martes, 11 de enero de 2022

Una realidad poco conocida


En mi caso lo habitual es que si leo un libro del que luego hacen la película vaya a verla. Esta es una de las pocas veces que recuerde en las que ha sucedido al revés. Me gustó mucho la película y cuando la vi reconozco que desconocía la existencia del libro de Bruder. Soy bastante seguidor de la editorial que lo ha publicado -en este blog hay una buena muestra de sus libros-, sin embargo se me había pasado este. Fue un buen amigo el que me recomendó su lectura aunque hubiese visto la película. Tenía mucha razón porque en el libro hay un mayor análisis y crítica de lo que está sucediendo en ese país.

La autora estuvo tres años y recorrió 24.000 kilómetros acompañando a gente que vive practicando el nomadismo en diferentes tipos de vehículos. En los agradecimientos al final del libro habla de “un par de centenares que le brindaron su tiempo”.

Esta gente queda más o menos descrita ya desde el Prefacio en las siguientes frases:

“Se autodenominan simplemente “personas sin casa”, “sin una vivienda fija”.

Por su aspecto y sus ideas, son mayoritariamente gente de clase media.

Para llenar el estómago y el depósito de gasolina, trabajan duramente largas jornadas en pesadas tareas manuales.

Siguen adelante reconfortados por una certeza.

Un aparcamiento es el único espacio libre y gratuito que aún queda en Estados Unidos”. (p. 9 y 10)

Faltaría añadir que son muy mayoritariamente blancos y que hay una gran cantidad de mujeres, de hecho la autora se centra mucho en la historia de Linda May, una mujer a la que ve trabajar como anfitriona de campamentos o en el “equipo de campistas” de Amazon, pero alguien que ha sido también dependienta en una tienda, cigarrera, o camarera de casino. Es la gran protagonista del libro y con ella vamos recorriendo diversos trabajos, por lo general duros y mal remunerados, y asistiendo a las curiosas reuniones, las Rubber Tramp Rendezvous, que tienen lugar en diferentes zonas sobre todo de Arizona (aprovechando su invierno más templado) a las que acuden decenas o centenares de personas que tienen el nomadismo como forma de vida. Estas reuniones permiten a Bruder, y por lo tanto a nosotros,  entrar en contacto con muchas y variadas personalidades.

No lo he dicho antes y hay que remarcarlo: muchos de los nómadas son jubilados y jubiladas a las que no les da la pensión para mantener una vivienda, personas a veces con más de setenta años que hacen trabajos bastante penosos. Ya se mostraba en la película algo de esta realidad, pero en el libro se dedican muchas páginas a describir el trabajo que hacen en almacenes de Amazon -un trabajo temporal muy típico para los nómadas-,  unos almacenes que llegan a tener el tamaño de hasta 19 campos de fútbol y en los que estas personas trabajan caminando, sobre suelos de cemento, en largas jornadas que llegan, como en uno de los que tuvo Linda, a ser desde las 18 horas hasta las 4,30 de la madrugada con dos pausas de descanso de 15 minutos y otra de 30 para comer algo.

Además de los jubilados, abunda la gente que ha perdido la casa por diferentes razones (una habitual fue la caída del precio de la vivienda por la crisis de 2008 y el no poder seguir pagando la hipoteca) y también hay algún separado que tiene que pasar la pensión a su exmujer.

He mencionado ya a la empresa Amazon y es que aparece muchas veces a lo largo del texto porque es un negocio que necesita gente en épocas determinadas del año y el nomadismo se adapta muy bien a eso. Como ya se ha visto por el caso antes expuesto no sale muy bien parada, pero tampoco lo hace cuando, después de ser denunciada por problemas en la espalda debido al exceso de peso transportado o por la existencia de descargas estáticas, las inspecciones de trabajo le dan la razón a la empresa.

En fin, es un libro del que se podría escribir largo y tendido porque no es sino una buena muestra de los enormes fallos del sistema económico y social en el que vivimos. Tiene además la ventaja de que habla de la gente concreta que lo padece.

Para terminar quiero dejar constancia de un par de visiones de dos personas que viven de ese nomadismo. La primera es una cita del blog de LaVonne y la segunda de una entrada del Facebook de Linda May:


“Encontré a mi gente: un conjunto variopinto de seres inadaptados que me rodearon de cariño y aceptación. Cuando digo inadaptados no quiero decir perdedores ni desertores. Eran todas y todos ellos ciudadanos estadounidenses capaces, compasivos, trabajadores, a quienes se les había caído la venda de los ojos. Tras una vida dedicada a perseguir “el sueño americano”, habían llegado a la conclusión de que todo eso solo era una gran estafa” (p. 197)

“Nuestra economía se sostiene sobre la espalda de gente esclava que mantenemos retenida en otros países, como China, India, México, cualquier país del tercer mundo con una fuerza de trabajo barata, donde no tengamos que verla mientras podemos disfrutar, en cambio, del producto de su trabajo. Esta empresa estadounidense (se refiere a Amazon) es probablemente la mayor propietaria de esclavos del mundo.

Después de enviar este mensaje añadió: Radical, lo sé, pero es lo que me viene a la cabeza cuando estoy en el trabajo. En ese almacén no hay nada que valga la pena. Esclaviza a los compradores que usan sus tarjetas de crédito para comprar esas porquerías. Los obliga a trabajar en empleos que detestan para pagar sus deudas. Es francamente deprimente estar aquí.” (p. 304)

Finalmente, en el siguiente fragmento Bruder sintetiza muy bien de qué va el tema:

 “Durante ese tiempo también había explorado los medios de comunicación -electrónicos, en papel impreso, radio y televisión- en busca de cualquier información relativa a esa subcultura. Buena parte de lo que había encontrado presentaba ese estilo de vida como una opción placentera o a veces incluso como una afición extravagante, y no como una estrategia de supervivencia en una época en que el aumento de su precio está expulsando de las viviendas tradicionales a un segmento de la población estadounidense que a la vez tiene dificultades para ganar un salario digno.” (p, 213) 

A pesar de lo extenso que me ha quedado el comentario, soy consciente de que me dejo muchas cosas fuera, pero sobre todo de que no he dicho nada de la multitud de sensaciones y reflexiones que su lectura provoca. Es uno de esos libros que no se olvidan fácilmente. Ahora tengo que volver a ver la película y ver si reconozco a algunos de los nómadas que aparecen.

Hay una magnífica y muy completa reseña de Juanjo Villalba en smoda.elpais.com.

 

Jessica Bruder. País nómada. Supervivientes del siglo XXI. Traducción Mireia Bofill Abelló.

 

 

 

lunes, 10 de enero de 2022

ANDAMIO

 

Está muy reciente la anterior entrada sobre el tema, pero es que las vacaciones dejan más tiempo libre al resto de la familia.

Una vez más hay mucha variedad en los temas de las películas y un par de ellas francamente interesantes. Exactamente igual pasa con las series.

 

Películas

 

No mires arriba. La película estadounidense más comentada y criticada en los últimos tiempos. Yo creo que las críticas en parte se deben a su duración quizá excesiva (dos horas y media). Como yo la he visto en un par de sesiones ese “defecto” no lo he apreciado tanto.  Es una parodia satírica muy efectiva sobre diferentes aspectos de nuestra sociedad. Salen muy malparados los políticos (la Streep es una especie de Trump femenina), los medios (la televisión sobre todo con su búsqueda del espectáculo por encima de todo), las redes sociales, etc. Solo se salvan los científicos y es inevitable no ver una relación con la pandemia que nos asola. Cuenta además con varias magníficas interpretaciones.

 

El espía inglés (The Courier). Película británica que narra unos hechos reales que sucedieron a principios de los sesenta del siglo pasado en plena guerra fría. Un comerciante inglés fue utilizado por el MI5 y la CIA como correo con un ruso que enviaba información relevante como, por ejemplo, los emplazamientos previstos para los misiles en Cuba. La película es un tanto lenta y no tiene un gran interés quitando el tramo final. Se deja ver, pero en ese género hay demasiados buenos ejemplos para comparar.

 

Being the Ricardos. Película estadounidense con guion y dirección de Aaron Sorkin sobre una época de la vida de la actriz y figura de la televisión Lucille Ball. No sé muy bien qué, pero le falta algo para terminar de llegar al espectador y eso que cuenta con dos buenas interpretaciones tanto de Nicole Kidman como de Javier Bardem. Es entretenida, pero no pasa de ahí a pesar de que hay elementos que podían haber dado más juego como, por ejemplo, el tema de las acusaciones de comunista.

 

The Card Counter (El contador de cartas). Coproducción británico- norteamericana. Un drama oscuro con momentos interesantes y otros en los que, no sé si por la premiosidad, se hace bastante pesada. Un protagonista que parece querer redimirse de un pasado poco edificante en Irak y un joven con el que hacerlo. Tiene muy buenas críticas, pero a ratos me ha parecido reiterativa y aburrida.

 

Baghdad in my shadow. Una coproducción básicamente británica que cuenta una historia de iraquíes que viven en Londres. Aunque hay un asesinato y una investigación policial, esto no es más que algo accesorio porque lo importante está en los personajes y los temas que trata: la homosexualidad y cómo es (mal)vista  incluso por gente progresista, el islamismo extremo, la adaptación de los emigrantes, etc. Aquí está lo mejor de la película que, como se dice en algunas críticas, es cierto que resulta un tanto desigual y deslavazada, pero que en conjunto resulta interesante y muestra realidades poco conocidas.

 

Better days. Película producida en Hong Kong sobre el tema del acoso escolar y algo más. Magníficamente dirigida e interpretada consigue meterte en la historia y las dos horas y cuarto de duración pasan volando.

Se desarrolla en un ambiente bastante marginal de jóvenes sin estructura familiar, pero con una chica protagonista que quiere pasar con buen número el durísimo examen de selectividad. Tiene momentos muy duros y otros muy emotivos. Una magnífica película.

 

Series

 

Laëtitia o el fin de los hombres. Miniserie francesa de seis episodios de algo menos de una hora. Basada en los hechos reales que investigó y narró Ivan Jablonka en el libro del mismo título. Este libro lo he puesto en mi lista de los mejores del año. La serie reproduce con bastante fidelidad lo narrado en el libro y, por lo tanto, es una serie no tanto sobre un asesinato sino sobre la situación de unas niñas, y luego unas jóvenes, que sufrieron el abandono de su madre, que era maltratada por el padre, y luego también fueron maltratadas y abusadas. También el asesino tiene una historia llena de abandonos y maltratos. Dura de ver en muchos momentos, pero muy interesante.

 

Home before dark. Serie estadounidense de 10 episodios sobre los 45 minutos. Está basado en el libro de una periodista y se nota en el tratamiento que se da a los personajes. Aunque hay un asesinato actual y la desaparición de un niño hace más de 30 años, la serie no es un thriller porque lo relevante son las relaciones en la familia protagonista y entre el padre, que vuelve al pueblo después de más de 30 años,  y sus amistades. El protagonismo total lo tiene una niña de nueve años que considerándose periodista lleva toda la investigación de ambos casos. Es muy entretenida y tiene la enorme ventaja de que es una serie para ver en familia, de hecho quien más la ha disfrutado ha sido mi hijo que tiene 12 años.

 

Angela Black. Miniserie británico-australiana de 6 episodios de unos 45 minutos. Un drama con algún elemento de thriller aunque predomina lo primero. Violencia de género y después intento de apartar a los hijos de la madre. Buenas interpretaciones y un guion con sorpresas bien traídas.

 

Cruel summer. Serie estadounidense de 10 capítulos sobre los 40 minutos. La historia se desarrolla alternando tres momentos temporales diferentes: 1993, 1994 y 1995 que quedan siempre muy claros tanto por el look de los protagonistas como por la fotografía. En el verano del primer año desaparece por ser secuestrada una joven que estudiaba en el instituto de una pequeña población de Texas. En 1994 es rescatada por la policía. Pasado un cierto tiempo acusa a otra estudiante de saber que estaba secuestrada y no habérselo comunicado a nadie. En 1995 habrá un juicio pues esta la denuncia por mentirosa. Más allá de la anécdota, lo mejor de la serie es, aparte del magnífico guion y lo bien desarrollado que está todo lo relativo a los diferentes momentos temporales, todos los aspectos de las relaciones de amistad y las relaciones familiares de las protagonistas. Una serie muy recomendable.

Tropezando otra vez en el quinto libro



Hace unos días tachaba en este blog de decepcionante el último libro de Patrick Deville, un autor cuyos cuatro libros anteriores me habían encantado. Ahora tengo que comentar también el quinto libro que leo de Echenoz y decir ya de entrada que no me ha gustado absolutamente nada.

Dice la editorial en la contraportada: “Es un antihéroe de manual (se refiere al Fulmard que da título al libro). Pero Gérard no es el único personaje estrambótico de esta novela. Tenemos también a un político que frecuenta prostíbulos y mira fotos subidas de tono de la hija de su esposa; a una mujer que se autosecuestra para darse publicidad; a un psiquiatra de dudosa ética; a un taxista que recoge a un tipo herido de bala y se queja de que le está manchando el asiento, y hasta un tiburón particularmente voraz y un satélite soviético asesino…

 (…) Jean Echenoz , ingenioso deconstructor (…) se sumerge aquí en la novela policiaca y nos ofrece un noir delirante…”

Todo es verdad y seguramente por ello no me ha gustado el libro sobre todo por ese carácter delirante que, efectivamente, tiene. Creo que estamos ante uno de esos textos que si el lector se deja llevar por la historia puede disfrutar y llegar a reírse de las barbaridades que hacen los variopintos personajes que Echenoz pone en acción y que, por cierto, son muchos más de los citados en la contraportada, pero si no es así, si, como ha sido mi caso, todo te parece un disparate y no llegas a interesarte en ningún momento por lo que está sucediendo, el libro te puede llegar a parecer un auténtico bodrio aunque, eso sí, muy bien escrito.

Claro que ha habido momentos que me han gustado como los que dedica a la crítica de algunos programas de la televisión, o alguno de los muchos en los que se ve la lucha por el poder en el partido político o, sobre todo, las primeras páginas en las que el "detective" protagonista, escribiendo en primera persona, recuerda mucho a los detectives clásicos del género, pero el resto...

Estoy convencido de que Echenoz se lo ha pasado estupendamente escribiendo este libro y que, además, se lo puede permitir por edad y por su bagaje literario. Ahora solo espero que vuelva a la senda que a mí me ha gustado tanto.

Hay una entrevista muy completa sobre el libro y los personajes con Xavi Ayén en lavanguardia.com.

 

 

Jean Echenoz, Vida de Gérard Fulmard. Traducción Javier Albiñana

viernes, 7 de enero de 2022

Su única novela


Esta es la única novela que escribió Lemebel que aparece en la solapa como escritor, activista y artista. También tiene un libro de relatos y varios de crónicas. Yo lo desconocía totalmente aunque este libro, por ejemplo, lo publicó en su día, 2001, la editorial Anagrama. Fue Brenda Navarro a quien escuché recomendarlo en un programa de radio ante la petición de un oyente que quería libros de autores sudamericanos que diesen mucha importancia al lenguaje.

Efectivamente, una de las grandes virtudes de este texto es el magnífico uso que hace del lenguaje pues como se afirma en el blog leeresvivirdosveces.com: “La verdad es que lo mejor del libro es el autor. Su estilo barroco, recargado, culto, con una imaginería y una riqueza lingüística excepcionales, provocador, irreverente, sarcástico, es absorbente. Leerlo es un placer, las palabras fluyen y se van trasladando a un óleo en el que de forma plástica y visual vas viendo perfectamente lo que está pasando”.

Ahora bien, hay también otros aspectos del libro que hacen de él un texto absolutamente recomendable. Me refiero a los temas que aborda y a la forma de hacerlo. La historia cuenta la preparación de un atentado en 1986 al dictador chileno Pinochet. En él está involucrado un joven estudiante, Carlos, que inicia una relación con La Loca del Frente, un homosexual que le cede su casa, porque está profundamente enamorada (el autor usa el femenino con este personaje), para que guarde lo que quiera sin preguntar de qué cosas se trata. Esta relación está magistralmente retratada por Lemebel, con una gran delicadeza hacia ambos personajes.

Al mismo tiempo nos muestra en varias escenas a la mujer del dictador, Lucía, cuya preocupación fundamental es adquirir modelitos y a un Pinochet que tiene más que sueños, auténticas pesadillas.

Como se afirma muy atinadamente en la contraportada, el libro “entrelaza militancia política y disidencia sexual, escritura y oralidad, alta cultura y cultura popular”. Todo ello en una gran combinación de momentos, muchos de ellos entrañables que hacen que sea difícil abandonar la lectura y que se eche de menos que la historia continúe (el libro tiene apenas 203 páginas) aunque hay que reconocer que dura lo que tiene que durar.

Como decía antes, es un libro muy recomendable y ya lo he marcado como candidato a una de mis mejores lecturas de 2022.

Ahora solo queda esperar la anunciada publicación por la misma editorial, Las afueras, de una antología de sus crónicas que seguro que no tienen desperdicio.

Pedro Lemebel, Tengo miedo torero.

 

jueves, 6 de enero de 2022

Obra póstuma de un buen escritor



Con este libro completo la lectura de la obra de Haruf traducida hasta ahora. Fue el último que escribió y de hecho se publicó póstumamente.

Puede que tenga algo de carácter autobiográfico pues es la historia de la relación entre dos personas mayores que estando muy solas deciden, a propuesta de ella, compartir conversaciones y confidencias durmiendo juntos sin que eso suponga, al menos en principio, ir más allá en su relación.

El libro tiene las características habituales de la escritura de Haruf: sencillez, claridad, agilidad narrativa y muy buenos diálogos. Desde otro punto de vista también tiene su habitual tratamiento de personajes que son siempre seres de carne y hueso.

La obra se desarrolla, como no podía ser de otra manera, en ese Holt de su creación en el que esta vez critica muy duramente el cotilleo sobre la relación de esa pareja y la presión social (se llegan a producir llamadas a la hija de él, que ni siquiera vive en el pueblo, para que intervenga) ya que algunos la consideran un escándalo.

El libro trata esa relación y las conversaciones que mantienen en las que irán tratando diferentes momentos de la vida de ambos.

Novela típica de un autor que me ha hecho disfrutar mucho con unos libros que, sin aportar ninguna novedad a la literatura, sí acercan al lector a unos ambientes y unos personajes muy identificables y con los que se puede sentir cierta empatía.

Hay una versión cinematográfica con Jane Fonda y Robert Redford como protagonistas que, lógicamente, tendré que ver.

Solo me queda recomendar la lectura de cualquiera de los libros de este autor. A mí es un tipo de lectura que me tranquiliza.

Hay una buena y completa reseña de Marc Peig en unlibroaldia.blogsopt.com.

 

Kent Haruf, Nosotros en la noche. Traducción Cruz Rodríguez Juiz.

 

 

 


sábado, 1 de enero de 2022

Gran debut


Es una buena forma de empezar el año en el blog hacerlo con la primera novela de una escritora mexicana, máxime teniendo en cuenta que quizá mi mayor descubrimiento literario del año anterior fue Fernanda Melchor, nacida el mismo año y en el mismo país. Seguramente tiene mucho que ver la situación de México con el contenido y la forma de narrarlo de ambas autoras.

Navarro cuenta una historia a través de la narración en primera persona de dos mujeres. Una que sufre el secuestro en el parque de su hijo de tres años. La otra es precisamente la secuestradora. El libro se divide en tres partes y en cada una de ellas asistimos a la narración separada de ambas mujeres, narración en la que el lenguaje es muy importante ya que  vemos cómo a través de él se manifiesta la diferencia social entre ambas. Este es uno de los grandes aciertos de la novela y es, desde luego, algo que caracteriza a muchos de los textos que estoy leyendo últimamente de jóvenes escritoras, su cuidada y precisa utilización del lenguaje

El libro tiene apenas 160 páginas, pero en ellas la autora es capaz de hablar sobre violencia de género, relaciones amorosas, desigualdades sociales, maternidad como deseo o también como rechazo, aborto, incesto, desapariciones, etc. Hay hasta una alusión a ETA y otra al episodio de Casas Viejas que tuvo lugar en los años treinta en España. Quizá tenga razón Juan G.B. al afirmar, en su magnífica reseña en unlibroaldia.blogspot.com, que seguramente es demasiado para introducir en un texto de ese tamaño, pero hay que reconocer que, aunque pueda sobrar alguna referencia, la autora trata todos los temas de forma muy oportuna.

Además de la relevancia de los temas mencionados, la novela está muy bien escrita, con una gran precisión en el lenguaje, unos personajes muy bien perfilados, dos narradoras muy bien definidas, en definitiva, una magnífica primera novela de una autora que seguramente nos volverá a dar buenos momentos de lectura.

Por cierto, conocí a Navarro escuchando un programa de radio en el que recomendaba libros según peticiones de los oyentes. Precisamente el libro que empezaré hoy es uno de los que recomendó.

Para más y mejor información remito a la reseña citada y a la entrevista con Cristina Bazán en efeminista.com.

 

Brenda Navarro, Casas vacías.

 

 

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Decepcionante


Este es el quinto libro que leo del autor desde que lo conocí en 2016. Los cuatro anteriores no solo me gustaron sino que me parecieron algo muy diferente no solo por los temas sino, sobre todo, por la forma de abordarlos. Este quinto coincide en ambas cosas y, sin embargo, me ha decepcionado totalmente.

Deville ha elegido esta vez a su familia como hilo conductor para contar aspectos de la historia de Francia y lo ha hecho con su forma característica, esto es: utilizando multitud de personajes; con constantes desplazamientos en el espacio (aquí mayoritariamente aunque no exclusivamente en ese país) y en el tiempo (desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad); empleando mucha documentación que en este caso sí se hace más explícita sobre todo por el uso de correspondencia; con su tradicional originalidad pero, aquí el gran cambio en mi opinión, sin esa capacidad de síntesis también muy característica. El libro tiene 426 páginas cuando los anteriores tenían algo más de la mitad.

Creo que a Deville se le ha ido la mano en bastantes pasajes del libro y junto a momentos muy interesantes, para mí lo son, por ejemplo, los que dedica al asunto Dreyfus o a algunos aspectos de la Primera Guerra Mundial, dedica otros espacios a temas y personajes que no tienen excesivo interés.

Por otra parte, siendo su familia el hilo conductor del relato creo que cuesta bastante terminar de centrar a sus antepasados ya que, además, varios tienen nombres iguales o muy parecidos. Por otro lado, sin conocer la geografía de Francia hay muchas informaciones que no se siguen.

A mí a medida que avanzaba en el relato el libro se me iba cayendo de las manos y si lo he terminado ha sido por deferencia con un autor que me ha hecho pasar tan buenos momentos con sus textos anteriores. No sé si esto le habrá pasado a más lectores porque no he encontrado ninguna reseña y, claro, los comentarios que reproduce la editorial en la contraportada son todos de la prensa francesa y muy bien “escogidos”.

Tendré que esperar al siguiente libro de la serie (parece ser que Deville previó 12) para ver en qué línea sigue.

 

Patrick Deville, Taba-Taba. Traducción José Manuel Fajardo.

 

 

domingo, 26 de diciembre de 2021

ANDAMIO

 

Cada película de un país y un tema diferente. También son muy variados lo temas de las series. En general una buena media.

 

Películas

 

The nest. Una interesante película británica sobre la ambición, las pretensiones y la mentira ambientada en los años ochenta y con una familia como protagonista. Una puesta en escena con una ambientación basada en los tonos oscuros y la falta de luz. Muy bien interpretada y con un buen final.

 

El buen patrón. Película elegida para representar al cine español en los Oscar. Un retrato de un tipo de empresario, pero también de una forma de trabajar y de cómo son algunas relaciones familiares. A medio camino entre la comedia y el drama, destaca sobre todo la interpretación de Bardem que crea un personaje de una forma magistral, capaz de mostrar diferentes aspectos del mismo sin necesidad de hacer aspavientos. Una buena película.

 

The power of the dog. Producción australiana con el Reino Unido y Nueva Zelanda escrita y dirigida por Jane Campion basada en una novela. Ha tenido unas críticas realmente magníficas, pero a mí, no sé si por verla en pantalla pequeña y con unos subtítulos algo surrealistas (están traducidos del árabe mediante un traductor digital), me ha resultado bastante aburrida y tediosa por momentos. No termino de entender del todo la historia ni los comportamientos de algunos personajes y se me hace muy larga (dura casi dos horas). Seguramente me hubiera gustado de verla en otras condiciones.

 

El infiltrado (The mole). Miniserie documental danesa de solo dos episodios de algo más de una hora cada uno. El protagonista se “infiltró” en Corea del Norte y luego ofreció hacer este documental. En él aparece, como no podía ser de otra forma, el español Alejandro Cao ya que lo hace en cualquier documental que se hace en ese país. No se aprende nada nuevo sobre ese régimen salvo que se dedica también a la venta de armas. Es entretenido, pero a veces se tiene la sensación de ficción por cómo están situadas las cámaras porque no parece la forma más adecuada si se está grabando de incógnito.

 

 

Worth. Película estadounidense basada en hechos reales. Trata del proceso que se llevó a cabo en USA para indemnizar a las familias de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre. El protagonista es el abogado que se hizo cargo del tema como perito. Como desconocía el tema me ha parecido interesante aunque el desarrollo es a veces demasiado típico de cierto cine que se hace en ese país.

 

 

Series

 

 

Little fires everywhere. Serie estadounidense de 8 capítulos de casi una hora cada uno. Basada en una novela tiene las ventajas, pero también los inconvenientes de ello como son: por un lado, bastantes personajes y bien caracterizados, pero, por otro, un exceso de trama y algunas escenas demasiado melodramáticas. Los primeros capítulos me han gustado más que la parte final en la que se acentúa el dramatismo. En todo caso es una serie bien hecha y bastante entretenida.

 

Grace. Miniserie británica de solo dos episodios de hora y media cada uno. Basados en sendas novelas que tiene como protagonista a Grace, un peculiar policía que suele consultar con alguien que se basa en lo sobrenatural para que le ayude a encontrar a las personas. Son entretenidos y tienen giros de guion para mantener la atención. Tampoco aportan ninguna novedad como no sea que se desarrollan en la costa sur de Inglaterra.

 

Hanna. Tercera temporada de esta serie estadounidense de acción que sirve para poder ver alguna serie en familia. Tan entretenida como las dos anteriores y con un guion en el que tienes que aceptar que pasan un montón de cosas inverosímiles, pero que lo haces sin pensarlo demasiado porque lo importante es pasarlo bien. No creo que haya una cuarta aunque con los guionistas nunca se sabe.

 

The morning show. Serie estadounidense de 10 episodios de casi una hora cada uno. Trata de la reacción en el programa de máxima audiencia de un canal de televisión ante la expulsión de su principal presentador por denuncias de acoso sexual. Es interesante y creo que valiente que se atrevan con un tema tan conflictivo a la vez que complejo. En general está bien tratado, aunque hay algunos momentos, y alguna interpretación, mejorables. Hay una segunda temporada.

 

En la ciénaga. Serie polaca de cinco episodios de unos 50 minutos. Con el pretexto de dos asesinatos y dos suicidios, se muestran en la serie algunos aspectos de la realidad polaca de los ochenta a través de una muy cuidada ambientación que es lo mejor de la serie. El protagonismo lo tienen dos periodistas con lo que se distancian un poco de los thrillers al uso si bien sigue un poco la estela de los nórdicos. Hay una segunda temporada.

 

Vida perfecta. Segunda temporada. Me ha gustado tanto o más que la anterior. Problemas reales, interpretaciones muy buenas, naturales que es algo que suelo echar en falta en las series españolas. Es una pena que solo sean seis capítulos, pero espero que haya más temporadas.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Fin de la trilogía


Con este libro termina la trilogía que el autor dedicó a narrar la vida en Holt, una localidad de su invención en el estado de Colorado. En octubre y noviembre leí los dos primeros y con este concluyo la serie.

Si los dos primeros compartían algunos protagonistas, en este tercero todos los personajes son nuevos y solo aparecen dos de los anteriores cuando en un momento se refieren a que ahí yacen enterrados. Creo que esto resta algo de interés a esta entrega porque me hubiera gustado ver cómo habían evolucionado alguno de esos personajes. Esta no es la única diferencia ya que, por un lado, no hay ya nadie que trabaje en el campo como agricultor ni como ganadero y, por otro lado, esta vez hay varios capítulos dedicados a contar qué pasaba con los protagonistas bastantes años antes. Además, y creo que esta es la fundamental diferencia, esta novela es bastante triste y no solo porque su principal personaje, Papá Lewis, sea una hombre mayor desahuciado y al que le queda poco tiempo de vida, sino porque también su hijo ha tenido una vida muy problemática y no quiere saber nada del padre, y otro de los principales personajes, Alene, amiga de la familia, también es una persona bastante desgraciada.

Puede que todo tenga que ver con que Haruf escribió esta novela cuando ya estaba bastante enfermo. De hecho se dice que el protagonista tiene que ver con el propio autor. No lo sé, lo cierto es que a mí me ha dejado un poso de cierta amargura aunque no faltan las escenas en las que se muestra la solidaridad como, por ejemplo, la de esa señora mayor que no puede pagar el congelador que ha comprado en el comercio de Lewis y este dice a los dependientes que le perdonen la deuda o el apoyo que se dan diferentes personajes. Esta solidaridad es una marca de la casa y aparece en las tres novelas en diferentes momentos.

En fin, un final de la trilogía un poco más flojo que los dos magníficos textos anteriores, pero no por eso deja de merecer la pena leerlo ya que cuenta historias cotidianas de gentes normales, algo que no siempre es fácil de encontrar en las obras de ficción actuales. Esto que, dicho así, puede parecer anodino e incluso aburrido, viene muy bien como lectura para desengrasar de otras más potentes y, a veces, demasiado intensas.

Ahora solo me queda de este autor la novela Nosotros en la noche que fue publicada póstumamente y que ya aguarda su turno en el estante de lecturas pendientes. Haruf ha sido uno de los buenos descubrimientos literarios de 2021.

Hay una muy buena reseña de Marc Peig en unlibroaldia.blogspot.com

Kent Haruf, Bendición. Cruz Rodríguez Juiz.

 

 

jueves, 23 de diciembre de 2021

Mis libros del año

 


A lo largo del año y a medida que voy leyendo los libros al anotarlos en una ficha dejo constancia de aquellos que podrían ser los que más me han gustado ese año. Comento esto porque la selección está un tanto sesgada como ahora comentaré, pero esto se ha ido produciendo paso a paso.

Tanto entre los seis de ficción -o autoficción o literatura del yo o fact  fiction, que ya no sabe uno cómo se catalogan, como entre los que no lo son, la mitad exacta escriben en castellano pero del otro lado del Atlántico, es decir, son “ñamericanos” utilizando el neologismo que tanto me gusta inventado por Caparrós. El resto son europeos, es decir, aquí sí que de este lado del océano. ¿Casualidad? No lo creo. Hace tiempo que leo muy poco de lo que se escribe en España, sobre todo desde que desapareció Rafael Chirbes, y lo mismo me pasa con la literatura anglosajona si bien en esta ahora estoy haciendo muchas excepciones. De hecho de un autor estadounidense que he descubierto este año, Kent Haruf, he leído casi todo lo publicado.

Entre los libros de ficción quisiera destacar el de Fernanda Melchor, uno de mis grandes descubrimientos del año. De ella podrían aparecer en esta selección los tres que he leído. No podía faltar Carrère del que soy un gran seguidor porque, salvo con El reino, nunca me defrauda.

Los de no ficción están escritos mayoritariamente por periodistas (quien siga el blog ya conoce mi debilidad por ellos y su trabajo) y, claro, no podían faltar dos de mis favoritos: Caparrós y Guerriero. Junto a ellos una viajera noruega que cuenta sus viajes de maravilla, un historiador francés que ha escrito una historia muy interesante (por cierto, pronto veré la serie que han hecho sobre su investigación) y un libro muy vendido, No digas nada, con una historia apasionante. He dejado para el final otro gran descubrimiento: el del periodista salvadoreño Óscar Martínez del que ya tengo en cartera más de un libro.

Por cierto, se me escapaba comentar que casi la mitad son mujeres. No es extraño porque he leído mucha ficción escrita por ellas.

Otro buen año de lectura, de disfrutar con historias de todo tipo, de conocer realidades lejanas o de descubrir aspectos poco conocidos de otras más cercanas, de cabrearse leyendo según qué o de emocionarse hasta casi las lágrimas, de comentar los libros en el blog con la ilusión de que puedan ser útiles para alguien, aunque es cierto que por lo que veo cada vez son menos los lectores de las entradas, pero no importa porque basta con que haya alguien que lo aproveche para que dé por bien empleado el tiempo.


miércoles, 22 de diciembre de 2021

Original planteamiento

Estamos ante un libro difícilmente clasificable con un título enormemente atractivo. Nada menos que Siberia, ese territorio tan desconocido, y los pianos en relación con él. De Siberia conozco bastante su extremo oriental, Kolimá,  gracias a los relatos de Varlam Shalámov (por cierto, una colección de libros algo más que recomendable) y del estupendo libro sobre su viaje en auto-stop a través de esa zona del periodista polaco Jacek Hugo-Bader.

La escritora británica autora de este libro ha dedicado dos años de su vida a ir recorriendo la zona de un lado a otro en busca de pianos de los que iba obteniendo alguna referencia. Ahora bien, en el libro no se limita a contarnos qué ha sido de los pianos, en qué estado se encuentran o quién es hoy su propietario; creo que no hubiese sido demasiado interesante de haber sido así. Por el contrario, Roberts escribe sobre diferentes aspectos que van desde la historia de Rusia y de la URSS, a conciertos dados por grandes pianistas como Liszt o Rijter en distintos lugares de Siberia; también entrevista a un conjunto de personajes originales y a veces algo excéntricos y, lógicamente, narra variadas peripecias en un viaje tan largo y por tierras donde la vida es bastante difícil.

El libro está dividido en tres partes basadas en la cronología. Así, la primera abarca hasta 1917, la segunda desde esa fecha hasta 1991 y la tercera llega hasta el momento actual. Es bastante extenso pues tiene 355 páginas de texto más otras casi 100 dedicadas a notas, referencias  e índice onomástico.

Hasta aquí el contenido de un libro que se lee bien y que ofrece cosas muy interesantes al lado, eso sí, de otras que lo son menos. A mí me han interesado sobre todo cosas como lo que cuenta sobre los decembristas; la visita de Chéjov a la isla de Sajalín; las diferentes referencias que hace al sitio de Leningrado o todo lo que explica en la parte final sobre las islas del Comandante y las Kuriles. Además, claro está, de algunos de los personajes con los que se relaciona en el viaje. Sin embargo, me han faltado más informaciones sobre la vida actual, el territorio y esos aspectos que siempre se tratan en los libros de viajes porque creo que este libro en lo fundamental es un libro de viajes. También me desconcierta el desorden con el que están estructurados algunos capítulos. Así, por ejemplo, el capítulo 11 se inicia hablando de Stalin y Siberia, para pasar a continuación a centrarse en un grupo étnico, los nenezos, del que hace un análisis antropológico y también musical entrevistando a un compositor de esa etnia que tiene piano, termina el capítulo hablando sobre la construcción en los años del ferrocarril 501que iba siguiendo la línea del círculo polar.

En resumidas cuentas, se trata de un libro original en su planteamiento aunque a veces resulte un tanto confuso. Muchas páginas se leen con interés, pero hay otras que quizá puedan interesar a especialistas en los pianos. A mí tengo que reconocer que me ha decepcionado un poco porque, quizá erróneamente, me esperaba otra cosa. Sí tengo que agradecer el conjunto realmente espléndido de fotografías que se insertan en los diferentes capítulos incluyendo algunas hechas en el siglo XIX.

Hay dos buenas reseñas: la de Andrés Seoane en elcultural.com y la de Ricardo Martínez Lorca en revistadeletras.net.

 Original planteamiento

 

Sophy Roberts, Los últimos pianos de Siberia. Traducción Ramón Buenaventura.

 


 

martes, 21 de diciembre de 2021

Otra Interpretación


Se recogen en este librito tres artículos publicados en el número de enero-febrero de 2019 de la New Left Review. Los títulos dan una idea bastante aproximada de su contenido. Así, ¿Qué es Trump?, Guerra de trincheras: Notas sobre las elecciones de 2020 y Líneas de fractura. Lógicas políticas del sistema de partidos de Estados Unidos. Los dos primeros tienen más o menos  40 páginas cada uno, mientras que el tercero solo unas 20.

La ventaja de los análisis que hacen es que son bastante diferentes de los que estamos acostumbrados a leer. Desde posiciones de izquierda se critica lógicamente a Trump, pero también se hace una dura crítica, sobre todo en el primer artículo, al establishment demócrata. También en este artículo se hace un buen análisis de la situación del periodo de entreguerras y de lo que supuso el fascismo con el objetivo de entender mejor lo que supone hoy Donald Trump.

En las notas sobre las elecciones del segundo artículo se hace un magnífico e interesante análisis de los resultados en Texas, pero luego se baja demasiado al detalle en el análisis de otros estados de forma que no resulta fácil de seguir salvo que se conozca muy bien el sistema electoral del país.

En el tercero se explican las lógicas dominantes en los dos partidos: la del demócrata, que supone para el autor una síntesis de neoliberalismo y multiculturalismo, y la del republicano, a la que denomina neomercantilismo macho-nacional. Además, ofrece un buen análisis de la composición social de los apoyos de ambos partidos. En su crítica a ambos no deja fuera a Sanders al que, aunque se nota que lo respeta, después de recoger sus principales ideas critica de esta manera: 

“El principal problema es que ello ofrece un socialismo democrático basado en las relaciones sociales de un capitalismo industrial extremadamente rentable, algo que en el mejor de los casos pertenece a la memoria lejana del país. Lo que se necesita es un socialismo apropiado para el naciente régimen del capitalismo político. Cómo se concretaría esto es algo que no es fácil de decir”. (p. 98)

En este breve fragmento aparece uno de los aspectos que más vengo resaltando, y criticando, de muchos textos escritos por autores de izquierdas: analizan muy bien, profundizan mucho en esos análisis, dan muchos y buenos datos, etc., pero al final no tienen nada que proponer (“no es fácil de decir”).

En cualquier caso, un librito interesante y diferente, aunque creo que hay que conocer mucho mejor de lo que yo conozco la realidad social y política de Estados Unidos para sacarle el máximo partido.

 

Mike Davis y Dylan Riley, Trump y Biden. Líneas de fractura de la política estadounidense. Traducción José Amoroto Salido y Juan María de Madariaga

 

 

sábado, 18 de diciembre de 2021

¡Qué gran escritora!



 Después de leer Claus y Lucas y La analfabeta, ver un libro de esta escritora es una tremenda alegría que se confirma después de leer esta breve novela en la que en apenas 109 páginas es capaz de transmitir un montón de sentimientos, emociones y también algún elemento de crítica social.

Este es el tipo de libro que últimamente no suelo comentar en el blog porque me cuesta mucho comentar una obra de ficción tan breve, pero sí he querido hacerlo esta vez porque hay dos cosas de las que quería dejar constancia: por un lado, la magnífica reseña de Manuel Hidalgo en elcultural.com, una de esas reseñas que enseña mucho sobre el trasfondo del libro y sobre su construcción formal y, por otro lado, porque hacía tiempo que no leía fragmentos tan claros sobre uno de los temas que me parecen mejor tratados en el libro: la alienación del trabajo. Los reproduzco a continuación: 

“Levantarse a las cinco de la mañana, caminar, correr por la calle para coger el autobús, cuarenta minutos de trayecto, la llegada al cuarto pueblo, entre los muros de la fábrica. Correr a ponerse la bata gris, fichar amontonándose ante el reloj, correr hacia la máquina, ponerla en marcha, hacer el agujero lo más deprisa posible, perforar, perforar, siempre el mismo agujero en la misma pieza, diez mil veces al día si es posible, de esa velocidad depende nuestros salario, nuestra vida”. (p. 16-17)

“La fábrica produce piezas sueltas, mecanismos para otras fábricas. Ninguno de nosotros podría montar un reloj entero.

Yo me encargo de hacer un agujero con mi máquina en una pieza determinada, el mismo agujero en la misma pieza desde hace diez años. Nuestro trabajo se reduce a eso. Meter una pieza en la máquina, presionar el pedal.

Con ese trabajo ganamos el dinero justo para comer, para vivir en algún sitio y, sobre todo, para volver a trabajar al día siguiente”. (p. 40)

Como se ve, insiste de forma contundente en la misma idea, aunque ese “sobre todo”  me parece realmente definitivo.

Una novela en la que hay mucho desarraigo (el de la emigración), soledad y también amor. Un texto en el que destaca la buena creación de atmósferas, algo por otra parte habitual en la autora y también de un protagonista, el que trabaja en la fábrica, que muy al principio y hablando en primera persona afirma: “Incluso puedo decir que tuve una infancia feliz, porque no sabía que existieran otras infancias”. (p. 25)

Lo que viene a continuación tiene bastante que ver con esta apreciación.

No sé si es una obra maestra como la cataloga Manuel Hidalgo, pero sí que es una magnífica novela y una gran demostración de lo mucho que se puede contar en pocas páginas.

 

Agota Kristof, Ayer. Traducción Ana Herrera.

 

 

 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

La revolución egipcia



Al Aswani es un gran narrador, un gran contador de historias. Yo lo conocí por su magnífico libro El edificio Yacobián y luego también por el conjunto, un tanto irregular,  de relatos reunidos en Deseo de ser egipcio. En el que hoy comento se enfrenta nada más y nada menos que a la revolución que tuvo lugar en marzo de 2011 con epicentro en la cairota plaza Tahir. Utiliza para ello, una vez más, el carácter coral de otros libros, en este caso a través de un variado conjunto de personajes como: dos jóvenes estudiantes de medicina de muy diferente extracción social;  una profesora de inglés que da clases en un colegio; un ingeniero que trabaja en una fábrica con problemas en la que se inicia una huelga; un general con un papel muy destacado en la represión; un importante clérigo que también destaca por su riqueza; un escritor y actor en pequeños papeles, pero que pertenece a la aristocracia y es de religión copta; una presentadora de televisión y el director de la fábrica que fue en su juventud un revolucionario marxista. Junto a estos protagonistas aparecen también algunos secundarios que tendrán importancia en momentos determinados.

El libro tiene 495 páginas, lo que ya da una idea de la capacidad narrativa de Al Aswani. Aunque no aparezca reflejado así formalmente, el texto está dividido en tres partes que se corresponderían con tres fases de la revolución: la presentación de los personajes en los momentos previos que dará lugar a conocer alguno de los problemas sociales, políticos y religiosos de la sociedad egipcia; el momento de las manifestaciones en la plaza Tahir y, finalmente, la contrarrevolución posterior.

El autor toma partido desde el principio a favor de los que quieren cambiar la situación que se vive en Egipto y no duda en hacer una crítica demoledora tanto a la corrupción que había hasta a  las torturas que practicaban las fuerzas de seguridad pasando por aspectos absurdos de la religiosidad. El libro sigue prohibido en Egipto.

A mí el libro me ha gustado mucho en las dos primeras partes y mucho menos en la tercera. Están muy bien contadas las situaciones de partida de todos los personajes, conocemos aspectos relevantes de su vida y de sus inquietudes. También narra sin demasiado detalle, que no hace falta,  todos los momentos de las manifestaciones en la plaza y las actuaciones que llevan a cabo los protagonistas. Hasta aquí todo discurre con cierta lógica y nos vamos enterando muy bien de por qué y cómo sucedieron los hechos (obviamente en la versión del autor). El problema es que cuando se centra en la contrarrevolución, además de momentos muy intensos que se corresponden con las declaraciones de mujeres detenidas que sufrieron maltrato y abusos por parte del ejército y la policía, hay otros en los que se centra en una serie de personajes e historias que lo convierten casi en una telenovela; da la  impresión de que estamos ante otra novela y ante otro autor. Sobran muchas páginas que no aportan nada al conocimiento ni de lo que pasó ni de las consecuencias que tuvo para alguno de los protagonistas. Evidentemente el libro se puede seguir leyendo porque, como decía antes, Al Awani es capaz de contar todo muy bien y mantener el interés del lector incluso aunque este se vaya dando cuenta de que todo eso no le aporta nada a la historia.

Ya he advertido que el autor toma claramente partido y la crítica que hace de la contrarrevolución y la represión que se llevó a cabo es furibunda, así, entre otras cosas nos cuenta: cómo se liberó de las cárceles a 25 o 30.000 presos comunes para generar el caos; la brutal actuación de las fuerzas policiales y militares disparando con fuego real y matando a decenas o centenares de manifestantes para, además, ofrecer luego dinero a las familias para que retirasen las denuncias que habían interpuesto; el papel que juegan los Hermanos Musulmanes apoyando al gobierno o la total manipulación desde los medios de comunicación.

No sé cuánto hay de reflejo real de lo que pasó aunque puedo imaginarme que es cierto todo o casi todo lo que cuenta.

Para finalizar reproduzco dos fragmentos que me parecen interesantes y significativos (además, creo que su interés se acrecienta leídos desde aquí).

 “- Les digo que esto es una conspiración masónica orquestada por los judíos (…)”. (p. 155)

(Palabras de un clérigo musulmán).

“- Nuestro pueblo es como un niño, si lo dejas decidir solo, se hará daño. Por lo tanto, el papel de los medios de comunicación en Egipto no es el mismo que en los países desarrollados. Vuestra labor como informadores, en cuanto especialistas de la información, es pensar en lugar del pueblo”. (p 398)

(Palabras del general que dirige la represión).

Se puede recomendar el libro en la medida en que nos acerca a una realidad que no suele ser muy conocida por estos lares y la cuenta con mucho detalle aunque, eso sí, no hay que esperar grandes valores literarios.

 

 

 

Alaa Al Aswani, La república era esto. Traducción Noemí Ferro.

 

viernes, 10 de diciembre de 2021

En la Norteamérica profunda


Cada cierto tiempo me gusta leer alguno de los libros que la editorial Sajalín publica dentro de su colección Al margen. Son en su inmensa mayoría traducciones de autores anglosajones y hacen honor al título que los cobija ya que suele tratarse de historias y/o personajes que por una u otra razón se encuentran fuera de lo habitual.

De este autor ya se han publicado varios libros en esta colección, pero yo no lo conocía. Curiosamente es uno de los guionistas de una serie, Treme, que, aunque no tuvo demasiado éxito, a mí me encantó.

Este libro cuenta la historia de Mick Hardin, un militar veterano de guerra destinado en Alemania en la División de Investigación Criminal que vuelve a su pueblo, Rocksalt, a pasar unos días y su hermana, Linda, que es la sheriff de la localidad, le solicita su ayuda para resolver un asesinato. En apariencia, pues, se trata de una especie de thriller; de hecho se dice en la contraportada que Joyce Carol Oates ha afirmado que se asemeja a series como True detective o Mare of Easttown.

De ser así, desde luego sería más a la segunda que a la primera porque si algo predomina en esta historia es la visión de un mundo rural, mientras que lo propiamente policiaco pasa a un muy segundo término y no es especialmente interesante.

Familias que han sufrido muchas desgracias, personajes con unas vidas bastante mediocres o tensas relaciones entre miembros de la comunidad son los aspectos más relevantes de esta novela en la que el mundo rural aparece como un micromundo bastante cerrado y con algunas tradiciones ancestrales, como la venganza de sangre, ciertamente mejorables.

Todo esto lo narra muy bien Offutt con unos magníficos diálogos y unas buenas descripciones de personajes con apenas unos pocos rasgos.

Los dos fragmentos que reproduzco representan muy bien el significado de ese ambiente:

“Me aburrí- dijo Peggy.

(…)

-De todo. De esta casa, de Rocksalt, de que Mick nunca estuviese. Todos los días hago  las mismas cosas y tengo las mismas conversaciones con la misma gente. Siempre me están mirando y juzgando. Nunca a la cara, pero algo se nota (…)” (p. 193)

 

“Todas las quejas de Peggy sobre la vida en Rocksalt eran precisamente las razones por las que a Linda le gustaba el pueblo. La seguridad de encontrarte con la misma gente, a veces hasta tres veces al día, en distintas tiendas. Había un protocolo para tales ocasiones. La primera vez preguntabas por la familia. La segunda, sonreías y hacías una broma sobre la casualidad de llevar el mismo itinerario. La tercera sonreías y saludabas con la mano. Se creaba una intimidad que transmitía seguridad”. (p. 194)

(Peggy es la mujer de Mick y Linda su hermana)

 

Un libro muy entretenido, que se lee casi de un tirón y que deja un regusto un tanto amargo.

 

Chris Offutt, Los cerros de la muerte. Traducción Javier Lucini.