miércoles, 22 de diciembre de 2021

Original planteamiento

Estamos ante un libro difícilmente clasificable con un título enormemente atractivo. Nada menos que Siberia, ese territorio tan desconocido, y los pianos en relación con él. De Siberia conozco bastante su extremo oriental, Kolimá,  gracias a los relatos de Varlam Shalámov (por cierto, una colección de libros algo más que recomendable) y del estupendo libro sobre su viaje en auto-stop a través de esa zona del periodista polaco Jacek Hugo-Bader.

La escritora británica autora de este libro ha dedicado dos años de su vida a ir recorriendo la zona de un lado a otro en busca de pianos de los que iba obteniendo alguna referencia. Ahora bien, en el libro no se limita a contarnos qué ha sido de los pianos, en qué estado se encuentran o quién es hoy su propietario; creo que no hubiese sido demasiado interesante de haber sido así. Por el contrario, Roberts escribe sobre diferentes aspectos que van desde la historia de Rusia y de la URSS, a conciertos dados por grandes pianistas como Liszt o Rijter en distintos lugares de Siberia; también entrevista a un conjunto de personajes originales y a veces algo excéntricos y, lógicamente, narra variadas peripecias en un viaje tan largo y por tierras donde la vida es bastante difícil.

El libro está dividido en tres partes basadas en la cronología. Así, la primera abarca hasta 1917, la segunda desde esa fecha hasta 1991 y la tercera llega hasta el momento actual. Es bastante extenso pues tiene 355 páginas de texto más otras casi 100 dedicadas a notas, referencias  e índice onomástico.

Hasta aquí el contenido de un libro que se lee bien y que ofrece cosas muy interesantes al lado, eso sí, de otras que lo son menos. A mí me han interesado sobre todo cosas como lo que cuenta sobre los decembristas; la visita de Chéjov a la isla de Sajalín; las diferentes referencias que hace al sitio de Leningrado o todo lo que explica en la parte final sobre las islas del Comandante y las Kuriles. Además, claro está, de algunos de los personajes con los que se relaciona en el viaje. Sin embargo, me han faltado más informaciones sobre la vida actual, el territorio y esos aspectos que siempre se tratan en los libros de viajes porque creo que este libro en lo fundamental es un libro de viajes. También me desconcierta el desorden con el que están estructurados algunos capítulos. Así, por ejemplo, el capítulo 11 se inicia hablando de Stalin y Siberia, para pasar a continuación a centrarse en un grupo étnico, los nenezos, del que hace un análisis antropológico y también musical entrevistando a un compositor de esa etnia que tiene piano, termina el capítulo hablando sobre la construcción en los años del ferrocarril 501que iba siguiendo la línea del círculo polar.

En resumidas cuentas, se trata de un libro original en su planteamiento aunque a veces resulte un tanto confuso. Muchas páginas se leen con interés, pero hay otras que quizá puedan interesar a especialistas en los pianos. A mí tengo que reconocer que me ha decepcionado un poco porque, quizá erróneamente, me esperaba otra cosa. Sí tengo que agradecer el conjunto realmente espléndido de fotografías que se insertan en los diferentes capítulos incluyendo algunas hechas en el siglo XIX.

Hay dos buenas reseñas: la de Andrés Seoane en elcultural.com y la de Ricardo Martínez Lorca en revistadeletras.net.

 Original planteamiento

 

Sophy Roberts, Los últimos pianos de Siberia. Traducción Ramón Buenaventura.

 


 

martes, 21 de diciembre de 2021

Otra Interpretación


Se recogen en este librito tres artículos publicados en el número de enero-febrero de 2019 de la New Left Review. Los títulos dan una idea bastante aproximada de su contenido. Así, ¿Qué es Trump?, Guerra de trincheras: Notas sobre las elecciones de 2020 y Líneas de fractura. Lógicas políticas del sistema de partidos de Estados Unidos. Los dos primeros tienen más o menos  40 páginas cada uno, mientras que el tercero solo unas 20.

La ventaja de los análisis que hacen es que son bastante diferentes de los que estamos acostumbrados a leer. Desde posiciones de izquierda se critica lógicamente a Trump, pero también se hace una dura crítica, sobre todo en el primer artículo, al establishment demócrata. También en este artículo se hace un buen análisis de la situación del periodo de entreguerras y de lo que supuso el fascismo con el objetivo de entender mejor lo que supone hoy Donald Trump.

En las notas sobre las elecciones del segundo artículo se hace un magnífico e interesante análisis de los resultados en Texas, pero luego se baja demasiado al detalle en el análisis de otros estados de forma que no resulta fácil de seguir salvo que se conozca muy bien el sistema electoral del país.

En el tercero se explican las lógicas dominantes en los dos partidos: la del demócrata, que supone para el autor una síntesis de neoliberalismo y multiculturalismo, y la del republicano, a la que denomina neomercantilismo macho-nacional. Además, ofrece un buen análisis de la composición social de los apoyos de ambos partidos. En su crítica a ambos no deja fuera a Sanders al que, aunque se nota que lo respeta, después de recoger sus principales ideas critica de esta manera: 

“El principal problema es que ello ofrece un socialismo democrático basado en las relaciones sociales de un capitalismo industrial extremadamente rentable, algo que en el mejor de los casos pertenece a la memoria lejana del país. Lo que se necesita es un socialismo apropiado para el naciente régimen del capitalismo político. Cómo se concretaría esto es algo que no es fácil de decir”. (p. 98)

En este breve fragmento aparece uno de los aspectos que más vengo resaltando, y criticando, de muchos textos escritos por autores de izquierdas: analizan muy bien, profundizan mucho en esos análisis, dan muchos y buenos datos, etc., pero al final no tienen nada que proponer (“no es fácil de decir”).

En cualquier caso, un librito interesante y diferente, aunque creo que hay que conocer mucho mejor de lo que yo conozco la realidad social y política de Estados Unidos para sacarle el máximo partido.

 

Mike Davis y Dylan Riley, Trump y Biden. Líneas de fractura de la política estadounidense. Traducción José Amoroto Salido y Juan María de Madariaga

 

 

sábado, 18 de diciembre de 2021

¡Qué gran escritora!



 Después de leer Claus y Lucas y La analfabeta, ver un libro de esta escritora es una tremenda alegría que se confirma después de leer esta breve novela en la que en apenas 109 páginas es capaz de transmitir un montón de sentimientos, emociones y también algún elemento de crítica social.

Este es el tipo de libro que últimamente no suelo comentar en el blog porque me cuesta mucho comentar una obra de ficción tan breve, pero sí he querido hacerlo esta vez porque hay dos cosas de las que quería dejar constancia: por un lado, la magnífica reseña de Manuel Hidalgo en elcultural.com, una de esas reseñas que enseña mucho sobre el trasfondo del libro y sobre su construcción formal y, por otro lado, porque hacía tiempo que no leía fragmentos tan claros sobre uno de los temas que me parecen mejor tratados en el libro: la alienación del trabajo. Los reproduzco a continuación: 

“Levantarse a las cinco de la mañana, caminar, correr por la calle para coger el autobús, cuarenta minutos de trayecto, la llegada al cuarto pueblo, entre los muros de la fábrica. Correr a ponerse la bata gris, fichar amontonándose ante el reloj, correr hacia la máquina, ponerla en marcha, hacer el agujero lo más deprisa posible, perforar, perforar, siempre el mismo agujero en la misma pieza, diez mil veces al día si es posible, de esa velocidad depende nuestros salario, nuestra vida”. (p. 16-17)

“La fábrica produce piezas sueltas, mecanismos para otras fábricas. Ninguno de nosotros podría montar un reloj entero.

Yo me encargo de hacer un agujero con mi máquina en una pieza determinada, el mismo agujero en la misma pieza desde hace diez años. Nuestro trabajo se reduce a eso. Meter una pieza en la máquina, presionar el pedal.

Con ese trabajo ganamos el dinero justo para comer, para vivir en algún sitio y, sobre todo, para volver a trabajar al día siguiente”. (p. 40)

Como se ve, insiste de forma contundente en la misma idea, aunque ese “sobre todo”  me parece realmente definitivo.

Una novela en la que hay mucho desarraigo (el de la emigración), soledad y también amor. Un texto en el que destaca la buena creación de atmósferas, algo por otra parte habitual en la autora y también de un protagonista, el que trabaja en la fábrica, que muy al principio y hablando en primera persona afirma: “Incluso puedo decir que tuve una infancia feliz, porque no sabía que existieran otras infancias”. (p. 25)

Lo que viene a continuación tiene bastante que ver con esta apreciación.

No sé si es una obra maestra como la cataloga Manuel Hidalgo, pero sí que es una magnífica novela y una gran demostración de lo mucho que se puede contar en pocas páginas.

 

Agota Kristof, Ayer. Traducción Ana Herrera.

 

 

 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

La revolución egipcia



Al Aswani es un gran narrador, un gran contador de historias. Yo lo conocí por su magnífico libro El edificio Yacobián y luego también por el conjunto, un tanto irregular,  de relatos reunidos en Deseo de ser egipcio. En el que hoy comento se enfrenta nada más y nada menos que a la revolución que tuvo lugar en marzo de 2011 con epicentro en la cairota plaza Tahir. Utiliza para ello, una vez más, el carácter coral de otros libros, en este caso a través de un variado conjunto de personajes como: dos jóvenes estudiantes de medicina de muy diferente extracción social;  una profesora de inglés que da clases en un colegio; un ingeniero que trabaja en una fábrica con problemas en la que se inicia una huelga; un general con un papel muy destacado en la represión; un importante clérigo que también destaca por su riqueza; un escritor y actor en pequeños papeles, pero que pertenece a la aristocracia y es de religión copta; una presentadora de televisión y el director de la fábrica que fue en su juventud un revolucionario marxista. Junto a estos protagonistas aparecen también algunos secundarios que tendrán importancia en momentos determinados.

El libro tiene 495 páginas, lo que ya da una idea de la capacidad narrativa de Al Aswani. Aunque no aparezca reflejado así formalmente, el texto está dividido en tres partes que se corresponderían con tres fases de la revolución: la presentación de los personajes en los momentos previos que dará lugar a conocer alguno de los problemas sociales, políticos y religiosos de la sociedad egipcia; el momento de las manifestaciones en la plaza Tahir y, finalmente, la contrarrevolución posterior.

El autor toma partido desde el principio a favor de los que quieren cambiar la situación que se vive en Egipto y no duda en hacer una crítica demoledora tanto a la corrupción que había hasta a  las torturas que practicaban las fuerzas de seguridad pasando por aspectos absurdos de la religiosidad. El libro sigue prohibido en Egipto.

A mí el libro me ha gustado mucho en las dos primeras partes y mucho menos en la tercera. Están muy bien contadas las situaciones de partida de todos los personajes, conocemos aspectos relevantes de su vida y de sus inquietudes. También narra sin demasiado detalle, que no hace falta,  todos los momentos de las manifestaciones en la plaza y las actuaciones que llevan a cabo los protagonistas. Hasta aquí todo discurre con cierta lógica y nos vamos enterando muy bien de por qué y cómo sucedieron los hechos (obviamente en la versión del autor). El problema es que cuando se centra en la contrarrevolución, además de momentos muy intensos que se corresponden con las declaraciones de mujeres detenidas que sufrieron maltrato y abusos por parte del ejército y la policía, hay otros en los que se centra en una serie de personajes e historias que lo convierten casi en una telenovela; da la  impresión de que estamos ante otra novela y ante otro autor. Sobran muchas páginas que no aportan nada al conocimiento ni de lo que pasó ni de las consecuencias que tuvo para alguno de los protagonistas. Evidentemente el libro se puede seguir leyendo porque, como decía antes, Al Awani es capaz de contar todo muy bien y mantener el interés del lector incluso aunque este se vaya dando cuenta de que todo eso no le aporta nada a la historia.

Ya he advertido que el autor toma claramente partido y la crítica que hace de la contrarrevolución y la represión que se llevó a cabo es furibunda, así, entre otras cosas nos cuenta: cómo se liberó de las cárceles a 25 o 30.000 presos comunes para generar el caos; la brutal actuación de las fuerzas policiales y militares disparando con fuego real y matando a decenas o centenares de manifestantes para, además, ofrecer luego dinero a las familias para que retirasen las denuncias que habían interpuesto; el papel que juegan los Hermanos Musulmanes apoyando al gobierno o la total manipulación desde los medios de comunicación.

No sé cuánto hay de reflejo real de lo que pasó aunque puedo imaginarme que es cierto todo o casi todo lo que cuenta.

Para finalizar reproduzco dos fragmentos que me parecen interesantes y significativos (además, creo que su interés se acrecienta leídos desde aquí).

 “- Les digo que esto es una conspiración masónica orquestada por los judíos (…)”. (p. 155)

(Palabras de un clérigo musulmán).

“- Nuestro pueblo es como un niño, si lo dejas decidir solo, se hará daño. Por lo tanto, el papel de los medios de comunicación en Egipto no es el mismo que en los países desarrollados. Vuestra labor como informadores, en cuanto especialistas de la información, es pensar en lugar del pueblo”. (p 398)

(Palabras del general que dirige la represión).

Se puede recomendar el libro en la medida en que nos acerca a una realidad que no suele ser muy conocida por estos lares y la cuenta con mucho detalle aunque, eso sí, no hay que esperar grandes valores literarios.

 

 

 

Alaa Al Aswani, La república era esto. Traducción Noemí Ferro.

 

viernes, 10 de diciembre de 2021

En la Norteamérica profunda


Cada cierto tiempo me gusta leer alguno de los libros que la editorial Sajalín publica dentro de su colección Al margen. Son en su inmensa mayoría traducciones de autores anglosajones y hacen honor al título que los cobija ya que suele tratarse de historias y/o personajes que por una u otra razón se encuentran fuera de lo habitual.

De este autor ya se han publicado varios libros en esta colección, pero yo no lo conocía. Curiosamente es uno de los guionistas de una serie, Treme, que, aunque no tuvo demasiado éxito, a mí me encantó.

Este libro cuenta la historia de Mick Hardin, un militar veterano de guerra destinado en Alemania en la División de Investigación Criminal que vuelve a su pueblo, Rocksalt, a pasar unos días y su hermana, Linda, que es la sheriff de la localidad, le solicita su ayuda para resolver un asesinato. En apariencia, pues, se trata de una especie de thriller; de hecho se dice en la contraportada que Joyce Carol Oates ha afirmado que se asemeja a series como True detective o Mare of Easttown.

De ser así, desde luego sería más a la segunda que a la primera porque si algo predomina en esta historia es la visión de un mundo rural, mientras que lo propiamente policiaco pasa a un muy segundo término y no es especialmente interesante.

Familias que han sufrido muchas desgracias, personajes con unas vidas bastante mediocres o tensas relaciones entre miembros de la comunidad son los aspectos más relevantes de esta novela en la que el mundo rural aparece como un micromundo bastante cerrado y con algunas tradiciones ancestrales, como la venganza de sangre, ciertamente mejorables.

Todo esto lo narra muy bien Offutt con unos magníficos diálogos y unas buenas descripciones de personajes con apenas unos pocos rasgos.

Los dos fragmentos que reproduzco representan muy bien el significado de ese ambiente:

“Me aburrí- dijo Peggy.

(…)

-De todo. De esta casa, de Rocksalt, de que Mick nunca estuviese. Todos los días hago  las mismas cosas y tengo las mismas conversaciones con la misma gente. Siempre me están mirando y juzgando. Nunca a la cara, pero algo se nota (…)” (p. 193)

 

“Todas las quejas de Peggy sobre la vida en Rocksalt eran precisamente las razones por las que a Linda le gustaba el pueblo. La seguridad de encontrarte con la misma gente, a veces hasta tres veces al día, en distintas tiendas. Había un protocolo para tales ocasiones. La primera vez preguntabas por la familia. La segunda, sonreías y hacías una broma sobre la casualidad de llevar el mismo itinerario. La tercera sonreías y saludabas con la mano. Se creaba una intimidad que transmitía seguridad”. (p. 194)

(Peggy es la mujer de Mick y Linda su hermana)

 

Un libro muy entretenido, que se lee casi de un tirón y que deja un regusto un tanto amargo.

 

Chris Offutt, Los cerros de la muerte. Traducción Javier Lucini.

 

 

 

jueves, 9 de diciembre de 2021

Dos textos complementarios para entender el mismo fenómeno





Esta es la primera vez, al menos que yo recuerde, que comento dos libros conjuntamente. Ha dado la casualidad de que los he ido leyendo al mismo tiempo aunque en distintos momentos del día cada uno. Eso sí, los he terminado a la vez y me ha parecido interesante hacer el comentario conjunto porque, además y sobre todo, son dos textos que se complementan perfectamente.

Ambos autores son investigadores en ciencias sociales. A Stefanoni solo recuerdo haberlo escuchado una vez en una entrevista en la radio. De Forti, por el contrario, he leído varios artículos y visto varias entrevistas en televisión.

Digo que con textos complementarios porque tratando el mismo tema, el auge actual de la extrema derecha en muchos lugares del mundo, lo hacen desde dos vertientes diferentes. Así, Stefanoni se centra en el análisis del discurso teórico y va buscando además los orígenes; mientras que Forti analiza sobre todo la articulación política aunque, obviamente, también hace referencias al discurso.

El primero divide el libro en cinco capítulos dedicados a: Qué es la extrema derecha, La incorrección política, Los libertarios, El homonacionalismo y El econacionalismo.

Forti lo divide en cuatro grandes apartados: Definición de extrema derecha 2.0 (los dos primeros), Las transformaciones de la extrema derecha 2.0 ¿Viejas ideas y nuevos ropajes? y  Manual de instrucciones para combatir a la extrema derecha.

Con la lectura de ambos se tiene una visión muy completa de en qué consiste la actual extrema derecha,  cuáles son sus principales “señas de identidad”, quiénes sus ideólogos más importantes, qué grupos han ido formando y cómo están participando en la política (incluyendo su acción allí donde gobiernan o han gobernado).

Dice Stefanoni en la última página: (…) el objetivo de este libro no es programático; es mucho más modesto: leer a las derechas; construir algunas alertas tempranas sobre fenómenos que pueden ser aún embrionarios o marginales pero con potencial expansivo. Adicionalmente, nos propusimos romper las “burbujas de filtro” que no solo existen en internet, donde los algoritmos nos ofrecen lo que nos gusta y terminamos creyendo que nuestro pequeño entorno es el mundo”. (p. 199-200)

Hay que reconocer que ese riesgo de la burbuja existe y nada mejor que este libro para salir un poco de ella. Así, se puede saber lo que piensan gente como Spencer, Donovan o Yianopoulos, por citar solo a alguno de los teóricos. También hay otros aspectos interesantes como pueden ser: la existencia de un turismo gay en Tel Aviv patrocinado y fomentado por la extrema derecha o cómo ha cambiado el motivo del rechazo que tienen a los musulmanes o enterarse de que una intelectual liberal-conservadora como Appelbaum (su libro lo comenté en el blog) da la batalla por perdida en su enfrentamiento con la extrema derecha.

Las únicas pegas que yo le pondría al libro es que, quizá, da demasiada importancia a gente que apenas tiene influencia sobre un grupo más o menos significativo de gente y que, además, la inmensa mayoría de los autores son estadounidenses.

El libro de Forti, como ya comentaba, se centra mucho más en las organizaciones e incluso en lo que hacen o han hecho desde los gobiernos. Así es muy interesante todo el espacio dedicado a la Hungría de Orbán o la Italia de Salvini. Destacaría lo bien esquematizados que están los puntos que tienen en común las diferentes “extremas derechas” y los magníficos ejemplos que pone. También me parece muy interesante el análisis del fenómeno del rojipardismo, en especial de su presencia en nuestro país. Por otro lado, me ha sorprendido la poca relevancia que atribuye a Steve Bannon; yo tenía una idea muy distinta. Y, desde luego, es clave todo lo que va analizando sobre las redes sociales; como usuario veo cada día ejemplos como los que da.

Puestos a poner también alguna pega, lo haría con la misma que puse en el comentario al libro Patriotas indignados, libro en el que participa Forti de forma destacada, me refiero al exceso de nombres de grupos  y grupúsculos que ofrece sobre todo en el primer capítulo, así como el excesivo espacio dedicado a la discusión sobre fascismo sí o fascismo no. En ambos casos creo que pesa demasiado el academicismo que entiendo, pero que no me parece lo mejor para un libro como este.

En cualquier caso se trata de dos libros fundamentales para entender gran parte del mundo que se nos viene, o que ya está entre nosotros y, sobre todo en este caso en el libro de Forti, también para tener bien sistematizadas las principales medidas para combatir esa ideología y a esos grupos. Desde luego son dos textos de lectura casi imprescindible para quien se considere de izquierdas.

Hay un extenso análisis de Martín Bergel del libro de Stefanoni en jacobinlat.com y un interesante artículo de Forti centrado en el análisis de las redes sociales en ctxt.com.

 

Pablo Stefanoni, ¿La rebeldía se volvió de derechas? Cómo el antiprogresismo y la anticorrección política están construyendo un nuevo sentido común (y por qué la izquierda está perdiendo la iniciativa).

 

Steven Forti, Extrema derecha 2.0. Qué es y cómo combatirla.

 

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Otra buena investigación


Este libro sale de una línea lateral cuando investigaba sobre su abuelo, una investigación que plasmó en el magnífico libro Calle Este-Oeste que ya comenté en el blog hace año y medio.

Este abogado inglés y profesor de Derecho Internacional tiene una envidiable capacidad investigadora, pero es que, además, sabe transmitirla como el mejor periodista. Su agilidad narrativa es total teniendo en cuenta que el material no siempre debe de resultar fácil de transmitir.

En este libro ha elegido a un nazi alemán, Otto Wätcher, que tuvo diversos cargos en el gobierno de la Polonia ocupada siendo responsable de la muerte de miles de judíos.

Sands conoció a su hijo y este le puso en contacto con la inmensa documentación que había guardado su madre, Charlotte, que era la esposa de Otto y nazi convencida.

El libro está dividido en cuatro partes: Amor, Poder, Huida y Muerte. El título ya da una idea bastante aproximada del contenido. Wätcher murió en Roma en 1949 y Sands indaga entre otras cosas en la causa de su muerte.

El libro tiene 454 páginas de texto y otras 100 con las notas, fuentes y el índice analítico. Evidentemente, esa extensión ya da una idea de la investigación llevada a cabo por el autor y el equipo que colabora con él. No hay más que echar un vistazo a las fuentes para darse cuenta del trabajo y el tiempo invertido.

Con todo, y como decía más arriba, lo realmente no sé si decir sorprendente es la capacidad de transmisión de la información del autor. Algo que podría resultar farragoso y aburrido lo convierte en interesante y tremendamente entretenido. Además, gracias a los diferentes pasos que va dando y a los hilos que va siguiendo se conocen cosas como: la complejidad del espionaje en los años 40 donde vemos a Italia, USA y la URSS “cazando” nazis para convertirlos en espías suyos y conocemos la existencia del “Certificado Persil” (los que ya tenemos unos años hemos conocido y usado ese detergente); la facilidad con la que los nazis huían a través de Italia y, en este caso, la facilidad para viajar de Charlotte y el dinero de que disponía o el ambivalente papel del Vaticano, papel que ha sido puesto en cuestión ya en muchos estudios.

He hablado de la narración, pero esta no sería tan interesante sin una investigación como la que hace Sands. Obviamente, la presentación en el libro es bastante cronológica y lineal, pero no quiero ni imaginar las vueltas que debieron de dar tanto el autor como su equipo para ir casando las distintas informaciones que iban obteniendo.

Me ha llamado la atención que en un momento determinado Sands acude a alguien que vive muy cerca de él, y que resulta ser nada menos que John le Carré, para que la ayude con una informaciones sobre el espionaje al terminar la guerra.

No estamos ante el típico libro sobre nazis. En este vemos también la historia de amor y el lado humano de un personaje tan deplorable como fue Otto Wätcher, tanto como para que su hijo, aunque no le creía tan asesino,  colabore en un libro sobre el daño que hizo.

Tan recomendable como el anterior aunque reconozco que ese me gustó algo más, quizá también por la sorpresa que supuso. 

Hay dos reseñas interesantes: la de Andrés Seoane en elcultural.com y la de Anna Abella en elperiodico.com.

 

Philippe Sands, Ruta de escape. Traducción Francisco J. Ramos Mena.

 

 

 

 

 

jueves, 2 de diciembre de 2021

Otro buen descubrimiento de escritor "ñamericano"

Aunque tengo bastante abandonados a los escritores que escriben en castellano en España, no sucede lo mismo con los que lo hacen al otro lado del Atlántico, pero casi siempre centrándome en una serie de ellos: Roncagliolo, Vásquez, Neuman o Piñeiro, por mencionar solo a aquellos que más he leído. Sin embargo, este año está siendo un año de grandes descubrimientos como, por ejemplo, los de Fernanda Melchor, Alejandro Zambra y, ahora mismo, este Antonio Ungar que hoy comento.

Ungar ganó el premio Anagrama de novela en 2010 y a pesar de eso no conocía ni siquiera su existencia, Ese error acabo de empezar a subsanarlo y en poco tiempo lo haré totalmente (ya he encargado otros dos libros).

En este blog he defendido en más de una ocasión las novelas de no demasiada extensión e incluso, recientemente, al comentar alguna buena novela he dicho que le sobraban unas cuantas páginas.

Esta Eva y las fieras, tiene las páginas justas, 160, para contar una buena historia, hacerlo con varios personajes interesantes y dejar en el lector la sensación de que no hubiese estado mal un poco más de extensión.

Ungar se basa en unos hechos reales acaecidos en 1999 en un puerto de un afluente del río Orinoco, para contarnos la historia de varios personajes que allí viven y donde han llegado a través de peripecias vitales muy diferentes que iremos conociendo en lo fundamental a lo largo de la novela. Pero también aprovecha para dejar constancia de la terrible situación de esa zona (una zona que da la sensación que utiliza como alegoría del país) reflejando una realidad de indígenas muertos de hambre y con un alto grado de violencia y corrupción. Situación de la que son responsables tanto el gobierno como los grupos paramilitares y también la guerrilla de las FARC.

En la página con la que cierra el libro se puede leer lo siguiente:

“A partir de los años ochenta facciones principales del ejército nacional se aliaron con ejércitos paramilitares de extrema derecha, financiados por grandes grupos económicos, tanto legales como ilegales. La guerrilla a su vez usó para su abastecimiento el secuestro, el narcotráfico y el robo de gasolina, entre otros. (…) Los grupos que invirtieron su dinero en la guerra y el sistema político que lo promovió siguen intactos”. (p. 161) 

Toda una declaración que, de alguna manera, explica muchas de las cosas que hemos leído antes.

Además del interés que puedan tener estos aspectos de la obra, no quisiera cerrar el comentario sin destacar lo que me parece más relevante que es la forma en que está construida y escrita la novela, así como el magnífico tratamiento dado a los personajes. Estos son retratados con muy pocos rasgos, pero los suficientes para comprender su comportamiento. La novela empieza con la protagonista herida y agonizante y, a partir de ahí, nos irá mostrando cómo ha llegado hasta esa situación. Apenas hay diálogos y los pocos que hay son prácticamente monólogos destacados en letra cursiva.

Es uno de esos libros que se pueden leer de un tirón o, a lo sumo, de dos y, como decía antes, de los que el lector desearía que el autor continuase contándonos más cosas de la historia y sus protagonistas. No se me ocurre un mejor halago para un libro así.

 

Antonio Ungar, Eva y las fieras.

  

martes, 30 de noviembre de 2021

La influencia del urbanismo

 

No conocía al autor ni el libro. Fue leyendo el último libro de Pedro Vallín cuando me encontré con varias citas de Dioni y me pareció que decía cosas interesantes y novedosas, por ejemplo, el concepto de atrasistas por oposición a progresistas. A partir de ahí pensé que habría que conocer algo más de sus ideas.

Esta España de las piscinas me parece un texto tremendamente necesario para el momento que vivimos, y también me resulta una rareza que sea un periodista no especializado en los temas que trata quien haga un análisis tan interesante. Ha tenido que trabajar duro y la muestra es la bibliografía que aporta al final del libro que, además, comenta y no se limita, como suele ser habitual, a hacer un listado de títulos.

El libro se divide en dos grandes apartados.

En el primero, Qué son los pauers y dónde encontrarlos, se dedica fundamentalmente a describir las nuevas formas de urbanismo que se están desarrollando en España. Para ello pone multitud de ejemplos y, aunque hay un cierto predominio de los de Madrid, tiene la virtud de ofrecerlos de muy diferentes lugares desde Valladolid a Zaragoza pasando entre otros por diversos lugares de Andalucía. Evidentemente, el lector normal no conoce la mayoría de esos lugares, pero no importa porque lo relevante es cómo se están haciendo y lo que eso significa, porque como dice el autor en la Introducción: “El planeamiento urbano no es aséptico ni neutral y provoca efectos sociológicos y políticos (…) El urbanismo es un reflejo de cada sociedad y concreta sus relaciones internas de poder, además de jerarquizar qué es relevante socialmente”. (p. 18)

La segunda parte, Eres donde vives, se dedica a reflexionar sobre los diferentes aspectos de ese urbanismo y así se centra en cinco conceptos clave: Segregación, homogeneidad, seguridad, familiarismo y cochismo, cuya mera enunciación ya indica gran parte de su sentido. Además, dedica bastantes páginas a hacer un interesante y buen resumen histórico sobre la dispersión.

Finalmente, cierra el libro con un Epílogo, Dispersión o comunidad, en el que, por un lado, resume las principales ideas contenidas en el texto y, por otro, defiende otro modelo de construir ciudad.

He de reconocer que a pesar de haber hecho la licenciatura de Geografía e Historia, y además haber dado clase de geografía en la ESO durante muchos años, el libro me ha resultado no solo novedoso, sino tremendamente interesante y un buen análisis de cómo se está transformando el país sin que, desgraciadamente, nos estemos dando suficiente cuenta desde las posiciones progresistas. En este sentido es muy curiosa la descripción que hace sobre el cambio de voto en las zonas donde habitan los pauers (término que utiliza para referirse a los habitantes de las zonas creadas por los PAU, Planes de Acción Urgente, zonas que son precisamente el objeto principal de análisis en el libro) entre las dos últimas elecciones y cómo han pasado del color naranja al verde.  (Esto me ha resultado muy sorprendente porque es un recorrido muy rápido sin pasar por el azul.)

Otra cosa que tengo que reconocer es que como madrileño no tenía ni idea de lo que estaba pasando en esa comunidad aunque los resultados electorales ya querían decir algo. En mi disculpa está que llevo ya felizmente más tiempo viviendo fuera de la ciudad en la que nací de lo que viví en ella.

Un libro que merece mucho la pena, que da bastantes pistas de por dónde van y van a seguir yendo los planteamientos, y no solo urbanísticos,  de la derecha y también que deja al descubierto lo poco que se conocen y trabajan estos temas desde la izquierda,

Hay una extensa e interesantísima entrevista de Ángel Munárriz con el autor en infolibre.com.

 

Jorge Dioni López, La España de las piscinas. Cómo el urbanismo neoliberal ha conquistado España y transformado su mapa político.

 

 

lunes, 29 de noviembre de 2021

ANDAMIO

 

Otro buen surtido tanto por géneros como por procedencias. Ninguna realmente extraordinaria, pero en general, sobre todo las series, se pueden ver.

 

Películas

 

El padre. Una película británica sobre la vejez centrada en el deterioro de un hombre de 80 años y los problemas de su hija para poder seguir con su propia vida. Muy bien realizada y con un magnífico guion en el que se reflejan muy bien los distintos aspectos del problema. Además, cuenta con una interpretación magistral de Anthony Hopkins. Claro, es una película que puede afectar bastante a quienes están más o menos cerca de esa edad porque es una de las peores situaciones que se pueden dar, al menos en mi caso es quizá la enfermedad que más miedo me produce.

 

Sin movimientos bruscos (No sudden move). Una película estadounidense dirigida por Steven Soderbergh. Un guion demasiado complicado para lo que luego resulta un caso bastante poco interesante. Muchos giros, la mayoría previsibles, pero un tanto redundantes. Eso sí, muy bien ambientada en los cincuenta y con algunas imágenes y momentos que están bien.

 

La espía roja. Una producción británica basada en la historia real de una mujer que fue detenida a los ochenta años acusada de espionaje en favor de la Unión Soviética durante la posguerra. El tema es interesante y, además, al estar realizada en dos planos: en los años cuarenta y en el 2000, prometía ser interesante, pero creo que fallan demasiadas cosas, desde el guion a la puesta en escena, pasando por algunas interpretaciones. Muy prescindible.

 

Way down. Producción española dirigida por Jaume Balagueró. Una película típica de género, del de grandes atracos en este caso del Banco de España. Bien realizada y con todos los tópicos del género. Es entretenida a ratos y con algún personaje un tanto exagerado como, por ejemplo, el que interpreta Coronado. Ha tenido mucha publicidad y creo que eso lastra un poco la impresión cuando se ve.

 

7 prisioneros.  Película brasileña sobre el trabajo “esclavo” y el tráfico de personas. Muy buen guion, dirección e interpretaciones en una película muy dura que refleja una realidad que, desgraciadamente, debe de estar muy extendida en bastantes países.

 

Series

 

Atracadores. Miniserie de producción franco-belga de seis capítulos de unos 45 a 50 minutos. Thriller de acción muy entretenido. Un buen guion y, sobre todo, una realización muy cinematográfica con muchos exteriores.

 

Darkness, la huella del crimen. Serie danesa de ocho capítulos de unos 45 minutos. Típico thriller nórdico de asesinatos en serie con secuestro previo. Bastante entretenido y con la particularidad de mostrar a una familia danesa que me ha recordado mucho a la de una película, también danesa, que me impactó mucho en su día, Celebration

 

El código que valía millones. Miniserie alemana de cuatro capítulos de una hora. Basada en hechos reales, en concreto en una reclamación de un grupo de alemanes a la empresa Google por infracción de su patente. Un buen guion que va alternando la época del juicio con los trabajos más de veinte años antes para descubrir el sistema que luego ha sido google earth. Muy entretenida e interesante para ver cómo funcionan estas grandes compañías.

 

Back to life. Miniserie británica de 6 episodios de menos de 30 minutos. Una mujer sale de la cárcel después de 18 años y vuelve a su ciudad natal, una pequeña ciudad costera en la que tendrá problemas para adaptarse. A medias entre el drama y la comedia, resulta interesante y muy entretenida.

 

El caso Hartung. Miniserie danesa de seis episodios de una hora. Un thriller clásico en la línea de las producciones que se hacen en los países nórdicos. Basado en una novela, tiene un buen guion que te mantiene atento a todo lo que sucede. Muy entretenida y solo el pero de un par de detalles por escenas un tanto exageradas.

 

Perni. Miniserie noruega de 6 episodios de menos de 30 minutos. A medio camino entre el drama y la comedia trata de relaciones familiares y amistosas teniendo como protagonista a una trabajadora de los servicios sociales separada y con dos hijas. Entretenida e interesante.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Para conocer mejor a uno de los grandes



No  soy lector habitual de diarios, de hecho solo recuerdo haber leído los de Stefan Zweig publicados por Ediciones 98 a principios de este año y no he comprado los que no hace mucho acaban de publicarse en Acantilado porque los primeros no me resultaron especialmente interesantes a pesar de que Zweig es, quizás, mi escritor preferido. No sucederá lo mismo con el siguiente volumen de los diarios de Chirbes, cuya publicación ya se anuncia en uno de los prólogos, porque estos sí que me han interesado desde la primera hasta la última página. (Por cierto que Chirbes está en la sección del blog dedicada a mis autores favoritos; es un escritor del que he leído todas sus novelas).

Se recogen en esta edición los diarios que, escritos en cuadernos diferentes, Chirbes anotó entre 1984 y 2005, y que revisó por última vez en 2014 lo que, de alguna manera, indica que quería que fueran publicados póstumamente.

Esta edición se acompaña de dos Prólogos escritos por Marta Sanz y Fernando Valls con un planteamiento muy diferente en ambos.

Del segundo reproduzco dos fragmentos que reflejan muy bien el contenido del libro:

“En ellos se trata de lo privado y lo público, de sí mismo y los demás, de sus libros, así como de aquellos otros que lee, a menudo con pasión, sin ocultar casi nunca los nombres de las personas y los lugares a los que se refiere, aunque las menciones a sus amigos y allegados figuran, en muchas ocasiones, con iniciales que no corresponden a su identidad”. (p. 45)

“Se trata, por tanto, de un diario de vida y cultura, a lo largo del cual nos llama la atención su pasión por lo vivido, la búsqueda del placer, su fascinación y profundo conocimiento de las artes”. (p. 53)

Además, el texto, como indica el título,  está dividido en dos partes. La primera abarca los años 1984 a 1995, y la segunda desde este año hasta 2005.

Aunque esencialmente en ambas aparecen los mismos temas, sí que se notan algunos cambios. Por ejemplo, hay muchas más alusiones a sus relaciones amorosas y sexuales en la primera parte, en la que hay momentos en los que escribe de forma muy explícita sobre estas; también escribe más sobre sus diferentes problemas de salud y, obviamente, queda muy reflejada su intranquilidad por las dificultades que tenía para escribir novelas. Aquí hay que aclarar que se ganaba la vida escribiendo de gastronomía y viajes para la revista Sobremesa de la que, creo, fue también director.

En la segunda parte, habla más de sus libros, de los problemas que encuentra a veces para escribirlos o de los bloqueos que a veces se producen. Hay también reflexiones sobre la literatura y muchos análisis de sus lecturas (estas también abundan en la primera parte). En este sentido hay un autor que es el que más aparece a lo largo del libro, me refiero a Hermann Broch. De él hay recogidas bastantes citas y además da la impresión de que siempre fue un referente para Chirbes. Me resulta curioso que de este escritor tengo desde hace tiempo dos libros entre los pendientes: la Trilogía de los sonámbulos y la colección de relatos Los inocentes. Cada vez que los cojo para leer, no sé muy bien por qué me da una cierta pereza, así que espero animarme después de ver la importancia que tenían para Chirbes.

De un libro así que, además, tiene 465 páginas se pueden decir muchas cosas, dejar constancia de muchas reflexiones, comentar alguna de las muy jugosas críticas que hace (ya salieron en la prensa las que le dedica a Pérez Reverte o Muñoz Molina) porque es un escritor que, como me imagino que nos pasa a todos, tiene sus filias y su fobias (aquí también se podría hablar de algunas referencias a críticos) y, finalmente, también sería interesante recoger las escasas pero acertadas críticas que hace en el tema político o en el lingüístico.

Sobre todo esto hay bastante información en las dos magníficas reseñas que enlazo a continuación: la de Carmen Peire en inflolibre.com y la de Peio H. Riaño en eldiario.es.

Finalizo este comentario con un fragmento con el que me siento particularmente identificado:

“Me desespera la falta de memoria. De las novelas, solo me queda el tono, la coloratura, el ritmo; a veces, el destello de un personaje, una frase, una idea. Repaso libros que he leído cuatro o cinco veces, y es como si fuese la primera vez que los abro”. (p. 316)

De todas formas, por algunas de las críticas y comentarios que hace, esto solo es una parte de la verdad o lo escribió en un momento depresivo.

Este libro lo tiene que leer toda persona que hay leído libros del autor. Va a descubrir muchas cosas sobre su personalidad y sobre la trastienda de la escritura. Interesante, emotivo, profundo, sincero,…

 

Rafael Chirbes, Diarios. A ratos perdidos 1 y 2.

 

 

viernes, 19 de noviembre de 2021

Cierta decepción

 

No hace ni dos meses comentando otro libro del autor, Los chicos de la Nickel, decía que era un tanto irregular y que su gran valor estaba en la denuncia de una serie de situaciones relacionadas con el racismo. Pensaba que el que comento hoy iba a ser bastante mejor porque viene avalado por galardones como el Premio Pulitzer, el National Book Award y algún otro. Sin embargo, me he llevado una decepción.

El libro narra la historia de Cora, una joven que está en una plantación y es hija y nieta de esclavas. Su madre la abandonó de niña porque huyó de la plantación y eso es lo que quiere hacer Cora, huir. Para ello utilizará el “ferrocarril subterráneo” que es un elemento de fantasía que utiliza el autor porque existió con ese nombre una agrupación que ayudaba a los esclavos a huir hacia zonas donde la esclavitud había sido abolida.

Los primeros capítulos, sin duda lo mejor del libro, los dedica Whitehead a contar cómo era el trabajo y la vida de los esclavos en las plantaciones y también cómo estaba organizada la recepción cuando llegaba algún huido a una zona “libre” (entrecomillo porque el lector podrá ver cómo esta expresión tiene sus matices). Esto ocupa más o menos unas 200 páginas. A partir de ahí, la novela se me ha caído de las manos; han dejado de interesarme las peripecias de la protagonista y de los distintos personajes que van apareciendo. Tengo la misma sensación que con alguna novela que he leído recientemente, que les sobran páginas, que lo importante ya está contado y el resto no aporta nada especialmente relevante a la historia salvo, quizá, el intento de salvar moralmente a alguno de los protagonistas.

En fin, como no se debe contar más por aquello del spoiler, aquí lo dejo.

¿Recomendable? Según y cómo. Hay libros bastante más interesantes sobre el tema, pero eso tampoco quita que se pueda leer este con cierto interés.

Hay dos reseñas que ofrecen perspectivas diferentes: la de Fran G. Matute en elcultural.com bastante crítica y la más favorable de Marc Peig en unlibroaldia.blogspot.com que tiene además la ventaja de que da información pero sin desvelar tampoco aspectos importantes.

Por cierto, se ha hecho la serie que consta de 10 capítulos de una hora que es bastante tiempo para una novela de 316 páginas. Habrá que ver alguno para comprobar cómo han hecho la adaptación.


Colson Whitehead, El ferrocarril subterráneo. Traducción Cruz Rodríguez Juiz

 

miércoles, 17 de noviembre de 2021

Un texto muy peculiar


Una vez descubierto Zambra a partir de su magnífica novela Poeta chileno, voy leyendo otras obras suyas como este librito, apenas tiene 120 páginas, de un contenido muy peculiar.

El autor quiere poner en solfa una llamada Prueba de Aptitud Verbal que existió en Chile entre 1966 y 2002. Para ello, e imitando los mismos apartados de esa prueba, el libro se divide en cinco partes diferentes cuyo título indica bastante de qué se trata: Término excluido, Plan de redacción, Uso de ilativos, Eliminación de oraciones y Comprensión lectora. Cada parte tiene que contar con la interacción y, de alguna manera, la participación del lector, de un lector que Víctor Minué, en su reseña para elmostrador.cl., califica de “utópico”.

Este es el momento para reconocer que estuve a punto de abandonar la lectura tras leer los tres primeros apartados, y que si no lo hice se lo debo al consejo de mi mujer que ya lo había leído y que me recomendó llegar hasta el final. Se lo tengo que agradecer porque a partir de ahí el libro, sin cambiar la forma, sí lo hace con el contenido y asistimos a pruebas que Zambra convierte en pequeños relatos algunos realmente muy buenos.

De la reseña mencionada reproduzco un fragmento precisamente sobre esto:

“Así, madurada la incredulidad de las primeras cuatro partes del volumen, en la última de éste, “Comprensión de lectura” se libera por medio de tres buenas historias al fin el escritor que conocemos por su prosa de admirable simpleza, gracia,  fino instinto para el detalle; aparece el bisturí para manipular la resbaladiza ambigüedad criolla y todo lo demás que en Zambra son un estilo reconocido. Pero esto llega tarde; es como si fuera parte de otro material de trabajo, de otro libro, no de Facsímil. Y es muy poco”

No obstante, yo hablaría también de la tercera parte como merecedora de un mayor interés.

En estos relatos Zambra aprovecha para criticar actitudes y comportamientos de sus compatriotas y también algunos aspectos del pasado. Para ello utiliza frecuentemente la ironía y un cierto sentido del humor.

Si tuviera que calificar el libro lo haría de “divertimento crítico” y lo recomendaría a los que buscan formas originales de practicar la literatura.

Hay una reseña muy favorable de Nadal Suau en elcultural.com.

 

Alejandro Zambra, Facsímil. Libro de ejercicios.

 

lunes, 15 de noviembre de 2021

Leídos pero no comentados




 

Aunque no es muy habitual sí sucede cada cierto tiempo que hay algún libro que leo y del que no hago el comentario en el blog. Las razones para actuar así suelen ser muy variadas si bien la principal es que no se me ocurre cómo comentarlos. Si alguien ha leído alguna entrada de este blog verá que hago comentarios muy personales y carentes de cualquier tipo de análisis más o menos técnico, pero sí suelo hablar de su autor/a, de otras obras relacionadas, a veces cuento algo del contenido y siempre de las sensaciones que me ha provocado, los conocimientos que me ha dado, etc. Eso sí, tengo muchas más dificultades para escribir sobre libros de ficción que sobre otro tipo de escritos.

En este caso son tres los no comentados: dos leídos en agosto y el otro acabo de terminarlo. Solo uno de ellos, La tiranía de las moscas,  me ha gustado, pero realmente me resultó difícil comentarlo. De Ghachar Ghochar he leído buenas críticas, pero me parecen muy exageradas, algo por otra parte bastante habitual con muchos libros.  En el de Reza no me han interesado en ningún momento los problemas de esa familia protagonista.  Menos mal que estos dos son bastante cortos.

viernes, 12 de noviembre de 2021

Continuando la trilogía


Este es el tercer libro que leo de Haruf y, además, todos en los últimos tres meses. Escribió seis novelas así que aún me quedan libros para disfrutar.

Este escritor, por lo que veo, mantiene siempre la misma línea en cuanto a sus temas y también en el estilo narrativo. No se trata de un innovador en ninguno de ambos aspectos, pero sí de alguien que lo que hace lo hace muy bien, algo que resulta siempre digno de admiración.

En la reseña que aparece en el blog leeresvivirdosveces.com hay un fragmento que reproduzco porque me parece una gran descripción de la escritura de Haruf:

“Me declaro fan absoluto de Kent Haruf. Os lo voy a recomendar mucho si me preguntáis qué leer. Me conmueve su capacidad narrativa. El tempo de sus historias. La profundidad de sus personajes. Consigue cautivar a través de tramas de lo más insípidas, triviales, insustanciales, fútiles. Porque Haruf parece decirnos que hasta el detalle más nimio, bien tratado puede ser digno de ser destacado. Si me preguntas, ¿qué ha pasado en el libro? Pues han pasado muchas cosas, pero en el fondo no ha pasado nada. Como en nuestras vidas”

Obviamente, firmo cada una de las frases y no me queda mucho más que comentar. Si acaso decir que este es el segundo volumen de una trilogía que se desarrolla en el mismo lugar: Holt, una pequeña localidad inventada del estado de Colorado. Se mantienen alguno de los personajes de la primera novela, aunque cambian los protagonistas, y aparecen nuevos secundarios. Los temas son también fundamentalmente los mismos: la importancia de la familia,  la solidaridad, los trabajos del campo (aquí el ordeño, el destete y el parto del ganado vacuno), etc. y también alguno nuevo como el amor en la edad madura o los problemas de la pobreza. Sí me ha parecido novedoso que dentro del “buenismo” general (perdón por la expresión, pero es que aquí me parece bastante adecuada), hay más tensiones y más fuertes que en la anterior entrega.

Estamos ante un autor cuya lectura es muy envolvente si te dejas llevar por lo que te cuenta y por el ambiente que va recreando. Trata a sus personajes con mucha  delicadeza y mostrando una gran sensibilidad. En fin, que si te gusta disfrutas mucho de su lectura.

Hay una muy buena reseña de Marc Peig en unlibroaldia.blogspot.com donde se puede encontrar más información sobre el libro.

 

Kent Haruf, Al final de la tarde. Traducción Cruz Rodríguez Juiz.