

 

También es muy significativo, y una buena síntesis, el siguiente fragmento referido esta vez a los dos progenitores:

 

“La inestabilidad me define. Frágil, bamboleante, en una vacilación tenaz, como si intentara hacer funambulismo frente a mis padres, cuando esas personas eran un problema para mí, alcohólicas, iracundas, drogadictas, paranoicas, violentas, despreocupadas, negligentes, …” (p.155)

 

A la vista de estos textos se puede entender perfectamente que Oeste iniciase la redacción del libro en 2009, para abandonarla después y retomarla en 2012, y repitiese el proceso hasta continuar en 2016. Tiene que ser muy difícil escribir cosas como las que escribe y, hay que decirlo ya, haciendo muy buena literatura con esos materiales, pues como dice Laura Fernández en el fragmento que reproduce la editorial en la solapa del libro:

 

“Esto no es un libro, es un pedazo, destrozado, del corazón de un niño, el relato del superviviente de una familia feroz, monstruosa. Las letras españolas deberían rendir culto a la primera voz que vive para contarlo y lo consigue con éxito. Porque no solo es un milagro transformar la destrucción existencial en Literatura, con mayúscula, sino también conseguirlo desde la Nada más Absoluta. Su literatura no se lee, se vive. Un hito, poderoso, oscuro, necesario.”

 

Oeste, además de sus recuerdos se ha basado en informaciones que ha ido recopilando a partir de entrevistas con las hermanas de su padre, con compañeros de trabajo o con amigos y alguna exnovia del autor, entre otros.

Creo que estamos ante unos de los libros del año. Desde luego seguro que lo será en mi caso. De hecho ya tengo encargada su novela Arena que parece que también promete emociones fuertes.

Obviamente, no gustará  a quienes rechazan la literatura del yo o la autoficción, pero incluso a estos yo se la recomendaría; es difícil encontrar un autor que trate un tema así con una escritura tan lograda.

Hay una buena reseña de Santi Fernández en eldiario.es.

 

 

Miguel Ángel Oeste, Vengo de ese miedo.

martes, 14 de febrero de 2023

Reflexiones de un politólogo


Suelo atender al autor cuando interviene en las tertulias de la televisión, las pocas veces que las veo, porque siempre aporta una visión un tanto diferente de la de los otros tertulianos. Lo normal es que se ponga, parafraseando su propia terminología, las “gafas de politólogo” e intente hacer análisis desapasionados y basados en la evidencia que otorgan los datos. Quizá por lo que afirma en el siguiente fragmento:

“Fijaos en las tertulias políticas y los programas de análisis de actualidad: cuando el programa quiere fomentar un debate plural, se asegura de tener cuotas partidistas, como si la pluralidad en política fuera sinónimo de partidos políticos”. (p. 47)

(Por cierto, un breve inciso. Lo que dice es una parte de la verdad porque esas cuotas se cumplen casi al cien por cien solo con los partidos del bipartidismo y, obviamente, también solo en algunos medios porque en otros la desproporción es muy grande incluso entre estos).

Volviendo al autor hay que decir que ha escrito un libro muy interesante y, además, con una serie de planteamientos que animan a que el lector se cuestione cómo actúa en determinadas situaciones y en qué lado se posiciona en las diferentes alternativas que Orriols va ofreciendo.

El libro está dividido en ocho capítulos con títulos tan significativos como: Cavando las trincheras (cap. 2), El mundo a través de las gafas partidistas (cap. 3) o El lado bueno de la identidad de partido (cap. 7). En ellos analiza cuáles son las actitudes de los votantes centradas principalmente en dos: el votante identitario y el racional. A partir de ahí va desarrollando las peculiaridades de ambos con la idea de que los dos son necesarios para que funcione la democracia, una idea que recorre todo el libro y que me parece una aportación valiosa y muy interesante. Quizá le reprocharía que cuando habla de racional creo que simplifica demasiado porque, ¿no es acaso racional tener en cuenta cómo lo suelen hacer los gobiernos de los diferentes colores, en el sentido de a quiénes favorecen sobre todo, a la hora de votar? Da la sensación de que Orriols a ese votante le incluiría entre los identitarios.

También creo que utiliza un poco la caricatura en el siguiente fragmento: 

“Y entramos en las discusiones creyendo que nuestras posiciones son las correctas, avaladas por los hechos y el sentido común, y que quienes no opinan como nosotros están desinformados o carecen de moral”. (p. 82-83)

Obviamente, cuando uno discute parte de la creencia de que lleva la razón. Luego puede cambiar o no según sea el tipo de debate y las aportaciones que pueda hacer el contrincante, pero no tiene por qué pensar que este “carezca de moral”, como mucho puede pensar que tiene una moral distinta. (Siempre, claro, hablando de gente normalmente constituida).

Más allá de estas matizaciones que demuestran la atención que el texto despierta, hay que insistir en el interés de las reflexiones del autor que, además, suelen ir acompañadas de datos extraídos de multitud de investigaciones hechas en diferentes universidades, estadounidenses en su mayoría. Me parecen especialmente relevantes entre otras las siguientes: la influencia de la corrupción sobre el voto; el desconcierto que reconoce el autor ante el fenómeno VOX (muy clarificador); lo que explica sobre los “temas cuña”, aunque aquí me ha sorprendido que todos los ejemplos que pone se refieran al PSOE; todo lo que explica sobre los planteamientos de Hirschman;  o, finalmente,  la idea del “consentimiento de los perdedores” con Trump y Bolsonaro como casos más recientes. (Aquí también parece que se inicia ya por parte de algunos medios algo parecido cuando se empieza a mencionar la posibilidad de que haya fraude.)

Si a la actualidad y relevancia de los temas, le unimos el tratamiento que Orriols les da y la claridad con la que los transmite, vemos que se trata de un libro altamente recomendable para quien se interese por la política en general y, desde luego, por la española en particular. Además, ya sea el lector votante identitario o votante racional, encontrará motivos para poner en cuestión algunas de sus ideas o, por qué no, también para reafirmarlas.

No quisiera acabar sin comentar el siguiente fragmento:

“(…) la polarización se intensificó con la llegada de la estrategia de la crispación en los años del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero”. (p. 137)

Uno de los problemas de la política en España es que siempre se culpa a todos de todo (el famoso y dichoso “todos son iguales”). Sobre esta intensificación me llamó la atención en su día lo que en el libro Nudo España decía Enric Juliana, uno de los pocos periodistas a los que sigo y que me merecen respeto intelectual:

“Aznar es perfectamente previsible, puesto que gira constantemente sobre cuatro ideas: (…) Tercera: cuando el PSOE gobierne, no dejar que se asiente, zarandear el tablero para evitar toda sensación de normalidad. Cuarta: mantener viva la idea de que España se halla en peligro (…) “. (p.428)

Creo que esto ayuda a entender mejor muchos de los comportamientos que vemos en la política española tanto por parte de los profesionales de la política como por los de la información.

Hay una larga y jugosa entrevista de Marcos Pinheiro con el autor en eldiario.es.

 

Nota, poco importante, al margen: Creo que Orriols utiliza incorrectamente la expresión “rendir cuentas” en las páginas 96 y 109.

 

Llluís Orriols, Democracia de trincheras. Por qué votamos a quienes votamos.

 

viernes, 10 de febrero de 2023

Mis autores favoritos XXVIII: Leila Guerriero












 

















Han pasado más de cuatro años desde que hice la última entrada en esta serie que dedico a aquellos escritores/as que más me han hecho disfrutar con sus textos. No sé si será casual, pero precisamente la última entrada se la dedicaba a Martín Caparrós que comparte con Guerriero tanto la nacionalidad como la profesión periodística.

Conocí a Leila Guerriero en fecha tan tardía como 2018 con la lectura de Una historia sencilla. Me impactó. Un tema que aparentemente no me tenía que interesar ni gustar, gracias al tratamiento que la periodista le daba, me apasionó hasta el punto de que nada más terminar su lectura acudí a You Tube para ver al protagonista y otros momentos del festival de baile del que habla en el libro.

Exactamente lo mismo, quizá aumentado, me pasó con el libro dedicado al pianista Gelber. En este caso, además, con un texto realmente extenso sobre alguien del que yo desconocía hasta su existencia.

A partir de ahí, cada vez que he visto un libro suyo en los estantes de las librerías no he dudado en comprarlo y leerlo enseguida. Con todos he disfrutado porque es una entrevistadora espectacular, capaz de que no se note su presencia estando al mismo tiempo muy presente.  En este sentido el libro Plano americano es un buen ejemplo de cómo se puede interesar al lector entrevistando a gente muy alejada de sus intereses.

Además, tanto en reportajes como en entrevistas, tiene una escritura enormemente clara y fluida y un lenguaje muy preciso no exento de calidad.

Desde otro punto de vista es también una magnífica editora y en los dos libros que he leído con artículos seleccionados por ella he descubierto un montón de periodistas sudamericanos muy interesantes. Luego he podido conocer a  alguno de ellos como, por ejemplo, a Óscar Martínez del que también he leído todo lo que he encontrado.

En fin, solo me queda recomendar cualquiera de sus libros. Por cierto, el último que he leído ha sido el primero que publicó porque lo acaban de reeditar. Quizá sea este la mejor manera de entrar en el conocimiento de una de las grandes periodistas en castellano de nuestra época.

 

Nota: La forma en que aparecen los libros no es la que me gustaría, pero no sé hacerlo mejor con los cambios que hicieron en blogger.


jueves, 9 de febrero de 2023

Otro buen título de la colección Al margen


He leído muchos libros de la colección Al margen de la editorial Sajalín y solo recuerdo uno que no me terminó de gustar. Es una colección que lleva más de cincuenta títulos la mayoría de los cuales se publicaron hace años. En concreto, por ejemplo, el que hoy comento lo fue en 1.988. Es el segundo de una trilogía de la que no he leído el anterior, pero no importa porque se pueden leer como novelas independientes.

La novela se inicia con el siguiente párrafo:

 

“Como deseaba evitarse un posible desaire en la entrada, lo primero que Emil Jadick asomó por la ventana del club de Campo de Hushed Hill tenía dos cañones y estaba cargado. Él y los otros dos miembros del Ala iban vestidos inapropiadamente con camisas de camuflaje y pasamontañas, pero la chulería con la que hacían ostentación de sus armas de fuego sofocó cualquier comentario sarcástico por parte de los invitados, sentados alrededor de la mesa de póquer”. (p. 9)

 

A partir de ahí veremos quiénes son los componentes de esta pandilla de gánsteres y el error que han cometido robando en un territorio que depende de otra pandilla. El dirigente de esta encargará a Shade, un peculiar policía, que se encargue de buscar quién ha sido y para ello tendrá que colaborar con el lugarteniente de ese dirigente.

En fin, una novela de gánsteres, de un género que, según José María Sánchez en su completísima reseña en totalnoir.woodpress.com, el propio Woodrell cataloga de country noir. Interesante clasificación porque se desarrolla en el medio rural y en concreto en un lugar que describe así:

 

“Aquello era Frogtown, el barrio donde las patillas eran más largas, las faldas más cortas, las apuestas más altas y las expectativas más bajas, y eso le encantaba”. (p. 58) (Se refiere a Shade el policía protagonista).

 

Si le añadimos una espléndida galería de personajes secundarios, unos diálogos perfectamente ajustados a esos personajes y una serie de frases que podrían estar en cualquier antología de frases chulescas ingeniosas, tenemos lo que puede ofrecer esta divertida novela que, sobre todo en los primeros capítulos, llega a provocar la risa del lector. Una novela que no ahorra la violencia, pero que tampoco se excede con ella. Una trama relativamente básica, pero trabajada lo suficiente como para que el lector tenga interés por lo que sucede aunque, al menos en mi caso, me interesa sobre todo la forma de contar la historia y el comportamiento de los distintos personajes.

Otro título recomendable de esta magnífica colección.

Daniel Woodrell, Los matones del Ala. Traducción diego de los Santos.

 

martes, 7 de febrero de 2023

ANDAMIO

 

Buena y sobre todo variada cosecha tanto de películas como de series. Hay mucho thriller, pero también drama y, menos mal, algo de humor.

 

 

Películas

 

 

Queso de cabra y té con sal. Producción alemana, pero la película tiene guion, dirección e intérpretes mongoles. Una empresa extranjera quiere comprar un conjunto de tierras para ampliar su mina de oro. Los habitantes nómadas intentan frenarlo. Además, vemos el protagonismo de un niño de 12 años y de su familia. Película sin más pretensión que dejar constancia del problema (al final dan unas cifras escalofriantes de lo que está pasando con lagos, ríos y acuíferos), pero lo hace a través de una bonita historia y con unos paisajes espectaculares.

Es curioso que la primera serie que he puesto en esta entrada, Wasteland, trate un problema similar. Algo está pasando en el mundo y no parece que sea nada bueno.

 

La Conferencia. Producción alemana sobre la conferencia que tuvo lugar en 1942 en Wansee y en la que se decidió la “solución final”. Se hizo hace unos años una versión creo recordar que británica en la que estaba Kenneth Branagh. Ambas se han basado en las actas que se hicieron. El problema de esta versión alemana es que, al menos a mí me ha pasado, al no conocer a la mayoría de los personajes me he perdido algunos matices importantes. En todo caso está bien hecha y resulta interesante.

 

Holy spider (Araña sagrada). Producción danesa. Una película del director iraní Ali Abbasi. Aunque está calificada como thriller, yo creo que es más un drama social. Un asesino en serie mata a prostitutas porque se trata de mujeres corruptas según su fundamentalista concepción del islam. Una periodista acude a la ciudad donde se producen los asesinatos para averiguar qué está sucediendo y descubrir al autor. Muy bien ambientada e interpretada.

 

Tar. Producción estadounidense. Una película con el protagonismo absoluto de Kate Blanchet, presente en todas las escenas, en un papel de directora de orquesta que se aprovecha del poder que esto le da. Es interesante que sea precisamente una mujer la que protagonice situaciones que hasta ahora han sido principalmente protagonizadas por hombres. Después de haber visto hace poco el capítulo de Salvados dedicado a Plácido Domingo se entiende mejor. Una película muy interesante con algunos momentos muy intensos, aunque quizá demasiado larga. Eso sí, la interpretación de Blanchet es espectacular.

 

El menú. Producción estadounidense. Es un thriller psicológico del que no me resisto a reproducir lo que de ella dice Javier Ocaña en El País: “Entretenido thriller de cocina (…) es una experiencia cercana a lo teatral, sucesivamente inquietante, procaz, graciosa, cruel y macabra. (…) imaginativo guion”. Si se le añade que hay una crítica social bastante apreciable y contundente y dos magníficas interpretaciones de Ralph Fiennes y Anya Taylor-Joy, tenemos una visión bastante completa de una película muy entretenida y ocurrente.

 

 

Series

 

 

Wasteland (Pustina). Serie checa de 8 episodios de 50 minutos. Es una serie realizada en 2016 que ha tardado en llegar aquí a pesar de que tiene mucha calidad. Es un thriller que recuerda bastante a los británicos y nórdicos. En un pequeño pueblo cercano a la frontera con Polonia desaparece la hija de la alcaldesa. El pueblo está en la tesitura de votar su desaparición por venta a la empresa que explota la mina de lignito a cielo abierto y que quiere ampliarla con los terrenos ocupados por las viviendas. La serie muestra muy bien las relaciones tanto entre los vecinos como dentro de algunas familias, así como en el reformatorio que hay en la localidad. Ofrece unos paisajes tremendamente inhóspitos y un deterioro muy grande de los edificios así como una vida muy austera de todos los habitantes.

Es curioso, pero hoy mismo he oído en la radio que en Alemania hay protestas en un pueblo por una situación exactamente igual a la que se plantea en la serie.

HBO Max

 

Exterior noche. Miniserie italiana de 6 episodios de 50 minutos. Creada y dirigida por Marco Bellocchio narra el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas en marzo de 1978. Es interesante que para contar la historia se haya valido del perspectivismo, y así en cada capítulo se narra lo que sucede desde la visión de diferentes políticos, el papa Pablo VI, la familia de Moro o los propios terroristas. Está muy bien ambientada y realizada con una técnica y una fotografía que recuerda bastante la forma en que se hacía en los setenta. De hecho a mí me venían a la cabeza escenas vistas en películas de Costa-Gavras. La serie está bastante bien aunque hay algunas hechos y comportamientos que no me han parecido demasiado creíbles.

Filmin

  

Masa (Deg). Serie sueca de 8 episodios de 45 minutos. Un thriller que se sale un poco de los habituales nórdicos. Por supuesto hay muertos y personajes violentos, pero la historia y el ambiente son menos sórdidos. Aquí lo que ha desaparecido es el dinero de un robo y la que lo ha encontrado es una mujer que fracasa en todos los negocios que pone en marcha. Es bastante entretenida aunque, desde luego, no está entre las mejores del género.

Filmin

 

El encargado. Serie argentina de 10 episodios de 30 minutos. Muy divertida y tocando algunos temas interesantes y con un protagonista, Guillermo Francella, que crea un verdadero personaje en ese conserje que es capaz de lo mejor y de lo peor. Variadas situaciones que recogen muy bien historias que pueden suceder. Creo que puede haber otra temporada.

 

El paciente. Miniserie estadounidense de 10 episodios de 25 minutos. Tiene un planteamiento muy original: un asesino en serie entra en la terapia de un psiquiatra al que enseguida secuestra para continuarla en su casa donde lo tiene retenido en el sótano. Esto da pie a diálogos interesantes entre ellos y, además, como el siquiatra es judío y tiene problemas con la ortodoxia de su hijo, los guionistas utilizan los pensamientos que puede tener en tantas horas de reclusión para mostrarnos esos problemas. Buen guion y buenas interpretaciones. Entretenida con solo algún momento en que decae algo quizá por la reiteración.

Disney +

 

Arny. Historia de una infamia. Miniserie documental española de 3 episodios de una hora. No desmerece en nada las grandes series documentales que se hacen en otros lugares. Muy bien contado todo el proceso con muy buenas intervenciones de periodistas, abogados, inculpados  y hasta el juez que dictó la sentencia. Una buena muestra de cómo se hacía, y lo que es peor se sigue haciendo, información en España y también de cómo a veces actúa la justicia. En su día (último lustro de los noventa) no seguí mucho el caso, pero al ver algunas imágenes me sonaban y me temo que yo también caí en no tener en cuenta la presunción de inocencia como, desgraciadamente, se sigo cayendo todavía hoy. Muy buenas las intervenciones de Jesús Vázquez y espléndida la del hijo del juez de menores inculpado.

HBO Max

 

The beast must die. Miniserie británica de 6 episodios de 45 minutos. Aunque tiene imágenes de acantilados y playas a lo  Broadchurch, este thriller está lejos del interés y la calidad de aquel. Resulta entretenido pero un tanto deslavazado y sin que la historia llegue a tener la potencia suficiente en ningún momento. Además, el capítulo final es lo peor de la serie. Eso, entretenida sin más.

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